I
Dos preguntas atraviesan
este texto:
1) ¿Cómo conceptualizar a
la literatura chihuahuense?
2) ¿Qué perspectiva
teórico-metodológica resulta más provechosa en la conceptualización de la
literatura chihuahuense?
Ya en una ponencia para el
encuentro de ensayistas chihuahuenses, que el grupo de escritores de Cuauhtémoc
y la presidencia municipal de esa localidad, organizaron en 2010, puntualice
algunas ideas para responder a la primera de las dos preguntas. Este texto
estaría siendo una extensión de la ponencia del 2010, sobre la misma línea
temática.
En un primer momento
habría que cuestionarse sobre el surgimiento de las preguntas en torno a la
literatura chihuahuense. Es posible rastrear los indicios de estas interrogantes
y contextualizarlos críticamente a partir de sus componentes académicos, ideológicos,
políticos, etc. ¿En qué momento socio-histórico surgen las preguntas sobre la
literatura chihuahuense? ¿Quiénes se han hecho y se están haciendo estos
cuestionamientos? ¿Desde qué espacios académicos o intelectuales se han
realizado estas preguntas? ¿Qué se pretende respondiéndolas? En este texto no
se profundiza sobre las preguntas planteadas. Tan solo se subraya, que al
investigar sobre la literatura chihuahuense, es necesario tener en cuenta
críticamente las condiciones de surgimiento y desplazamiento discursivo, que
configuran las co-rrelaciones entre el objeto de investigación y el sujeto que investiga.
En la construcción de los sentidos de investigación sobre la literatura
chihuahuense, no hay inocencias ni transparencias, intelectuales, ideológicas o
políticas.
II
En este texto se apuntan
dos tesis para sustentar una conceptualización alternativa de la literatura
chihuahuense.
Ambas tesis, se derivan en
parte de la exposición que hizo el historiador Jesús Vargas sobre la literatura chihuahuense,
en una clase de la Maestría en Humanidades de la UACH, el 25 de marzo pasado.
Vargas no plantea específicamente estas tesis en su exposición ,
sino que implícitamente su discurso las asume sin ponerlas en claro.
- Tesis primera.-
Para conceptualizar a la literatura chihuahuense se requiere desarrollar
un abordaje transdisciplinario. Los
territorios de la literatura y de la teoría literaria, son insuficientes para
este cometido. Es necesario entonces generar puentes entre disciplinas propias
del campo de las humanidades (literatura, teoría literaria, filosofía, etc.) y
disciplinas del campo de las ciencias sociales (historia, sociología,
antropología, política, etc.). Esta
tesis se sustenta en los aportes de Nicolescu (La transdisciplinariedad. Manifiesto, México: Multiversidad Mundo
Real Edgar Morín A.C., 2009) y, de
Becher y Trowler (Tribus y territorios
académicos. La indagación intelectual y las culturas de las disciplinas,
Barcelona: editorial Gedisa, 2001).
- Tesis segunda.- En un primer acercamiento
teórico-metodológico para sustentar un estudio transdisciplinario de la
literatura chihuahuense, se propone un abordaje desde las disciplinas de la
teoría literaria (territorio epistemológico de las humanidades) y de la
historia (territorio epistemológico de las ciencias sociales). Esta
tesis se sustenta en los aportes de Chartier (Cultura escrita, literatura e historia, México: Fondo de Cultura
Económica, 2006 y; El mundo como
representación. Estudios sobre historia cultural, Barcelona: editorial
Gedisa, 2005).
Es obvio que la segunda
tesis se deriva de la primera, considerando en concreto un posible camino
transdisciplinario en la conceptualización de la literatura chihuahuense.
Vargas sostiene que el
surgimiento de la literatura chihuahuense está ligado a la llegada de la
imprenta a Chihuahua, hacia 1825. Junto a lo anterior, admite que el Periódico
Oficial del Estado de Chihuahua, que comienza a publicarse en los años
posteriores a la llegada de la imprenta al estado, constituye el primer corpus textual desde el que pueden
rastrearse los primeros textos de la literatura chihuahuense.
