viernes, 12 de junio de 2015

Los discursos sobre el libro y la lectura en México



Introducción
Tomando en cuenta la copiosa producción de discursos sobre el libro y la lectura, en el México de finales del siglo XX y principios del XXI, así como la significativa promoción tanto del libro como de la actividad lectora, a partir de distintas políticas públicas, se pretende estudiar la formación discursiva en este aspecto de la cultura. Se ubican tres segmentos en la formación de los discursos sobre el libro y la lectura en el México reciente. No se descarta que existan otros más:
1)            Las publicaciones en forma de libro, ensayos, artículos periodísticos, generados fundamentalmente desde la academia y por las voces de especialistas en la materia.
2)            Textos de política cultural y educativa, y documentos de orden jurídico que los gobiernos han emitido en la materia.
3)            Elementos semiótico-discursivos, fotografías, imágenes, obra plástica y otro tipo de representaciones que, en el plano simbólico, significan al libro y/o a la lectura.
El presente trabajo está centrado en el primero de estos segmentos. El estudio parte del análisis del libro Abonando la utopía (2006), texto que reúne cuatro ensayos seleccionados en el Primer Premio “Mauricio Achar el Señor de los Libros” de Ensayo sobre Fomento a la Lectura, organizado por el CONACULTA (Consejo Nacional para la Cultura y las Artes) en el 2005. De los cuatro textos contenidos, la revisión se enfoca en el ensayo de Rodríguez Ledesma, que resultó ganador del premio y da título a la obra, aunque se consideran componentes de los demás ensayos.
 Para este cometido, se han planteado los siguientes objetivos:
-- Conceptualizar el campo de los discursos sobre el libro y la lectura en el México reciente.
-- Analizar las funciones y las finalidades de los discursos sobre el libro y la lectura en el México de inicios del siglo XXI.
-- Analizar la institucionalización de estos discursos.


Del campo discursivo sobre el libro y la lectura en México a la instauración de la "lecturología"
Más allá de considerar la mera existencia de un cúmulo de discursos sobre el libro y la lectura en el México reciente, es posible concebir un campo teórico en la materia. Aún no se ha llegado a afirmar la existencia de un campo teórico propio del libro y la lectura. A manera de hipótesis, se asume que en México —y en otros países— desde finales del siglo XX a la fecha, ha ido tomando forma un territorio teórico que trabaja en el libro y en la actividad lectora. Nos referimos a este territorio como la disciplina de la "lecturología". Es factible identificar este ámbito a partir del surgimiento y desarrollo de numerosos discursos sobre el libro y la lectura en el México reciente. Foucault plantea que la formación de las disciplinas está en estrecha relación con el control de los discursos:

Para que haya disciplina es necesario que haya posibilidad de formular, y de formular indefinidamente, nuevas proposiciones […] La disciplina es un principio de control de la producción del discurso. Ella le fija sus límites por el juego de una identidad que tiene la forma de una reactualización permanente de las reglas (2005, p. 33 y 38 ).

La emergencia y el desarrollo de los discursos que han configurado la lecturología, han ido sujetándose a formas de control que es posible poner en claro. En el análisis del discurso que aquí se desarrolla, se pretende identificar algunos de estos mecanismos de control y reflexionar sobre ellos.
¿Qué cualidades tiene el campo teórico de la lecturología? Se expone una respuesta provisional:
1)            Este territorio teórico surge en un momento histórico en el cual las disciplinas tradicionales de la modernidad (dentro de las ciencias duras, las ciencias sociales y las humanidades) comienzan a ser cuestionadas dada su tendencia separatista y fragmentaria.
2)            Emerge en un contexto en el que se abre a debate la interdisciplinariedad, la transdisciplinariedad y las llamadas teorías de la complejidad.
3)            Este nuevo ámbito teórico posee condiciones paradójicas en su momento de emergencia. Se le aporta desde distintas disciplinas específicas: desde la educación, la literatura, la filosofía, la psicolingüística, la historia, etc. Los contenidos de estos aportes se sujetan en parte a la división disciplinaria moderna. A su vez, el entramado de aportes desde diversas disciplinas va poniendo en juego de forma azarosa y a la vez estratégica un campo teórico de tendencia interdisciplinaria y trans-disciplinaria.
En síntesis, la lecturología es un campo teórico que al tomar como objeto de estudio tanto el libro como la lectura, va formándose interdisciplinariamente y trans-disciplinariamente. Esto no ha sido clarificado ni abordado con suficiencia desde la investigación.
Dentro del segmento de textos en forma de libro, ensayos y artículos periodísticos, que se han escrito y publicado en torno al libro y la lectura en el México reciente, en formato de libro existen numerosas publicaciones desde la década de 1990 hasta la fecha. Destacan algunas colecciones:

