Esta otra ronda de debates sobre la metacrítica, o crítica de la crítica
literaria en México merece ponerle la mira encima:
Primero, en el número de junio de la revista "Letras Libres"
Domínguez Michael minimiza y/o descalifica a la obra de Ulises Carrión y de
Mario Santiago Papasquiaro, autores que han sido postulados y defendidos por Heriberto Yépez, dando lugar a un
canon paralelo al de la revista “Letras Libres", un contra-canon:
Yépez le debate a Domínguez Michael y es frontal en sus juicios y argumentaciones
que entrecruzan lo teórico, lo político y lo ideológico:
La contrarréplica de Domínguez Michael a Yépez, también es confrontacional y por momentos el debate toma un tono personal:
Desde Facebook, en varios post que ha ido subiendo en
los días recientes, Ignacio Sánchez Prado toca el tema un tanto tangencialmente
al debate abierto entre Domínguez Michael y Yépez. De la misma forma en
que Yépez ha dado líneas de lectura en la fundamentación teórica e ideológica
de la labor del crítico literario (a partir de Ángel Rama y Julio Ramos),
Sánchez Prado desliza en sus notas y recomendaciones una serie de nombres y de
obras. Desde su labor como profesor en la academia norteamericana, Sánchez
Prado desdobla la crítica literaria hacia los estudios culturales y los debates
poscoloniales. Posteo enseguida las seis anotaciones que este académico y
crítico literario ha planteado hasta el momento. Entre paréntesis se anotan los links de algunos de los textos (o reseñas de los mismos) que este autor
recomienda:
"DIAS DE CRÍTICA LITERARIA (I)
La crítica es mi oficio y es mi pasión. Es mi trabajo y mi forma de
vida. Como parte de mi pasión y de la ética que busco ejercer como crítico soy
un lector dedicado de toda la crítica de mis colegas colegas, en México y
fuera, académica y no académica. Por supuesto tengo opiniones y
posicionamientos, pero ninguno de ellos neutraliza la estima como lector y el
respeto como colega que siento hacia otros críticos a pesar de que pueda tener
desacuerdos con sus posturas. Quienes me conocen pueden deducir exactamente lo
que pienso en torno a la reciente polémica planteada por Heriberto Yépez sobre
Christopher Domínguez Michael. Incluso, hace tiempo publiqué varios ensayos
sobre la crítica. Pero decidí también hace tiempo, siguiendo el consejo de un
amigo crítico, no intervenir más en esos debates y no escribir más metacrítica.
Y sin embargo, lo malo de esa decisión es que vivo muerto de la frustración
ante las nociones de la crítica que se barajan mucho en los debates, desde el
desprecio ciego a todo lo teórico y lo académico hasta la conflación entre
crítica y reseña. En respuesta a esto decidí no romper mi voto de silencio
sobre el problema de la crítica por ahora escribiendo un ensayo. Pero desde ese
silencio, en los próximos días responderé a esa frustración con el puro poder
del ejemplo. Cada día compartiré un trabajo de crítica literaria reciente, de
algún crítico literario mexicano (con algunos extranjeros mexicanistas por
ahí), que me parecen ejemplares. Habrá libros y ensayos, textos académicos y no
académicos. Habrá amigos cercanos, rivales y personas que no conozco en lo
absoluto. Habrá trabajos con los que coincido y con los que me peleo, pero
siempre son textos que creo admirables y dignos de ser leídos. Seguramente a
los que me acompañen en este ejercicio no les gustará todas las entradas, pero
mi punto es mostrar que hay crítica literaria buenísima que pasa por debajo del
radar de las polémicas y el chismerío en redes sociales.
