Las fisuras del proyecto lópezobradorista comienzan a mostrarse, se
acumulan durante los primeros meses de gobierno:
1.- La “cuasi” aprobación de la Ley de la Guardia Nacional, pone en
evidencia las contradicciones de la izquierda.
En los meses previos a la elección de 2018, el lópezobradorismo se volcó
en contra de la Ley de Seguridad Interior promovida por Peña Nieto. Una y otra
vez los lópezobradoristas denostaron al ejército por las violaciones a los
derechos humanos, por los hechos de Ayotzinapa y Tlatlaya.
Ya con la 4T en marcha, de un plumazo se pretende borrar la historia
negra del ejército, mientras se le defiende y santifica. Con la Ley de la
Guardia Nacional, el grado de empoderamiento que el ejército tendrá en todo el
territorio nacional resulta sumamente preocupante. Con el ejército al mando
operativo de la guardia nacional, están en riesgo los derechos humanos y está
también en riesgo la misma lucha social, que resulta vulnerable ante los
indicios del militarismo y el autoritarismo que ya se dejan ver.
2.- Las desafortunadas declaraciones de López Obrador que descalifican
la labor que han realizado algunos actores políticos de la izquierda social y
de la academia (organizaciones no gubernamentales, organizaciones sociales,
académicos e investigadores).
En días pasados, ante los pobladores del estado de Morelos que rechazan
la termoeléctrica de Huexca, López Obrador afirmó de manera enfática: “Para mí
los radicales de izquierda no son más que conservadores”.
Ayer miércoles, asesinaron a Samir Flores, luchador social y opositor a
la termoeléctrica de Huexca. Ya las declaraciones de López Obrador habían
colocado en condición de vulnerabilidad a los luchadores sociales que se oponen
a la construcción de esta termoeléctrica. El asesinato de Samir Flores dispara
esta condición de vulnerabilidad.
Queda claro, que la 4T comienza a trazar su distancia con una parte de
la izquierda de la lucha social. Queda
claro también que el autoritarismo tiene formas variadas, y se puede alojar lo
mismo en los discursos del presidente que en la organización de consultas a
modo.
3.- El asunto del manejo presupuestal de las guarderías y la atención a
la primera infancia, cuya decisión fue mal tomada y cuyo manejo informativo
resultó aún peor.
Se acudió a argumentos generalizantes y a una visión reduccionista del
problema. Este es un asunto sumamente complejo y no se reduce a las variables
de la corrupción y los malos manejos presupuestales. El de las “guarderías” es
un problema sociofamiliar que se relaciona directamente con la incursión de la
mujer al campo laboral y con la necesidad de resguardar y educar a los niños
pequeños mientras ambos padres trabajan. Es un problema cultural e histórico que tiene
que ver con los derechos de la primera infancia. Es un problema social que se relaciona con los
niños que vive en contextos de marginación y violencia, que requieren una
atención lo mejor posible en su desarrollo humano. Es un problema político que
responsabiliza al estado en el cuidado de los derechos de los niños pequeños,
que reclama políticas públicas consistentes en lugar de parches y decisiones
apresuradas. Y es también un problema educativo que los especialistas en la
educación de la primera infancia han subrayado de manera repetida, se requiere
pasar de una política asistencialista (cuidar los niños en guarderías) a una
política centrada en el desarrollo integral de los niños pequeños (la creación
y sostenimiento de centros de desarrollo educativo y humano para la niñez
temprana: CENDIS).
4.- La tricolorización de Morena y la formación de tribus internas en
ese partido, que comienzan a pelearse los pedazos del poder y del presupuesto.
El priismo se aloja en Morena y comienza a ocupar espacios clave. Este
partido está expuesto a las historias y las mañas de los priistas que durante
décadas han vivido de los beneficios del poder y del presupuesto. Morena no se
ha consolidado como institución, y con los priistas ocupando espacios de poder en
las estructuras partidistas y de gobierno, esta consolidación está en riesgo.
Por otro lado, la declaración de la dirigente nacional de Morena, Yeidckol Polevnsky, que prohíbe la formación
de tribus al interior del partido, se contradice ante los hechos. Las tribus en
Morena comienzan a mostrar sus huestes, sus intereses y sus luchas encarnizadas.
En Chihuahua están los morenistas reunidos en torno a Cruz Pérez
Cuéllar, los agrupados en torno a Juan Carlos Loera y los militantes de la
vieja guardia de la izquierda. Lo primero que se observa, es que las tribus
morenistas se forman a partir de los intereses del poder (ocupar cargos
partidistas y/o públicos) y del dinero (allegarse de recursos presupuestales).
La ética política no reside en una cartilla o una declaración moral, la ética
se muestra sobre los hechos.
La tricolorización de Morena y las tribus que se conforman en torno a
los intereses del poder y del dinero, dejan entrever una serie de claroscuros que
ponen en riesgo la cruzada moral y política del lópezobradorismo.
5.- Ante el proyecto lópezobradorista,
hay que dejar en claro que el “pueblo” no es una sola masa que se aglutina bajo
las mayorías de las consultas o bajo la voz enfática de un presidente
posicionado al tope en su aceptación.
El “pueblo” es un abanico de intereses y
necesidades diversas, que se ponen en juego de manera compleja en la acción
política y social. Este “pueblo”, esta diversidad de intereses y necesidades, jugó
el papel de un “bloque” de 30 millones de votos que llevaron al triunfo de
López Obrador. Es obvio que este bloque político-electoral se ha comenzado a fisurar.
Esto tiene que ver directamente con las decisiones que ha tomado el gobierno
federal en días recientes, que denotan una serie de contradicciones, errores,
sesgos e imposiciones.
No se trata de criticar al gobierno de
López Obrador con la estrategia calculada de golpearlo y debilitarlo. Pero
tampoco se trata de guardar silencio y quedarse cruzados de brazos ante las
decisiones mal tomadas. Hay un espacio intermedio que la izquierda debe
resguardar en adelante, sin prestarse a los intereses mezquinos que buscan
desbarrancar al lópezobradorismo, pero sin abdicar a la postura reflexiva y
crítica que se hace necesaria en todo momento. Este espacio se construye a
través de razones y argumentos que pueden validarse objetivamente, se construye
también mediante la acción política que deriva en los pesos y los contrapesos
del poder.