-- La más importante es Espacios para la lectura, del Fondo de Cultura Económica. Esta colección inicia en 1999 y sigue publicando hasta hoy. Tiene en su haber más de 25 libros publicados.
-- La segunda en importancia es Lecturas sobre lectura, del CONACULTA. Esta colección nace como producto del Seminario Internacional del Fomento de la Lectura, que se celebra en la ciudad de México desde 1996 hasta la fecha, en el marco de la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil. Los libros comienzan a publicarse en 2002 y la colección se cierra en 2006, con el tomo número 20. Es de notarse que al formar parte de las publicaciones del programa foxista Hacia un País de Lectores, éstas inician y terminan con el sexenio.
-- Dentro de la colección Croma, de la editorial Paidós, se identifican al menos nueve libros, de entre los cuales destacan tres de Juan Domingo Argüelles, el especialista mexicano que más ha escrito y publicado en este campo.
-- La editorial Océano posee una colección llamada Ágora, la cual inicia hacia 2008 y sigue publicando. Se contabilizan ocho publicaciones. Fuera de esta colección la editorial Océano ha publicado tres textos de Juan Domingo Argüelles.
-- Ediciones del Ermitaño también tiene una colección sobre el tema: Yo medito, Tu meditas, con varios libros publicados
-- Las universidades también han generado publicaciones en la materia. Se detectan libros de la Universidad Nacional Autónoma de México, de la Universidad Pedagógica Nacional, el Colegio de México y otras instituciones. 
-- Existen publicaciones de otras editoriales que no son parte de colecciones especializadas.

El libro que se analiza forma parte de la colección Lecturas sobre lectura, del CONACULTA. Es una edición especial de dicha colección, a partir del Primer Premio “Mauricio Achar el Señor de los libros” de Ensayo Sobre Fomento a la Lectura. En buena medida, el análisis parte de la nota editorial introductoria del libro y del ensayo ganador: “Abonando la utopía” (Rodríguez Ledesma, 2006), aunque se consideran otros apartados del libro.


Funciones y finalidades discursivas
Rodríguez Ledesma inicia su ensayo haciendo una crítica de la política vasconcelista, que impulsó al libro y la lectura en México hacia la década de 1920. En su crítica, el ensayista utiliza incluso la ironía:

Mi bisabuela murió por leer la Divina Comedia en los libros de Vasconcelos. La anciana que nunca había leído nada, no tuvo ya la fortaleza de Virgilio y falleció al estar viajando por el Infierno y el Purgatorio imaginado por Dante. Los demonios le provocaron el infarto cerebral que la llevó a la tumba. Gracias a ella en la familia ya tenemos una mártir de las cruzadas que comprobó la máxima de que la palabra es la más peligrosa de las armas. (Rodríguez Ledesma, 2006, p. 28).  