Considerando lo anterior,
en la búsqueda de los primeros textos que pudieran concebirse como literatura
chihuahuense, al ser producidos por chihuahuenses desde el territorio de este
estado, se requiere realizar la misma labor que hace el historiador en la
consulta de fuentes archivísticas. En este caso se requeriría consultar los
archivos del Periódico Oficial del Estado de Chihuahua, en el que Vargas ya ha
identificado textos de contenido literario. En el procedimiento teórico-metodológico,
en la búsqueda de los primeros textos literarios producidos por chihuahuenses,
desde chihuahua, se conjugan la labor de consulta de archivos propia del
historiador y la tarea hermenéutica (de interpretación de los textos) que es
parte de los procedimientos de la crítica y la teoría literaria.
III
Quedó entonces argumentado
que para investigar sobre lo que podríamos llamar la primera etapa de la
literatura chihuahuense, entre las décadas de 1830 y 1860, se requiere
desarrollar una labor teórico-metodológica,
que camine entre los procedimientos propios del historiador (desde la historia
y la historiografía) y lo que hacen el académico y el crítico literario (desde
la hermenéutica y la teoría literaria).
Junto a lo anterior, se
sostiene que para llevar a cabo una investigación sobre lo que podríamos llamar
la última etapa de la literatura chihuahuense (de 1970 hasta la fecha), es
necesario una perspectiva teórico-metodológica fundada en los aportes de la
historia y de la teoría literaria –quizá también se requeriría trabajar en los
terrenos de la sociología y la política cultural-. ¿En qué se fundamenta esta
afirmación?
En los últimos años, se
han hecho estudios literarios de las obras de diversos autores chihuahuenses.
Aunque parece ser que las
investigaciones en la materia son escasas. Falta investigar cuáles han sido las
tendencias al respecto. ¿De qué formas se han abordado las obras de los autores
chihuahuenses, considerando su estudio
desde: la reseña literaria, el ensayo o el estudio académico a profundidad en
un documento de tesis? ¿Cuáles son los autores más estudiados? ¿Quiénes
realizan estos estudios y desde dónde lo hacen? ¿Cuáles han sido los resultados
de estos estudios en diversos ámbitos? Se requiere hacer una investigación del
estado del conocimiento en la materia.
La tendencia general de
los estudios realizados sobre las obras de autores chihuahuenses, permanece en el solo territorio de la crítica
y la teoría literaria. Aún no se han tendido puentes sólidos hacia otros
territorios disciplinarios. Sin embargo, lo que aquí se refiere como la última
etapa de la literatura chihuahuense, amerita ser explicada, más allá de los
contenidos literarios y de la teoría literaria, desde los márgenes
socio-históricos de su producción, su publicación, su distribución y sus
impactos.
Lo
esencial es superar dos limitaciones, la primera es que en la tradición de la historia de la literatura, y más
allá de la historia de la literatura, muchos trabajos sobre los textos han
olvidado que estos no existen fuera de una materialidad que les da existencia.
