I.- El neoliberalismo es
mucho más que una teoría económica o política. La potencia del neoliberalismo
está presente en los territorios más diminutos de la cotidianeidad. La historia
de la vida diaria de las personas puede ser explicada en clave neoliberal. Los
pasadizos del neoliberalismo forman parte de un laberinto que se extiende desde
los corredores comerciales, los mall's y los parques industriales, hasta lo más
recóndito del consciente o el inconsciente colectivo.
El neoliberalismo funciona
mediante dispositivos que capturan la vida de las personas en el tablero de la
mercantilización. Uno de los dispositivos más funcionales de esta captura es la
obsolescencia programa. Un aparato celular, un televisor inteligente, un
automóvil, etc., tienen un tiempo de vida determinado y deben ser desechados y
reemplazados al momento siguiente de su caducidad. Se trata de sepultar lo
viejo para abrirle paso a lo nuevo mediante la mercantilización infinita de
productos y servicios.
Lo simbólico del pasaje
bíblico que alude la multiplicación de los panes y los peces fue leído de
manera torcida, los neoliberales buscan multiplicar sus inversiones y sus
ganancias a costa de lo que sea, incluso a costa de las vidas de las personas.
Zayak Valencia concibe al crimen organizado y la violencia que ha desatado,
como una manifestación extrema del capitalismo en su fase neoliberal
(“Capitalismo gore”, 2010).
Todo es comercializable,
todo puede ser concebido como si fuera una mercancía, incluidos los cuerpos de
los asesinados por los sicarios, los cuerpos de los secuestrados y los cuerpos
de las personas sometidas a la trata de blancas.
II.- Las formas de funcionamiento
del neoliberalismo en América Latina, han convertido al ejercicio de gobierno
en un territorio de intercambios a modo. La Casa Blanca que el contratista Juan
Armando Hinojosa Cantú le obsequió a Peña Nieto, es una pequeña muestra de los
intercambios que se dan entre políticos y empresarios. Hinojosa Cantú y la
constructora Higa han sido los contratistas preferidos de Peña Nieto, durante
su paso por el gobierno en el estado de México y durante el sexenio presidencial
que concluye en 2018.
Las bolsas del dinero
gubernamental son jugosas y la tentación de convertirlas en ganancias es
permanente. En los intercambios comerciales donde están presentes los
presupuestos de los gobiernos, los tratos ventajosos y la corrupción son una
constante.
La venta de medicamentos con
sobreprecio a las instituciones de salud pública, los servicios médicos
subrogados a hospitales privados, los ahorros pensionarios de los trabajadores
invertidos en la construcción del aeropuerto de la ciudad de México, las
autopistas concesionadas por décadas a empresas privadas, la venta de deuda
pública para mejorar la infraestructura escolar a través del programa “Escuelas
al cien” en el sexenio de Peña Nieto, la inversión del presupuesto estatal de
Chihuahua en Unión Progresa con la intención de constituirlo en un banco cuyo
accionista mayoritario sería César Duarte.
Se trata de hacer negocio
con el presupuesto público bajo las premisas del neoliberalismo. Los políticos
desean convertirse en empresarios o banqueros, mientras los empresarios buscan
ser candidatos a algún puesto de elección popular. Lo que mueve a unos y otros,
es el dinero del poder o el poder del dinero, que en el capitalismo de
compadres se confunden bajo las sombras de la corrupción, la malversación y el
saqueo del presupuesto público.
III.- Es necesario analizar
a profundidad los mecanismos de funcionamiento del neoliberalismo que impactan
en las formas de gobierno. La historia reciente nos muestra las maquinarias
neoliberales que controlan a los gobiernos de derecha y de izquierda.
Immanuel Wallerstein plantea
una tesis que resulta desalentadora por su pesimismo (“El moderno sistema
mundial”, 4 tomos): La hegemonía del capitalismo
en los siglos XIX, XX y XXI, es de tal grado que las mismas fuerzas de la
izquierda han sido sometidas por la lógica del capital. Los proyectos
gubernamentales de la izquierda están sobre-determinados por el capitalismo en
su fase neoliberal. La izquierda no ha logrado escapar de esta dominación que se
proyecta hacia el siglo XXI.
La captura neoliberal en el
gobierno de López Obrador comienza a manifestarse en el caso del aeropuerto de
la ciudad de México. El gobierno de Javier Corral ha quedado capturado por el
neoliberalismo a través del mecanismo de la deuda pública. También en el gobierno
de López Obrador, la deuda pública es uno de los factores del dominio
neoliberal.