Este autor critica dos creencias que estuvieron vigentes en el programa de promoción del libro y la lectura de Vasconcelos:

El primero de esos rubros se refiere a la forma de entender a [sic] la lectura de libros como medio para lograr otros fines, es decir, buscar y/o crear un sentido eminentemente utilitario a una práctica cultural, reduciendo a [sic] la lectura a una simple herramienta pedagógica…
El segundo eje tiene que ver con la certeza rebosante de romanticismo y buenos deseos, compartida por la multitud de individuos bienintencionados, de que tan sólo basta con acercar los libros a los sujetos (posibles lectores) para que éstos [sic] de manera automática y espontánea desarrollen el gusto, el interés y/o el placer por la lectura, convirtiéndose inmediatamente en degustadores del arte literario (Rodríguez Ledesma, 2006, p. 14 y 15).

Pero la postura crítica que el ganador del concurso sostiene a lo largo del texto se desploma hacia el capítulo final. El autor combate la conversión de la lectura en utopía, al ser entendida en términos míticos, pragmáticos y utilitarios, pero termina sustentando su propia utopía. El mismo título del ensayo (“Abonando la utopía”) evoca la atadura entre el libro y la lectura, por un lado, y la utopía moderna, por el otro. Al cierre del texto, el autor puntualiza:

Se trata, pues, de abonar la anhelada utopía, ya que el fomento de la lectura nos remite obligatoriamente a repensar nuestra relación con la vida, el tiempo y el placer… Leer requiere tiempo, conversar también. Démonos el gusto y el placer, avancemos en nuestra utopía, empecemos a construirla contagiando a los otros mediante la palabra hablada y escrita el gusto por vivirla y disfrutarla con todo el tiempo del mundo y de la manera más irresponsable, es decir, liberada de cualquier otra obligación que se le quiera asignar (Rodríguez Ledesma, 2006, p. 64).

El planteamiento del ensayista no implica ya una utopía pragmática o utilitaria, pero sí una  utopía mítica. Se remite a una idealización distinta, que considera la formación de lectores a toda costa: “[…] avancemos en nuestra utopía, empecemos a construirla contagiando a los otros…”  Esta afirmación es emitida en el momento histórico en el cual tiene lugar el programa foxista Hacia un País de Lectores. Todos los habitantes de México tendrían que ser formados como lectores. El Premio “Mauricio Achar el Señor de los Libros”, otorgado a Rodríguez Ledesma en 2006, por su ensayo “Abonando la utopía”, forma parte de la cruzada foxista que pretendió hacer de México “un país de lectores”.
El libro, que contiene el ensayo analizado y la colección completa de Lecturas sobre lecturas, fueron publicados durante el sexenio de Vicente Fox. En las primeras páginas del texto analizado, bajo las siglas del CONACULTA, se lee también en mayúsculas el nombre del programa foxista: HACIA UN PAÍS DE LECTORES.   
Unos de los rasgos discursivos que caracterizan el ensayo de Rodríguez Ledesma es el énfasis en el uso de recursos “perlocutivos”, a partir de los cuales el discurso se convierte en un imperativo que incita a la realización de una acción y a la búsqueda de unos objetivos predeterminados:

El acto perlocutivo es aquel en que la fuerza ilocutiva del enunciado produce un efecto sobre el oyente y quizá un cambio de dirección en sus acciones como cuando se sugiere, se solicita, se aconseja, se ordena algo, aunque sea indirectamente […] ya que su caracterización no está ligada a su contenido ni a su forma lingüística, sino a su efecto sobre el interlocutor, producido a través del acto de hablar y no en él mismo. Los actos perlocutivos muchas veces requieren, para ser interpretados como tales, de un amplio contexto situacional […] (Austin, citado por Beristáin, 2008, p. 15 y 16 )

En el cierre de su ensayo, Rodríguez Ledesma despliega las capacidades persuasivas del lenguaje, dando así a su discurso un valor claramente perlocutivo:

Se trata, pues, de abonar la anhelada utopía, ya que el fomento de la lectura nos remite obligatoriamente a repensar nuestra relación con la vida, el tiempo y el placer… Démonos el gusto y el placer, avancemos en nuestra utopía, empecemos a construirla contagiando a los otros mediante la palabra hablada y escrita el gusto por vivirla y disfrutarla… (2006, p. 64).

