viernes, 18 de noviembre de 2022

De la positividad y la negatividad del neoliberalismo en la coyuntura de la pandemia

Lo que ha sucedido a lo largo de los meses del encierro es una inversión de la dialéctica positiva-negativa del neoliberalismo, que opera en un doble plano: existencial y económico (economizante). 

En los años recientes, la psicología y la sociología han impulsado una positivización de la vida, un optimismo en la manera de concebir la vida, que ha sido elaborado mediante un conjunto de herramientas psicológicas y sociológicas que están inscritas en las narrativas de superación personal y social. Hay un optimismo de la vida, que funciona ideológicamente positivizándola, de tal manera que se ponderan las cosas buenas de la vida , y se minimizan y marginan las cosas malas de la vida. El optimismo psicológico y sociológico, es parte de un conjunto complejo de herramientas de las que hace uso el neoliberalismo. 

El concepto psicológico y sociológico del "optimismo de la vida", opera fundamentalmente en un plano existencial. La psicología y la sociología del optimismo, que procuran ver lo bueno de la vida y que esconden debajo de un tapete, lo malo de la vida, son un existencialismo de la positividad de la vida. Desde los años finales del siglo XX, la psicología y la sociología del optimismo han positivizado la existencia de la vida, procurando dejar de ver lo negativo de la existencia para pasar a mirar lo positivo de ella.  

Junto a lo anterior, en un mismo plano ideológico, del optimismo como forma de vida, como manera de entender y vivir la vida,  “optimizar” significa producir de la manera más eficaz y más eficiente posible, bienes materiales e inmateriales. En la lógica productiva de la economía, de la producción de bienes materiales e inmateriales, de la acumulación de dinero a través de ello, “optimizar” significa mejorar de manera creciente e incluso indetenible, la productividad económica. Se trata de producir lo más posible, el mayor número de objetos que puedan ser comercializados y vendidos en los circuitos del neoliberalismo. En este caso, el optimismo, deja de ser un existencialismo de la vida, y se convierte en una economía de productividad material y monetaria de carácter capitalista (neoliberal). 

Ideológicamente, hay un trasvase, una comunicación subterránea, que no se identifica a simple vista, entre: A) un optimismo de productividad psicológica y sociológica, que es existencial y que por lo tanto implica una espiritualidad, una forma de concebir la vida positivizándola espiritualmente y; B) un optimismo de productividad económica, que tiende hacia una materialidad en la producción de bienes y servicios, y desde luego, en la producción de dinero. Los trasvases entre A y B, la comunicación subterránea entre ambos, nos lleva a pensar los mecanismos de espiritualización de lo material del neoliberalismo, más allá de la conceptualización de Walter Benjamin del “capitalismo como religión”. La espiritualización del neoliberalismo en el siglo XXI, transcurre a través de la producción ideológica de un optimismo inmaterial y material. 

Con la pandemia, quedó atascado el optimismo de producción psicológica y sociológica del neoliberalismo, dado que resulta muy difícil, ver lo positivo de la vida. Con la pandemia hay una negativización psicológica, sociológica, y desde luego espiritual, de la vida. Las cifras de la enfermedad y de la muerte, han negativizado a la vida, la han colocado en un callejón de oscuridad inmediata y mediata, que implica un pesimismo. La maquinaria discursiva de la literatura de superación personal y social, ha quedado bloqueada con la pandemia. En el marco del neoliberalismo, después de la pandemia,  la operación de los dispositivos que regulan e intervienen la “psique”, desde la psicología y desde otras disciplinas, serán modificados. 

Con la pandemia, también ha quedado atascado el optimismo de producción económica del neoliberalismo. Cientos, miles de fábricas, comercios y otros espacios de producción, quedaron cerrados. Lo rojo del semáforo de la nueva normalidad en México, es una amenaza frontal ante este atasco del optimismo material en la producción de bienes y servicios. La economía neoliberal está ya envuelta en un proceso negativo que durará meses y años, que implica decrecimiento en lugar de crecimiento, pesimismo en lugar de optimismo. 

Lo más extraño, es que la negatividad en la que ha quedado envuelto el neoliberalismo es un azar de la historia, es un acontecimiento imprevisto, que muy posiblemente, estará siendo concebido y usado para transformar, tanto el optimismo existencial del neoliberalismo (desde la psicología fundamentalmente) como el optimismo económico, material, del neoliberalismo (desde la economía y la política). Lo que se juega durante, y después de la pandemia, es la dialéctica positivizante (de optimización) y negativizante (de pesimismo) que forma parte de las casillas blancas y las casillas negras del ajedrez neoliberal.

En la historia del siglo XXI, la sonrisa del neoliberalismo ha quedado oscurecida coyunturalmente con la pandemia, pero no ha dejado de ser lo que es: una sonrisa…