viernes, 18 de noviembre de 2022

Las fisuras visibles del lópezobradorismo y el papel de la izquierda (Artículo publicado en el portal de Aserto, 21 de septiembre de 2020)

Hasta hace seis meses, el bloque que condujo al triunfo de López Obrador en 2018 permanecía íntegro, con una macicez política que daba a notar una fortaleza inusitada. De marzo del 2020 a la fecha, la integridad y la consistencia del bloque lópezobradorista comenzó a fisurarse.

Se identifican tres fisuras en este bloque:

1.- La fisura feminista que se hizo patente con la protesta de “Un día sin mujeres”, el 9 de marzo pasado, que originalmente fue convocada por la colectiva Brujas del mar. Desde esa fecha hasta hoy, las protestas feministas se han radicalizado y se han multiplicado por todo el territorio nacional. Hay un fervor de la lucha feminista, que se ha volcado en contra de Morena y de la 4T.

2.- La fisura de las víctimas de la violencia, que derivó en la toma de las instalaciones de la CNDH hace unas semanas. En la toma simbólica de las instalaciones de la CNDH se identifica una alianza entre la lucha feminista y la lucha de las víctimas de la violencia, que quedó rota a lo largo de los días (“Rompen familiares de víctimas y feministas por control de sede de CNDH”, La Jornada, 16 de septiembre de 2020). La ruptura entre las víctimas de violencia y las feministas que tomaron conjuntamente las instalaciones de la CNDH, forman parte de la larga historia de las confrontaciones ideológicas y políticas al interior de la izquierda.

3.- La lucha de los agricultores de Chihuahua, en defensa del agua de las presas, que es una lucha compleja y que en su desenvolvimiento está atravesada por componentes ideológicos y políticos de luces y de sombras. En los últimos días, los integrantes del PAN y de FRENA se han seguido montando en esta lucha y la han utilizado para posicionarse hacia el proceso electoral 2021 en el estado de Chihuahua.

En los espacios fisurados del bloque lópezobradorista se han colocado un conjunto de cuñas. Estas cuñas, apenas han sido introducidas en el bloque de la izquierda en el poder, y han comenzado a ser martilladas desde distintos flancos, por diferentes actores, en tiempos variados. La manera en que se generaron estas fisuras, la introducción de un conjunto de cuñas sobre las fisuras del bloque lópezobradorista y el martilleo que busca expandir y profundizar las fisuras de este bloque, han funcionado bajo un cierto orden y bajo un cierto desorden, de manera sincrónica y diacrónica.

Hay entonces, un conjunto de fuerzas que en este momento están dándole martillazos a las cuñas que se han introducido en las fisuras del bloque lópezobradorista. Una parte de estas fuerzas proviene de la misma izquierda, que ha roto de facto con el bloque que llevó al triunfo de Morena en 2018. La otra parte proviene de la oposición panista y priista, que ha comenzado a ocupar los espacios de protesta y de lucha social, que quedaron vacíos después que López Obrador asumió al poder. Hay un principio básico de la política, que se desprende de las leyes de la física: Los espacios vacíos se ocupan. Habrá que analizar con detenimiento, las formas en que el panismo, el priismo y otras fuerzas políticas, comenzaron a ocupar los espacios de la lucha social que la izquierda en el poder dejó vacíos.

Ante este escenario que se puede ir complicando en los meses siguientes, queda la pregunta: ¿Cuál es papel estratégico que Morena y la 4T deben jugar en lo que sigue, para impedir que las fisuras ya abiertas en el bloque ideológico y político de esta fuerza se abran y/o se profundicen más, debilitando a esta fuerza política y fortaleciendo a la oposición que comienza a consolidarse?...

La política patas arriba (Artículo publicado en el portal de Aserto, 13 de septiembre de 2020)

En otros artículos he sostenido una tesis que resulta controversial: En las últimas décadas, uno de los rasgos más significativos de la política es la contradicción, e incluso, la paradoja. Pero, ¿qué significa de fondo, que en las últimas décadas la política esté siendo habitada de forma determinante por las contradicciones y las paradojas?  En el contexto posmoderno del siglo XXI hay una relativización de lo ideológico y lo político. Sería necesario un análisis detallado de los mecanismos de relativización de lo ideológico y lo político, desde la propia singularidad de cada uno de estos mecanismos que surgen y se desarrollan en una historia dominada por el neoliberalismo. 

La columna “Por mi madre Bohemios”, muestra a Carlos Monsiváis como un coleccionista de las rarezas de la política nacional. Con un agudo sentido crítico y con un alto grado de ironía, Monsiváis se dedicó a buscar en la prensa nacional las declaraciones y las acciones de los políticos que muestran: las maromas retóricas, las contradicciones, las paradojas y los absurdos. Tal vez, la presencia de contradicciones y de paradojas en la política tenga una larga historia en México. Pero se observa, que en las últimas décadas y en los años recientes, la presencia de contradicciones y paradojas es un rasgo que se ha vuelto extensivo (al ocupar mayores territorios de la actividad política) e intensivo (al profundizar y agudizar lo contradictorio y lo paradójico en sí mismo).

En este momento en específico, en el que reverberan las contradicciones y las paradojas en la actividad de la política, es necesario profundizar a este respecto. Se analizan enseguida cuatro contradicciones y/o paradojas que se identifican en la actual coyuntura:

A) El gobierno de Javier Corral que llegó brioso y reluciente a la gubernatura en 2016, se aproxima a su final en medio de señalamientos por su ineptitud, su frialdad y sus propias contradicciones internas. La corrupción corralista, que no es comparable con la duartista, es uno de los pendientes por dilucidar y por llevar ante la justicia. Las promesas incumplidas por Corral muestran lo vacío de la política. El “amanecer” prometido por Corral, terminó convertido en un pasaje oscuro que le abona a la desesperanza. 

B) Las derechas del PAN y el PRI, que durante décadas han combatido a la lucha social, se han montado en el movimiento que defiende el agua de las presas en Chihuahua. El movimiento social del campo en el estado ha sido fundamentalmente de izquierda, agrupándose en organizaciones como El Barzón y la Unión Campesina Democrática. Con Gustavo Madero, Maru Campos y Omar Bazán a la cabeza, los militantes del panismo y el priismo, se han convertido de la noche a la mañana en luchadores sociales que desafían el “statu quo”. 

En los actuales tiempos electorales, Campos, Madero, Bazán y otros actores políticos, se han convertido en “luchadores sociales” de aparador, que usan al movimiento social de los agricultores como pasarela hacia el proceso electoral del año entrante. En este momento, el movimiento social de los agricultores es, paradójicamente, un semillero y un cementerio de candidaturas. Hay quienes colocan la semilla de su candidatura en este movimiento y la riegan con el agua de la inconformidad y la protesta, para que florezca en unos cuantos meses. Hay quienes han colocado su candidatura bajo la tierra, pero a distancia del movimiento que defiende el agua de las presas, este acto es una forma de cavar un sepulcro. 

C) En otro artículo mencioné que la izquierda partidista ha comenzado a alzar las banderas de la lucha social, pero hacia abajo. Ya se han puesto en marcha, los aprendizajes de la izquierda partidista para alzar las banderas de la lucha social hacia abajo. Ojalá que estos aprendizajes no sean demasiado fructíferos en la construcción de una anti-pedagogía de la izquierda. 

Durante las marchas y manifestaciones es común que se griten consignas. El repertorio de consignas en la izquierda es magnífico. Hay consignas contra la militarización, contra la corrupción, contra el feminicidio y la violencia de género, contra las reformas educativas neoliberales, etc. En la actual coyuntura, los militantes de la izquierda partidista tendrían que inventar un conjunto de anti-consignas, para que al momento de levantar las banderas de la lucha social hacia abajo, puedan gritarlas con fervor. En términos psicoanalíticos, las anti-consignas no gritadas por la izquierda partidista, son un síntoma de la auto-represión de esta fuerza política, y son también un síntoma de la represión que esta izquierda ha construido en torno al movimiento social de los agricultores en Chihuahua.  

D) La militarización que ha sido emprendida por el actual gobierno federal, es una de las mayores contradicciones de la izquierda partidista. La estrategia que legaliza la participación de los militares en acciones de seguridad pública, ha traído consigo costos de vidas humanas. El gobierno de López Obrador camina en el filo de navaja, y una decisión equivocada, de la cual se desprenda una violencia desbordada por parte del ejército, puede dar lugar a una precipitación de la aceptación y la popularidad del presidente.

La actual coyuntura política, donde la presencia de contradicciones y paradojas es altamente significativa, es un momento de mutación histórica de la izquierda partidista. Los alcances de la mutación ideológica y política de la izquierda partidista, no son del todo claros. Del año 2018 al 2021, la izquierda partidista que arribó al poder, ha pasado del calor y la efusividad del gozo triunfalista, a una frialdad en las maneras de atender los problemas que tienen profundas causas sociales y políticas. 

Es obvio, que en la actual coyuntura la política está patas arriba. El terreno sobre el que se camina, es un campo minado por las contradicciones y las paradojas.

Los modos de hacer política son mucho más que una disputa por el agua (Artículo publicado en el portal de Aserto, 11 de septiembre de 2020)

I.-  En un artículo publicado recientemente, el historiador Víctor Orozco analiza desde diferentes ángulos, el actual conflicto del agua en el estado de Chihuahua. El argumento inicial de Orozco, menciona la postura “precautoria” de los agricultores de la cuenca del Conchos, cuyo objetivo es resguardar el agua de las presas para solventar los ciclos de riego del año 2021. 

En este punto en específico, habría que aplicar la categoría analítica de “lo precautorio” al problema del agua en su conjunto. ¿Qué es específicamente “lo precautorio” y, cómo se ha hecho presente este comportamiento humano en torno al conflicto del agua de las presas en Chihuahua? 

En la política y en otros territorios humanos, hay un cúmulo de acciones que tienen la cualidad de ser precautorias. De hecho, puede conceptualizarse al ser humano como un animal de lo precautorio. En el actual contexto de la pandemia por el Covid-19 y de la crisis económica que resulta amenazante, las acciones precautorias han tomado la forma de un apoyo, como si fueran un bastón que nos permite avanzar a lo largo de días aciagos. Pero a su vez, las acciones precautorias traen una carga de afectación y de negatividad. Lo que puede ser una acción precautoria positiva para evitar el contagio por Covid-19, como la limitación del número de trabajadores en una empresa, ha traído consigo costos negativos para la economía y para la vida de las familias.  En todo caso, habría que analizar lo que se refiere como “acciones precautorias” desde sus varias aristas. Las acciones precautorias tienen múltiples causas y tienen múltiples efectos, que deben ser considerados en toda su complejidad. 

En los tiempos pre-electorales, los partidos políticos y los grupos que actúan al interior de los mismos, desarrollan acciones precautorias para garantizar en lo más posible, el acceso o la continuidad en el poder. En el terreno de la estrategia política, desde el punto de vista del “Arte de la guerra” de Sun Tzu, lo que hacen los actores políticos en los tiempos pre-electorales, puede ser analizado bajo una lógica precautoria respecto al poder.  

De inicio, en torno al conflicto por el agua de las presas en Chihuahua, se identifican cuatro acciones precautorias: 

A) Los agricultores de la cuenca del Conchos pretenden garantizar de manera precautoria el ciclo de riego 2021, con el agua que actualmente tienen las presas. Con los niveles actuales de las presas y en un contexto climático de sequía, los mismos agricultores han argumentado que el agua almacenada será insuficiente para cubrir los ciclos de riego del año entrante.  

B) De manera también precautoria, el gobierno federal pretende entregar a los Estados Unidos el total de agua del ciclo 35, que está establecido en el tratado internacional de 1944. La acción precautoria del gobierno federal tiene por objetivo evitar un posible conflicto diplomático. Se ha afirmado múltiples ocasiones, que lo establecido en el tratado internacional de 1944 resulta desventajoso para Chihuahua y ventajoso para otros estados del norte del país. 