La utopía consiste en que la gente lea a como dé lugar. Para ello, el mandamiento perlocutivo es necesario. Más aun, si esta finalidad del mensaje puede quedar suscrita a una especie de “placer” o de “fiesta” lectora, el mandamiento se dulcifica. El ensayo se cierra desde una perspectiva perlocutiva que acude a una cita poética de Bioy Casares:

Ni contra el torpe, de cabeza enhiesta
le sirva de instrumento de tortura.
Usted inicia a la gente en una fiesta.
No es otra cosa la literatura.

En Rodríguez Ledesma se despliega la función perlocutiva de una forma dulcificada, bajo suposiciones “placenteras” y “festivas” del acto lector. La utopía camina entre la arenga y el ordenamiento. Pero, ¿qué otros componentes es posible detectar en esta idealización que Rodríguez Ledesma concibe a partir del libro y la lectura?
El autor no asume literalmente que las políticas de Vasconcelos sobre el libro y la lectura,  y otras posturas en el mismo sentido, constituyan una utopía. Sin embargo, el título del libro (Abonando la utopía) delata la persistencia de una conversión del libro y de la lectura en una utopía. Si ésta puede ser “abonada”, tal como se expresa en el título del ensayo de Rodríguez Ledesma, significa que ya ha sido “sembrada”, como si fuera una planta. Desde el mismo título, el autor acude a la analogía como estrategia conceptual y argumentativa. La analogía es un recurso que el ensayista utiliza de manera reiterada en su ensayo.
Otro de los recursos discursivos a los que acude Rodríguez Ledesma es la intertextualidad.

[…] defino la intertextualidad […] como una relación de co-presencia entre dos o más textos, es decir, eidéticamente y frecuentemente, como la presencia efectiva de un texto en otro… la cita… el plagio… la alusión, es decir, un enunciado cuya plena comprensión supone la percepción de su relación con otro enunciado al que remite necesariamente tal o cual de sus inflexiones, no perceptible de otro modo… (Genette, 1989, p. 10).

En el capítulo cuarto del ensayo, donde Rodríguez Ledesma aborda su concepción utópica sobre el libro y la lectura, el tratamiento se despliega a partir de una relación intertextual. El título del capítulo: “Llenósele la fantasía de todo aquello que leía en los libros…”, es una cita de El Quijote. A su vez, la cita colocada al inicio del cuarto capítulo del ensayo, es tomada de Magris (2004):

[…] la literatura, entre otras cosas, es también un viaje en busca de la refutación de ese mito del otro lado, para comprender que cada uno se encuentra ora de este lado ora del otro –que cada uno como en un misterio medieval es el Otro.
 
La concepción de Magris sobre la utopía implica la restauración utópica. Ante los postulados posmodernos, que aluden una y otra vez el fin de las utopías, hay planteamientos que se lanzan en defensa de la utopía. Rodríguez Ledesma desprende su cita del libro de Magris: Utopía y desencanto. Historias, esperanzas e ilusiones de la modernidad (2004). De ese mismo texto tomamos el siguiente concepto: 

El mundo no puede ser redimido de una vez para siempre y cada generación tiene que empujar, como Sísifo, su propia piedra, para evitar que ésta se le eche encima aplastándole. La conciencia de estas cosas supone la entrada de la humanidad en la madurez espiritual, en esa mayoría de edad de la Razón que Kant había vislumbrado en la Ilustración.
El final y el principio del milenio necesitan utopía unida al desencanto. El destino de cada hombre, y de la misma Historia, se parece al de Moisés, que no alcanzó la Tierra Prometida, pero no dejó de caminar en dirección a ella. Utopía significa no rendirse a las cosas tal como son y luchar por las cosas tal como debieran ser; saber que al mundo, como dice un verso de Brecht, le hace buena falta que lo cambien y lo rediman (Magris, 2004, p. 7 ).

