El viernes 3 de noviembre,
durante la presentación de “El libro negro de la nueva izquierda”, el congreso
del estado fue ocupado por la agenda de la ultraderecha latinoamericana. La tribuna
del poder legislativo en Chihuahua se convirtió en un territorio de
predicación. Desde ahí se ofició la ceremonia de la presentación del libro cuyo
contenido discursivo es un sermón. Las campanas que anunciaron el evento ante
la sociedad chihuahuense fueron el escándalo mediático en los días previos a la
presentación. Una de las estrategias de los escritores e impulsores de este
libro ha sido echar al vuelo las campanas del escándalo, para posicionar el
asunto con la mayor resonancia posible tanto en la prensa como en las redes
sociales.
La ceremonia dio inicio
poco después de las seis de la tarde. El lugar quedó abarrotado por integrantes
de la iglesia católica y de iglesias cristianas. También estuvieron miembros de
organizaciones que se dedican a la defensa de la familia tradicional y los
valores del conservadurismo religioso. Los asistentes fueron una feligresía que
a lo largo del evento se mostró como la militancia de la ultraderecha
chihuahuense. Hay momentos políticos e históricos en los que la feligresía toma
la forma de una militancia.
En el interior y el
exterior del congreso local hubo protestas de los grupos feministas y de los
integrantes de la comunidad lésbico-gay. Con la discordancia de por medio,
quedaron frente a frente los feligreses de la ultraderecha y los integrantes
del feminismo y del movimiento lésbico-gay en Chihuahua.
La presentación del libro
funcionó como un ariete para impulsar la agenda religiosa y política del
Partido Encuentro Social y del ala radical del Partido Acción Nacional, que
defienden la preponderancia de la familia funcional y de los valores enraizados
en el catolicismo y el cristianismo occidental. En los albores del siglo XXI se
dejan ver todavía las sombras del pensamiento oscurantista de la edad media,
que fue dominada por las instituciones religiosas.
Al inicio de su
participación en la presentación del libro, Agustín Laje trató de deslindar el
discurso de “El libro negro de la nueva izquierda” de los contenidos
religiosos. Textualmente Laje afirmó:
«Nosotros tenemos una
tesis, es una tesis de tipo politológico: el libro está escrito en clave de
ciencia política. Este libro no tiene ni religión, no tiene teología. No está
escrito en una dimensión de la fe, a pesar de que nosotros tengamos nuestra fe.
Pero quisimos escribir un libro de política, que es lo que nosotros sabemos
hacer y venimos haciendo desde hace años.»
Pero, tanto la forma y el
contenido del discurso de los presentadores, como la forma y el contenido de
“El libro negro de la nueva izquierda”, se apegan a las cualidades de un
sermón. ¿Cuáles son las cualidades de un sermón que se manifiestan tanto en los
discursos de la presentación, como en los contenidos mismos de este libro?
De inicio, se identifican
cuatro cualidades que se manifiestan en el discurso de un “sermón” u “homilía”.
En el presente artículo, estas cinco cualidades se definen a partir del
capítulo tercero del “Evangelli Gaudium”, un texto de “exhortación apostólica”
publicado por el Papa Francisco en 2013. De manera sintética se abordan las
cualidades de un “sermón” u “homilía”:
A) Un sermón se deriva de
los contenidos discursivos de la biblia. El punto de partida de un sermón es la
biblia, de la cual se desprende una interpretación evangelizante, de formación
en la fe y la vida religiosa del catolicismo o el cristianismo.
B) Un sermón sólo puede
ser emitido por una persona autorizada para hacerlo. Hay entonces una
autorización para quienes tienen la potestad de emitir un sermón. Esta
autorización es tanto litúrgica como política.
C) Un sermón posee un
objetivo evangelizante. La evangelización es la pedagogía del catolicismo y el
cristianismo en occidente. Evangelizar es formar en la fe de Cristo. Pero el
proceso pedagógico de la evangelización termina convertido en un acto de moralización.
A través de la evangelización tiene lugar un acto de moralización, de manera
oculta o abierta.