C) En el caso específico de Morena y de la 4T, las acciones precautorias para asegurarse en lo más posible el acceso o la continuidad del poder hacia el 2021, han recurrido a una estrategia de la polarización creciente, que por lo menos, resulta cuestionable. 

D) En el caso específico de los panistas, los priistas y otros actores partidistas en Chihuahua, las acciones precautorias para acceder al poder hacia el 2021, han recurrido al usufructo del movimiento del agua. Panistas, priistas y otros actores se han montado en el movimiento del agua con fines electorales.

Hasta aquí se identifican cuatro acciones precautorias, y no una. 

¿En la actual coyuntura de escalada del conflicto, alguna de estas acciones precautorias posee una mayor importancia que las otras? ¿De qué forma y por qué, una de estas acciones precautorias tendría más importancia que las otras? ¿Hay condiciones de gobernabilidad para construir un orden y una jerarquización a partir de estas cuatro acciones precautorias, sin generar conflicto alguno? ¿O más bien, estas cuatro acciones precautorias han entrado en un terreno político irresoluble y trágico? 

Se puede afirmar que estas acciones precautorias poseen una configuración diferente, es decir, son distintas. No es lo mismo, una acción precautoria atravesada por variables climáticas como la sequía y la lluvia (A), que una acción precautoria que se relaciona con variables jurídicas, diplomáticas y con las elecciones en Estados Unidos (B). Sin embargo, las cuatro acciones precautorias referidas coinciden en el terreno de lo político. Los hilos precautorios de A, B C y D, están en este momento enredados unos con otros, de tal forma que el asunto se ha vuelto una maraña política. ¿Quiénes son los responsables de que el conflicto haya escalado hasta este punto tan complicado y álgido? 

En su artículo, Víctor Orozco, afirma que “sorprende el encono”, con el cual los agricultores han defendido el agua de las presas. Este encono, se debe fundamentalmente a cuatro razones que son evidentemente políticas: 

- La cerrazón y el empecinamiento del gobierno federal al imponer una decisión que pudo ser diferente. 

- Un pésimo manejo estratégico por parte de los operadores del gobierno federal, que acumularon error tras error en el tratamiento del problema. 

- Una postura de menosprecio por parte del mismo presidente, que terminó subestimando la fuerza política y la capacidad organizativa de los agricultores de la cuenca del Conchos.  

- Una postura de frialdad por parte del gobierno estatal, que en todo momento se ha mantenido a distancia del conflicto, sin generar compromiso alguno. 

En este momento, los hilos de las acciones precautorias de A, B, C y D, se siguen enredando. ¿Hay alguien que sea capaz de desenredarlos y poner orden? El asunto precautorio, que merece ser atendido de manera prioritaria para resolver el problema del agua en el estado, es el término del conflicto. Se requiere ser lo suficientemente precautorios, para evitar que el conflicto se mantenga en estado de tensión y/o crezca.


II.- En la actual coyuntura, el problema por el agua de las presas en Chihuahua ha tomado una forma fatídica. Se identifican dos cuerpos de argumentos que han sido llevado al extremo y que se han asumido de manera fatídica. Estos cuerpos de argumentos están polarizados. El primer cuerpo de argumentos se ha formado en torno al punto A (Los agricultores de la cuenca del Conchos pretenden garantizar de manera precautoria el ciclo de riego 2021, con el agua que actualmente tienen las presas). El segundo cuerpo de argumentos se ha formado en torno a B (De forma precautoria, el gobierno federal pretende entregar a los Estados Unidos el total de agua del tratado de 1944, con la finalidad de evitar un posible conflicto diplomático). 

Desde una lógica precautoria y probabilística puede afirmarse que:

- Es posible que llueva o que no llueva lo suficiente. A partir de ello, el agua almacenada  en las presas de Chihuahua, garantizaría o no garantizaría los ciclos de riego del 2021. Estas serían las posibilidades en torno al punto A, que tendrían que analizarse en el contexto actual de la sequía.

- Es posible que, de no pagarse completa la cantidad de agua a los Estados Unidos en lo que compete al tratado de 1944, se pudiera o no se pudiera generar un conflicto diplomático en lo futuro. Hasta el momento no queda claro, si se generaría o no, un conflicto diplomático de esta forma. Tampoco queda claro cuáles serían los alcances de un conflicto de esta naturaleza. A su vez, habría que considerar, que aun quedando faltantes de agua por pagar a los Estados Unidos, este conflicto sería evitable en los términos de una posible negociación diplomática. 

No tiene caso entrar en el terreno de la guerra de cifras en torno al agua, que se ha generado entre la postura de los usuarios de los distritos de riego en Chihuahua y la CONAGUA. El manejo político y mediático de esta guerra de cifras ha quedado convertido en un territorio minado, muy difícil de transitar. 

Tampoco tiene sentido, defender a ultranza la postura precautoria de A o la postura precautoria de B. Hay una inercia fatídica que se ha formado en los cuerpos de argumentación en torno a las posturas precautorias de A y B. En este plano, el debate es una encrucijada que tiene la forma de un callejón sin salida. Para enrumbar una posibilidad de salida al problema, los operadores políticos del gobierno federal, del gobierno del estado y de los agricultores de la cuenca del Conchos, tendrían que dejar a un lado las inercias fatídicas que arrastran el conflicto hacia lo irresoluble. 

Lo que se requiere en este momento es política, política y más política. ¿Qué no hay operadores de la política federal o local que sean capaces de tratar el conflicto, tomando una distancia de las posturas fatídicas y construyendo acuerdos políticos desde abajo, junto con los agricultores? ¿Es mucho pedirle a los políticos, que hagan el trabajo que les corresponde?


III.- Hay una postura precautoria que tendría que ser colocada por encima de lo que se ha analizado hasta esta parte. Se requiere tomar las precauciones necesarias antes de que los conflictos por el agua en el norte de México se conviertan en un problema mucho mayor. No faltan muchos años para que se agote el agua subterránea que permite abastecer a la ciudad de Chihuahua. Hace algunas semanas se publicó un artículo de Alejandro Toledo que resulta señero respecto al problema mencionado: “Agua para la vida” (La Jornada, 25 de agosto de 2020).

Si hay un uso indebido del agua, al que se le ha referido como “huachicoleo del agua” que se aplique la ley y que se lleven a cabo las reformas correspondientes en la materia. No basta, que las denuncias de los usos indebidos del agua sean usadas como bombas molotov que se lanzan desde el pódium de las conferencias mañaneras del presidente.

Si hay formas de desarrollar la agricultura que resultan problemáticas en los distritos de riego en Chihuahua, respecto a los usos desmesurados del agua, que las instancias de los gobiernos federal y estatal construyan proyectos para generar alternativas. No basta, que el superdelegado federal en Chihuahua levante una cartulina en forma de protesta denunciado a los productores de nuez y de alfalfa, mientras desfila ante la pasarela de los medios. 

Si hay un uso industrial que también resulta problemático por la demasía del agua que se usa en la fabricación de cerveza en la planta Heineken en Chihuahua, que se le dé un tratamiento político y legislativo al problema. Si Morena tiene mayoría legislativa en el poder legislativo federal, que se aproveche el momento para reordenar los usos industriales del agua. 

Resulta necesario, que a nivel nacional se construya una estrategia integral para darle tratamiento al problema del agua, antes de que los conflictos sean llevados a una cuenta regresiva que se aproxime al cero…

Notas para desenterrar la ideología (Artículo publicado en el portal de Poetripiados, 6 Septiembre, 2020)

I.- La ideología es una forma de construcción de la verdad, no es la verdad en sí misma, no es la sustancia de esta verdad, sino un conjunto de mecanismos a través de los cuales se construye la verdad. Hay que entender las formas discursivas a través de las cuales se construye la ideología. Hay que dejar en claro los movimientos, los transcursos y los usos de la ideología. 


II.- Es necesario aprender a desarmar las maquinarias de la ideología y escudriñar su funcionamiento. Pieza por pieza, hay que desarmar las maquinarias de la ideología para entenderlas desde sus mismos adentros. 


III.- Para pensar en su profundidad la ideología, es necesario desprenderse del marxismo clásico. La ideología es mucho más que una “falsa conciencia” o una “verdadera conciencia”. En los términos de la ideología, el mundo es mucho más que una simple bipolaridad política o ética. Detrás de una ideología, hay un complejo mapa formado por contenidos políticos, económicos, filosóficos, históricos, sociales, antropológicos, etc. El trabajo crítico en torno a la ideología, consiste en dibujar este mapa con la mayor claridad posible. La crítica de la ideología es una cartografía. 


IV.- Para dibujar el mapa de una ideología es necesario tomar una distancia. No es lo mismo, dibujar el mapa de una ideología desde los adentros de este mapa, que desde afuera del mismo. ¿Qué tanto se puede estar atrapado en un mapa ideológico, cuando se le dibuja y se le critica? ¿Qué tanto es necesario, distanciarse de este mapa para afilar la punta del lápiz de la crítica? 


V.- Para desentrañar la ideología, se requiere ir más allá de los mecanismos convencionales del análisis del discurso. La arqueología de Foucault proporciona un conjunto de herramientas para escudriñar a profundidad los territorios de la ideología. Es pertinente entonces, una arqueología de la ideología.


VI.- La ideología no es plenamente racional, no es plenamente luminosa, ni transparente. Žižek escarba en torno a la ideología y descubre sus contenidos de irracionalidad, deja en claro los velos a través de los cuales funciona el inconsciente de la ideología.  Hay una “fantasía ideológica” que tiene la forma de una utopía, pero que en términos inconscientes es mucho más, o mucho menos, que una utopía.  


VII.- Si la ideología está habitada, tanto por contenidos racionales como por contenidos irracionales. Tendríamos que analizar los claros y los oscuros de la ideología. Los territorios de la ideología, son entonces claroscuros. La ideología es un tablero de ajedrez formado por puntos blancos y puntos negros, cuyos límites y cuyas posibilidades son imprecisos. 


VIII.- La ideología posee una especie de magia intrínseca, un encantamiento que resulta similar a un enamoramiento. Cuando alguien queda atrapado en los encantos de la ideología, es muy común que suceda el síndrome de Blanca Nieves. El síndrome de  Blanca Nieves es un encantamiento ideológico que es racional e irracional. Con la ceguera de por medio, toda la verdad, la justicia y la belleza posibles, se colocan del lado de la ideología a la que se ama y se defiende sin reparos. El síndrome de Blanca Nieves es un encerramiento en el yo de la ideología. 


IX.- Cuando se camina en los terrenos de la ideología, es necesario tomar distancia de uno mismo, tomar una postura crítica en contra de uno mismo. La autocrítica debe ser inquisitiva y despiadada, debe cuestionar de fondo lo que se es y lo que se puede ser.


X.- En el fondo la crítica de la ideología, desemboca en una pregunta que fue deslizada por Nietzsche: “¿Cuánta verdad soporta el hombre?”…

El problema del agua en Chihuahua y la negación del “pueblo” (Artículo publicado en el portal de Aserto, 27 de agosto de 2020)

Nunca el “pueblo” será una plenitud, nunca será una totalidad social, ni una totalidad política bien definida. El “pueblo” es un concepto impreciso, cuyo piso ideológico y político no resulta del todo claro. Es necesario entonces, analizar a profundidad los usos del concepto y de la funcionalidad política del “pueblo”, que se han hecho presentes durante el gobierno de López Obrador. 

En los debates que se han generado en redes sociales y en los medios sobre el movimiento de los agricultores que defienden el agua de las presas de Chihuahua, se ha evitado analizar a profundidad el concepto del “pueblo”. ¿Para la 4T y para Morena, los agricultores que han defendido el agua de las presas en Chihuahua, son parte del “pueblo” o no lo son? 

A lo largo del conflicto por el agua de las presas en Chihuahua, se identifican un conjunto de mecanismos discursivos y de operación política, a partir de los cuales los agricultores de Chihuahua han sido marginados, denostados e incluso negados como “pueblo”. 