Inicio el ejercicio cerca de casa, con Gabriel Wolfson, con quien (disclaimer) tuve el privilegio de coincidir en la UDLA de Puebla. Su ensayo "La sintaxis de Plural", que posteo abajo, muestra sus virtudes como crítico: riguroso en la investigación, conocedor de la teoría sin dejarse apantallar por ella, y de una pluma admirable. Wolfson no rehuye la polémica y su estilo siempre está en modo de debate. Aunque esto no es una reseña es, de hecho, uno de los poquísimo reseñistas que pueden llevar el rigor de su crítica investigativa incluso al texto más de ocasión. Lo pueden leer con regularidad en la revista Crítica de Puebla. (http://revistacritica.com/contenidos-impresos/ensayo-literario/la-sintaxis-de-plural-por-gabriel-wolfson)"
Inicio el ejercicio cerca de casa, con Gabriel Wolfson, con quien (disclaimer) tuve el privilegio de coincidir en la UDLA de Puebla. Su ensayo "La sintaxis de Plural", que posteo abajo, muestra sus virtudes como crítico: riguroso en la investigación, conocedor de la teoría sin dejarse apantallar por ella, y de una pluma admirable. Wolfson no rehuye la polémica y su estilo siempre está en modo de debate. Aunque esto no es una reseña es, de hecho, uno de los poquísimo reseñistas que pueden llevar el rigor de su crítica investigativa incluso al texto más de ocasión. Lo pueden leer con regularidad en la revista Crítica de Puebla. (http://revistacritica.com/contenidos-impresos/ensayo-literario/la-sintaxis-de-plural-por-gabriel-wolfson)"
"DÍAS DE CRÍTICA LITERARIA (II)
Mucha de la mejor crítica literaria mexicana la están escribiendo críticos brillantes nacidos en los años ochenta. Son autores que todavía no emergen en los medios: muchos de ellos pasan sus días en programas de posgrado o en algún esquema de beca de ensayista. Pero ya hay entre ellos críticos brillantes. Para limpiar el paladar de las polémicas del día, hoy sugiero leer a una de estas voces emergentes: Ana Sabau. Ana, quien es profesora en la Universidad de Michigan, comienza a destacar por la enorme inteligencia de sus trabajos. Yo tuve hace tiempo la oportunidad de editarle un ensayo magnífico sobre Alfonso Reyes y tiene por ahí un texto sobre Trotsky y Cabrera Infante que no tiene desperdicio. Pero donde Ana brilla verdaderamente es en su estudio de la literatura mexicana del siglo XIX. Está por el momento adaptando su magnífica tesis doctoral (que por ahí se podrá descargar) en un libro tentativamente titulado "Revolutions and Revelations: An Archaeology of Political Imagination in 19th Century Mexico". Por lo que conozco del material será un libro absolutamente señero. Mientras tanto, comparto un extraordinario texto que escribió Ana para la serie Utopías del portal Horizontal, que muestra la calidad y rigor de su trabajo como crítica de la cultura del siglo XIX. Ana es una estrella naciente. Si fuera editor de un medio en México haría lo que fuera por ficharla como colaboradora regular. Realmente, se hablará mucho de su trabajo en los años venideros. (http://horizontal.mx/la-casa-de-maternidad-de-puebla-la-huella-de-la-utopia/)”
Mucha de la mejor crítica literaria mexicana la están escribiendo críticos brillantes nacidos en los años ochenta. Son autores que todavía no emergen en los medios: muchos de ellos pasan sus días en programas de posgrado o en algún esquema de beca de ensayista. Pero ya hay entre ellos críticos brillantes. Para limpiar el paladar de las polémicas del día, hoy sugiero leer a una de estas voces emergentes: Ana Sabau. Ana, quien es profesora en la Universidad de Michigan, comienza a destacar por la enorme inteligencia de sus trabajos. Yo tuve hace tiempo la oportunidad de editarle un ensayo magnífico sobre Alfonso Reyes y tiene por ahí un texto sobre Trotsky y Cabrera Infante que no tiene desperdicio. Pero donde Ana brilla verdaderamente es en su estudio de la literatura mexicana del siglo XIX. Está por el momento adaptando su