IV.- El mapa neoliberal del
aeropuerto de Texcoco se lee a partir de la danza de números que significan al
dinero. Cuando el dinero se acumula sobre el dinero, cuando las cifras de la
matemática neoliberal se acumulan unas sobre otras, se construye un territorio
simbólico en el que las vidas de las personas y la existencia concreta del
mundo, son trasladadas a un espacio de abstracción monetarizada.
Unos de los principios clave
del neoliberalismo consiste en colocar al dinero y a la numerología
macroeconómica por sobre las vidas de las personas. De esta forma, las vidas de
las personas quedan cifradas y monetarizadas. Los altares del neoliberalismo en
el siglo XXI son los montones de dinero, las cifras y porcentajes de la
economía que se acumulan sobre sí mismos. La numerología del neoliberalismo ha
tomado una forma religiosa.
Al día siguiente de la
consulta sobre el aeropuerto, una parte de los argumentos neoliberales para
descalificar los resultados fueron las cifras y los porcentajes de la
matemática neoliberal: el aumento de la cotización del dólar frente al peso, la
caída de la calificación crediticia de México, el aumento de la deuda pública,
la amenaza latente sobre las tasas de interés.
Hacia el 2014 la información
oficial admitió que el dinero necesario para construir el aeropuerto en Texcoco
eran 169 mil millones de pesos. Ese mismo año la Secretaría de Hacienda refirió
que el costo sería de 195 mil millones de pesos, debido a los ajustes
inflacionarios. Posteriormente, se dijo que el costo llegaría a los 285 mil
millones de pesos. Esta última cifra no es segura, de acuerdo al cálculo de la
Academia de Ingeniería de México, el costo total del aeropuerto en Texcoco
llegaría a los 439 mil millones de pesos (Enrique Galván Ochoa, “La Jornada”,
28 de septiembre de 2018).
No se sabe con certidumbre
cuál sería el costo total del aeropuerto en caso de ser construido en Texcoco.
Las cifras son imprecisas y pueden ser interpretadas a partir de las
variaciones del mercado o de la especulación financiera. Una de las trampas de
la matemática neoliberal es la imprecisión. La matemática neoliberal juega con
la imprecisión que genera incertidumbres. En los territorios imprecisos de la
matemática neoliberal se juegan las ganancias y las pérdidas que pueden ser
manipulables.
Lo peor del caso es que la
matemática neoliberal es un lenguaje que ya es hablado por los operadores de
López Obrador. Para defender la construcción del aeropuerto en Santa Lucía o
para construir un sistema aeroportuario, los lópezobradoristas comienzan a
manejar cifras comparativas, cifras de pérdidas y ganancias. El lenguaje de la
matemática neoliberal está instalado en los mismos argumentos que se emplean para
echar abajo el aeropuerto de Texcoco. Este último es uno de los mayores
triunfos del neoliberalismo.
La matemática neoliberal,
las cifras y los porcentajes macroeconómicos instalados en el discurso
lópezobradorista que refuta el aeropuerto de Texcoco y defiende al de Santa
Lucía, son un síntoma de la dominación neoliberal sobre la izquierda. A lo
largo del sexenio esas cifras que se expanden hacia cada uno de los rincones
del manejo presupuestal y de las políticas públicas, serán la ortopedia para
enderezar y someter al gobierno que tomará posesión el 1 de diciembre.
V.- El mecanismo de la deuda
pública que se expande en la segunda mitad del siglo XX, es una de las formas
de control neoliberal. El crecimiento exponencial de la deuda pública en México
se desata a partir del sexenio de José López Portillo.
Durante los últimos tres
sexenios la deuda creció de manera cuantiosa. En el sexenio de Vicente Fox la
deuda total del país llegó al 23% del Producto Interno Bruto (PIB). Durante el
sexenio de Calderón la deuda creció hasta el 33% del PIB y en el sexenio de
Peña Nieto la deuda llegó al tope, con un 45% del PIB (“Sin embargo”, 17 de
julio de 2018).
Al finalizar el sexenio de
Peña Nieto, la deuda interna y externa llegó a los 10 billones 427 mil millones
de peso. No está por demás recordar que un billón equivale a un millón de
millones (1, 000, 000, 000, 000). De esa cifra estratosférica, en promedio cada
mexicano debemos 180 mil pesos. Es imposible que López Obrador pueda solicitar
más deuda. Con Peña Nieto se ha llegado al límite de la capacidad de
endeudamiento.