En el fondo del conflicto por el agua de las presas en Chihuahua, hay una negación de los agricultores como “pueblo”. En esta negación, se identifica un pragmatismo en el proceder gubernamental, y se identifica también, una traición política.

En la negación de los agricultores de Chihuahua como “pueblo”, es posible identificar entre algunos lópezobradoristas el síndrome de Judas. Aunque los agricultores han sido negados como “pueblo” más de tres veces. Entre algunos integrantes de Morena, hay una obstinación por negar a los agricultores de Chihuahua como “pueblo”. 

Desde las estructuras del poder gubernamental y desde una militancia que evita la autocrítica, los lópezobradoristas se reservan el derecho de aprobar o desaprobar quienes son los integrantes del “pueblo” y quienes no lo son. A este respecto, habría que preguntarse: 

¿Cuál es el perfil social que un sujeto debe tener para ser concebido como parte del “pueblo”? 

¿Cuál es el estatus económico que un sujeto debería tener para ser reconocido como “pueblo”?

¿Cuál es la afinidad ideológica o política que un sujeto debe tener, para ser parte del “pueblo”? 

¿Cuáles son las razones, por las cuáles los agricultores de Chihuahua que han defendido el agua de las presas, han sido negados como “pueblo”? 

Sobre el concepto de “pueblo” que ha sido utilizado ideológica y políticamente por la 4T y por los militantes de Morena, se identifican un conjunto de vaguedades, ambigüedades y vacíos. Este concepto está lleno de trampas. Mientras se niega a los agricultores de Chihuahua como “pueblo”, el presidente convoca al “pueblo” para hacer una consulta en la que se decida, si se juzga o no se juzga, a los expresidentes priistas y panistas por los actos de corrupción cometidos. 

El de “pueblo” es un concepto que ha sido manipulado mediante dos mecanismos: A) discursos impregnados de una retórica que se inflama al grado de la exacerbación y, B) el trazo de una metafísica política que coloca al pueblo en una especie de paraíso histórico que resulta imaginario y real a la vez.  

Por un lado, hay una retórica del “pueblo”, que discursivamente resulta conveniente para un proyecto político-gubernamental-electoral. Pero los puntos de apoyo de esta retórica están sujetos de ambigüedades, vaguedades y vacíos conceptuales y fácticos. Estamos hablando de una discursividad del “pueblo”, cuyo piso teórico y cuyo piso práctico es inestable y poco claro. 

Por otro lado, el “pueblo” posee una existencia real y palpable. Pero también tiene una existencia imaginaria, que está más allá de lo real y que se instala en una metafísica. Hay una metafísica del “pueblo”, como sustancia ideológica y política. El “pueblo” es una especie de altar, un templo al que se le invoca de vez en cuando para allanar o justificar las acciones gubernamentales. Al pueblo se le convoca, para una consulta sobre enjuiciar o no enjuiciar a los expresidentes. Al pueblo se le evoca, como parte de una historia a la que se rememora y se consagra en los términos de una religiosidad política. Al pueblo se le invoca, de la misma manera en que se lanzan llamados y oraciones a los dioses que están más allá de la tierra. 

A los defensores de la 4T y a los militantes de Morena, se les plantean las siguientes preguntas: 

¿Que no el “pueblo”, son también las feministas que han demandado una actitud mucho más comprometida y consecuente de la 4T ante la violencia de género?

¿Que no el “pueblo”, son también las víctimas de la violencia del crimen de organizado que han dejado de ser escuchadas y atendidas por el gobierno de López Obrador? 

¿Qué no el “pueblo”, son también los indígenas que han manifestado su oposición a la construcción del tren maya? 

¿Qué no el “pueblo”, son también los indígenas yaquis de Sonora que tuvieron que manifestarse enfáticamente ante la 4T para ser escuchados?

¿Qué no el “pueblo”, son también los agricultores de Chihuahua que defienden el agua de las presas para garantizar los ciclos de riego del año  2021, en un contexto de agravamiento de la sequía? 

¿Dónde comienza y dónde termina el “pueblo” para los defensores del lópezobradorismo? 

¿Acaso el “pueblo”, es un concepto cuya funcionalidad política es fundamentalmente electoral, y se utiliza entonces como un mecanismo de adhesiones y captura de votos? 

¿Más allá de lo electoral, hay un sujeto del pueblo al que se procura empoderar, para dialogar, debatir y decidir sobre los problemas del país? 

¿O más bien, el “pueblo” es presa de una estrategia propagandista que administra y limita el diálogo, el debate y la participación activa de la sociedad en la solución de los problemas del país?

El claroscuro ajedrez de la publicidad gubernamental y la revista Nexos (Artículo publicado en el portal de Aserto, 22 de agosto de 2020)

I.- Los acontecimientos sucedidos en la semana que está por concluir, que fueron parte de los titulares de la prensa nacional, están íntimamente ligados entre sí. La denuncia presentada por Emilio Lozoya, incluye señalamientos en contra de la columnista Lourdes Mendoza y el periódico “El financiero”. 

En las páginas 35 y 36 de la denuncia de Lozoya, se afirma textualmente:

“Luis Videgaray Caso, me instruyó a que, en cuanto recibiera el dinero en efectivo, se comprara una bolsa de mujer de la marcha Chanel, para regalársela a su amiga, la periodista Lourdes Mendoza. Una vez que se recibieron las maletas de dinero, dicha bolsa fue comprada, por un monto de entre 4.000.00 a 5.000.00 dólares americanos…”

En la misma denuncia, se refiere que el entonces Secretario de Hacienda, Luis Videgaray, se molestó porque Nafin le negó un crédito por 100 millones de dólares al periódico “El Financiero”, en un momento de dificultades económicas por el que travesaba este medio. Derivado de lo anterior, Videgaray estuvo a punto de despedir al director general de Nafin, Jacques Rogozinski. Finalmente, la gestión de Videgaray logró que Bancomext le otorgara el préstamo al periódico. 

Habría que preguntarse. ¿Cuánto del dinero que se observa en los videos que fueron revelados esta semana, fue destinado al financiamiento formal o informal de la prensa, con fines de beneficio político y electoral? La pregunta se lanza, lo mismo para los militantes del PRI, del PAN y de Morena. En el caso de la denuncia de Lozoya, queda claro que una parte del dinero de la corrupción peñanietista era destinado a la prensa. En el caso de Morena, no queda suficientemente claro el destino del dinero que le fue entregado a Pío López Obrador, durante la campaña por la gubernatura de Chiapas en 2015. 

Las relaciones de los gobiernos con una parte de la prensa y con algunos intelectuales, están atravesadas por el dinero y por los cotos de poder otorgados, en intercambios que son de ida y vuelta. La medida aplicada por la Secretaría de la Función Pública (SFP) en contra de la revista Nexos, es una jugada económica y de poder para castigar a la prensa que resulta incómoda. 

Hace unos días, se publicó una resolución de la SFP que sanciona a la revista Nexos, inhabilitándola para celebrar contratos de publicidad oficial y multándola por una cantidad de 999 mil 440 pesos. En un comunicado emitido por la organización Artículo 19, se plantea que las acciones del gobierno federal son un “mecanismo de censura indirecta” en contra de la revista dirigida por Héctor Aguilar Camín (“Resolución sobre revista Nexos representa un mecanismo de censura indirecta”, 21 de agosto de 2020). 

Uno de los medios que más ha luchado en contra de la censura indirecta, es la revista Proceso. En el año 2009, bajo la dirección de Rafael Rodríguez Castañeda, la revista Proceso interpuso una denuncia por la falta de regulación del artículo 134 de la Constitución, en torno a la publicidad oficial en los medios. 

Un artículo publicado en la misma revista Proceso, sintetiza la lucha en contra de la censura indirecta que este medio libró durante los sexenios de Fox, Calderón y Peña Nieto (“La lucha de Proceso contra la censura indirecta”, 23 de noviembre de 2017):

«“Desde 1976, cuando se fundó la revista Proceso, advertimos que el gobierno federal asigna de manera arbitraria la publicidad de sus dependencias destinada a ser difundida por los medios de comunicación. En ocasiones, la utiliza como mecanismo para premiarlos o castigarlos de acuerdo con su línea editorial”, argumentó el director de la revista ante la CNDH. Esa circunstancia “fue particularmente grave durante el gobierno de Vicente Fox, que restringió a su arbitrio la publicidad destinada a las páginas de la revista, conforme le molestaba a él y a sus colaboradores la información que difundíamos”. Y en el caso de su sucesor, “la situación empeoró” y “prácticamente la publicidad del gobierno federal en Proceso se redujo a cero”.»

Históricamente, uno de los medios que más han sido golpeados por la censura indirecta es la revista Proceso, que ha mantenido una línea editorial crítica ante los gobiernos priistas, panistas y morenistas. En el caso de la revista Nexos, las relaciones con el poder han sido diferentes. Durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari,  se entabló una lucha descarnada entre los grupos de las revistas Vuelta (que posteriormente tomó el nombre de Letras Libres) y Nexos, en la búsqueda de los beneficios del poder gubernamental. Ocatvio Paz, cabeza de la revista Vuelta, y Héctor Aguilar Camín, quien era la figura más visible de la revista Nexos, sostuvieron una confrontación a muerte atravesada por dos objetivos: ser el grupo de intelectuales que le hablase más cerca al oído al presidente, y obtener beneficios políticos y económicos, como la dirección del CONACULTA y el control del canal 22. 

A diferencia de la revista Proceso, la línea crítica de la revista Nexos ha guardado una cierta mesura en sus relaciones con el poder gubernamental. En las últimas décadas, una parte de la historia de la izquierda intelectual en México está atravesada por las revistas Letras Libres y Nexos. En ambas revistas puede rastrearse un significativo bagaje ideológico y político, que dejó atrás a la radicalidad de la izquierda que se pronunciaba por el marxismo y la revolución cubana, y que ha tejido un conjunto de caminos hacia una postura socialdemócrata, que muchas veces se inclina demasiado a la derecha, hacia el neoliberalismo. 

Una parte de la historia de la neoliberalización de la izquierda en México, está atravesada por ambas revistas. En los archivos de las revistas Letras Libres y Nexos, puede rastrearse una transubstanciación ideológica y política de la izquierda intelectual mexicana, que pasa de la radicalidad a la moderación, y desde ahí, a la absorción neoliberal. 


II.- El gobierno de López Obrador no ha modificado las relaciones entre el poder gubernamental y la prensa. Durante el año 2019, en comparación con el último año del gobierno de Peña Nieto, el actual gobierno redujo en 40% el presupuesto para medios, pero la distribución del gasto por publicidad gubernamental sigue siendo discrecional. Televisa y TVAzteca fueron los más beneficiados con la publicidad gubernamental en 2019, con 303 y 284 millones de pesos, respectivamente. Con la reciente política educativa, que estará transmitiendo las clases por televisión, ambos medios seguirán siendo los preferidos del sexenio.

Hay medios con inclinación hacia la izquierda, que han sido beneficiados por la publicidad gubernamental durante el gobierno de López Obrador: 

“La Jornada, por ejemplo, recibió 86 contratos federales por 200 millones 788 mil pesos en 2019, un monto más de dos veces superior a los 94 millones 856 mil pesos que obtuvo en 2018. Según los datos de Compranet, el diario dirigido por Carmen Lira se convirtió en el tercer medio más beneficiado en contratos de comunicación social por el gobierno de López Obrador, pues se ubica detrás de Televisa y TV Azteca, pero muy por encima de sus competidores directos como El Universal o Milenio…” (“La 4T cerró a medias la llave de la publicidad oficial”, portal de Proceso, 13 de abril de 2020).

En el ajedrez de las relaciones gubernamentales con la prensa y con los intelectuales, las fichas se mueven a conveniencia del poder en turno. En el caso de la editorial Vuelta, que publica la revista Letras Libres, el recorte presupuestal en el primer año de gobierno de López Obrador es significativo. En el último año del gobierno de Peña Nieto, la editorial a cargo de Enrique Krauze, recibió 4 millones 228 mil pesos, por concepto de publicidad gubernamental. En 2019, recibió solamente 142 mil pesos por el mismo concepto. 