En su idea de la utopía, Magris acude al mito griego de Sísifo, enseguida se refiere al mito de Moisés y su conducción del pueblo judío a la tierra prometida. Los componentes míticos están presentes en el concepto de utopía de Magris, de la misma forma en que lo están en el proceso de transformación de la lectura en utopía, que lleva a cabo Rodríguez Ledesma.
Al final del párrafo citado, Magris hace alusión a un verso de Brecht. Al cerrar su ensayo, Rodríguez Ledesma cita los versos de Bioy Cásares. Mito y literatura están presentes en las formas que conciben utópicamente a la lectura en el siglo XXI. Los componentes intertextuales que van de Magris al ensayo de Rodríguez Ledesma son señeros en este sentido.


La institucionalización discursiva
En 2006, el CONACULTA lanzó la primera convocatoria del Premio “Mauricio Achar el Señor de los Libros” de Ensayo sobre el Fomento a la Lectura. El primer indicio de institucionalización radica en el usufructo del nombre de Mauricio Achar, fundador de las librerías Gandhi, en las políticas que el CONACULTA emprendía para dar promoción a los libros y la lectura en el México foxista. Se pretende rendir homenaje al admirado librero y, a la vez, hacer uso de su nombre y de la significación que éste tiene, para apuntalar los discursos gubernamentales sobre el libro y la lectura en el México reciente. Para dar a conocer el premio, el periódico La Jornada publicó el 2 de noviembre de 2005 una nota titulada: “Instituirán el premio Mauricio Achar”. La nota refiere:

Para conmemorar el primer aniversario luctuoso de Mauricio Achar, fundador de librerías Gandhi, la presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CNCA), Sari Bermúdez, anunciará este viernes la creación del Premio Mauricio Achar, el Señor de los Libros.

El nombre de Mauricio Achar aparece entonces ligado al CONACULTA y al nombre de Sari Bermúdez, presidenta de esta institución. Bourdieu (2001) refiere que la institucionalización es en el fondo una consagración, una manera de sancionar y santificar, en la que se entremezclan componentes religiosos y laicos (del derecho, de la política, etc.) propios de la modernidad:

[…] instituir es consagrar, es decir, sancionar y santificar un estado de cosas, un orden establecido, como hace justamente una “constitución” en el sentido jurídico y político del término. La “investidura”… consiste en sancionar y santificar haciendo “conocer y reconocer” una diferencia (preexistente o no), haciéndola existir en tanto que diferencia social, conocida y reconocida por el agente investido y por los demás […] la investidura ejerce una eficacia simbólica completamente real en tanto en cuanto transforma realmente a la persona consagrada […] Dentro de esta lógica puede incluirse el efecto de todos los títulos sociales de crédito o de credibilidad —los ingleses les llaman “credenciales”— […] (Bourdieu, 2001, p. 80 ).

En la institucionalización, según Bourdieu, la investidura de los “nombramientos” tiene un peso determinante. El nombre está bordeado por una serie de reconocimientos y credenciales que lo determinan y definen a su vez el valor epistemológico, social y político de su hablar. Inclusive los muertos han de hablarnos, su voz ha de advenir hacia nosotros en forma de llamamientos espiritualizados.
Un segundo indicio de institucionalización toma forma en lo que aquí se refiere como “voces autorizadas en la materia”. Los cuatro autores incluidos en el libro analizado tienen un perfil de formación académica e intelectual similar.


Autor
Ensayo incluido en el libro analizado
Perfil

Xavier Rodríguez Ledesma

“Abonando la utopía” (P. 13 – 46).