El caso de endeudamiento en
Chihuahua resulta muy similar al del país en su conjunto. Tomando en cuenta las
cifras oficiales, la deuda pública en Chihuahua asciende a 47 mil 729 millones
de pesos. César Duarte dejó una deuda que tendrá en jaque al gobierno de
Chihuahua por varios sexenios.
El gobierno de Javier
Corral, con el aval del Congreso del Estado, reestructuró parte de esta deuda
hace algunos meses. Con la reestructuración, seis bancos se repartieron un
monto de 20 mil 224 millones de pesos de la deuda pública en Chihuahua. El
Banco Interacciones se quedó con 7 mil millones de la deuda del gobierno de
Chihuahua, BBVA-Bancomer se quedó 4 mil 905 millones, Banorte con 3 mil 240
millones, Multiva con 2 mil 792 mil millones, Santander con 2 mil millones y el
banco Banjío con mil millones de pesos (“El Diario de Chihuahua”, 1 de junio de
2018).
Las tasas de interés y los
servicios que las instituciones bancarias cobran por el dinero prestado a los
gobiernos son cuantiosas. El negocio es redondo para los bancos y los
inversionistas. En el periodo comprendido entre enero y agosto del 2018, el
gobierno de Chihuahua pagó mil 715 millones de pesos por concepto de intereses
y servicios de la deuda. Tan solo en el mes de mayo de este año, se pagaron 238
millones 578 mil pesos, cantidad que supera por 43 millones a lo destinado al
mismo concepto mensualmente durante el año 2017 (“El Diario de Chihuahua”, 22
de junio de 2018 y 22 de septiembre de 2018).
Entre los años 2016 y 2018
las tasas de interés en México pasaron del 5% al 7.75%, con el último aumento
en el pasado mes de junio. Estos aumentos impactan directamente en los
intereses que el gobierno del estado paga por la deuda contraída. Los
accionistas de los bancos Interacciones, BBVA-Bancomer, Banorte, Multiva,
Santander y Banjío se frotan las manos y se disponen a abultar sus fortunas en
los años venideros con los cobros de la deuda al gobierno de Chihuahua.
En 1998 con el FOBAPROA
(Fondo Bancario de Protección al Ahorro) los bancos fueron rescatados de su
quiebra con dinero público que se sigue pagando. En los años posteriores, ya
con las finanzas saneadas, los bancos se dispusieron a repartirse las rebanadas
del pastel de la deuda pública del gobierno federal, los gobiernos estatales y
los municipales. Es un lugar común recordar que en el neoliberalismo las
pérdidas se socializan como en el caso del FOBAPROA, pero las ganancias se
privatizan como en el caso de la deuda contraída por el gobierno del estado de
Chihuahua.
La deuda pública en
Chihuahua ha definido la agenda gubernamental de forma determinante. El
gobierno de Corral ha sido colocado entre la espada y la pared por el mecanismo
neoliberal del endeudamiento llevado al tope durante el gobierno duartista, que
será reconocido como el más corrupto en la historia de Chihuahua
VI.- Un sexenio resulta
demasiado pequeño para la ambición de los políticos y los empresarios. La obra
pública del nuevo aeropuerto de la ciudad de México es transexenal. El
mecanismo neoliberal del endeudamiento también es transexenal. El problema de
la construcción del nuevo aeropuerto caminará del sexenio de Peña Nieto hacia
el de López Obrador y se extenderá en los sexenios por venir. La deuda pública
ha caminado desde el gobierno López Portillo hasta el de Peña Nieto, se
extiende también desde el sexenio de César Duarte hasta los cinco años de
gobierno de Javier Corral, y más hacia adelante todavía.
Los medios y los tecnócratas
se han referido a los resultados de la consulta, que dan lugar a la cancelación
del aeropuerto en Texcoco, como el “error de octubre”. Esta denominación alude
al “error de diciembre” que tuvo lugar en el primer mes del gobierno de Ernesto
Zedillo, en 1994. Esta forma de nombrar a los resultados de la consulta es
también un mecanismo para concebir al mundo a partir de la lógica neoliberal.
El “error de diciembre” de 1994 dio lugar a una crisis económica que terminó
incubando al FOBAPROA. Lo que ha sido nombrado como el “error de octubre” de
2018, es un barrunto que amenaza con la presencia monstruosa del neoliberalismo
bajo la forma de la crisis…