En el caso de la revista Nexos, durante el 2018 recibió 11 millones 880 mil pesos, por publicidad del gobierno. Durante el 2019, la revista dirigida por Héctor Aguilar Camín recibió únicamente, 151 mil pesos. Prácticamente, desde el año 2019, las medidas de censura indirecta por parte del gobierno federal hacia la revista Nexos y hacia otros medios, ya estaban en funcionamiento y han continuado operando en lo que va del año 2020. 

Desde la lógica del proyecto político de la 4T, que ha emprendido una confrontación sistemática en contra de los periodistas y los medios que considera “sus enemigos políticos”, se plantea la siguiente pregunta: ¿Era necesaria una medida como la tomada por la SFP ante la revista Nexos, que ha dado lugar a la formación una red solidaria con este medio, ante lo que se considera una censura y un ejercicio de poder desproporcionado? No era necesaria. De facto, desde el 2019, ya estaba operando una censura indirecta en contra de la revista Nexos y otros medios. 

Las consecuencias derivadas de la decisión tomada por la secretaría a cargo de Irma Eréndira Sandoval, no han hecho más que atizar el descontento de los medios y de una parte del círculo rojo (de izquierda y de derecha) ante las medidas arbitrarias de la 4T. En términos de estrategia política, la sanción contra la revista Nexos es una equivocación que tendrá costos en el corto y mediano plazo.

La revista Nexos ha perdido una parte de su soporte financiero, pero la medida que la SFP ha emprendido en torno a este medio, ha generado un conjunto de adhesiones y simpatías que le traerán beneficios. Y en el caso del financiamiento gubernamental, Nexos continúa recibiendo apoyos por vías alternas al gobierno federal. Durante el año 2019, la revista dirigida por Héctor Aguilar Camín, recibió contratos de publicidad del gobierno de Jalisco, encabezado por Enrique Álfaro, por un monto de 5 millones 715 mil pesos (“Alfaro y su larga precampaña”, portal de Proceso, 20 de junio de 2020). Es muy posible, que otros gobiernos estatales y municipales muestren su solidaridad con la revista Nexos, y contraten publicidad en este medio. 


III.- La revista Nexos fue fundada en 1978, por un grupo de intelectuales encabezados por el historiador Enrique Florescano. Las plumas que han formado parte del consejo editorial y de los colaboradores de la revista, son de mucho peso para la misma izquierda. En el primer número publicado de esta revista, los colaboradores fueron los siguientes: Enrique Florescano, Pablo González Casanova, Lorenzo Meyer, Carlos Monsiváis (†), Luis Villoro (†), Guillermo Bonfil (†), José Joaquín Blanco, Héctor Aguilar Camín, Adolfo Castañón, Julio Frenk, Alejandra Moreno Toscano, Carlos Pereyra (†), José Luis Reyna, Arturo Warman (†), Luis Cañedo, Eugenio Filloy, Cinna Lomnitz (†), Daniel López Acuña, José Warman, Antonio Alatorre (†), Yolanda Moreno Rivas (†), Alba Rojo (†) y Bernardo Recamier.

En el 2018, la revista Nexos celebró 40 años de estar en circulación. A manera de homenaje, el Fondo de Cultura Económica publicó dos libros que son una antología de la revista: “Las décadas de nexos. 1978-1997. Tomo I” y “Las décadas de nexos. 1998-2017. Tomo II”.

Durante la actual pandemia, la revista Nexos le ha dado seguimiento a la publicación de un artículo que ha resultado sumamente incómodo para el gobierno de López Obrador: “¿Qué nos dicen las actas de defunción de la CDMX?” (Mario Romero Zavala y Laurianne Despeghel, 25 de mayo de 2020). En este artículo, a partir de un análisis de las actas de defunción del registro civil de la ciudad de México, se demostró científicamente con solidez, que las muertes por Covid-19 son cuatro veces más que las admitidas por las cifras oficiales. Desde hace 3 meses se le ha dado seguimiento a la investigación de este artículo, y con publicaciones periódicas en la revista Nexos, se ha demostrado con evidencia suficiente y con rigor metodológico, que las cifras por las muertes en la pandemia son mucho mayores a las de las autoridades oficiales. 

Otro artículo publicado por la revista Nexos que causó significativa incomodidad al gobierno de López Obrador, fue escrito por María Amparo Casar (“El Gran Benefactor”, 1 de marzo de 2019). En este artículo se realiza un análisis sólido en los términos de su fundamentación científica, que hace notar la tendencia clientelar que tienen los programas de la Secretaría de Bienestar, que entregan apoyos a 23 millones de mexicanos. Los beneficiados por los apoyos del bienestar y sus familias, son votantes en potencia para Morena en el proceso electoral del 2021.

La revista Nexos y otros medios periodísticos, resultan sumamente incómodos para el gobierno de López Obrador. Es obvio, que la jugada del gobierno federal que deja fuera a esta revista de la publicidad oficial, es una represalia política.

La UACH y las trampas de la gratuidad educativa (Artículo publicado en el portal de Aserto, 18 de agosto de 2020)

Entre los efectos negativos de la pandemia en México, la Secretaría de Educación Pública estima que alrededor de 800 mil alumnos que terminaron la secundaria el ciclo escolar pasado, no continuarán con sus estudios en el bachillerato. Los estragos económicos causados por la pandemia serán una de las principales causas de la deserción escolar (“SEP estima deserción de 800 mil alumnos de bachillerato por pandemia”, Excélsior, 26 de junio de 2020).

Las investigaciones sobre la deserción escolar en México subrayan que el mayor número de estudiantes que abandonan sus estudios se concentran en la educación media (bachilleratos y carreras técnicas) y superior (universidades, tecnológicos, etc.). La deserción escolar tiene la forma de un embudo que se va cerrando mientras los jóvenes avanzan en sus estudios. El espacio más cerrado de este embudo se ubica en la educación media y superior.

La Encuesta Intercensal 2015 aplicada por el INEGI, reveló que 2 millones 200 mil alumnos abandonaron los estudios de educación media superior y superior por diferentes motivos, entre los que destacan los factores económicos. Las cifras del mismo estudio del INEGI, plantean que de cada 100 alumnos que ingresan a la universidad, únicamente 8 concluyen sus estudios. Entre los jóvenes en edad para estudiar la universidad en México, únicamente el 24% cursa una carrera en alguna institución de educación superior. Esta última cifra contrasta con países como Australia, Islandia y Corea del Sur, donde el 60% de la población en edad para cursar la universidad, está estudiando en este nivel educativo. 

Detrás de los mecanismos mediante los cuales las universidades administran los ingresos y los egresos de estudiantes a la educación superior, se identifican un conjunto de medidas clasistas y excluyentes a las que se ha conceptualizado de manera tramposa como “brechas educativas”. En el fondo del problema está la lucha de clases. Las desigualdades educativas, sociales y económicas tienen como fondo a la lucha de clases, que queda encubierta por conceptos como el de “brechas educativas”. Los estudios de educación media y superior en México, son un enorme cedazo que separa a los que tienen más recursos de los que tienen menos recursos, que traza una distancia entre los más aptos y los menos aptos, que divide a las poblaciones entre los acreditados con un título universitario y los no acreditados con este nivel de estudios. 

Las instituciones de educación superior se han encargado de construir un complejo conjunto de laberintos para que unos pocos avancen hasta concluir sus estudios profesionales, y para que otros se pierdan a lo largo del trayecto, y deserten. Detrás de este mecanismo hay un abandono de enormes segmentos sociales que forman parte de las cifras de la pobreza y la precarización laboral. Los que desertan son los abandonados por el gobierno, son los desahuciados por las universidades, son los desestimados por la clase empresarial y, son también, los olvidados por la sociedad. 

Gabriel Zaid refiere que a lo largo del siglo XX la universidad se ha convertido en un enorme aparato de saber y de poder para distribuir rangos de capacidad económica, política y social:

“La pertenencia a círculos universitarios es la vía de ascenso equivalente a lo que en otro tiempo fueron las órdenes sagradas o el mutualismo masónico. No hay mejor capital para empezar a progresar que los títulos universitarios (sobre todo los que cuentan) y las buenas relaciones (sobre todo las que cuentan). Lo dicen los padres que renuncian a otras formas de acumulación para darle una carrera a sus hijos: es la mejor herencia.” (“De los libros al poder”, 2011).

Son unos cuantos los que pueden acceder a los estudios universitarios y mantenerse en la carrera hasta el final. Y son menos, los universitarios que en la carrera de los ascensos logran trepar hasta las cumbres de los más altos salarios y las relaciones políticas de primer nivel, que permiten el trato directo con los gobernadores, con los altos funcionarios de gobierno y con los empresarios más pudientes. 

El  rector de la Universidad Autónoma de Chihuahua, Luis Fierro, forma parte de un conjunto de 14 rectores de universidades en México, que ganan más que el presidente. El actual rector de la UACH tiene un salario de 119 mil pesos al mes. Hay rectores de otras universidades públicas en México, cuyo salario es austero, como el caso de Jorge Ignacio Peña González, quien está cargo de la Universidad Autónoma de Nayarit y tiene un sueldo mensual de 38 mil 982 pesos (“Supersalarios. Rectores ganarían más que AMLO”, El Universal, 1 de agosto de 2018). Los altos salarios de los funcionarios que administran las universidades públicas son decididos por las cúpulas que gobiernan a estas instituciones, y son uno de los símbolos más dolientes de la inequidad educativa, económica y social. 

En la Universidad Autónoma de Chihuahua hay una casta de universitarios cuyos salarios y prebendas forma parte de las élites económicas y políticas de Chihuahua. “Más de 80 funcionarios de la UACH, entre directores de facultades y secretarios de la universidad, mensualmente ganan un monto superior a los 60 mil pesos hasta más de 100 mil pesos. Por lo que en estos rubros se destinan millones de pesos; tan solo en 10 funcionarios se gasta más de un millón de pesos.” (“Crea rector de la UACH casta de 34 funcionarios que ganan más de $100 mil”, La Opción de Chihuahua, 25 de enero de 2019). 

Por un lado, hay un conjunto de privilegios salariales y políticos, que son muy notorios entre un grupo de funcionarios de la Universidad Autónoma de Chihuahua (y de otras universidades en el estado). Por otro lado, hay una serie de mecanismos administrativos y burocráticos que le dan forma al embudo educativo que cierra el paso a los estudios de nivel medio y superior.

Los exámenes de ingreso a las universidades, las cuotas semestrales, el pago por otros servicios recibidos por los estudiantes, los mecanismos que administran y burocratizan la entrega de becas y otros procedimientos universitarios, son un conjunto de medidas que forma parte de un cedazo de exclusión. Los alumnos son orillados a desertar de manera directa o indirecta. Hacia principios del siglo XXI, las instituciones de educación superior se han convertido en un embudo darwiniano que administra los beneficios educativos bajo una lógica de privilegios: los más pudientes y los menos pudientes, los más aptos y los menos aptos, los con título y los sin título, los que solo tienen estudios de licenciatura y los que tienen la capacidad de estudiar un posgrado, los que estudian en las universidades públicas y los que tienen la capacidad de pagar  las cuotas altísimas de las universidades privadas más elitistas del país y el extranjero. 

En el texto “De los libros al poder” (2011), Gabriel Zaid analiza los mecanismos de ascenso que atraviesan a la universidad en la carrera por la persecución del poder político y económico a lo largo del siglo XX. Miguel Alemán Valdez fue el primer universitario que ocupó la presidencia de la república, y fue referido como el “cachorro de la revolución”. Antes de Alemán Valdez, los presidentes de México fueron generales que participaron en la lucha armada de la revolución mexicana. Después de Alemán Valdez, los espacios de poder en el gobierno han sido ocupados por los universitarios. Y son los tecnócratas, formados en universidades privadas del extranjero y de México, quienes han ocupado los espacios de poder gubernamental en la etapa neoliberal. 