Es maestro e investigador de la Universidad Pedagógica Nacional. Tiene estudios de  licenciatura y maestría en sociología por la UNAM y doctorado en ciencia política por la misma institución. Tiene publicaciones en formato de libro y artículos académicos.
José Luis Trueba Lara
“El fomento a la lectura y sus enemigos” (P. 67 – 123).
Cursó estudios de profesor de educación básica en la Escuela Nacional de Maestros, sociología en la UAM, filosofía de la ciencia en la misma institución, y ciencias políticas en el CIDHEM. Ha ejercido la docencia en la UNAM, la Universidad Intercontinental y la Universidad Tecnológica de México. Ha publicado varios libros de historia, política, divulgación de la ciencia, reportaje y narrativa. Como periodista ha colaborado en “El Nacional”, “Unomásuno” y “La Jornada”.
Evelia María Botana Montenegro
“Hacer de la lectura un hábito” (P. 125 – 173).
Actualmente se desempeña como catedrática de la Escuela para Estudiantes Extranjeros en la Universidad Veracruzana. Además de dedicarse en Xalapa a sus actividades de escritora, coordinadora de talleres literarios y correctora de textos. Tiene en su haber varias publicaciones.
Fernando Diez Urdanivia
“El libro: conciencia del hombre” (P. 175 – 234).
Es egresado de la primera generación de la escuela de periodismo Carlos Septién. Por tener estudios musicales se concentra en el periodismo cultural y se especializa en la crítica musical. Tiene en su haber varias publicaciones.


En los cuatro autores incluidos se detecta una preparación profesional universitaria y la publicación de textos en formato de libro, ensayo y artículo periodístico. Es evidente que los cuatro ensayistas están ligados al mundo libresco y a la academia universitaria. La investidura intelectual de los cuatro autores es capitalizada por la política pública cultural del sexenio foxista que, a través del CONACULTA, pretende posicionar los discursos sobre el libro y la lectura en México. Esta investidura intelectual se desdobla institucionalmente y se pone en juego en la validación de estos discursos.

[…] el portavoz autorizado sólo puede actuar por las palabras sobre otros agentes y, a través de su trabajo, sobre las cosas mismas, en la medida en que su palabra concentra el capital simbólico acumulado por el grupo que le ha otorgado ese mandato “y de cuyo poder está investido” (Bourdieu, 2001, p. 69 ).

Un tercer indicio de institucionalización se halla en la nota editorial que de forma anónima prologa el libro analizado: 

En México, el debate en torno a la promoción de la lectura viene ocupando un lugar cada vez más relevante dentro de la agenda nacional […] numerosos especialistas han insistido en la necesidad de formar nuevos lectores […] parece haber un acuerdo generalizado en lo que respecta a la urgencia de impulsar políticas, crear campañas y favorecer propuestas en favor de la letra impresa […] La presente edición reúne el ensayo ganador y las menciones de la primera edición del “Premio Mauricio Achar el Señor de los Libros”, galardón creado en memoria del gran librero y promotor cultural […] Unos y otros, sin embargo, nos ofrecen herramientas útiles para comprender más profundamente un asunto que debiera importarnos a todos, pues forma parte de los retos que el país necesita enfrentar para desarrollarse y superar la dependencia cultural y económica (2006, p. 9).

Hay un llamamiento a un aparente “consenso” sobre la promoción del libro y la lectura en México. El consenso se supone y se afirma a su vez, se lanza como posibilidad y se da por hecho. Se hace presente una argucia argumentativa. ¿De quién es la voz que llama a este “consenso”? El consenso es referido desde la nota editorial anónima que prologa el texto. La autoría de esta nota no es de un sujeto específico, hay un “nosotros consensual” difuso,  que en una especie de conjuro está llamando a la promoción del libro y la lectura en México. El carácter del “nosotros consensual” es el anonimato que colectiviza.
La argucia argumentativa se prolonga. Las cuatro voces de los ensayistas que se incluyen en el libro analizado no escribieron el texto de la nota introductoria, pero quedan enredados en el “anonimato” que conjura a ese “nosotros consensual”. Sin pronunciar explícitamente el discurso de la nota introductoria, las cuatro voces de los ensayistas parecen decirlo, al quedar implicados en él. La nota introductoria forma un corpus discursivo que se entrama con los discursos de los cuatro ensayistas incluidos en el libro. El premio nombrado en honor de Mauricio Achar y el libro mismo le dan forma a este corpus discursivo. El motivo de éste es la promoción del libro y la lectura en México, que toma forma en lo educativo, lo social, lo político, lo histórico, etc.
Los cuatro ensayistas son in-vocados por el discurso de la nota introductoria, es decir, son llamados a estar dentro de lo que se dice en ella, son introducidos a un “nosotros consensual”, conjurado desde el anonimato. A su vez, los ensayistas parecen estar afuera de este discurso, como escuchando, como esperando ser con-vocados a estar en la interioridad de lo que afirma la nota editorial. Es una dialéctica que se resuelve en el corpus discursivo referido, en el afán de institucionalizar la promoción de los discursos sobre el libro y la lectura en México.


