lunes, 1 de julio de 2019

Las penurias de los intelectuales orgánicos en el siglo XXI


1.- En la era de los veganos y los alimentos producidos con fertilizantes naturales (o artificiales), los intelectuales orgánicos pueden ser producidos en macetas, en invernaderos o en terreno abierto.

2.- Los intelectuales orgánicos son resistentes al cambio climático que lo mismo puede generar sequías prolongadas que tormentas intempestivas, su sobrevivencia es un fervor o un pragmatismo desnudo.

3.- Los intelectuales orgánicos pueden ser de derecha o de izquierda. La política del siglo XXI deja en claro que la ideología puede ser flexible, como la banda elástica de la ropa interior que de un solo movimiento deja de cubrir las partes íntimas para caer hasta el suelo.

4.- Según las listas publicadas de quienes cobran en la ventanilla de Palacio, algunos intelectuales orgánicos llevan al límite la premisa invertida de López Portillo: “No te pago para que me pegues.”

5.- Otros intelectuales orgánicos prestan sus servicios de manera gratuita y voluntaria. Y aunque aparentemente su labor no trae consigo costos monetarios, termina siendo un trabajo costoso por su carga de negatividad ideológica y política.

6.- A los intelectuales orgánicos que prestan servicios gratuitos y voluntarios al régimen en turno, les calza a la perfección el concepto de “fantasía ideológica” planteado por Žižek: «Hemos dado ahora un paso decisivo hacia adelante: hemos establecido una nueva manera de leer la fórmula marxiana “ellos no saben lo que hacen pero lo hacen”: la ilusión no está del lado del saber, está ya del lado de la realidad, de lo que la gente hace. Lo que ellos no saben, es que su realidad social, su actividad, esta guiada por una ilusión, por una inversión fetichista. Lo que ellos dejan de lado, lo que reconocen falsamente, no es la realidad, sino la ilusión que estructura su realidad, su actividad social real. Saben muy bien cómo son en realidad las cosas, pero aún así, hacen como si no lo supieran.» (“El sublime objeto de la ideología”, 2003).

7.- La labor de los intelectuales orgánicos no es entonces un engaño o auto-engaño, sino una fórmula de “superación colectiva”. Los autores de los besteller más vendidos de principios del siglo XXI son los creadores de la “filosofía de superación personal”, los intelectuales más orgánicos del régimen en turno son los creadores de una “filosofía de superación colectiva”. Ambos son primos-hermanos de la mitología.

8.- Los intelectuales orgánicos no dicen verdades ni mentiras, tan solo inventan veredas para ir de un lado a otro entre los andaderos del poder.

9.- En la era de las redes sociales, la figura del intelectual orgánico se ha democratizado a tal extremo, que puede ser sustituida por un bot.

10.- De cualquier forma, todo intelectual orgánico espera ser beatificado en algún momento de su-bida o de bajada.

martes, 18 de junio de 2019

La genealogía de Morena en Chihuahua: del pragmatismo a las confrontaciones (Artículo publicado en la revista "Aserto" - Junio de 2019)