Al analizar los mecanismos de ascenso político y económico que están presentes entre los universitarios, Zaid deja en claro que no hay diferencias significativas entre la izquierda y la derecha. Entre los universitarios, hay castas de izquierda y castas de derecha, que han sido beneficiarias en la repartición del poder político y económico. 

Los silencios que las castas de universitarios de izquierda y de derecha, guardan ante el reclamo de los estudiantes que demandan una disminución de los costos de las cuotas de inscripción en la UACH en la coyuntura de la pandemia, tiene que ver con la lógica de: “No darle patadas al pesebre”. 

Hay que convertirse en los porteros, que abren y cierran las puertas de entrada a los recintos universitarios. Esta será una forma de resguardar los privilegios de las castas de la izquierda y la derecha, que confluyen en las universidades. 

Hay que prometer la gratuidad educativa, tal como lo hizo Javier Corral en las elecciones del 2016, para incumplir luego la promesa y seguir prometiendo lo mismo en las elecciones venideras. 

Hay que disminuir los costos de las cuotas de inscripción en las universidades, tal como lo hizo la UACH en el año 2018. Pero, no hay que disminuirlos demasiado, porque los alumnos no pueden dejar de ser concebidos como “clientes” que tienen la capacidad de seguir pagando por la prestación de un servicio educativo mercantilizado. 

Hay que reformar el artículo tercero para declarar la gratuidad de la educación superior, tal como lo hicieron los actuales diputados y senadores dominados por Morena, y estrangular enseguida los mecanismos de financiamiento público de la educación superior, para dar continuidad al mecanismo de cobro de las cuotas de inscripción en las universidades. 

Hay que ofrecer becas, como las manejadas por la UACH, para administrar a la población estudiantil por segmentos becarizados y monetarizados. Unos merecen pagar menos y otros merecen pagar más. Los estudios socioeconómicos para gestionar una beca universitaria, sirven también para segmentar a la población estudiantil considerando su poder adquisitivo. 

A partir de la reforma al artículo 3º  del año pasado, que admite la gratuidad de la educación superior en México, la pregunta es muy sencilla: ¿Qué pesa más, una declaración constitucional que concibe a los universitarios como sujetos educativos con el derecho a cursar sus estudios de manera gratuita, o la lógica clientelar de las universidades públicas, que ha mercantilizado a los estudiantes y al proceso educativo en su conjunto?...

Los montajes del panismo y el conflicto del agua (Artículo publicado en el portal de Aserto, 15 de agosto de 2020)

Como fondo de un desplegado publicado por legisladores y presidentes municipales del Partido Acción Nacional en Chihuahua, aparece la presa Las Vírgenes tomada desde una fotografía aérea. En la imagen, el azul del espejo de la presa contrasta con el color gris de la cortina construida de cemento, también contrasta con el color pardo de los cerros que aparecen al fondo.  

En el horizonte de la imagen del desplegado, se dejan ver el color azul del cielo y el blanco del nuberío, que quedaron capturados en la fotografía. Las imágenes, al igual que los conflictos y los movimientos sociales, tienen usos políticos y partidistas. Una imagen puede ser redituable en términos de adhesiones y de votos. Los colores predominantes de la imagen del desplegado son el azul y el blanco, los mismos que forman parte del logotipo del PAN. 

Hacia la parte superior del desplegado se extiende el color azul atenuado con tonos blancos, que aparentan un horizonte con la forma del cielo. Sobre este espacio se anota el mensaje del desplegado de los legisladores y presidentes municipales del PAN, que exigen una consulta al pueblo sobre los usos del agua de las presas en Chihuahua.

Resulta extraño que los panistas exijan la consulta del pueblo en el conflicto. El gobierno del panista Javier Corral se ha destacado por la toma de decisiones verticalistas y autoritarias. El gobierno de Corral es un autismo político, que ha despreciado el diálogo, y que ha evitado la consulta y la toma de acuerdos con el pueblo, en distintos conflictos que han surgido desde 2016 hasta la fecha.

En el mismo conflicto por el agua de las presas en Chihuahua, el gobierno del estado ha tomado una postura de nulo compromiso ante las demandas de los agricultores. El 29 de julio pasado, el secretario de gobierno del estado, Luis Fernando Mesta, dejó plantados a los agricultores de la cuenca del Conchos. Aquella tarde, después de que el gobierno de Corral abandonara y dejara a la deriva el movimiento, se dieron un conjunto de hechos violentos que destruyeron oficinas y vehículos del gobierno. 

La hipocresía política de los panistas es evidente. Mientras el gobierno de Javier Corral se lava las manos y toma distancia del conflicto. Los legisladores y presidente municipales panistas de la cuenca del Conchos se montan en el conflicto, y lo usan políticamente para su beneficio. 

Las firmas del desplegado están encabezadas por Gustavo Madero, senador por el PAN y aspirante a la gubernatura por Chihuahua. Junto a la firma de Madero, aparecen los nombres de un conjunto de diputados y alcaldes panistas: el diputado federal Mario Mata, el diputado local Jesús Valenciano y, los (las) presidentes(as) municipales de Meoqui, Camargo, Saucillo, Julimes, Ojinaga y Coyame del Sotol. 

A la vez que se alinean con el gobernador Javier Corral, los firmantes del desplegado se convierten en promotores de la candidatura de Gustavo Madero a la gubernatura del estado por el PAN. El desplegado es una plataforma para impulsar la candidatura de Gustavo Madero a la gubernatura. De manera burda, los panistas se montan en el movimiento social que defiende el agua de las presas en Chihuahua. 

A los firmantes del desplegado, habrá que preguntarles: ¿Qué tanto su firma significa una defensa genuina de los intereses de los agricultores de la cuenca del Conchos? ¿Qué tanto sus intereses electorales fijados en el 2021, se juegan al estampar su firma en un desplegado que deja ver las hipocresías del panismo ante el movimiento social y ante el pueblo de Chihuahua?

La imagen que está al fondo del desplegado es una metáfora, que es usada políticamente por un grupo de panistas que no esconden sus ambiciones electorales hacia el 2021. Una persona que puede (o no) ser consultada sobre los usos del agua de las presas en Chihuahua, equivale a un posible votante a favor del PAN y/o en contra de Morena en las elecciones del año entrante. El grado de afectación político-partidista al que ha llegado el conflicto es muy notorio. 

Ya en el proceso del 2016, un conjunto de panistas (y de militantes de la izquierda) usaron el impulso de Unión Ciudadana y el descontento en contra de César Duarte, para posicionar la candidatura de Javier Corral. Cuando el actual gobernador asumió el cargo, uso políticamente una metáfora como slogan de gobierno: el “nuevo amanecer”.

Desde luego que en este momento es necesario preguntarse: ¿Dónde quedó el “nuevo amanecer” de Javier Corral? ¿En qué parte del gobierno, la metáfora del “nuevo amanecer” se ha convertido en una promesa vacía?

Sobre la imagen que sirve de fondo al desplegado, también se hace necesario plantear algunas preguntas: ¿Por qué en la imagen del desplegado se hace un uso de los colores azul y blanco, cuyo fondo político-partidista es el logotipo del PAN? ¿Acaso, el horizonte del cielo que se extiende hacia la parte superior de la imagen, son las candidaturas y las prebendas electorales a las que aspiran los nueve firmantes (y otros más)?

Las metáforas políticas están llenas de trampas. La metáfora de la fotografía del desplegado que se publica en la prensa estatal, es una trampa. En lo apacible de la imagen, se atisba un horizonte conflictivo por los usos del agua de las presas en Chihuahua. A su vez, en la imagen se deja ver un horizonte panista que se proyecta electoralmente hacia el 2021. Cada manipulación de la imagen del desplegado a través de programas de diseño, cada palabra escrita, están minuciosamente cuidadas, para que los panistas hagan uso del conflicto por el agua de las presas, en el ajedrez de la política local.

La SEP y la televisión al centro (Artículo publicado en el portal de Aserto, 7 de agosto de 2020)

I.- En los años recientes, las reformas educativas han construido un conjunto de postulaciones pedagógicas en forma de slogans, que pretender dar una mayor importancia a diferentes componentes del Sistema Educativo Nacional: el alumno al centro, la escuela al centro, los maestros al centro… 

Al colocar la centralidad de la educación en el alumno, se destacan los procesos de enseñanza-aprendizaje que atraviesan a este sujeto educativo. Al ubicar la escuela al centro, se resaltan los procesos de gestión educativa que los diferentes actores (directivos, maestros, padres, alumnos, etc.) construyen para atender y resolver los problemas escolares, más allá de las cuatro paredes del aula. Al poner al centro a los maestros, se subraya su actuación en los procesos de enseñanza-aprendizaje a nivel aula, y en otras tareas escolares.

La política anunciada por el Secretario de Educación, Esteban Moctezuma, para viabilizar los trabajos del ciclo escolar 2020-2021 en el contexto de emergencia de la pandemia, forma parte de los desplazamientos de la centralidad educativa. En los hechos, durante el ciclo escolar que inicia en los siguientes días, el slogan educativo resulta más que claro:  “La televisión al centro”.   

En los últimos años, la centralidad educativa ha sido desplazada del alumno, a la escuela, al maestro, y desde ahí, a la televisión. ¿Qué está detrás de los desplazamientos de la centralidad educativa en los últimos años de la historia de la educación en México? 

Lo primero que se identifica, son un conjunto de reformas jurídicas, administrativas y curriculares que se han repetido de manera constante desde 1992 hasta la fecha. Una y otra vez, se han cambiado las leyes, las políticas educativas, los contenidos de los programas de los distintos niveles educativos y los libros de texto. Hay una inercia reformadora, que inicio en 1992 con la aprobación del Acuerdo Nacional para la Modernización Educativa durante el sexenio de Salinas, que pasó por las reformas educativas de los gobiernos panistas de Fox y Calderón, que se extendió hasta el sexenio de Peña Nieto, y que desemboca en los cambios educativos del año 2019, en el actual gobierno.  

¿En dónde está entonces la centralidad educativa: en el alumno, en la escuela, en los maestros, en la televisión, en algún otro actor o territorio educativo que pueda ser ponderado como lo más importante del Sistema Educativo Nacional? En los últimos años, la centralidad educativa en México se ubica en un conjunto de desplazamientos de la política que se hace detrás de los escritorios, en las oficinas de los altos funcionarios educativos.  

Si la centralidad educativa ha quedado sujeta de un conjunto de desplazamientos y vaivenes, tendríamos que estar hablando de la movilidad y la transformabilidad de esta centralidad educativa. En el fondo, los desplazamientos de la centralidad educativa son una forma del juego: “¿Dónde quedó la bolita?”. 

Desde el lunes pasado (3 de agosto de 2020), después de la conferencia mañanera en la que se aclaró que el ciclo escolar 2020-2021 será montado sobre los rieles de la televisión, han surgido más preguntas que respuestas:

¿Cuáles son las responsabilidades educativas que estarán asumiendo los maestros durante el ciclo escolar que inicia el 24 de agosto? ¿Cuál va a ser papel de los padres de familia en la educación de sus hijos en los meses siguientes? ¿Qué le corresponde hacer a los alumnos ante la televisión y en otras tareas propias del aprendizaje? ¿De qué formas el currículo de los distintos niveles y grados educativos va a quedar mediado por la televisión? ¿Cómo estarán siendo evaluados los alumnos? ¿Cómo quedarán distribuidos los tiempos educativos, más allá de las sesiones televisivas? ¿Por qué razones, en este momento específico se ponen en marcha modificaciones curriculares que le abonan aún más, a la incertidumbre educativa? 

En los últimos años, se identifican un conjunto de incertidumbres y extravíos de las políticas educativas en México. Los tecnócratas que han dirigido los destinos de la educación en México, han practicado una alquimia que resulta desconcertante. En el contexto de la pandemia, la propuesta de la SEP para el inicio de las clases en los días siguientes, es una alquimia que desplaza la centralidad educativa hacia la televisión, que deja un cúmulo de dudas e inquietudes. Lo anterior va mucho más allá del contexto de emergencia, en medio de la pandemia. Los desplazamientos de la centralidad educativa y la incertidumbre que se han generado en los últimos años, son un conjunto de indicios de una crisis educativa más profunda, que se ha precipitado en estos días. 

