Los orígenes que se desvanecen
Sentados en las gradas del estadio Manuel L. Almanza, 3 mil 158 militantes de la izquierda en Chihuahua alcanzaron el número que dio quorum legal a la decimosegunda asamblea estatal para convertir a Morena en partido político. La asamblea fundacional de Morena se llevó a cabo el sábado 26 de octubre de 2013. Entre la multitud destacaban las figuras de la izquierda en el estado. Estuvieron presentes Antonio Becerra Gaytán, líder histórico, Víctor Quintana Silveyra, activista político y primer dirigente de Morena en Chihuahua, exdirigentes estatales y municipales de la izquierda partidista, líderes del Barzón y de otras organizaciones sociales, y académicos de universidades locales.
En aquél entonces, aún no sonaba el nombre de Juan Carlos Loera como militante de peso en Morena. El propietario y director de la empresa Alumitec, comenzó su carrera política en la izquierda en 2011, como Coordinador de Morena en la ciudad de El Paso, Texas. A principios del año 2013, Loera se integró al primer Comité Ejecutivo Nacional de Morena, como Secretario de Mexicanos en el Exterior y Política Social. Desde esa posición despegaría su carrera política. La relación cercana de Juan Carlos Loera con Bertha Luján, vieja militante de la izquierda y operadora de primera línea de Andrés Manuel López Obrador, le ha traído beneficios significativos al ahora superdelegado del gobierno federal en Chihuahua. Es común afirmar que en la política hay que estar en el lugar y el tiempo correctos, con las personas correctas.
El júbilo y las arengas que se hicieron presentes en la primera asamblea morenista, dejaron ver a los liderazgos y las premisas de la izquierda histórica en Chihuahua, que extiende sus raíces hasta el Partido Comunista y la lucha social a finales del siglo XX. Aquella primera asamblea morenista dejó resquebrajado al Partido de la Revolución Democrática en el estado. El PRD que aglutinó a la izquierda partidista desde 1988 hasta 2013, perdería su registro local durante las elecciones de 2018.
Entre las publicaciones de la prensa que abordaron el asunto de la asamblea fundacional de Morena en el estado, destacan tres voces: Víctor Quintana publicó el artículo “Morena Chihuahua: construyendo con paciencia” (“La Opción”, 8 de febrero de 2014), Luis Javier Valero escribió el artículo “Morena Chihuahua: Si se pudo” (“El Diario”, 26 de octubre de 2013) y Ernesto Casillas fue entrevistado sobre la asamblea que le dio origen a Morena en el periódico digital “Código Delicias” (30 de octubre de 2013). Quintana, Valero y Casillas forman parte de los liderazgos de la izquierda histórica.
Los militantes de la izquierda histórica que cobijaron el nacimiento de Morena en Chihuahua, fueron desplazados a partir de las elecciones federales del 2015, en donde se nombraron candidatos internos y externos. En ese año, Morena postuló a dos integrantes de El Barzón como candidatos a diputados federales, Arturo Rentería por el Distrito 5 de Delicias y María Dolores Adame por el Distrito 1 de Juárez. Por el Distrito 8 con cabecera en la capital del estado, se nombró candidata a Marisela Terrazas, integrante del sindicato de Telmex. Dos académicos de la UACJ fueron nombrados para competir por los distritos 3 y 4 con cabecera en Juárez: Roberto Vázquez y Bertha Caraveo. En las elecciones del 2018, Caraveo fue electa senadora.
De los nueve candidatos a diputados que Morena nombró en Chihuahua durante las elecciones federales del 2015, cinco no contaban con trayectoria política. Aunque Morena no se había convertido todavía en el barco que salvaría del naufragio político lo mismo a panistas, que priistas, integrantes del Partido del Trabajo o del Partido Encuentro Social.
En agosto del 2015, López Obrador realizó una gira en la que sostuvo reuniones con los militantes de Morena en Chihuahua, Meoqui, Camargo y Jiménez. El motivo de la visita fue revisar los resultados electorales de ese año. En las distintas reuniones en las que participó López Obrador en esa gira, los asistentes se contaban apenas por decenas, no llegaban todavía los actos rebosantes de las plazas llenas en las distintas ciudades del estado. La votación total para Morena en las elecciones federales de 2015 fue de 53 mil votos, cifra muy lejana a los 356 mil votos que obtuvo López Obrador en 2018.
Hay una foto emblemática de la gira que realizó López Obrador en agosto de 2015, en la que aparece flanqueado por dos líderes de la izquierda histórica en Chihuahua: Víctor Quintana y Juan Chávez de la Rocha, ambos eran parte de la dirigencia estatal de Morena.