Los orígenes que se desvanecen
Sentados en las gradas del estadio Manuel L. Almanza, 3 mil 158 militantes de la izquierda en Chihuahua alcanzaron el número que dio quorum legal a la decimosegunda asamblea estatal para convertir a Morena en partido político. La asamblea fundacional de Morena se llevó a cabo el sábado 26 de octubre de 2013. Entre la multitud destacaban las figuras de la izquierda en el estado. Estuvieron presentes Antonio Becerra Gaytán, líder histórico, Víctor Quintana Silveyra, activista político y primer dirigente de Morena en Chihuahua, exdirigentes estatales y municipales de la izquierda partidista, líderes del Barzón y de otras organizaciones sociales, y académicos de universidades locales.
En aquél entonces, aún no sonaba el nombre de Juan Carlos Loera como militante de peso en Morena. El propietario y director de la empresa Alumitec, comenzó su carrera política en la izquierda en 2011, como Coordinador de Morena en la ciudad de El Paso, Texas. A principios del año 2013, Loera se integró al primer Comité Ejecutivo Nacional de Morena, como Secretario de Mexicanos en el Exterior y Política Social. Desde esa posición despegaría su carrera política. La relación cercana de Juan Carlos Loera con Bertha Luján, vieja militante de la izquierda y operadora de primera línea de Andrés Manuel López Obrador, le ha traído beneficios significativos al ahora superdelegado del gobierno federal en Chihuahua. Es común afirmar que en la política hay que estar en el lugar y el tiempo correctos, con las personas correctas.
El júbilo y las arengas que se hicieron presentes en la primera asamblea morenista, dejaron ver a los liderazgos y las premisas de la izquierda histórica en Chihuahua, que extiende sus raíces hasta el Partido Comunista y la lucha social a finales del siglo XX. Aquella primera asamblea morenista dejó resquebrajado al Partido de la Revolución Democrática en el estado. El PRD que aglutinó a la izquierda partidista desde 1988 hasta 2013, perdería su registro local durante las elecciones de 2018.
Entre las publicaciones de la prensa que abordaron el asunto de la asamblea fundacional de Morena en el estado, destacan tres voces: Víctor Quintana publicó el artículo “Morena Chihuahua: construyendo con paciencia” (“La Opción”, 8 de febrero de 2014), Luis Javier Valero escribió el artículo “Morena Chihuahua: Si se pudo” (“El Diario”, 26 de octubre de 2013) y Ernesto Casillas fue entrevistado sobre la asamblea que le dio origen a Morena en el periódico digital “Código Delicias” (30 de octubre de 2013). Quintana, Valero y Casillas forman parte de los liderazgos de la izquierda histórica.
Los militantes de la izquierda histórica que cobijaron el nacimiento de Morena en Chihuahua, fueron desplazados a partir de las elecciones federales del 2015, en donde se nombraron candidatos internos y externos. En ese año, Morena postuló a dos integrantes de El Barzón como candidatos a diputados federales, Arturo Rentería por el Distrito 5 de Delicias y María Dolores Adame por el Distrito 1 de Juárez. Por el Distrito 8 con cabecera en la capital del estado, se nombró candidata a Marisela Terrazas, integrante del sindicato de Telmex. Dos académicos de la UACJ fueron nombrados para competir por los distritos 3 y 4 con cabecera en Juárez: Roberto Vázquez y Bertha Caraveo. En las elecciones del 2018, Caraveo fue electa senadora.
De los nueve candidatos a diputados que Morena nombró en Chihuahua durante las elecciones federales del 2015, cinco no contaban con trayectoria política. Aunque Morena no se había convertido todavía en el barco que salvaría del naufragio político lo mismo a panistas, que priistas, integrantes del Partido del Trabajo o del Partido Encuentro Social.
En agosto del 2015, López Obrador realizó una gira en la que sostuvo reuniones con los militantes de Morena en Chihuahua, Meoqui, Camargo y Jiménez. El motivo de la visita fue revisar los resultados electorales de ese año. En las distintas reuniones en las que participó López Obrador en esa gira, los asistentes se contaban apenas por decenas, no llegaban todavía los actos rebosantes de las plazas llenas en las distintas ciudades del estado. La votación total para Morena en las elecciones federales de 2015 fue de 53 mil votos, cifra muy lejana a los 356 mil votos que obtuvo López Obrador en 2018.
Hay una foto emblemática de la gira que realizó López Obrador en agosto de 2015, en la que aparece flanqueado por dos líderes de la izquierda histórica en Chihuahua: Víctor Quintana y Juan Chávez de la Rocha, ambos eran parte de la dirigencia estatal de Morena.
Víctor Quintana decidió impulsar la candidatura de Javier Corral como gobernador en 2016 y actualmente ocupa la Secretaría de Desarrollo Social en el gobierno del estado. Quintana fue expulsado de Morena ese mismo año, aunque conserva conexiones y simpatías al interior de este partido. En el proceso electoral del 2018, Juan Chávez de la Rocha y otros militantes de la izquierda histórica fueron desplazados por los neomorenistas que se integraron durante el fervor de la campaña.
Durante las elecciones del año pasado, el Comité Estatal de Morena y los Comités Municipales en Chihuahua fueron copados por la operación política que le abrió las puertas a una serie de alianzas con panistas, priistas y empresarios chihuahuenses. La operadora morenista de las elecciones del 2018 en el estado fue Ariadna Montiel, quien se formó políticamente de la mano de René Bejarano y Dolores Padierna en organizaciones sociales de la ciudad de México y en el PRD, partido por el que fue diputada entre el 2015 y 2018.
Montiel fue enviada a Chihuahua con el encargo de Yeidckol Polevnsky y la autorización del propio López Obrador, quien la nombró Subsecretaria de Bienestar en su gobierno. Cada una de las jugadas políticas de Morena en las elecciones de 2018 fue tejida hábilmente por Montiel. Entre estas jugadas se identifica el desplazamiento de los viejos cuadros de la izquierda y el posicionamiento de nuevos cuadros provenientes de los partidos que han sido parte de la “mafia del poder”.
En las semanas finales de la campaña electoral del 2018 tuvo lugar el primer éxodo de los militantes de la vieja guardia de la izquierda en Chihuahua. Algunos integrantes de la izquierda histórica en el estado, encabezados por Juan Chávez de la Rocha, se reunieron en la ciudad de Delicias y conformaron el “Grupo 15 de Abril”. Decidieron hacer campaña en apoyo a la candidatura de López Obrador por su propio lado, al margen de las dirigencias de Morena.