Mientras la SEP juega el juego de, “¿dónde quedó la bolita?”, que desplaza la centralidad educativa hacia la televisión, las preguntas se apilan una sobre otra y tal parece que la agenda educativa seguirá contagiada de zozobra en lo que sigue. Esteban Moctezuma y otros integrantes del gabinete educativo, sujetan y desplazan los pequeños vasos opacos, que siguen escondiendo la bolita de la centralidad educativa, sobre la mesa del ciclo escolar 2020-2021. En estos días las conferencias vespertinas de la SEP se han convertido en un mecanismo para dar información a cuentagotas. La información proporcionada por Moctezuma Barragán y sus cercanos, es una información a medias, que juega con un suspenso inducido. Los funcionarios educativos mueven los vasos opacos, mientras la bolita de la centralidad educativa se desplaza ante los ojos de todos. Y al fondo, se escuchan un cúmulo de preguntas que son una sola pregunta: “¿Dónde quedó la bolita?” 


II.- La segunda versión de la política educativa “Aprende en casa”, tiene como base un conjunto de decisiones que apuntalan al neoliberalismo. Por un lado, el gobierno federal estará pagando a cuatro televisoras 450 millones de pesos para transmitir las clases. Los beneficiados son: TV Azteca, Televisa, Milenio y Grupo Imagen. En la actual crisis de la pandemia, que trae consigo una crisis económica, el gobierno estará capitalizando de manera directa a las televisoras.

Por otro lado, las televisoras se estarán beneficiando con los impactos bursátiles de una decisión que las convierte en aliadas del gobierno federal. La decisión tomada por la SEP tiene como telón de fondo una alianza educativa y política, entre las televisoras y el proyecto de la 4T. Al día siguiente de haber sido anunciado la política educativa que coloca la televisión al centro, las acciones del Grupo Televisa y de TV Azteca en la bolsa de valores aumentaron considerablemente. El precio de las acciones de Televisa subió un 14.54% y las acciones de TV Azteca aumentaron un 16.12% (“Acciones de Televisa y TV Azteca se disparan en la bolsa”, El Economista, 4 de agosto de 2020). El beneficio bursátil fue inmediato. Los beneficios políticos se estarán viendo en los meses siguientes. 

Detrás de la decisión tomada de forma centralizada por la Secretaría de Educación Pública, está la figura de Esteban Moctezuma Barragán, que ha sido un operador político de primera línea del empresario Ricardo salinas Pliego. Antes de asumir el puesto como Secretario de Educación, Moctezuma Barragán estuvo a cargo de la Fundación Azteca. 

En meses pasados, ya en el contexto de la pandemia, el grupo Salinas fue beneficiado con un millonario contrato para asegurar bienes de la SEP: 

«Un contrato de 969 millones de pesos adjudicado por la Secretaría de Educación Pública (SEP) el pasado 30 de marzo, vino como anillo al dedo para grupo Salinas, propiedad de Ricardo Salinas Pliego… La SEP, dependencia a cargo de Esteban Moctezuma Barragán… otorgó el contrato de servicio de aseguramiento de bienes patrimoniales; carga y embarcaciones, semovientes y flora” a Seguros Azteca Daños.» (“La SEP al rescate de Salinas Pliego”, revista Proceso, 12 de abril de 2020).

Los beneficios que Ricardo Salinas Pliego y otros empresarios de la televisión han obtenido del actual gobierno federal, dejan en claro que las relaciones entre el poder gubernamental y el poder mediático de las televisoras en México, transitan por los mismos caminos que los sexenios anteriores. Los beneficios económicos y los beneficios políticos son de ida y vuelta. Se percibe que la maquinaria neoliberal sigue en funcionamiento, bien aceitada y calibrada, avanzando a través de la Secretaría de Educación Pública y de otras secretarías de gobierno. 


III.- Hay quienes afirman que la decisión tomada por la SEP para implementar la política educativa de “Aprende en Casa” en su segunda versión, es lo mejor que se pudo haber hecho, que en el contexto de emergencia de la pandemia no se puede hacer más. Desde luego que se pudieron tomar otras decisiones, que no estuvieran centradas en la televisión y que evitaran los beneficios económicos a las empresas que antaño eran concebidas por los morenistas, como integrantes de la “mafia del poder”.

Enseguida se plantean dos posibilidades que son alternas a la decisión ya tomada: 

1º Una primera decisión alterna, sería dar inicio al ciclo escolar hasta el momento en que se termine la emergencia sanitaria, cuando el semáforo estuviese en verde. El problema que se hace presente, es la manera de concebir el tiempo educativo desde una lógica pragmática y utilitarista. Cuando se suspenden las clases por periodos largos suelen emplearse conceptos como: “ciclo escolar perdido”, “semestre perdido”, etc. Esta manera de pensar concibe a los tiempos escolares bajo una lógica de productividad capitalista. 

¿Qué es un “ciclo escolar perdido”, qué es un “semestre perdido”? Es un tiempo que no produce el cumplimiento de objetivos (aprendizajes esperados), que no produce calificaciones, ni títulos que son concebidos bajo una lógica credencialista. Lo que se concibe como “tiempo escolar perdido” es un tiempo improductivo que resulta indeseable para la lógica capitalista de la educación. 

La maquinaria de productividad educativa debe avanzar a costa de lo que sea, debe capturar entre sus mecanismos de funcionamiento a las vidas de las personas. Los alumnos, los maestros, los padres y otros actores, son concebidos entonces, como piezas de una gran maquinaria que tiene que ser forzada para producir educativamente. 

La decisión tomada por la SEP, convierte a la maquinaria educativa en un tren televisivo al que todos tendrán que subirse. Hay una velocidad a la que avanzará este tren, hay una distribución de tareas y tiempos, y hay también un conjunto de obligaciones que tendrán que cumplirse al ritmo que marque la televisión. 

Pero, el tiempo educativo no se pierde, ni se gana. Más bien, el tiempo educativo se vive, cuando se le concibe de manera radical desde las propias vidas de las personas. Estamos hablando de una humanización del tiempo educativo, que coloca como centro a las vidas de las personas de carne y hueso, que tienen miedo, que se angustian ante los acontecimientos de la pandemia, que sufren por la crisis económica que se extenderá durante meses, que esperan un acompañamiento y una solidaridad donde acogerse.

Dos preguntas se hacen necesarias en esta parte: ¿Es posible construir otra lógica del tiempo educativo, una lógica que no cosifique a las personas al convertirlos en simples piezas de una maquinaria indetenible? ¿Es posible construir una lógica humanizante del tiempo educativo? 

2º Una segunda posibilidad, sería una política educativa de simplificación curricular en amplio sentido. Simplificar los tiempos educativos, los contenidos, las tareas a desarrollar, los procedimientos y los objetivos por cumplir. De tal manera, que la atención a las labores educativas no se convierta en una losa demasiado pesada para los alumnos, los padres, los maestros y otros actores educativos. 

Estamos hablando de una pedagogía de lo fundamental y de lo mínimo en el contexto de la emergencia sanitaria. Durante el ciclo escolar que está por iniciar, se estaría abordando lo más fundamental (lo más importante, lo más significativo) por aprender. A su vez, se estaría abordando lo más elemental (lo más básico, lo más simple). Lo anterior daría lugar a una descarga curricular que estaría impactando de manera directa en las vidas de las personas. 

En una pedagogía de lo fundamental y de lo mínimo, los maestros desempeñarían un papel central, junto con los alumnos y los padres, tomando decisiones de manera conjunta y haciendo uso de los recursos del medio para enfocarse en lo vertebral, dejando a un lado los abultados programas educativos de los diferentes grados y niveles. Desde luego, habría que dejar en claro: qué es lo más fundamental y los más elemental, que tendría que ser abordado. Esa decisión, sería tomada de común acuerdo entre los actores educativos, desde una perspectiva dialógica y en base al consenso, a partir de Paulo Freire.  

La pedagogía de lo fundamental y de lo mínimo en el contexto de la pandemia, tendría la forma de un bastón para que las personas se apoyen mientras suben una cuesta que resulta accidentada y sinuosa en su transcurso. Pero, tal parece que en la actual coyuntura se optó por una tomar una decisión que convierte a la educación, en una pesada cruz que se tiene que cargar mientras se avanza de subida, a campo traviesa.

En el fondo, detrás de la decisión tomada, está una deshumanización del acto educativo, una cosificación del acto educativo. Los alumnos tendrán que pasar horas, de manera pasiva y en silencio frente al aparato televisor, como simples depositarios del saber educativo. Los padres tendrán que hacer lo necesario para que sus hijos se mantengan atentos a lo que sucede en las imágenes y las voces que se transmiten por televisión. Los maestros también tendrán que dar seguimiento a la programación televisiva, y convertirse en acompañantes de lo que pueda suceder...

La historia de las alianzas como historia de la deconstrucción ideológica y política en el siglo XXI

La historia de las alianzas partidistas en las últimas tres décadas, es uno de los síntomas de la extrañeza de la política. En estas alianzas, la ideología y la política se vuelven extrañas, entre lo sorprendente y lo inverosímil. 

En la izquierda, estas alianzas pueden incluso rastrearse hasta la formación del Frente Democrático Nacional en las elecciones de 1988, que apuntaló la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas a la presidencia, y que un año después se proyectó hacia la fundación del PRD. 

Durante el salinismo, después de los fraudes electorales de la década de 1980, el PAN tejió un conjunto de acuerdos con el PRI, a los que se les llamó peyorativamente: "concertasesiones". En distintos momentos, el PRI y el PAN se han aliado. Entre los militantes de Morena hay un campo de semántico (un conjunto de significados discursivos) que han sido usados como armas de batalla política para descalificar tanto al PRI como al PAN: “la mafia del poder”, el “prianismo”, la “boa”, etc. Hay mucha razón, y un cúmulo de justificaciones históricas, para referirse al PRI o al PAN de esta manera. Los insultos históricos del PRI y del PAN hacia la sociedad mexicana, se merecen un insulto nominal, y más que eso.  

La izquierda partidista del PRD se alió con el PRI y con el PAN en el Pacto por México a inicios del sexenio de Peña Nieto, y esa fue la debacle del Sol Azteca, que fue muy bien aprovechada por López Obrador para construir el impulso que apuntaló la fundación de Morena en 2014. 

La alianza morenista que logró conjuntar el bloque que llevó al triunfo de López Obrador en 2018, fue con el Partido Encuentro Social cuyo programa es de ultraderecha, con el Partido del Trabajo cuya historia es claroscura, con una parte del SNTE encabezado por Elba Esther Gordillo y operado por dos personajes dudosos: Iván Peña Neder y Rafael Ochoa Guzmán. Detrás de las biografías de estos personajes políticos, la negrura es un lugar común. 

A su vez, en 2018 Morena tejió acuerdos con Salinas Pliego, y el pago por esta alianza fueron varias candidaturas y espacios de poder, entre los que destaca la Secretaría de Educación Pública. Hay otras alianzas de Morena en 2018, con personajes políticos específicos, por ejemplo, con Cruz Pérez Cuéllar, en el estado de Chihuahua.  

Ya en el ejercicio de poder, una parte de la izquierda morenista en Chihuahua, entre quienes destacan Juan Carlos Loera y Gustavo De la Rosa Hickerson, ha mantenido una alianza muy visible con el panismo del gobernador, Javier Corral. También se identifica una significativa cercanía entre la figura del gobernador Javier Corral y el Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrad, que es operador político de primera línea del gobierno de AMLO. 

Es posible, que en los procesos electorales del 2021, a partir de la reciente reforma a los estatutos del PRI, este partido pudiese construir candidaturas en acuerdo con el PAN. Pero también es posible, que se repitan las alianzas multiformes de Morena con fuerzas políticas de la derecha, con el sindicalismo charro, con militantes dudosos de otros partidos, con empresarios que antaño eran señalados por la izquierda y sobre los que se prefiere guardar silencio ahora.   