Víctor Quintana decidió impulsar la candidatura de Javier Corral como gobernador en 2016 y actualmente ocupa la Secretaría de Desarrollo Social en el gobierno del estado. Quintana fue expulsado de Morena ese mismo año, aunque conserva conexiones y simpatías al interior de este partido. En el proceso electoral del 2018, Juan Chávez de la Rocha y otros militantes de la izquierda histórica fueron desplazados por los neomorenistas que se integraron durante el fervor de la campaña.
Durante las elecciones del año pasado, el Comité Estatal de Morena y los Comités Municipales en Chihuahua fueron copados por la operación política que le abrió las puertas a una serie de alianzas con panistas, priistas y empresarios chihuahuenses. La operadora morenista de las elecciones del 2018 en el estado fue Ariadna Montiel, quien se formó políticamente de la mano de René Bejarano y Dolores Padierna en organizaciones sociales de la ciudad de México y en el PRD, partido por el que fue diputada entre el 2015 y 2018.
Montiel fue enviada a Chihuahua con el encargo de Yeidckol Polevnsky y la autorización del propio López Obrador, quien la nombró Subsecretaria de Bienestar en su gobierno. Cada una de las jugadas políticas de Morena en las elecciones de 2018 fue tejida hábilmente por Montiel. Entre estas jugadas se identifica el desplazamiento de los viejos cuadros de la izquierda y el posicionamiento de nuevos cuadros provenientes de los partidos que han sido parte de la “mafia del poder”.
En las semanas finales de la campaña electoral del 2018 tuvo lugar el primer éxodo de los militantes de la vieja guardia de la izquierda en Chihuahua. Algunos integrantes de la izquierda histórica en el estado, encabezados por Juan Chávez de la Rocha, se reunieron en la ciudad de Delicias y conformaron el “Grupo 15 de Abril”. Decidieron hacer campaña en apoyo a la candidatura de López Obrador por su propio lado, al margen de las dirigencias de Morena.
El viraje pragmático del 2018
Lo que dejó el proceso electoral del 2018 en Morena son las inercias de un pragmatismo que se extenderá en los años por venir. Panistas, priistas y otros políticos, han ido copando los espacios de poder en los distintos niveles de gobierno y en las dirigencias del partido. Los casos de Puebla y Baja California en donde se nombró como candidatos al gobierno del estado a Miguel Barbosa y Jaime Bonilla, son emblemáticos por el grado de pragmatismo y la conflictividad interna que se ha generado en Morena.
El discurso que López Obrador pronunció en la asamblea constitutiva de Morena, en octubre de 2013 en el estadio Manuel L. Almanza, afirmaba que Morena no se convertiría en una fuerza política para llevar al poder a quienes ambicionan cargos públicos. Esta misma sentencia ha sido mencionada por Bertha Luján, candidata a ocupar la dirigencia nacional de Morena después de Polevnsky: “… no queremos un partido electorero, que los grupos con intereses facciosos se apoderen de él y que Morena se convierta en un instrumento para lograr cargos públicos…” (Revista “Proceso” 2216, 21 de abril de 2019).
En el fondo, la afirmación de López Obrador reiterada por Bertha Luján, es lo contrario de lo que está pasando en Morena con el arribo al poder. La historia de este partido en sus primeros años camina sobre dos vías: la transformación del país a partir del proyecto lópezobradorista y la creación de una gran maquinaria política que ha alimentado las ambiciones de poder y la conformación de grupos cuya segunda militancia es el maquiavelismo.
Durante las elecciones del 2018, aquella foto de López Obrador flanqueado por dos militantes históricos de la izquierda en Chihuahua, Víctor Quintana y Juan Chávez de la Rocha, fue desplazada por las fotos que el político de Tabasco se tomó con los panistas, priistas, petistas, militantes del PES y empresarios que se sumaron a la ola de Morena.
En un mitin celebrado ante cientos de militantes en la Plaza de Armas de Chihuahua, el 18 de junio de 2017, López Obrador firmó el “Pacto por la Unidad”, integrando a su campaña a: Cruz Pérez Cuéllar, Jaime Beltrán del Río, Víctor Valencia de los Santos y Héctor Barraza. Las filas de Morena fueron engrosadas por otros priistas y panistas entre 2017 y 2018: Fernando Tiscareño, Javier González Mocken, Martha Laguette, Toño López, etc.
Los nuevos militantes y simpatizantes de Morena traen consigo una serie de conexiones con César Duarte. El actual coordinador de asesores en la SEP, Juan Ramón Flores Gutiérrez, fue encargado de Comunicación Social durante el gobierno de Duarte, en una de las épocas más oscuras para el periodismo en Chihuahua.
Javier González Mocken, quien fue candidato por Morena a la presidencia municipal por Juárez en 2018, también tiene conexiones con el duartismo. González Mocken fue presidente municipal suplente con Enrique Serrano, cuando éste fue nombrado candidato del PRI a la gubernatura en las elecciones de 2016. Fueron los meses finales del sexenio de César Duarte.
