El nombramiento de Paco
Ignacio Taibo como director del Fondo de Cultura Económica (FCE) ha desatado
una polémica entre los intelectuales mexicanos. Fernando García Ramírez
escribió en su columna de “El Financiero” un artículo que por su mismo título
descalifica el papel que Taibo pueda desempeñar en esta institución: “El Fondo
de Propaganda Económica” (8 de octubre de 2018).
En Chihuahua, Jaime García
Chávez escribió también un artículo que pone en duda la labor de Taibo como
virtual director del FCE (“Taibo II y el Fondo de Cultura Económica”, 8 de
octubre de 2018). Los dos artículos mencionados cuestionan el nombramiento de
Paco Ignacio Taibo y advierten que el FCE puede llegar a convertirse en un
organismo propagandista para el proyecto político de Andrés Manuel López
Obrador y de Morena.
En los artículos de García
Ramírez y García Chávez pueden leerse entre líneas una serie de indicios de las
batallas intelectuales en el México reciente. En ambos textos se identifica una
preocupación por el mantenimiento de una línea editorial del FCE que garantice
una presunta “neutralidad”. A su vez, se dejan ver las secuelas del resultado
electoral del 2018, que trajo consigo una derrota para el grupo de los
paceanos.
La idea de la “neutralidad”
es una aspiración difícil de cumplir en una época histórica caracterizada por
la polarización ideológica y política. A partir de los debates que reclaman una
“neutralidad”, es necesario plantear dos preguntas: ¿Qué es lo que trata de
significarse con la idea de “neutralidad” ideológica o política en la
conducción de una institución de la cultura en México? ¿Ha existido
“neutralidad” ideológica o política en el manejo de las instituciones de la
cultura en México, desde el gobierno de Salinas hasta la fecha?
Cuando tiene lugar una
confrontación, la postura de la “neutralidad” termina beneficiando a alguna de
las partes en disputa. En el caso de la disputa entre la izquierda y la derecha
intelectual en México, la idea de “neutralidad” que ha sido defendida por los
paceanos, se ha convertido en uno de los puntales del neoliberalismo. El
territorio de la “neutralidad” liberal o neo-liberal es una coartada que ha
sido usufructuada por los intereses de poder en los gobiernos panistas o
priistas.
Una de las formas de
entender la historia de la cultura se lee a partir de la conformación de grupos
de intelectuales que se relacionan con el poder político y económico. Las
luchas por el poder se libran en los territorios de la política y de la
intelectualidad. El nombramiento de Taibo en el FCE forma parte de esta lógica
cruzada.
Una fotografía reciente de
Paco Ignacio Taibo, traza de manera simplificada el mapa de los grupos de poder
que se han formado entre los intelectuales mexicanos. Con ambas manos, Taibo
abre su camisa de mezclilla desabrochada y a la manera de un superhéroe muestra
una playera con un mensaje rotundo: “Menos Paz y más Revueltas”. Esta leyenda
deja ver la confrontación entre los intelectuales de derecha en México, que se
han agrupado en torno a la figura y el proyecto de Octavio Paz, y los
intelectuales de izquierda, que han convertido en íconos a las figuras de José
Revueltas y Efraín Huerta.
Desde la década de 1990
hasta la fecha, es notorio el dominio de los intelectuales que se han agrupado
en torno a la figura de Octavio Paz. El dominio de los paceanos puede
rastrearse a partir de proyectos como: la revista “Letras Libres”, el CONACULTA
y la Fundación para las Letras Mexicas.
“Letras Libres” es la
revista de cultura más importante en México, con una presencia también de peso
en España y América Latina. Esta revista es la heredera de las revistas
“Plural” (1971-1976) y “Vuelta” (1976-1998), que fueron encabezadas por Octavio
Paz. En la revista “Letras Libres” se condensa el pensamiento neo-liberal que
Octavio Paz y Enrique Krauze han impulsado desde el sexenio de Carlos Salinas
de Gortari. En junio de 2006, durante el proceso electoral en el que fue electo
el panista Felipe Calderón, en la revista “Letras Libres” se publicó un ensayo
escrito por Enrique Krauze, que atacó frontalmente a López Obrador: “El mesías
tropical”. Este ensayo es sintomático en las confrontaciones entre la derecha y
la izquierda intelectual en México.
El CONACULTA fue fundado
durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, como una institución cuyos
propósitos son promover la cultura y conceder espacios de poder político y
económico a los intelectuales. Desde los años del gobierno de Salinas, el
CONACULTA se convirtió en una institución de beneficios mutuos entre la clase
política y los intelectuales.