Esa materialidad generalmente es un objeto, un manuscrito o un impreso, pero
también puede ser una forma de representación del texto sobre el escenario, una
forma de transmisión vinculada a las prácticas de la oralidad: recitar un texto
leerlo en voz alta, etc. Todos estos elementos materiales pertenecen al proceso
de producción de sentido, y las formas más radicales de ignorar esta dimensión
son claramente las corrientes de la crítica literaria más estructuralista, la nouvelle critique francesa y el new criticism estadounidense, que han
olvidado por completo esta dimensión, en la medida en que el enfoque está
localizado en el funcionamiento el lenguaje dentro de la obra sin preocuparse
de su forma material. (Chartier, P. 36, 2006)
¿Cuáles han sido las condiciones de producción (creación) de la literatura chihuahuense de 1970 hasta la fecha? ¿De qué formas han sido publicados los textos de autores chihuahuenses en esta etapa? ¿Cómo han sido distribuidos estos textos en el mercado editorial? ¿Cómo se ha configurado la recepción de estos textos entre los académico, los lectores y otros segmentos de la sociedad? La última etapa de la
literatura chihuahuense, a finales del S. XX y principios del XXI, está
caracterizada por un “pequeño boom”. Este concepto que pudiera resultar riesgoso
debido a su connotación, anclada en el “boom latinoamericano”, es asumido a
partir de Chartier, quien toma en cuenta
a los componentes socio-históricos que están implicados en la producción y el
desarrollo de la literatura. En este caso, el “pequeño boom” de la literatura
chihuahuense, está caracterizado por los
siguientes componentes socio-históricos:
A)
La producción de obras literarias en
diferentes géneros es cuantiosa,
comparativamente con las etapas anteriores.
B)
Se
generan diversas publicaciones de contenido literario en formato de libros,
revistas, periódicos, sitios de internet, etc.,
C)
Surgen varias editoriales locales que comienzan a publicar las obras de los autores
chihuahuenses.
D)
Los
nombres de algunos autores chihuahuenses se posicionan nacional e
internacionalmente en el mundo de la literatura y de la intelectualidad.
E)
Toma
forma una política cultural local que impulsa al desarrollo de la literatura –y
de otras artes-.
F)
Se
genera un espacio socio-histórico de recepción
de la literatura chihuahuense.
A continuación se puntean algunos elementos de
las seis cualidades señaladas sobre el “pequeño boom” de la literatura
chihuahuense, en el entendido de que este acercamiento es inicial y que
faltaría muchísimo trabajo de investigación en la materia.
A)
La producción de obras literarias en
diferentes géneros es cuantiosa,
comparativamente con las etapas anteriores
Las editoriales con mayor
producción en el campo de literatura son las auspiciadas por presupuestos
gubernamentales o universitarios.
En el caso de la Colección
Solar de publicaciones del ICHICULT, que inicia sus labores en 1998, un corte a
septiembre de 2014, da un total de 264 libros publicados, en sus 12 series –incluidas
las coediciones con otras instituciones y editoriales-. Faltaría realizar una
clasificación de estas publicaciones, en las que se consideren los textos de los
géneros literarios y se descarten los textos de otros géneros. Pero la mayor
parte de las publicaciones son del campo literario.
La colección Flor de
Arena, que publica su primer texto en 1993, da un total de 53 libros
publicados, considerando un corte en el año 2006.
Faltaría precisar los
datos de las publicaciones de la UACJ en el ramo de la literatura.
También estaría haciendo
falta tomar en cuenta las publicaciones de las editoriales independientes.
B)
Se generan numerosas publicaciones de contenido literario en formato de libros,
revistas, periódicos, sitios de internet, etc.
Chávez Marín (Aventuras
de coctel. La vida intelectual de Chihuahua, ICHICULT, 1998, México, P. 61)
hace un balance de las publicaciones literarias en formato periodístico y en revistas en Chihuahua, en
las décadas de 1980 y 1990. Están las secciones literarias del desaparecido
periódico Novedades de Chihuahua: Tragaluz, Aura y Pró-Logos. En el Heraldo de Chihuahua, se publicaron las
siguientes secciones dedicadas a la literatura: Cosecha, Signo sobre signo,
Letras al margen y Espejismos.
Chávez Marín hace una
crítica a El Diario de Chihuahua, que
rechazó varios proyectos de secciones literarias que se presentaron a la
dirección desde 1985. El balance general que hace este autor en cuanto a las
publicaciones literarias en medios periodísticos refiere su “cancelación” en la
década de 1990.