D) Los contenidos
bíblicos, evangelizadores y moralizantes de un sermón requieren ser
interpretados desde el contexto desde el cual se emite el sermón. Quien prepara
y pronuncia un sermón tiene la obligación de interpretar los contenidos de la
biblia a partir del contexto desde el cual se emite este discurso.
En los párrafos siguientes
se demuestra como el contenido de los discursos emitidos en la presentación del
libro, y el contenido mismo de “El libro negro de la nueva izquierda”, cumplen
con las cinco cualidades de un sermón.
Al cierre de la
presentación del libro, Nicolás Márquez hizo una referencia explícita a los
contenidos religiosos y bíblicos en los que se fundamenta su discurso:
«¿Cuál es la tradición de
nuestra civilización que nos es común? Es la tradición occidental y cristiana.
Y cuando digo civilización occidental y cristiana, no lo digo en términos
religiosos. Esto no es un libro de religión, no es un libro teológico, no es un
libro de connotación espiritual, es un libro de ciencia política… Nuestra
civilización es occidental y cristiana, ¿en qué sentido? En que nosotros por
diferentes motivos históricos, somos culturalmente cristianos, aunque no
vayamos a misa, aunque no creamos en Dios, incluso aunque Dios no exista.
Nuestros valores son cristianos, nuestros modos de ser son cristianos, nuestra
cosmovisión es cristiana… Porque, si a mí me hacen una encuesta de un montón de
valores a los cuales me adhiero, yo voy a entender que robar está mal, que
mentir está mal, que desear la mujer del prójimo está mal, que codiciar bienes
ajenos tampoco es moralmente aceptable, etcétera, etcétera…»
Por más que los autores y
defensores de este libro intenten alejarse de los contenidos religiosos o
bíblicos, su discurso desemboca en ello. En las mismas páginas de “El libro
negro de la nueva izquierda” están presentes las referencias bíblicas:
«En efecto, estas mujeres
no sólo van a contrapelo de la doctrina católica más elemental, sino que
incluso sus objetivos nucleares apuntan directamente al fomento de la violación
de uno de los más importantes mandamientos del Dios cristiano: “No matarás”. Si
más razones nos hacen falta, la Biblia enseña que lo que hay en el seno de una
madre embarazada es un ser humano (cf. Salmo 139:13, 15; Jeremías 1:5; Lucas
1:13; Mateo 1:21). Además, la Biblia condena el homicidio directo de los
inocentes (cf. Éxodo 23:7; Deuteronomio 27:25; Mateo 18:10 y 14). ¿Qué hay más
inocente que un niño o una niña que todavía se encuentra en el vientre materno?
Y podemos seguir agregando razones: para los católicos un hijo es parte del
plan de Dios, y aquél es enviado por Él a la Tierra, de modo que interrumpir la
vida de este hijo enviado por Dios es interrumpir los Planes del mismo Dios.»
El discurso de la
ultraderecha que defiende a la familia funcional, que rechaza el aborto y que
procura un comportamiento sexual normalizado, termina enraizándose en los
contenidos de la religión y de la biblia. ¿Por qué tanto Laje como Márquez
afirmaron durante la presentación que el discurso de su libro pertenece al
ámbito de la teoría política y que no tiene contenidos religiosos o teológicos?
Porque resulta obvio que los contenidos del libro terminan enraizándose en los
alegatos religiosos que tienen como epicentro una interpretación conservadora
de los textos bíblicos.
Los comentaristas y
autores del libro fueron cinco hombres. Es notorio que ninguna mujer tuvo
cabida en la presentación del libro. La figura masculinizada del sacerdocio
católico, quedó reflejada entre los cinco presentadores: el diputado Israel
Fierro, quien preside la Comisión de familia, asuntos religiosos y valores en
el congreso local; el licenciado Jesús Humberto Medrano Carrasco, coordinador
de la red de organizaciones Cruzada por la familia en Chihuahua y maestro de la
facultad de ciencias políticas en la UACH; Juan Dabdub Giacoman, presidente del
Consejo Mexicano de la Familia; Nicolás Márquez y Agustín Laje, los autores del
libro.