Referencias bibliográficas
Beristáin, H. (2006). Diccionario de retórica y poética. México: Porrúa.
Bourdieu, P. (2001). ¿Qué significa hablar? España: Ediciones Akal.
Foucault, M. (2006). Arqueología del saber. México: Siglo XXI.
__________ (2005). El orden del discurso. Buenos Aires, Argentina: Tusquets.
Genette, G. (1989). Palimpsestos. La literatura en segundo grado. España: Taurus.
Lechuga, G. (2007). Foucault. México: Universidad Autónoma Metropolitana.
Magris, C. (2004). Utopía y desencanto. Historias, esperanzas e ilusiones de la modernidad. España: Anagrama.
Morín, E. (1999). La cabeza bien puesta. Repensar la reforma. Reformar al pensamiento. Bases para una reforma educativa. Argentina: Ed. Nueva Visión.
Palapa, Quijas, F. (2 de noviembre, 2005). “Instituirán el Premio Mauricio Achar”, La Jornada, México.
Rodríguez Ledezma, X., Trueba, Lara, J. L., Botana, Montenegro, E.M., Diez de Urdanivia, F. (2006). Abonando la utopía. México: CONACULTA

domingo, 7 de junio de 2015

Los bordes no dichos de la investigación educativa...



Toda pregunta es más que una pregunta…

¿Qué preguntas tendríamos que estar haciéndonos en torno a la investigación educativa? No preguntas sobre la pro-positivad de la investigación educativa. No preguntas sobre sus maneras de multiplicar los panes y los peces para acrecentar el alimento material y espiritual de los hombres.  No preguntas sobre sus parabienes que toman forma en los congresos y coloquios educativos, en los reconocimientos y las reseñas, en los currículos de los investigadores que se inflaman y que le dan forma a una intelectualidad universitaria que no ha sido analizada con detenimiento en su hacer y en su ser, personal y/o colectivo. No preguntas sobre la tierra prometida de la investigación educativa. Sino cuestionamientos sobre sus posibles alcances epistemológicos y sus maneras sui generis de desdoblarse, del territorio teórico al práctico, y desde ahí,  hacia lo quizá imposible de lo práctico. Preguntas sobre las maneras en que la investigación educativa va de lo teórico hacia lo ideológico y viceversa. La necesidad de lanzar signos de interrogación sobre un territorio del saber que está cruzado por deseos e intereses de poder, que no pertenecen al reino de la pureza teórica y/o ética del quehacer educativo y/o social.
El surgimiento y  desarrollo inicial de la investigación educativa en México -y en Chihuahua específicamente-  posee una serie de condiciones contextuales sobre las cuales es necesario cuestionarse. ¿Cómo surge la investigación educativa en México –y en Chihuahua-?  ¿Quiénes y de qué maneras la impulsan? ¿Qué aspiraciones a corto y largo plazo se sujetan de este campo del conocimiento? ¿Cómo han sido las relaciones que los intelectuales dedicados a la investigación educativa han establecido con el poder político gubernamental? ¿Cómo es que la investigación educativa ha logrado configurarse como un campo de saber con título propio, tanto en lo teórico, como en lo práctico, y dentro de este último,  en las políticas de las instituciones dedicadas a la educación?  ¿Cuales son las implicaciones ideo-lógicas de la investigación educativa? En síntesis, ¿de qué manera toman forma las entrañas discursivas  de la investigación educativa?...