Por otra parte, Chávez
Marín hace mención de las revistas locales dedicadas a la literatura en las dos
décadas finales del siglo XX: Palabras
sin arrugas, Media hora, Cartelera, Chihuahua me vuelve loco, Azar,
Cuadernos del norte, Finisterre, Synthesis, Primer tiempo
y Metamorfosis. Junto a las revistas
se mencionan el periódico de poesía Pié
alado y el semanario La Calle.
Faltaría profundizar la
investigación sobre las revistas y las publicaciones periodísticas al final del
siglo XX y, considerar los esfuerzos que se han hecho en los primeros años del
siglo XXI.
C)
Surgen diversas editoriales locales que comienzan a publicar las obras de los
autores chihuahuenses
A principios y mediados
de los noventa se crean localmente en Chihuahua diversos proyectos editoriales
que publican la obra de narradores y poetas. La Colección Solar, la travesía editorial chihuahuense más importante
hasta el momento, es generada desde el ICHICULT (Instituto Chihuahuense de la
Cultura), publica sus primeros libros en 1998 y hasta la fecha continúa
haciéndolo. En sus inicios el proyecto auspiciado desde entonces por el
gobierno del estado fue impulsado por Ramón Antonio Armendáriz, Rafael Ávila y
Enrique Servín, que en la literatura chihuahuense han sido escritores y
promotores culturales.
La colección Flor de Arena de la Universidad Autónoma
de Chihuahua (UACH) saca a la luz su primera publicación de autores
chihuahuenses en 1993. En adelante seguirá publicando autores del estado.
Las iniciales
publicaciones de Ediciones del Azar,
bajo la dirección de Rubén Mejía –también escritor y promotor cultural- aparecen en 1994 en coedición con la UACH.
Onomatopeya
ediciones, comienza a publicar a mediados de los noventa. Lo más significativo
del proyecto encabezado por los
escritores e impulsores de la cultura, Rafael Ávila y Rafael Cárdenas, fueron
una serie textos en forma de plaquete en una colección llamada Poetazos, ediciones en un formato muy
pequeño que en un estrategia de marketing se vendían junto con una bolsa de
frituras, a la manera en que comenzaron a aparecer los Tazos de Sabritas, de ahí
se deriva el nombre de la colección: Poe-tazos. Recientemente el proyecto de los Poe-tazos tiene una segunda época.
Doble
Hélice ediciones, de Martín Reyes Glez., que edita por sí misma y coedita con
universidades y otras instituciones, saca a la luz su primeros libros de
autores chihuahuenses a mediados de la década de los noventa.
Una editorial que no es
local, pero que es creada en el Distrito Federal por un chihuahuense y que ha
publicado a diversos autores del estado, es Tintanueva
ediciones, dirigida por el escritor y promotor cultural, Federico Corral
Vallejo. Este proyecto surge en 1998 y su primera colección –que incluye
autores chihuahuenses- genera una serie
de poemarios en papel cartulina y formato de carpeta que resultaron novedosos.
Junto a los anteriores
editoriales están los esfuerzos de la editorial de la UACJ y de los proyectos
que surgen desde las regiones. En Cuauhtémoc, Raúl Manríquez crea Aster Ediciones. En Delicias, María
Merced Migoni, impulsa el proyecto de la editorial Chihuahua Arde Editoras, que posee una perspectiva de género.
Hay un componente común
en la generalidad de los libros publicados por autores chihuahuenses desde la
década de los ochenta a la fecha –salvo algunas de las ediciones de escritores
como Carlos Montemayor, Ignacio Solares y José Vicente Anaya-, los tirajes no
rebasan los 1000 ejemplares. Esto da lugar a una circulación limitada de los
libros.