El viraje pragmático del 2018
Lo que dejó el proceso electoral del 2018 en Morena son las inercias de un pragmatismo que se extenderá en los años por venir. Panistas, priistas y otros políticos, han ido copando los espacios de poder en los distintos niveles de gobierno y en las dirigencias del partido. Los casos de Puebla y Baja California en donde se nombró como candidatos al gobierno del estado a Miguel Barbosa y Jaime Bonilla, son emblemáticos por el grado de pragmatismo y la conflictividad interna que se ha generado en Morena.
El discurso que López Obrador pronunció en la asamblea constitutiva de Morena, en octubre de 2013 en el estadio Manuel L. Almanza, afirmaba que Morena no se convertiría en una fuerza política para llevar al poder a quienes ambicionan cargos públicos. Esta misma sentencia ha sido mencionada por Bertha Luján, candidata a ocupar la dirigencia nacional de Morena después de Polevnsky: “… no queremos un partido electorero, que los grupos con intereses facciosos se apoderen de él y que Morena se convierta en un instrumento para lograr cargos públicos…” (Revista “Proceso” 2216, 21 de abril de 2019).
En el fondo, la afirmación de López Obrador reiterada por Bertha Luján, es lo contrario de lo que está pasando en Morena con el arribo al poder. La historia de este partido en sus primeros años camina sobre dos vías: la transformación del país a partir del proyecto lópezobradorista y la creación de una gran maquinaria política que ha alimentado las ambiciones de poder y la conformación de grupos cuya segunda militancia es el maquiavelismo.
Durante las elecciones del 2018, aquella foto de López Obrador flanqueado por dos militantes históricos de la izquierda en Chihuahua, Víctor Quintana y Juan Chávez de la Rocha, fue desplazada por las fotos que el político de Tabasco se tomó con los panistas, priistas, petistas, militantes del PES y empresarios que se sumaron a la ola de Morena.
En un mitin celebrado ante cientos de militantes en la Plaza de Armas de Chihuahua, el 18 de junio de 2017, López Obrador firmó el “Pacto por la Unidad”, integrando a su campaña a: Cruz Pérez Cuéllar, Jaime Beltrán del Río, Víctor Valencia de los Santos y Héctor Barraza. Las filas de Morena fueron engrosadas por otros priistas y panistas entre 2017 y 2018: Fernando Tiscareño, Javier González Mocken, Martha Laguette, Toño López, etc.
Los nuevos militantes y simpatizantes de Morena traen consigo una serie de conexiones con César Duarte. El actual coordinador de asesores en la SEP, Juan Ramón Flores Gutiérrez, fue encargado de Comunicación Social durante el gobierno de Duarte, en una de las épocas más oscuras para el periodismo en Chihuahua.
Javier González Mocken, quien fue candidato por Morena a la presidencia municipal por Juárez en 2018, también tiene conexiones con el duartismo. González Mocken fue presidente municipal suplente con Enrique Serrano, cuando éste fue nombrado candidato del PRI a la gubernatura en las elecciones de 2016. Fueron los meses finales del sexenio de César Duarte.
El actual senador morenista por Chihuahua, Cruz Pérez Cuéllar, también está relacionado con el duartismo. Su nombre aparece como uno de los integrantes de la caja chica de César Duarte, al haber recibido 1.3 millones de pesos. Este señalamiento forma parte de una denuncia mediática que no ha sido procesada penalmente (“Reforma” y “El Diario de Chihuahua”, 19 de enero de 2019). Las conexiones de Pérez Cuéllar con el duartismo también están atravesadas por las personas que fueron parte de su equipo de campaña en 2018. El coordinador de la campaña al senado de Pérez Cuéllar en la ciudad de Chihuahua fue Daniel Enríquez, hijo de Jaime Enríquez, quien fue director de Vialidad durante el gobierno de César Duarte.
El triunfo electoral de Morena en la coyuntura del 2018, le abrió las puertas a decenas de priistas y panistas que han colocado la mirada en las elecciones del 2021 y el 2024. También están sobre la mira de los intereses de poder, los procesos para el nombramiento de la dirigencia estatal y la dirigencia nacional de Morena, que serán renovadas a finales del 2019. Para el nombramiento de los candidatos de Morena en las elecciones 2021 y 2024, resultan claves los espacios de dirección en Morena. Las batallas al interior de este partido se agudizarán en los meses siguientes.