Durante la presentación se
leyeron los currículos de los comentadores y los autores, que en algunos casos
se inflaron para subrayar la bienaventuranza de sus actuaciones en defensa de
la moral católica o cristiana. La lectura de un currículo personal en la
presentación de un libro es un momento clave para investir al comentarista o al
autor de una autoridad moral e intelectual. Cada uno de los participantes en la
presentación del libro quedó investido de un poder que le permitió hablar con
solvencia a lo largo del evento. A través de la lectura de los currículos y de
los aplausos que le siguieron a ello, los presentadores del libro quedaron
autorizados para hablar. Un evento de presentación de un libro está formado
tanto por componentes litúrgicos que sacralizan a los comentaristas y los
autores al exaltar sus cualidades personales, como por componentes políticos
que los empoderan. La presentación de un libro es un ritual litúrgico y
político que busca una exaltación autoral y temática.
Por otro lado, resulta
obvio que los discursos de los comentaristas y los autores de “El libro negro
de la nueva izquierda” desembocan en una enseñanza moral que tiene como
objetivo contener a los matrimonios igualitarios, la legislación que permita el
aborto y la posibilidad de adopción para las parejas del mismo sexo. Todo el
alegato que critica de manera sesgada a la izquierda latinoamericana, al
feminismo y a los movimientos lésbico-gay, tiene un propósito moralizante.
La historia de los
procedimientos de moralización de la religión en occidente ha tenido lugar
entre la sutileza y la violencia. Los contenidos de “El libro negro de la nueva
izquierda” intentan trabajar ambas vías. A lo largo del texto se identifican
procedimientos argumentativos que buscan tanto la sutileza como la violencia en
el ejercicio de una moralización. Aunque a fin de cuentas termina imponiéndose
la línea argumentativa que prefiere la violencia, y que convierte el alegato
del libro en una diatriba, un discurso de odio en contra de la izquierda
latinoamericana, el feminismo y los integrantes del movimiento lésbico-gay.
Los contenidos bíblicos y
religiosos que se hacen presentes tanto en los discursos de los presentadores,
como en las páginas del libro, se contextualizan en un momento histórico en el
cual los movimientos feminista y lésbico-gay en América Latina, representan un
riesgo para los intereses ideológicos del conservadurismo católico y cristiano.
Los discursos generados a partir de este libro son una arenga para avivar el
combate de los feligreses y militantes de la ultraderecha en América Latina, en
contra de lo que consideran una amenaza desviacionista de la moral católica o
cristiana. La contextualización discursiva del sermón de “El libro negro de la
nueva izquierda” se entiende a partir de un combate ideológico y político en
contra de quienes consideran sus mayores adversarios.
Hasta aquí, queda
argumentado cómo es que los contenidos discursivos de este libro cumplen con
las cuatro cualidades de un sermón. En síntesis, “El libro negro de la nueva
izquierda” es un sermón porque:
A) Su alegato se desprende
de contenidos religiosos y bíblicos.
B) Es un discurso emitido
por varones moral e intelectualmente autorizados para hablar en la presentación
de un libro, que tiene tanto componentes ceremoniales de una liturgia como
componentes de un empoderamiento político.
C) Sus tesis y
argumentaciones desembocan en una pedagogía moralizante cuya línea de defensa
es la familia tradicional cristiana.
D) Los contenidos bíblicos
y religiosos de este libro se contextualizan en un momento histórico de
confrontación entre la ultraderecha latinoamericana y la izquierda, el
feminismo y los movimientos lésbico-gay.
Si uno de los lemas del
feminismo plantea que “Lo personal es político” (Millet), los militantes de la
ultraderecha en América Latina siguen sosteniendo que lo religioso es político.
Para los feligreses o militantes de la ultraderecha no hay un límite que separe
a lo religioso de lo político. A partir de esta tesis, el mezzanine del
edificio del congreso del estado de chihuahua quedó convertido en presbiterio.