magnífica tesis doctoral (que por ahí se podrá descargar) en un libro tentativamente titulado "Revolutions and Revelations: An Archaeology of Political Imagination in 19th Century Mexico". Por lo que conozco del material será un libro absolutamente señero. Mientras tanto, comparto un extraordinario texto que escribió Ana para la serie Utopías del portal Horizontal, que muestra la calidad y rigor de su trabajo como crítica de la cultura del siglo XIX. Ana es una estrella naciente. Si fuera editor de un medio en México haría lo que fuera por ficharla como colaboradora regular. Realmente, se hablará mucho de su trabajo en los años venideros. (http://horizontal.mx/la-casa-de-maternidad-de-puebla-la-huella-de-la-utopia/)”
"DÍAS DE CRÍTICA LITERARIA (III)
Cuando comenzaba a trabajar como crítico, desde fuera y buscando
espacios en México, tres colegas adquirían una presencia muy fuerte en medios y
comenzaban a despuntar: Geney Beltrán, Rafael Lemus, Heriberto Yépez. Los tres
tienen seguidores y detractores, los tres son leídos y debatidos intensamente
cada vez que publican algo. Y quizá sea uno de los pocos con esta opinión, pero
a los tres los admiro y respeto enormemente, por su inteligencia y la
fuerza de su voz, tanto en los momentos en que encuentro su trabajo iluminador
como en los que estoy en absoluto desacuerdo con ellos. Sin embargo, teniendo
estas tres enormes figuras en la camada de uno tiene como consecuencia que otro
tipo de voces, que florecen en espacios menos públicos y visibles no se escuchen
con la atención debida. Y en honor a eso, hoy comparto un texto de un crítico
de mi generación, Jezreel Salazar,
cuya obra es un ejemplo de brillantez y rigor, aunque no haya tenido la
proyección de mis tres contemporáneos más famosos. Jezreel es el gran heredero
de Monsiváis, de quien es uno de sus mejores críticos, además de ser él mismo
uno de los grandes cronistas de la literatura mexicana contemporánea. Es un
crítico de trayectoria y todo lo que ha escrito vale la pena: su magnífico
libro sobre Monsi, el ensayo sobre la "prosa volátil" Reyes que
escribió para mi antología sobre don Alfonso, su texto en Letras Libres sobre
el ensayo. Comparto aquí, precisamente, su maravilloso libro sobre Monsiváis,
"La ciudad como texto", que se puede descargar de su página de
Academia. Realmente un libro hermoso y brillante, de esos que uno quisiera
haber escrito. (https://www.academia.edu/604535/La_ciudad_como_texto_la_cr%C3%B3nica_urbana_de_Carlos_Monsiv%C3%A1is)”
"DÍAS DE CRÍTICA LITERARIA (IV):
La crítica literaria en México padece desde siempre de un enorme
problema de machismo estructural. En consecuencia, el oficio tiene deudas de
género enormes, en muchos sentidos. Es, por ejemplo, mucho más difícil para una
mujer adquirir espacios en medios literarios que para los hombres, algo
patentemente obvio si se hace un simple censo de la proporción entre hombres y
mujeres en cualquier publicación cultural. Asimismo, se estudian mucho más escritores
hombres que escritoras, y se traducen mucho menos escritoras que escritores.
Esto además suele enmascararse con una falaz narrativa de la meritocracia
estética e intelectual y con esos golpes de pecho facilones que denuncian
muñecos de paja como la "corrección política" o las "cuotas de
género". Como lector y crítico siento mucha admiración por aquellas
colegas que han remado a contracorriente de todas estas tendencias y vienen a
la mente muchas figuras, como las estudiosas reunidas alrededor del grupo
"Diana Morán" o aquellas colegas que, como Lucía Melgar, Patricia
Rosas y Gabriela Mora, mantienen viva la llama de escritoras como Elena Garro.
En honor a esta tradición, hoy recomiendo la lectura del libro "La nueva
ciudad de las damas" de Eve Gil, que contiene
apenas una selección de los muchísimos textos sobre escritoras de la literatura
mundial que ha publicado desde hace más de una década en diversos blogs.