En la última década del
siglo XX tuvo lugar una dura confrontación en la intelectualidad mexicana. En
1990, después de la caída del muro de Berlín y la Perestroika, la revista
“Vuelta” encabezada por Octavio Paz, organizó en alianza con Televisa el coloquio
“La experiencia de la libertad”. En este evento las voces de la izquierda
fueron disminuidas para abrirle paso a las voces que han defendido al proyecto
neo-liberal. El coloquio de 1990 fue una de las jugadas políticas que
apuntalaron al gobierno de Salinas, después del fraude electoral de 1988. La
alianza entre Octavio Paz y el gobierno de Salinas fue muy visible.
En respuesta al primer
coloquio, la revista “Nexos”, en alianza con la UNAM y el CONACULTA organizaron
el “Coloquio de invierno” en 1992. El conferencista magistral de este evento
fue Eric Hobsbawm, un historiador inglés de línea marxista. La intención del
segundo coloquio resultó obvia: la generación de una plataforma para
reposicionar a la izquierda intelectual en México.
Aquella confrontación
terminó siendo capitalizada por los paceanos. Después del segundo coloquio,
Octavio Paz y los integrantes de la revista “Vuelta” escribieron una serie de
artículos en los que reclamaban a los organizadores del coloquio de “Nexos” el
hecho de no haber sido incluidos en el evento. En ese entonces, Octavio Paz
renunció como jurado del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes.
Las confrontaciones y la
polémica generada entre los integrantes del grupo “Vuelta” y los integrantes
del grupo “Nexos”, desembocaron en la remoción del director del CONACULTA.
Después de aquella batalla intelectual, fue nombrado al frente del CONACULTA,
Rafael Tovar y de Teresa, quien fue impulsado por Octavio Paz. Desde aquel
momento, en los laberintos donde se anuda el poder intelectual con el poder
político, ha sido notorio el dominio de los paceanos en México.
Durante el sexenio de Peña
Nieto, entre los años 2012 y 2015, Rafael Tovar y de Teresa tuvo un segundo
periodo como director del CONACULTA. La concesión que Carlos Salinas de Gortari
le hizo a Octavio Paz en 1992, se extendió hasta el segundo nombramiento de
Tovar y de Teresa en los años recientes.
En 1997, durante el gobierno
de Ernesto Zedillo, fue constituida la Fundación Octavio Paz, que tenía por
objetivo “la preservación, la difusión y el estudio” de la obra del poeta
mexicano. Esta fundación fue financiada por once empresarios mexicanos, quienes
donaron un millón de dólares cada uno: Alfonso Romo Garza, Alberto Bailleres,
Germán Larrea, Emilio Azcárraga Jean, Carlos Slim, Manuel Arango, Antonio
Ariza, Isaac Chertorivsky, Carlos González Zabalegui, Bernardo Quintana, y
Fernando Senderos. El gobierno federal puso su parte y la Fundación Octavio Paz
se formó con una bolsa cercana a los 100 millones de pesos.
Entre los nombres de los
patrocinadores de la Fundación Octavio Paz, destaca el de Alfonso Romo, uno de
los operadores de primera línea del próximo gobierno de López Obrador. Destacan
también los nombres Alberto Bailleres y Germán Larrea, quienes se pronunciaron
en contra de López Obrador en el proceso electoral del 2018 y posteriormente
fumaron la pipa de la paz con el tabasqueño.
Al paso de los años, el
propósito original de la Fundación Octavio Paz fue dejado a un lado y se generó
un conflicto que tuvo lugar durante el gobierno de Vicente Fox. En el año 2003,
este organismo tomó el nombre de Fundación para las Letras Mexicanas (FLM). El
trabajo más notorio de la FLM ha sido el otorgamiento de becas a los jóvenes
creadores en diferentes áreas artísticas. Ser becario de la FLM es una de las
mayores aspiraciones para los jóvenes creadores en México.
En el año 2014 la revista
“Proceso” publicó un artículo sobre las confrontaciones y los malos manejos en
la Fundación para las Letras Mexicanas, señalando los nombres de Miguel Limón
Rojas, secretario de educación con Zedillo, y del escritor Eduardo Langagne
(“Fundación para las Letras Mexicanas, vividores en nombre de Paz”).
Las instituciones de la
cultura en México están atravesadas por intereses de poder político y económico.
El nombramiento de Paco Ignacio Taibo al frente del Fondo de Cultura Económica
es un capítulo más de las batallas intelectuales pasadas y futuras. López
Obrador y Morena comienzan a construir sus bastiones de lucha en las
instituciones de gobierno, estas jugadas se irán asentando a partir del 1 de
diciembre próximo.
Solicitar “neutralidad” en
la conducción de las instituciones de la cultura durante el gobierno de López
Obrador, en el contexto de las batallas intelectuales y políticas en el México
reciente, es una petición que muestra una alta dosis de “inocencia”.
Pero las batallas
intelectuales seguirán librándose en los territorios de la ideología y la
política, sobre los triunfos o las derrotas electorales, más allá del reclamo
de una “neutralidad” que no es totalmente “neutral”, y más allá de la
manifestación de una “inocencia” que no es del todo “inocente”…