La historia de las alianzas en las últimas décadas en México, entre la izquierda y la derecha partidistas, es una historia de la deconstrucción ideológica y ética de la política, de las formas de hacer política...

La ideologización y la politización negativas del movimiento social (Artículo publicado en el portal de Aserto, 2 de agosto de 2020)

El movimiento social de los agricultores en defensa del agua ha sido sometido a un conjunto de vaivenes que lo han ideologizado y politizado negativamente, por parte de diversos actores partidistas. ¿Qué está detrás de la negativización ideológica y política del movimiento social de los agricultores, que defienden el agua de las presas en Chihuahua? 

Por parte del gobierno de Javier Corral hay una postura ambivalente. Por un lado, Corral afirma que ha sido gestor e intermediario del problema ante las autoridades del gobierno federal. Por otro lado, por parte del gobierno del estado hay un distanciamiento y un abandono, que se relacionan directamente con la escalada del conflicto que llegó hasta la violencia. El distanciamiento y abandono del gobierno de Corral al acompañamiento del conflicto, es una omisión política que resulta cuestionable por la manera en que se dejó crecer el problema. 

Por parte del gobierno de López Obrador se identifican: una minusvaloración del conflicto, un desprecio y una estigmatización política del movimiento social de los agricultores. Desde luego que esta postura del gobierno federal tiene como telón de fondo una descalificación y una denostación. La minusvaloración, el desprecio y la estigmatización que la 4T ha construido en torno al movimiento social de los campesinos, es una estrategia política y propagandística que tiene dos  objetivos:  defender al lópezobradorismo a costa de lo que sea y, desprestigiar las posturas y las acciones de los agricultores, que han sido concebidos como “opositores incómodos” a los designios gubernamentales.  

Hay algunos militantes del PAN, como Mario Mata, que se montaron en el conflicto para proyectarse políticamente hacia el 2021. Hay otros personajes de la derecha que han colocado sus miras en el proceso electoral del año entrante y, que también se han montado en el conflicto para aprovecharlo políticamente. Esta manera de actuar, que aprovecha el ímpetu coyuntural del conflicto para posicionar candidaturas a través de la prensa, las redes sociales y la presencia que se genera entre los agricultores de la cuenca del Conchos, trae consigo formas de negativización del movimiento social que son muy visibles.  

Algunos militantes de Morena han guardado silencio sobre el conflicto. Otros militantes de este partido han asumido una postura que acompaña la minusvaloración, el desprecio y la estigmatización del movimiento social.  

La manera en que los militantes de la derecha y la izquierda partidista han actuado ante este problema, dejan ver las conveniencias (o inconveniencias) que los partidos construyen en las coyunturas pre-electorales en torno al movimiento social. Estas maneras de conceptualizar y utilizar al movimiento social, resultan cuestionables. 

Se analizan enseguida algunas variables de la postura que el gobierno federal y Morena, han tomado en torno al movimiento social en Chihuahua: 

A) Una toma de distancia a conveniencia del movimiento social, que opera a partir de la asunción del poder en 2018. Esta toma de postura requiere ser analizada empíricamente, respecto a diversos hechos que han generado inconformidad y protesta social en el actual sexenio. ¿De qué movimientos sociales se han distanciado el gobierno de AMLO y Morena durante el actual sexenio? ¿Cómo se han operado políticamente estos distanciamientos? ¿Cuáles son los efectos ideológicos y políticos derivados de estos distanciamientos?

B) La puesta en marcha de un conjunto de estrategias para defender a ultranza las decisiones impuestas de forma verticalista y autoritaria, por parte del gobierno de AMLO. Se han creado “comités de defensa” de la 4T que dejan ver un doble objetivo: defender a esta fuerza política de lo que consideran “ataques” y posicionar a Morena hacia el proceso electoral de 2021. En este plano se despliega una lucha propagandística, en la que los militantes de Morena defienden lo mismo los aciertos, que los errores, del lópezobradorismo, con el mismo ímpetu y con una carga de ceguera ética y epistemológica, que puede ser más o menos intensa. La verdad ideologizada y politizada a conveniencia, que los defensores del lópezobradorismo han construido en torno al movimiento social de los agricultores en Chihuahua, es ética y epistemológicamente debatible, y amerita una disección analítica a profundidad. 

C) El uso de un conjunto de mecanismos políticos y discursivos, que al descalificar al movimiento social, resultan similares en su forma y en su fondo, a los mecanismos que han sido utilizados por los gobiernos de derecha en coyunturas conflictivas. 

Se afirmó ya, que en el fondo del asunto, subyace una ideologización y una politización negativas del movimiento social. ¿Cuál es la intención de ideologizar y politizar negativamente al movimiento social de los agricultores? ¿Cuál es la especificidad de los mecanismos discursivos y de acción política de los militantes de Morena, que han descalificado y denostado al movimiento social? ¿En los términos de la ética y de la epistemología de lo político y lo social, cuáles son las contradicciones que están presentes en la negativización del movimiento social por parte de la izquierda partidista?... 

No se trata de idealizar o romantizar al movimiento social, que está atravesado por aciertos y errores, participaciones genuinas e ilegítimas, intereses visibles y no visibles. Desde luego que el movimiento social amerita ser criticado con evidencias y argumentos de por medio. Pero, tampoco se trata de negativizar al movimiento social mediante formas que resultan cuestionables: 

- A partir de condicionamientos e intereses institucionalizados del poder que se conciben con cerrazón (el orden jurídico de un tratado de aguas de 1944, cuya interpretación y cuya operación política son conflictivas).

- A partir de maneras de operar coyunturalmente en base a un pragmatismo gubernamental y electoral (el apremio por ganar presencia y posiciones de poder hacia el 2021).   

Lo anterior, nos lleva a afirmar que se requiere una crítica en la manera de tomar decisiones y de operar, por parte de la izquierda partidista, ante el movimiento social y ante las formas en que se ha concebido al “pueblo”. En las formas de operar políticamente por parte del actual gobierno de izquierda en México, que tiene un enfoque populista, se identifican conceptualizaciones contradictorias respecto al “pueblo”. El gobierno lópezobradorista, unas veces consulta al “pueblo” y otras veces no; unas veces parece proteger al “pueblo” y otras veces parece desprotegerlo; una veces se aproxima al “pueblo” y otras veces toma una distancia que resulta, por lo menos, extraña. 

Esto último, deriva en el planteamiento de dos tesis sobre el actual gobierno de izquierda populista en México:  

1ª tesis.- Hay una falta de claridad en la concepción del “pueblo” respecto a su atención y su participación en las maneras de hacer política, y respecto a las protecciones que amerita o no amerita como tal. 

2ª tesis.- La conflictividad conceptual respecto a la figura política del “pueblo”, implica una conflictividad en las formas de hacer política, en la manera en la que se toman y se operan las decisiones gubernamentales.

José Vicente Anaya y la eternidad de la disidencia (Artículo publicado en el portal de Aserto, 1 de agosto de 2020)

Una escritura desde los márgenes 

El siglo XX es el tiempo del abismamiento histórico de la poesía, de una caída que no deja de precipitarse hacia un fondo no previsto, ni sabido. La poesía se encuentra en crisis, asfixiada en sí misma, arrinconada en libros leídos por unos cuantos, convertida en objeto estructuralista o posestructuralista en los estudios academizados de la literatura, hundida en las batallas perdidas por la alta cultura ante la cultura de masas, desestimada como llave o como luz que pueda abrir camino a los hombres en los siglos por venir. 

La poesía prosigue su caída, sujeta de la herencia histórica de la cultura humanista, de procedencia griega y renacentista. Pero, si la caída de la poesía en este siglo no ha terminado de acaecer, si esta caída aún no llega a un lugar definitivo, esto significa que la poesía aún persiste, aún respira a través del lenguaje y de la vida. El latido de la poesía en su caerse, se mueve en el péndulo de su salvación y su no salvación.

En este sentido tiene lugar una pregunta crucial, una pregunta a la que habría que desprenderle sus ambiciones metafísicas. La pregunta no sería: ¿Puede la poesía salvar al mundo?, sino: ¿Puede la poesía salvar algo del mundo? La primera pregunta es una persecución del mesianismo, la poesía como sustancia salvífica del mundo. La segunda pregunta es recatada, muestra las limitaciones de la poesía en sus extensiones hacia lo social, lo político y lo histórico.

Lo que ha sucedido con la poesía en los últimos años de la historia humana es la construcción de facto de una respuesta a la segunda pregunta, en el territorio de autosalvación que le va quedando a la poesía para sí misma. Los poetas se han dedicado a salvar a la poesía para salvarse a sí mismos, para extender una genealogía de pensamiento y de vida que se niega a morir de forma alguna. Aquí hay algo proscrito, algo de exclusión y de abandono. Pero por lo pronto, no puede ser de otra forma, por lo pronto, la poesía no tiene la potencia para salvar algo demás, algo de-más. Este es el tiempo histórico en el que la poesía puede ser sublimada o no sublimada, reconocida o no reconocida, navegada o dejada a deriva en los intersticios de los años o los siglos. Este es el tiempo de escritura y poetización de José Vicente Anaya. La de Anaya, es una poesía escrita a finales del siglo XX, alojada en las sombras del no reconocimiento en las décadas de 1970, 1980 y 1990. La de Anaya, es una poesía que rebrota hacia los primeros años del siglo XXI, que ha sido releída y estudiada con avidez en los años recientes. 

A pesar de las variadas publicaciones del poemario “Híkuri” desde la década de 1980 hasta la fecha, la obra de José Vicente Anaya, apenas comienza a ser reconocida, 40 años después de la publicación de su primer poemario “Los valles solitarios nemorosos” (1976). Desde sus primeros poemas publicados, Anaya se concibe a sí mismo como un poeta marginado, orillado al pensamiento y la escritura desde la periferia, desde un espacio que termina convirtiéndose en bastión de resistencia cultural, política e histórica.

«Tengo largo tiempo de ya no estar aquí,

aunque nadie lo entienda;

porque estoy gritando con los gruñidos de mi rabia autobiográfica

arañando los pies del siglo XXI…» (“Morgue”, 1981)

«Porque nunca tendré tiara

la tierra que me arrancan

no puede dolerme.

Pueden quitarme todo,

mi pie volado sabrá del aire

porque tampoco puede ser

asido. Mi pie alado.» (“Los valles solitarios nemorosos”, 1976)

La condición marginal de la poesía no es parte solamente de los tiempos actuales, es un estigma que se ha manifestado en diversos momentos de la historia humana. Platón intentó inútilmente expulsar a los poetas del reinado de su “República”. En el segundo de los poemas citados, Anaya refiere que jamás podrá ser el portador de una “tiara. La “tiara” es el símbolo de un reinado, de un reconocimiento, que difícilmente podría ser colocado sobre la cabeza de los poetas marginales, como es el caso de Anaya. Hay un reclamo manifiesto, hay una indignación en la escritura de Anaya, quien de manera constante se asume como una voz que habla desde los márgenes, desde un espacio contestatario y de permanente lucha.

Desde el primer poemario que Anaya publica bajo el sello de la UNAM (“Los valles solitarios nemorosos”, 1976), se hace manifiesta la condición marginal del poeta a partir de la figura de Safo. Este poemario se compone de dos apartados, en el segundo de estos apartados el texto Anaya posee un tono narrativo fijado en Safo, la poeta griega que fue denostada y que siglos después sería rescatada y revalorada. La figura de Safo que transcurre el poema de Anaya es un símbolo de la marginación y la lucha por el reconocimiento de la poesía. “Pero si ya no tienes agua, Safo, / la culpa no la tienes. / Es que diste la vida por la vida. / Y nadie comprendió tu danza. / Y nadie observó tu lágrima en la mano” (“Los valles solitarios nemorosos”, 1976).