Combativa y controversial, Eve Gil es una voz valiente en la denuncia de las
políticas de género en la cultura mexicana y en dar voz desde el periodismo y la
crítica a escritoras. "La nueva ciudad de las damas" (cuyo título es
un guiño a "La ciudad de las damas" de Cristine de Pizan) está
mayoritariamente dedicado a escritoras no mexicanas, muchas de ellas verdaderos
descubrimientos que no tienen la atención debida. El libro, editado por la UNAM
en 2010, merece muchísima más atención y lecturas de lo que ha recibido. No he
encontrado, desafortunadamente, una copia digital del libro, pero está disponible
en las librerías de la UNAM. (http://www.literatura.unam.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=294%3Ala-nueva-ciudad-de-las-damas&catid=76%3A2012)”
“DÍAS DE CRÍTICA LITERARIA (V):
Hacer crítica literaria en 2016 no significa solamente hacer crítica de
la literatura. Significa también hacer una interpretación de las dimensiones
sociales, políticas y culturales del mundo con los instrumentos de la crítica
literaria. Esto es el legado de lo que hoy llamamos "Teoría", nombre
que recibe el grupo heterogéneo de pensamientos sobre la modernidad, el
capitalismo y la cultura iniciados en los alrededores del 68 francés y
desarrollados posteriormente en escenarios como los estudios culturales
británicos, la academia norteamericana y la post-autonomía italiana. Esta línea
de pensamiento tiene poca resonancia en la crítica mexicana por varias razones
entre las que hay que destacar el peso del liberalismo en la República de las
letras (y por ende de una forma de política cultural más cercana a la
anti-teoría de los nouveaux philosophes que de la teoría propiamente dicha), el
fetichismo de la literatura como objeto autónomo que no puede contaminarse con
lo que Reyes llamaba funciones ancilares y, hay que decirlo, una noción de la
teoría como cajita de herramientas que se "aplica" esquemáticamente a
los textos y que sigue teniendo una existencia a nivel de metástasis en la
academia mexicana. Sin embargo, en vista del peso que el neoliberalismo tiene
en México, este tipo de teoría provee un lazo esencial entre la producción
escritural y la crítica al poder, tarea en la que, a mi parecer, la línea
liberal no logra llevar a cabo por su timidez en la crítica ante la explotación
económica y simbólica. Ante esto, hoy recomiendo la lectura de Sayak Valencia,
cuyo libro "Capitalismo Gore", desafortunadamente publicado en 2010
por una editorial española de escasa circulación en México, es un libro señero
en la posibilidad de hacer teoría en México. No es el único, por supuesto: vale
la pena leerlo junto a libros como "Los muertos indóciles" de
Cristina Rivera Garza y el reciente y brillante "La tiranía del sentido
común" de Irmgard Emmelhainz. Dejo aquí un ensayo donde Valencia
desarrolla su idea central: (http://hemisphericinstitute.org/hemi/es/e-misferica-82/triana)”
“DÍAS DE CRÍTICA LITERARIA (VI)
Todos los críticos tenemos maestros, algunos de ellos de manera formal
en las universidades, otros más en conversaciones y tertulias y algunos más
desde la lectura. De mis maestros formales, fueron tres los que han tenido
mayor impacto: Pedro Angel Palou, Mabel Moraña y Adela Pineda Franco. Para los
lectores asiduos de crítica, los dos primeros nombres son muy conocidos. Aunque
Pedro Ángel es más bien un novelista, tiene al menos tres libros indispensables
de crítica literaria: La ciudad crítica, uno de los poquísimos libros mexicanos
en conversación con la crítica sudamericana, "La casa del silencio",
libro indispensable sobre COntemporáneos que ganó en su momento el Premio
Nacional de Historia y su reciente "El fracaso del mestizo" su genial
historia revisionista de la relación entre representación racial, cine y
literatura. Mabel es una fuerza de la naturaleza y específicamente sobre México
tiene un libro indispensable, "Viaje al silencio", un libro
importantísimo sobre nuestra literatura colonial. Hoy decidí compartir el
trabajo de Adela Pineda Franco, quien quizá tiene menos reconocimiento, pero
cuya obra crítica es de una gran inteligencia y rigor, y merece mayor difusión.
Adela no tiene una obra tan copiosa, porque es una persona que valora la pausa
y el tiempo, y que para mí ha sido un importante contrapunto al ejemplo
prolífico de mis otros dos maestros. Adela tiene un libro, "Geopolíticas
de la cultura finisecular en Buenos Aires, París y México", uno de los
mejores estudios de las revistas del modernismo latinoamericano y ahora escribe
lo que será el libro definitivo sobre el cine de la Revolución Mexicana. Tiene
muchos otros textos (sobre Guzmán, sobre viajeros, sobre Ángel Rama y otros
temas) y ninguno tiene desperdicio. Comparto hoy su maravilloso ensayo sobre el
Pancho Villa de Hollywood, incluido en un libro, coeditado por ella para el
Smithsonian, sobre el imaginario de binacional de la Revolución Mexicana: (en
inglés: https://www.academia.edu/10956717/Hollywood_Villa_and_the_Vicissitudes_of_Cross-Cultural_Encounters)”.