Las confrontaciones por los espacios de poder
El arribo al poder y los beneficios económicos y políticos que trae consigo, alimentan la ambición. Esto ya sucedió con Cruz Pérez Cuéllar, senador por Morena, y con Juan Carlos Loera, superdelegado del gobierno federal en Chihuahua. El acceso al dinero, las relaciones con políticos y empresarios de primer nivel, el mando que se adquiere con la investidura, el control que se ejerce sobre decenas o cientos de personas, las alabanzas por parte de los cercanos y los reflectores mediáticos, forman parte de las mieles del poder.
Cuando Pérez Cuéllar y Loera se confrontaron en un juego de futbol del equipo Bravos a finales del 2018, los morenistas todavía estaban extasiados con el triunfo electoral. Aquella confrontación no era la primera, durante el proceso electoral los dos guardaron las formas para evitar mostrar las diferencias y fracturas internas. Entre ambos, las patadas debajo de la mesa y los codazos, se manifestaron desde el momento en que Martín Chaparro, presidente de Morena en Chihuahua, se tomó una foto con Cruz Pérez Cuéllar y Jaime Galván en los viñedos de Cavall 7. La figura de Jaime Galván es otra de las conexiones de Pérez Cuéllar con el duartismo en Chihuahua.
Al interior de Morena en Chihuahua se van conformando dos grandes grupos de poder. El primero de ellos está encabezado por Juan Carlos Loera, quien ejerce gran parte del presupuesto de las Delegaciones del gobierno Federal en el estado. El segundo grupo está siendo formado por Cruz Pérez Cuéllar, quien ha tomado su cargo en el senado como territorio de operación para dominar a Morena. La ambición inmediata de Loera y Pérez Cuéllar es la candidatura a la gubernatura en 2021. Las miradas que se lanzan a sí mismos frente al espejo cada mañana, los grupos de poder que han conformado en torno a ellos y la prensa que alimenta la carrera por la gubernatura, los hace imaginarse ocupando la oficina principal en el Palacio de Gobierno.
La historia de Morena en Chihuahua entre los años 2019 y 2021 será una lucha encarnizada en la persecución de la candidatura al gobierno del estado (y de otras candidaturas). Lo peor del caso es que la decisión que se tomará sobre esta posición de poder nunca dejará de ser un enigma. Algo muy parecido a lo sucedido con el caso reciente de Jaime Martínez Veloz y Jaime Bonilla en Baja California. Martínez Veloz se perfilaba como el candidato con las mayores preferencias a la gubernatura por Morena, pero una jugada de último momento tejida por la dirigencia nacional derrumbó esa posibilidad. Bonilla, con un pasado priista a cuestas, fue nombrado candidato a gobernador.
De última instancia, Martínez Veloz compitió para ser candidato por Morena a la presidencia municipal por Tijuana, pero ni siquiera ese camino le dejaron abierto. El cerrón fue total para Martínez Veloz, quien denunció el desaseo de las encuestas que fueron implementadas para definir las candidaturas. En los nombramientos recientes de los candidatos al gobierno de la ciudad de México, Puebla y Baja California, el procedimiento de las encuestas internas de Morena ha sido cuestionado de fondo.
En los últimos meses, Pérez Cuéllar y Loera se han dedicado a construir aliados y enemigos para impulsar sus proyectos personales y de grupo. En Morena, la dialéctica del partido está envenenada por una serie de pactos y confrontaciones que traerán consigo un capítulo claroscurso para la izquierda partidista en Chihuahua. El romanticismo utópico de la izquierda histórica ha sido desplazado por un pragmatismo que comienza a poner en duda a la ética que sustenta al lópezobradorismo.