En el poema de Anaya, Safo es simbolizada a partir del agua como elemento que traza la dialéctica de la vitalidad y el abandono, de la presencia en forma de reconocimiento y de la ausencia en forma de marginación. El agua humedece la extensión de la vida bajo la forma de un “lago”, del “rocío” y de la “lluvia”. El agua es una vitalidad de la presencia. Pero, el agua significa también al abandono bajo la forma de una “lágrima”. El agua es la tristeza de un abandono que se repite una y otra vez, que inicia con las diatribas y la marginación que se lanzan sobre la figura de Safo, y que se extiende hasta los poetas marginales de los siglos XIX y XX. “Cuando no tienes agua: / Te abandonan las aves, / los árboles se vuelven / alambradas, tus peces / quisieran volar para escaparse / y quedan atrapados en la arena. / Pero todo esto no es ningún desastre, / sino que tú, Safo, / pierdes tus ritos en el lago. (Ibidem.).

A lo largo de la modernidad se ha impuesto una desacralización del arte y de otras actividades humanas. Desde hace mucho tiempo la poesía dejó de estar investida por la ritualidad y la religiosidad que le fueron impresas en la antigua cultura griega. Una de las líneas de escritura de Anaya escarba sobre los contenidos rituales y religiosos de la poesía, su búsqueda ha sido incesante en este plano y queda manifiesta en el mismo epígrafe del poeta místico San Juan de la Cruz, que abre el poemario “Los valles solitarios nemorosos” (1976).   Investir a la poesía de misticismo, hacerla retornar a su condición ritual y religiosa, es una de las premisas de las que parte la poesía y la ensayística de José Vicente Anaya.

En un artículo que Anaya escribe sobre Carlos Montemayor, hace referencia a la dialéctica de la marginación y el reconocimiento sobre la poeta Safo:

«(…) Montemayor hace una necesaria apología de Safo, quien por siglos había sido tratada como meretriz, ante lo cual cuenta que una tarde Solón “escuchó una canción de Safo en labios de su nieto; al terminar éste, Solón le pidió que se la enseñara, pues le explicó: quisiera aprenderla antes de morir. Conviene recordar aquí el epigrama atribuido a Platón en que a Safo le llama Décima Musa; también aquel que contiene la hermosa designación de musa inmortal entre inmortales musas”. Y su poesía es bien ponderada así: “La musicalidad y dulzura de su lenguaje fue proverbial en la historia de la poesía griega, en una lengua de suyo tan sonora, vocálica y rica.”» (“La Jornada”, 18 de julio de 2010)

La figura de Safo, que simboliza la dialéctica de la marginación y el reconocimiento de la poesía y del poeta, es proyectada desde Grecia hasta la actualidad en la obra de Anaya. Esta jugada literaria traza una condición problemática que se ha repetido una y otra vez a lo largo de la historia de la humanidad, y que se exacerba en los tiempos actuales. En el contexto de la crisis de las humanidades hacia finales del siglo XX y principios del XXI, los poetas y la poesía viven una de las etapas históricas más aciagas, más densamente oscuras.  La poesía que en occidente se enraíza en el mundo helénico y que desde ahí llego a ser parte fundamental de la alta cultura, ha sido desplazada por la cultura de masas. 

La dialéctica de la marginación y la lucha incesante por el reconocimiento de la poesía, está presente a lo largo de toda la obra de Anaya. En este autor hay una fascinación por lo marginal. El título de uno de los últimos poemarios publicados por Anaya es significativo en este sentido: “Paria” (2010). Un “paria” es un marginal, un desterrado de los territorios social y culturalmente aceptados y hegemonizados. Al final del poemario “Paria” (Ibidem.) hay cuatro textos en prosa que narran el encuentro de José Vicente Anaya con Juan Martínez, un poeta marginal que abandonó la “farándula cultural” de la ciudad de México y se dedicó a una vida sencilla e impregnada de misticismo, trabajando como lavador de autos en las calles de la ciudad de Tijuana. En el libro de ensayos “Poetas en la noche del mundo” (1977), Anaya escribe dos textos sobre la obra y la vida de Juan Martínez, subrayando la calidad de su poesía y la condición de marginalidad que el poeta buscó para sí mismo al retirarse del mundillo literario. Anaya afirma que la poesía de Juan Martínez no ha tenido el reconocimiento que merece.

La fascinación de Anaya por lo marginal, está también presente en el epígrafe con el cual se abre el poemario “Morgue” (1981) y en el epígrafe que se anota al inicio de las diversas ediciones de “Híkuri”: “A todos aquellos que han / gritado poemas premonitorios, / y que por sus ideas o / alucinaciones / han sido condenados: / paranoicos / esquizofrénicos / visionarios / mal-pensantes / rebeldes”.  


Las luchas en los territorios del canon literario

La profunda crisis de las humanidades en las últimas décadas, que ha derivado en la minusvaloración y la marginación de la poesía en occidente, es uno de los condicionamientos históricos y culturales que envuelve la escritura de Anaya. Este es el primer contexto desde el cual emerge la escritura del poeta chihuahuense, donde la poesía y la actividad de los poetas navegan a contracorriente, atrapados en un declive que se pronuncia hacia el futuro.

Hay un segundo contexto desde el cual surge la escritura de Anaya. Este segundo contexto tiene que ver también con la condición de marginalidad de los poetas, pero en el plano de la configuración del canon. El reconocimiento o la ausencia de reconocimiento,  de una obra o de un autor, es un hecho que requiere ser leído a partir de la configuración del canon literario. José Vicente Anaya es un autor que ha escrito y promovido su obra desde los márgenes establecidos por el canon institucionalizado en México.

El surgimiento del movimiento infrarrealista en México, del cual Anaya fue miembro fundador a mediados de la década de 1970, toma forma a partir de un conflictivo territorio que se inscribe en la lucha por la configuración del canon de la poesía mexicana.

Durante la segunda mitad del siglo XX, el panorama de la literatura mexicana fue dominado por un conjunto de autores congregados alrededor de la figura de Octavio Paz. Desde la periferia, los infrarrealistas confrontaron a la hegemonía paceana. En un tono irónico, Heriberto Yépez se ha referido a esta hegemonía literaria como “pazentrismo” (“Versus: Otras miradas a la obra de Octavio Paz”, 2010). 

¿Quiénes son los impulsores del pazentrismo? Básicamente los integrantes de la revista “Vuelta” que posteriormente tomó el nombre de “Letras Libres: Enrique Krauze, Gabriel Zaid, Christopher Domínguez Michael, Guillermo Sheridan, José Martínez y Adolfo Castañón. En los primeros años del siglo XXI, el impulso del “pazentrismo” ha caminado a través de los proyectos literarios y políticos de las revistas “Letras Libres” y a través de otras instituciones, como la Fundación para las Letras Mexicanas, inicialmente nombrada “Fundación Octavio Paz”. 

Madariaga Cano (“Los años que inspiraron los detectives salvajes”, 2010), señala que hacia la década de 1970, en el momento del surgimiento del infrarrealismo, el panorama literario en México estaba dominado por Octavio Paz y Carlos Monsivais. El primero estaba a cargo de la revista “Plural”, editada como suplemento cultural del periódico “Excelsior”. A raíz de la salida de Julio Scherer del periódico “Excelsior”, “Plural” se convertiría en la revista “Vuelta”. El segundo dirigía el suplemento “La cultura en México”, que formaba parte del proyecto periodístico de la revista “Siempre”. Para los infrarraelistas las puertas de las revistas “Vuelta” y “La cultura en México” estuvieron permanentemente cerradas, por lo que tuvieron que desarrollar su escritura y la promoción de su obra a contracorriente de las instituciones oficiales de la literatura mexicana.

En la lucha por la institucionalización del canon literario en México a lo largo del siglo XX y principios del XXI, tienen lugar tres momentos clave. El primero de estos momentos se concentra en la década de 1920, y desde ahí se proyecta hacia las décadas siguientes. La confrontación por el canon tiene lugar entre los estridentistas y el grupo de los contemporáneos. Durante el siglo XX, el canon literario fue hegemonizado a favor de los contemporáneos, cuestión que dio lugar al desplazamiento y la marginación de los estridentistas. Esta cuestión es abordada a detalle en el libro “Elevación y caída del estridentismo” (Escalante, 2010). En este libro, Escalante revalora la obra de los estridentistas y cuestiona los argumentos y los mecanismos que institucionalizaron al canon de los contemporáneos. 

Un segundo momento tiene lugar hacia la década de 1970, cuando los integrantes del movimiento infrarrealista se confrontaron a la hegemonía paceana. Esta es una cuestión que incluso se convierte en leyenda, cuando Roberto Bolaño incluye en la novela “Los detectives salvajes” (2011), que el cometido central de los “realvisceralistas” (los infrarrealistas) era chingar a Paz.

De la misma manera en que la confrontación por el canon entre los estridentistas y los contemporáneos, se extiende hasta el siglo XXI a partir de los debates abiertos por Escalante y otros autores, la lucha por el canon entre los integrantes y simpatizantes del infrarrealismo y el pazentrismo, se extiende desde la década de 1970 hasta la fecha.

El tercer momento de confrontación por la configuración del canon en la literatura mexicana tiene lugar en los primeros años del siglo XXI. Este tercer momento pudiera concebirse como una extensión de la confrontación entre los infrarrealistas y los pazentristas. José Vicente Anaya es una figura clave durante el segundo y el tercer momento en la lucha por el canon literario en México.

Los tres momentos referidos no retratan la complejidad que tiene lugar en la lucha por el canon literario en México, pero resultan claves para poner en claro algunas de las aristas que se muestran cuando suceden estas confrontaciones culturales y políticas.

Desde la misma escritura de su poesía, Anaya toma una postura crítica ante la marginación a la que su obra se vio sometida durante las décadas que van de 1980 hasta los primeros años del siglo XXI. 

«lo que escribo en el aire

vale más /por eso escribo aquí/...

yo me daré un premio literario

por lo que nunca escribo ¡palabras !

¡cinismo carcajeante!»  (“Híkuri”, 1987).

El poemario “Híkuri” de Anaya es uno de los textos desplazados por el canon impuesto desde la lógica pazentrista. Sobre este poemario de Anaya se ha comenzado a erigir una leyenda literaria. Siendo “Híkuri” uno de los libros de poesía publicados mayor número de veces en México, no tuvo un reconocimiento significativo sino hasta la segunda década del siglo XXI. Hay un reconocimiento tardío de la poesía de José Vicente Anaya.

En el año 2015, los integrantes del proyecto Malpaís Ediciones publicaron 10 libros de poesía que postulan un contracanon al pazentrismo. Desde el mismo nombre de la colección se pone en claro que las obras poéticas publicadas por Malpaís Ediciones son parte  de una postura antioficialista: “Archivo negro de la poesía mexicana”. Entre los 10 libros publicados está “Híkuri”. El proyecto editorial de “Archivo negro de la poesía mexicana” ha tenido una buena recepción entre los lectores, la crítica y la prensa que se ocupa de la literatura en México.

Esta actitud crítica y contestataria ante el dominio del pazentrismo, se ve reflejada en la publicación del libro “Versus: Otras miradas a la obra de Octavio Paz” (2010), compilado y prologado por el mismo José Vicente Anaya. En el prólogo de este libro se subraya:

«Los fundamentalismos intelectuales han derivado en caudillismos con sus típicos abusos en la intolerancia. Debemos ver a la poesía como un territorio utópico en el que todavía se puede soñar que son posibles los imposibles, un territorio de la imaginación en la que se propicia la tolerancia a todo lo diverso.

Por eso, y en principio, no creo que la influencia de Octavio Paz sea “decisiva”; considero que su aplastante presencia se debe principalmente a un efecto de la manipulación a través del poder y la publicidad.»

La postura de Anaya en contra de la dominación pazentrista, se enraíza en los postulados del infrarrealismo, que como movimiento literario duro apenas de 1976 a 1979, pero que como postura literaria y política se extiende hasta las primeras décadas del siglo XXI. La de Anaya es una disidencia en contra del establishment de las letras mexicanas, y es a la vez es una disidencia poética, una disidencia que toma la forma de la eternidad…