El actual senador morenista por Chihuahua, Cruz Pérez Cuéllar, también está relacionado con el duartismo. Su nombre aparece como uno de los integrantes de la caja chica de César Duarte, al haber recibido 1.3 millones de pesos. Este señalamiento forma parte de una denuncia mediática que no ha sido procesada penalmente (“Reforma” y “El Diario de Chihuahua”, 19 de enero de 2019). Las conexiones de Pérez Cuéllar con el duartismo también están atravesadas por las personas que fueron parte de su equipo de campaña en 2018. El coordinador de la campaña al senado de Pérez Cuéllar en la ciudad de Chihuahua fue Daniel Enríquez, hijo de Jaime Enríquez, quien fue director de Vialidad durante el gobierno de César Duarte.
El triunfo electoral de Morena en la coyuntura del 2018, le abrió las puertas a decenas de priistas y panistas que han colocado la mirada en las elecciones del 2021 y el 2024. También están sobre la mira de los intereses de poder, los procesos para el nombramiento de la dirigencia estatal y la dirigencia nacional de Morena, que serán renovadas a finales del 2019. Para el nombramiento de los candidatos de Morena en las elecciones 2021 y 2024, resultan claves los espacios de dirección en Morena. Las batallas al interior de este partido se agudizarán en los meses siguientes.
Las confrontaciones por los espacios de poder
El arribo al poder y los beneficios económicos y políticos que trae consigo, alimentan la ambición. Esto ya sucedió con Cruz Pérez Cuéllar, senador por Morena, y con Juan Carlos Loera, superdelegado del gobierno federal en Chihuahua. El acceso al dinero, las relaciones con políticos y empresarios de primer nivel, el mando que se adquiere con la investidura, el control que se ejerce sobre decenas o cientos de personas, las alabanzas por parte de los cercanos y los reflectores mediáticos, forman parte de las mieles del poder.
Cuando Pérez Cuéllar y Loera se confrontaron en un juego de futbol del equipo Bravos a finales del 2018, los morenistas todavía estaban extasiados con el triunfo electoral. Aquella confrontación no era la primera, durante el proceso electoral los dos guardaron las formas para evitar mostrar las diferencias y fracturas internas. Entre ambos, las patadas debajo de la mesa y los codazos, se manifestaron desde el momento en que Martín Chaparro, presidente de Morena en Chihuahua, se tomó una foto con Cruz Pérez Cuéllar y Jaime Galván en los viñedos de Cavall 7. La figura de Jaime Galván es otra de las conexiones de Pérez Cuéllar con el duartismo en Chihuahua.
Al interior de Morena en Chihuahua se van conformando dos grandes grupos de poder. El primero de ellos está encabezado por Juan Carlos Loera, quien ejerce gran parte del presupuesto de las Delegaciones del gobierno Federal en el estado. El segundo grupo está siendo formado por Cruz Pérez Cuéllar, quien ha tomado su cargo en el senado como territorio de operación para dominar a Morena. La ambición inmediata de Loera y Pérez Cuéllar es la candidatura a la gubernatura en 2021. Las miradas que se lanzan a sí mismos frente al espejo cada mañana, los grupos de poder que han conformado en torno a ellos y la prensa que alimenta la carrera por la gubernatura, los hace imaginarse ocupando la oficina principal en el Palacio de Gobierno.
La historia de Morena en Chihuahua entre los años 2019 y 2021 será una lucha encarnizada en la persecución de la candidatura al gobierno del estado (y de otras candidaturas). Lo peor del caso es que la decisión que se tomará sobre esta posición de poder nunca dejará de ser un enigma. Algo muy parecido a lo sucedido con el caso reciente de Jaime Martínez Veloz y Jaime Bonilla en Baja California. Martínez Veloz se perfilaba como el candidato con las mayores preferencias a la gubernatura por Morena, pero una jugada de último momento tejida por la dirigencia nacional derrumbó esa posibilidad. Bonilla, con un pasado priista a cuestas, fue nombrado candidato a gobernador.
De última instancia, Martínez Veloz compitió para ser candidato por Morena a la presidencia municipal por Tijuana, pero ni siquiera ese camino le dejaron abierto. El cerrón fue total para Martínez Veloz, quien denunció el desaseo de las encuestas que fueron implementadas para definir las candidaturas. En los nombramientos recientes de los candidatos al gobierno de la ciudad de México, Puebla y Baja California, el procedimiento de las encuestas internas de Morena ha sido cuestionado de fondo.
En los últimos meses, Pérez Cuéllar y Loera se han dedicado a construir aliados y enemigos para impulsar sus proyectos personales y de grupo. En Morena, la dialéctica del partido está envenenada por una serie de pactos y confrontaciones que traerán consigo un capítulo claroscurso para la izquierda partidista en Chihuahua. El romanticismo utópico de la izquierda histórica ha sido desplazado por un pragmatismo que comienza a poner en duda a la ética que sustenta al lópezobradorismo.