Los pantalones y las faldas son lo mismo: una máscara de la identidad (Artículo publicado en el sitio electrónico de "Aserto" - 5 de junio de 2019)

La ropa posee una serie de significados ocultos que se hace necesario develar. Los significados de la cultura, la historia, la sociedad, la economía y la sexualidad están presentes directa o indirectamente en la ropa. Muchas de las veces no somos conscientes de los significados que están presentes en las prendas de vestir que usamos a diario. Roland Barthes dejó en claro la existencia de una semiótica de la ropa (“El sistema de la moda”, 1978).
Aparentemente, la ropa nos protege de la condición desnuda en que nacimos, nos protege también de las inclemencias del tiempo. La ropa es un objeto que nos cobija ante la desnudez que aparece de manera contundente con el nacimiento y con la muerte. El nacimiento es una desnudez absoluta al igual que la muerte, y las prendas de vestir juegan un papel ante esta desnudez.
La ropa oculta la desnudez humana, y al ocultarla muchas veces se convierte en una especie de enmascaramiento. La ropa es la cáscara de una desnudez que pretende ocultarse u olvidarse. Más allá de la moral y de la sexualidad, el temor y el pudor que los seres humanos le tenemos a lo desnudo, muestra la fragilidad de nuestro cuerpo ante el mundo.
La ropa que nos ponemos y nos quitamos todos los días para salir de la casa, es la evidencia más notoria de nuestro gusto por las máscaras. Combinar una prenda con otra, equilibrar los colores y las formas de la ropa, usar utensilios en el cuello o las muñecas, es una manera de jugar al enmascaramiento de los cuerpos que deben ser vestidos de la forma más correcta y más bella posibles.
Hay una moral del buen vestir, así como hay una estética del bello vestir. Aunque en las últimas décadas el acto del buen vestir (lo moral) y del bello vestir (lo estético) es una de las coartadas más eficientes del capitalismo. La compra y venta de ropa que se promueve desde la industria textil y la industria cultural del capitalismo, es en el fondo un mecanismo que compra y vende identidades bajo la forma de máscaras.
El hombre y la mujer tienen la necesidad psicológica y ontológica de usar máscaras para cubrir la desnudez que los muestra de manera rotunda en la fragilidad de su ser. La industria capitalista de la moda y la cultura, ha encontrado la forma perfecta para que los hombres y mujeres jueguen a enmascararse de manera versátil, combinando prendas, formas y colores que procuran construirles una identidad, e incluso un destino.
La reciente polémica que se ha generado sobre los usos de faldas y pantalones en los uniformes escolares, derivado de un pronunciamiento del gobierno de la Ciudad de México y de la SEP, es un falso debate que está plagado de premisas y sentencias sexistas y fundamentalistas.
No hace mucho tiempo, se decía que la colocación de los zíper o los botones en las camisas y chamarras estarían relacionados directamente con los usos sexuados de la ropa. Las camisas y chamarras de los hombres, supuestamente tendrían el zíper o los botones del lado derecho, mientras que las mismas prendas de las mujeres los tendrían del lado izquierdo. ¿A quién le importa que un zíper o unos botones estén colocados del lado o derecho o del lado izquierdo, en la definición sexuada de los usos de la ropa? ¿Quién tiene la primera o la última razón, para decidir sobre los usos correctos (lo moral) o bellos (lo estético) de la ropa? Nadie tiene por completo la razón sobre los usos de la ropa. Las razones para sustentar lo correcto y lo bello del vestir terminan siendo arbitrarias. Los usos correctos o bellos de la ropa son epocales y transitorios, y están sujetos a juicios o prejuicios sexuales, religiosos o ideológicos que llegan a ser inauditos. Los usos correctos o bellos de la ropa son epocales y transitorios, y por lo tanto relativos.
Del siglo XIX al XX, la mujer pasó de usar corsé a usar minifalda, y el hombre pasó de usar traje de vestir y camisa almidonada a usar pantalones de mezclilla deslavados y rotos. En este momento de la historia, es absurdo discutir si los pantalones son de uso exclusivo de los hombres y las faldas son de uso exclusivo de las mujeres. El moralismo y el sexismo del vestir forman parte de una postura patética que se ha ido desmoronando poco a poco.
La historia de las prendas de vestir en los dos últimos siglos, nos deja en claro que los usos de la ropa terminan siendo arbitrarios. Son la industria textil y la industria cultural del capitalismo, las que dictan de forma colectiva y anónima a la vez, los rasgos del buen vestir (lo moral) y del bello vestir (lo estético).
En las pasarelas de moda del primer mundo aparecen hombres con faldas o vestidos, con calcetas de colores que borran las fronteras entre lo femenino y lo masculino. Desde hace décadas, las pasarelas de moda han diseminado las fronteras entre lo masculino y lo femenino. Resulta extraño que quienes ahora se incomodan y reclaman ante la postura del gobierno de la ciudad de México y de la SEP, que invitan a romper los clichés y los estereotipos entre lo masculino y lo femenino en los uniformes escolares, no se hayan inconformado desde hace tiempo ante las pasarelas de los países europeos y de América del Norte.
Más bien, todos, incluso los más conservadores, se dejan arrastrar por la industria textil y la industria cultural del capitalismo. La moda es una dictadura que juega con los deseos humanos del enmascaramiento ante los otros. Todos se abocan a seguir los designios de la moda por inercia, se sujetan a los caminos que marcan las tendencias de invierno o de verano. Todos buscan sus máscaras de colores y de formas variadas, con la cantidades y las cualidades suficientes para ser versátiles y oportunos, para atraer las miradas y los comentarios adecuados por estar (o no estar) vestido a la moda.
La industria de la moda es una dictadura que explota de forma descomunal el deseo humano que funciona de manera inconsciente. Eres lo que vistes, vistes lo que deseas y deseas lo que te imponen a través de la moda y sus designios. No un pantalón o una falda que pudieran (o no) definir la identidad sexual de las personas, sino un guardarropa competo con decenas y hasta cientos de prendas de vestir y de zapatos que muchas de las veces son innecesarios.
Los hombres y mujeres del siglo XXI que viven en los países del primer mundo, o cercanos al primer mundo, son acumuladores de ropa y de zapatos que se mueven al ritmo de la moda y del deseo por las máscaras. Los closets y guardarropas del siglo XXI son un signo inequívoco del fracaso por generar una identidad definida y estable. Las oleadas de la moda, los cambios de guardarropa cada verano o invierno, son uno de las cualidades más notorias de las identidades líquidas de la posmodernidad (Zygmunt Bauman, “La modernidad líquida”, 2012).
¿Cuántas prendas de vestir guardamos en nuestras casas, cuántos pares de zapatos? ¿Cuántas combinaciones pueden jugarse con esas prendas y esos zapatos? ¿Cuántos deseos identitarios se esconden detrás de esas posibilidades combinatorias? ¿Cuántas máscaras pueden colocarse sobre los cuerpos desnudos de hombres y mujeres?

