-- En el diálogo aparecen
tres personajes centrales: Cratilo, de postura naturalista o esencialista,
Hermógenes, de postura convencionalista y, Sócrates quien se manifiesta
naturalista e imprime la dialéctica socrática a lo largo del diálogo como
método de reflexión filosófica.
-- Cratilo
representa al naturalismo de los sofistas Pitágoras y Heráclito, habiendo sido
discípulo del segundo. Respecto a las posturas naturalistas del lenguaje en los
sofistas, la inserción de Cratilo como personaje en el diálogo de Platón
resulta problemática, dado que no sostiene con apego las concepciones
heracliteanas del lenguaje. Si bien Heráclito mantiene una postura naturalista,
esta se funda en el fluir del lenguaje, concomitante al fluir del saber y al
fluir del ser mismo. El fluir en los planos lingüístico, epistemológico y
ontológico es la columna vertebral de la filosofía heracliteana. En tanto
Cratilo como personaje, a lo largo del diálogo platónico va planteando una
postura de corte esencialista, que deja a lado lo fluyente heracliteano. Hay
entonces un debate irresuelto entre el “Cratilo” filósofo de carne y hueso y el “Cratilo” personaje del diálogo
platónico. Un problema en el mismo orden, pero de cualidades distintas, puede atisbarse en tanto el Sócrates concreto
y el Sócrates personaje de los diálogos de Platón.
-- Es
detectable otro problema en este diálogo de Platón. A lo largo
del texto, se admite que la relación del lenguaje con el pensamiento es la de un
instrumento en relación con aquello para lo cual se utiliza. Este tesis es cuestionable
¿El lenguaje es sobre el pensamiento o, el pensamiento es sobre el lenguaje?
¿Cómo concebir esta correlación problemática, tanto ontológica como
epistemológicamente?
-- Por su
parte, el personaje de Hermógenes recoge los planteamientos artificialistas de
Demócrito y otros sofistas.
-- Cratilo
sustenta que “existe por naturaleza una rectitud de la denominación para cada
una de las cosas, y que esta no es una denominación impuesta por algunos… sino
que existe una rectitud natural de las denominaciones, la misma para todos,
tanto para griegos como para bárbaros” (2007).
-- Hermógenes
sostiene que: “… la denominación que alguien pone a algo es correcta; y si
alguien a su vez la cambia por otra y ya no usa aquella, la posterior no es
menos correcta que la anterior… Pues por naturaleza no se ha producido ninguna
denominación para cosa alguna, sino por convenio y por costumbre de quienes han
creado esa costumbre…" (2007).
-- Sócrates
debate a Hermógenes afirmando la existencia de cosas absolutamente falsas y cosas
absolutamente verdaderas, de hombres absolutamente buenos u hombres absolutamente malvados, que en sí
mismos son inmutables. Lo que Sócrates plantea es la existencia de universales
lingüísticos, epistemológicos, éticos, estéticos
y ontológicos, los cuales en la filosofía idealista de Platón se conjugan en
una creencia esencialista deductiva. El problema surge al cuestionar las
afirmaciones de Platón-Sócrates en un plano analítico, que pueda considerar por separado y
en conjunto a la vez, los componentes lingüísticos, epistemológicos, éticos, estéticos y lo ontológicos…
-- En el
diálogo, Sócrates afirma la existencia de un onomatourgus, que es el legislador o nomotetes del lenguaje. No
es propio de cualquier hombre el establecer los nombres, estos deben ser
precisados por un especialista que es el filósofo. La tarea descansa en el arte
de la dialéctica y las denominaciones deben hacerse a partir del conocimiento
prototípico de las cosas. La figura del nomotetes, constituye a la rectoría del lenguaje, que en el caso del español actual, recae en las academias de la lengua, los escritores y los académicos universitarios.
-- Sócrates
plantea la posibilidad de búsquedas etimológicas. Afirma que las palabras
derivadas son significativas pero a partir de la causalidad inscrita en las
palabras primitivas. El nomotetes
sería capaz de encontrar esta correlación que va de las palabras derivadas a
las primitivas, y de estas segundas a una conexión epistemológica y ontológica
con las cosas nombradas. Aquí se plantea de manera germinal la labor que emprenden los filólogos y los hermeneutas. En el diálogo se refiere la existencia de dos clases de lenguas: las lenguas bárbaras y
la lengua griega (y otras lenguas). En
la primera encuadran las palabras primitivas, las génesis de las palabras
primitivas; en la segunda encuadran las palabras derivadas y sus génesis que se
conectan con las palabras primitivas. Surgen aquí algunas dudas. ¿Cómo el nomotetes podría rastrear las conexiones entre palabras primitivas
(lenguas bárbaras) y palabras derivadas (lengua griega y otras lenguas)? ¿Cómo el
nomotetes podría hurgar las génesis
de las palabras primitivas en sí mismas (el origen del lenguaje)?
¿Cómo el nomotetes podría rastrear
las conexiones epistemológicas y ontológicas de las palabras con las
cosas en sí mismas (la triada lenguaje-saber-ser)? En esta parte del diálogo hay en Sócrates una especie de
delirio etimológico. Llega a sostener que quizá algunos de los nombres de las
cosas sean obra de un poder divino. Ya Homero habría distinguido entre nombres
dados por los dioses y nombres dados por los hombres. A fin de cuentas, Platón concluye en el
diálogo que nada puede saberse de los primeros nombres.
-- La
argumentación de índole analógica, que compara las palabras (el lenguaje) con
los cuadros (la pintura), en tanto la representatividad y la postulación de
verdad de lo real de las cosas nombradas en sí, resulta cuestionable. Lo mismo
sucede con las categorías del original y de la copia, que intenta argumentar
desde el mismo plano analógico-conceptual.
-- En el
diálogo hay una pregunta planteada por Sócrates, que se abisma en
la coexistencia entre lenguaje y pensamiento: “Lo que dio la denominación a las
cosas (Kalesan) y lo que la da (kaloun), ¿es una misma cosa, a saber, el pensamiento?” (Beuchot, 2005).
-- Al final del diálogo Cratilo asoma una
postura que se abre hacia el fluir heracliteano. Sin embargo, esta postura es
enseguida sometida a las afirmaciones esencialistas de Platón-Sócrates, en las que
se amalgaman lo lingüístico, lo epistemológico, lo ético, lo estético y lo ontológico, a partir de la
filosofía del reino de las ideas…
Bibliografía
Beuchot M., Historia de la filosofía del lenguaje
(2005), Fondo de Cultura Económica, México.
Brice P.
coordinador, Historia de la filosofía.
Filosofía griega (1972), Siglo XXI editores, Madrid, España
Mora
Ferrater J., Diccionario de filosofía,
tomo primero (2001), editorial Ariel, Barcelona, España.
Platón, Diálogos, tomo primero (2007), editorial
Porrúa, México.