D) Los nombres de algunos autores
chihuahuenses se posicionan nacional e internacionalmente en el mundo de la
literatura y de la intelectualidad
Los escritores
chihuahuenses que comenzaron a posicionar su obra y su nombre a nivel nacional,
en Latinoamérica, Estados Unidos y otros países, en las décadas de 1980 y 1990, son quienes emigraron a la ciudad de México
o, que construyeron relaciones con instituciones y editoriales que cobijaron su
obra desde esta ciudad. Entre los más notorios están Carlos Montemayor, José
Vicente Anaya, Ignacio Solares, Joaquín Armando Chacón, y el fallecido Jesús
Gardea.
En este plano, hace falta hacer un rastreo de las publicaciones de autores chihuahuenses. ¿De qué fomas han publicado sus obras los autores chihuahuenses a partir de las categorías de: publicaciones locales, nacionales o extranjeras?
Aún no se ha realizado un inventario de las traducciones de los autores
chihuahuenses a otros idiomas. También está pendiente investigar sobre las
estancias de autores chihuahuenses en otros países, la participación en eventos
literarios internacionales y, las relaciones que los autores han construido a
nivel internacional.
E) Toma forma una política cultural local
que impulsa al desarrollo de la literatura –y de otras artes-
En este punto destaca la
creación en 1992 del ICHICULT, durante el gobierno de Fernando Baeza Meléndez, cuyo
primer director fue el poeta y escritor Enrique Cortazar. El ICHICULT vendría a
reconfigurar las relaciones entre quienes se dedican a la literatura y las
instituciones de Gobierno.
En las décadas de 1980 y
1990, las universidades locales (la UACH y la UACJ) intensifican su labor
cultural enfocada a la promoción de los autores chihuahuenses. La colección
Flor de Arena de la UACH, publica en 1993, el plaquete de poesía Biografía de Luz, de Gabriela Borunda.
Hasta la actualidad esta colección de la UACH sigue publicando autores de
Chihuahua.
Están
también los encuentros de escritores chihuahuenses que se realizaron en las
décadas finales del S. XX. Las dos primeras Jornadas Culturales José Fuentes
Mares, se dedicaron a la promoción de la obra de escritores y artistas del
estado. La tercera de estas jornadas, efectuada
en 1992, que coincidió con los meses posteriores a la fundación del ICHICULT,
dedicó una parte de sus actividades a dialogar sobre el tema de la Difusión y
las Políticas Culturales en el estado de Chihuahua. En la publicación de la
memoria de estas jornadas (Chihuahua al
borde del milenio. Colección Jornadas Culturales José Fuentes Mares,
Gobierno del Estado de Chihuahua e ICHICULT, 1992) resaltan las ponencias en
materia de política cultural para el estado de Chihuahua de: Leonel Durán (del
Centro Regional Chihuahua del INAH), Rubén Lau (representante de la UACJ) y
Enrique Cortázar (director del ICHICULT).
Faltaría
investigar sobre las asambleas, los encuentros y otro tipo de eventos que han
congregado a los escritores chihuahuenses de 1980 hasta la fecha.
En
1986, en el Primer Encuentro Nacional de Escritores de la Frontera Norte, el
recién creado premio literario José
Fuentes Mares, le fue otorgado al narrador Chihuahuense Jesús Gardea. Resulta
significativo, que la primera edición de un premio fundado en memoria de un
chihuahuense, le haya sido entregada a otro chihuahuense. Hace falta hacer una
cartografía de los premios de literatura fundados en Chihuahua y de los premios
que en este campo a nivel estatal, nacional e internacional han sido otorgados
a chihuahuenses.
Haciendo
un balance de la Segunda Asamblea de Escritores Chihuahuenses, que tuvo lugar
en 1984. Chávez Marín (Aventuras de coctel. La vida intelectual de
Chihuahua, ICHICULT, 1998, México, P. 31) puntualiza sobre las diferencias
entre los escritores y sobre las relaciones que estos construyen con el poder
político:
El diseño de la segunda asamblea de escritores tiene
puntos discutibles. Eso de que un escritor tenga que hablar de “la obra” de
otro violenta las cosas y compromete a las personas a empeñarse en una labor
que no le gusta. ¿Qué puede hacer? Unirse al coro de los elogios mutuos o salir
de paso con un discurso vago para escurrir el bulto. Sería mejor para él y para
su auditorio que nos hablara de su propia experiencia literaria o que nos
leyera sus textos, como lo hicieron Anaya, Montemayor, Macín, Gardea, Talavera
y Fuentes Mares.