La alternancia fallida del panismo en Chihuahua (Artículo publicado en el sitio electrónico de "Aserto" - 3 de junio de 2019)

El fenómeno de la alternancia es concebido como uno de los efectos más positivos de la democratización en México. Los discursos liberales de la democracia conciben a la alternancia como la posibilidad del cambio, como una herramienta para corregir el rumbo. A quienes se equivocan y pierden el rumbo, se les castiga con el voto en contra y la derrota electoral. A quienes se considera con la capacidad de enmendar los errores y retomar el rumbo, se les premia con el voto a favor y el triunfo electoral.
Aunque en el fondo, la alternancia electoral termina siendo un mecanismo que funciona a través de la fe. Nada garantiza que un gobierno de alternancia pueda desempeñar un mejor papel que su antecesor. Si nada garantiza que el cambio de partido y/o de actores políticos, corrija las formas de gobierno y mejore las condiciones de vida de la sociedad, entonces, puede concluirse que el discurso de la alternancia es engañoso de varias formas.
En las últimas décadas, ha quedado claro que la alternancia no es un mecanismo luminoso de la democracia en México, sino que más bien es un mecanismo lleno de sombras que han generado más incertidumbres que certidumbres. El caso de Chihuahua es emblemático en este sentido. La alternancia panista en el gobierno del estado en las elecciones de 2016, trae consigo los indicios del fracaso. El gobierno de Javier Corral ha sido criticado y puesto en duda numerosas ocasiones.
Una de las más recientes críticas al gobierno de Corral se relaciona con el nombramiento de los tres magistrados del Tribunal de Justicia Administrativa, que poseen un perfil evidentemente panista. “La faena ha sido redonda para el gobernador Corral. De tres magistrados logró colocar a tres de los suyos en esa estructura. Durarán en ellos la friolera de 15 años, tiempo suficiente para que, de presentarse algún imprevisto, como por ejemplo, el hallazgo de alguna cosa mal hecha durante su administración, no haya problema alguno…” (Luis Javier Valero, El Diario de Chihuahua, 2 de junio de 2019).
Otra de las críticas recientes al gobierno panista, que se mueve entre los pasadizos que van del poder ejecutivo al poder legislativo, es la aprobación en el Congreso del Estado de una serie de cuentas que presentan anomalías en su manejo (“Pasan cuentas a pesar de irregularidades graves. Limpian diputados anomalías de Fechac, Ichisal y Pensiones”, El Diario de Chihuahua, 31 de mayo de 2019).
El nombramiento de los tres magistrados del Tribunal de Justicia Administrativa con una notoria inclinación partidista que beneficia al panismo local, y la aprobación de las cuentas públicas de la Fundación del Empresariado Chihuahuense, el Instituto Chihuahuense de la Salud y Pensiones Civiles del Estado, a pesar de las anomalías, son parte de una serie de acontecimientos que son reprobables en todo sentido.
Tal vez sea un exceso comparar al gobierno de Javier Corral con el de César Duarte. Aunque el panismo chihuahuense ha prohijado y tolerado tácitamente, tanto los actos de corrupción que se han cometido en el actual gobierno del estado, como los actos que rompen con la separación de poderes y con el respeto a la autonomía que deben guardar instancias de gobierno como el ICHITAIP, la Auditoría Superior del Estado o el Tribunal de Justicia Administrativa.
No hay forma de justificar el proceder de un gobierno que ha sido permisivo ante sus propios actos de corrupción y que ha usado el poder para generar un aparato que esté enteramente a las órdenes del gobernador en turno, sin respetar la separación de poderes y sin permitir la presencia de los contrapesos necesarios.
Es obvio que cuando se critica y se lucha contra la corrupción de los otros (de los duartistas), pero se guarda silencio y se bloquean las herramientas para actuar en contra de la corrupción propia (de los funcionarios panistas en el gobierno de Corral), se cometen actos que resultan contradictorios y paradójicos.
El discurso y las acciones que el gobierno de Corral ha emprendido en su lucha contra la corrupción en Chihuahua, está atrapado en la red de agujeros de sus propias contradicciones y paradojas. Este es uno de los desbarrancaderos políticos de los gobiernos panistas en las dos primeras décadas del siglo XXI.
El gobierno del panista Ernesto Ruffo en Baja California, el primer bastión de la alternancia democrática en México desde 1989, quedó desbarrancado 30 años después por las equivocaciones y los actos de corrupción cometidos por el también gobernador panista Kiko Vega. La alternancia que fue un arma a favor para que el panismo arribara al poder en Baja California, se convirtió en un arma en contra. El gobierno de Kiko Vega terminó jugando a la ruleta rusa y el panismo de ese estado cargará con los costos en los años por venir.
En los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón Hinojosa, están más que demostradas las equivocaciones y los actos de corrupción cometidos. La esperanza de la alternancia que surgió con las elecciones federales de los años 2000 y 2006, fue desperdiciada por los panistas a lo largo de 12 años. En los gobiernos de alternancia, en las elecciones federales y locales, los panistas han demostrado su falta de voluntad y de capacidad política para corregir el rumbo y mejorar las condiciones de vida de los mexicanos.
En el caso de Baja California, los errores e inconsistencias tardaron 30 años en aparecer como causas de la derrota del panismo. En el caso de la presidencia de la república, los errores e inconsistencia de los panistas tardaron dos sexenios para arrojar sus efectos negativos. En Chihuahua, los errores e inconsistencias en el ejercicio de gobierno de Corral se han manifestado de forma acelerada y expedita. Los gobiernos panistas en Chihuahua fracasan demasiado pronto y sin dificultad alguna.
El primer fracaso de la alternancia panista en Chihuahua fue el gobierno de Francisco Barrio, en el sexenio de 1992 a 1998. El PAN perdió la gubernatura en las elecciones de 1998. Después del gobierno de Barrio, el panismo tardó tres sexenios en regresar a la gubernatura y tal parece que de nueva cuenta, el ejercicio de gobierno en manos de Javier Corral está convirtiendo en un fracaso a la alternancia. Los claroscuros y las trampas de la alternancia requieren ser analizadas sobre hechos reales, no en abstracto. El ejercicio de gobierno de Corral en la gubernatura proporciona un cúmulo de hechos y un itinerario que pone en evidencia los fracasos de la alternancia en Chihuahua.
¿Qué le acontece al panismo chihuahuense que no logra consolidarse en el gobierno cuando ha arribado a la gubernatura del estado, en 1992 y en 2016? Los desbarrancaderos del panismo encabezado por Francisco Barrio Terrazas y por Javier Corral tienen que ver: A) con las contradicciones y paradojas de un gobierno que no es químicamente puro, B) con la comisión de errores que resultan políticamente imperdonables por sus costos, C) con la falta de voluntad política para darle tratamiento y salida a problemas que ameritan diálogo y entendimiento y, D) con la falta de capacidad para gobernar con resultados efectivos.
En sus ejercicios de gobierno, Francisco Barrio Terrazas y Javier Corral Jurado, encarnan las respuestas a dos preguntas que resulta dolientes para el panismo local: ¿Por qué razones los gobiernos panistas en Chihuahua tienden a fracasar? ¿De qué formas en el ejercicio de gobierno de Barrio y de Corral, la alternancia se ha convertido en un mecanismo fallido para mejorar las formas de gobierno y para ofrecer mejores condiciones de vida?
En el caso de Morena, el asunto de la alternancia como un espacio de oportunidad política, debe quedar muy claro. Los costos de los aciertos y los errores políticos se cobran, algunas veces demasiado temprano.