Además la asamblea no es tal: la palabra da idea de
“reunión de todos” y a ésta, como a la anterior, no acudieron varios de los
escritores nacidos en Chihuahua. Entre los ausentes que se mencionaron en esta
ocasión están Rogelio Treviño, Enrique Cortázar y Sergio Loya…
Por otro lado, el afán oficialista. Se entiende que
estamos en pleno plan cultural de Las Fronteras, programa federal y en vísperas
de contienda electoral “por la grande” del estado. Pero no deberían ofrecerse
plataformas de lucimiento social, adornos y oropeles “culturales” a quienes lo
que menos importa es la cultura.
Entre los talleres
literarios que funcionaron en las décadas finales del S. XX, Chávez Marín
(Ibidem., P. 62 y 63) menciona: “el taller del INBA que coordina Mario Arras;
el taller de poesía de Enrique Servín en la Quinta Gameros; el taller de
literatura del Tecnológico de Monterrey que coordina Micaela Solís y el taller
del Centro de Educación Artística, Cedart, a cargo de Guadalupe Guerrero.
En los balances que
realiza Chávez Marín sobre la literatura chihuahuense, considerando a las
publicaciones en periódicos y revistas, y tomando en cuenta también a los talleres literarios, es notorio que se
hace mención del movimiento cultural de la capital del estado, dejando a lado
lo que sucede en ciudad Juárez. Faltaría también investigar a este respecto en
otras regiones del estado, como Cuauhtémoc, Parral y Delicias.
F)
Se genera un espacio socio-histórico de recepción de la literatura chihuahuense
Este último punto se
relaciona directamente con el espacio académico y el espacio socio-histórico
más amplio, desde el cual comienza a formarse la idea de “una literatura
chihuahuense”. ¿Cuáles son los espacios de recepción de la literatura
chihuahuense? ¿De qué formas se han construido estos espacios? ¿Qué
instituciones han sido mediadoras en la configuración de estos espacios?
¿Cuáles son los márgenes socio-históricos más amplios en la recepción de la
literatura escrita por autores chihuahuenses? Son algunas de las preguntas que
surgen en este plano.
IV
Considerando este último
punto y los escasos estudios que se han realizado de la literatura
chihuahuense, se plantea a manera de hipótesis que la configuración teórica e
ideológica en torno a la literatura chihuahuense, posee una tendencia endógena.
Es decir, que la conceptualización de “una literatura chihuahuense”, tanto en
sus componentes teóricos como ideológicos, ha ido tomando forma desde la misma
territorialidad de Chihuahua, a partir de los aportes de autores, alumnos de carreras universitarias que estudian el tema
y académicos de este estado. Habría que preguntarse sobre el papel que las
universidades han jugado en este plano. En la Facultad de Filosofía y Letras de
la UACH, en la Licenciatura en Letras Españolas, se cursa una materia sobre
literatura chihuahuense. En el posgrado en Humanidades de esa misma facultad,
existe un curso sobre la misma línea. En la Licenciatura en Humanidades de la
UACJ, en la extensión de ciudad Cuauhtémoc, también se estudia a la literatura
chihuahuense. Habría que rastrear qué otros espacios universitarios se ocupan
de estudiar a la literatura de este estado. Es necesario también, cuestionarse críticamente si la tendencia endógena en la
conceptualización de “una literatura chihuahuense”, se limita, enclaustra y
sobredetermina desde estos espacios universitarios.