La brecha de Sacramento como símbolo de la resistencia ciudadana y la estupidez gubernamental (Artículo publicado en el sitio electrónico de "Aserto" - 27 de mayo de 2019)

Hay un territorio en la salida norte de la ciudad de Chihuahua, que se ha convertido en símbolo de la resistencia ciudadana. Es una brecha que no ha sido cubierta todavía por el asfalto o el cemento. Ese camino permanece bajo una condición rural que se resiste a la urbanización, aunque en las luchas por dejar libre este territorio ya se han visto las máquinas y los camiones de volteo que son símbolos del progreso y la modernización indetenibles.
La zona de Sacramento, al norte de la ciudad de Chihuahua, no hay sido absorbida completamente por la urbanización creciente de la ciudad. En los siglos XX y XXI, las ciudades se han convertido en monstruos urbanos que van devorando los territorios que le son aledaños. Ejidos, parcelas de pequeños propietarios, caminos rurales, costumbres y formas de vida que son propias del desierto chihuahuense, han sido desplazadas poco a poco por las grandes ciudades que crecen de forma exponencial. Las ciudades se tragan a los territorios que la circundan y se tragan también a las vidas de los hombres y mujeres a un ritmo y una velocidad inusitadas.
Las orillas de la brecha de Sacramento conectan con dos carreteras cubiertas de asfalto, la vía libre a la ciudad de Chihuahua, que es muy conocida por las Curvas del Perico y la autopista de cuota. La privatización de las autopistas en México se abrió camino durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari. Desde entonces, estas carreteras de pago se han convertido en uno de los mecanismos más efectivos de la dominación neoliberal.
Quien iba a pensar hace 50 años que una carretera podría ser “bursatilizada”, que podría ser usada como moneda de cambio para que los gobiernos se endeudaran, que podría servir como un “derecho de piso” para que los gobiernos o los empresarios, o ambos, cobraran a los viajeros que las transitan una “cuota de peaje”. No resulta extraño que los tecnicismos del lenguaje neoliberal y el lenguaje en el crimen organizado coincidan en sus maneras de nombrar las acciones que realizan. En las autopistas se “cobra cuota”. También los integrantes del crimen organizado “cobran cuota”. En las autopistas, ese “cobro de cuota” da un “derecho de piso” a los viajantes para transitar. En los usos y costumbres del crimen organizado, el “derecho de piso” le otorga a los criminales una vía libre para transitar en la comisión de diversos delitos, con la impunidad garantizada. El lenguaje neoliberal y el lenguaje del crimen organizado convergen en sus maneras de nombrar a los mecanismos para producir riqueza y acumularla en unas cuantas manos, a costa de lo que sea.
Las autopistas de cuota suelen cerrarse ante los territorios aledaños. A las orillas de estas autopistas se construyen muros, cercas, desviaciones, puentes y casetas de cobro que cierran las carreteras para que solo puedan ser usadas por quienes han “pagado la cuota” que les permite el “derecho de piso” para transitarlas. Los muros, las cercas, las desviaciones y las casetas en donde se cobran las “cuotas de peaje”, forman parte de una serie de dispositivos que han privatizado miles de kilómetros de carreteras en México.
La brecha de Sacramento ha roto los muros, las cercas, las desviaciones y la caseta de cobro que privatizan a la autopista que conduce de Chihuahua a ciudad Juárez, al menos en uno de sus tramos. Para la lógica neoliberal, que se adapta perfectamente a la lógica del gobierno de Javier Corral, esta brecha es una anomalía. Por eso el gobierno de Corral, presionado por los intereses de los inversionistas que compraron los bonos de la deuda carretera en Chihuahua, ha querido cerrarla varias veces.
La brecha de Sacramento es un símbolo de resistencia ante el neoliberalismo que busca privatizar cualquier cosa con la que pueda hacerse negocio, entre lo privado y lo público. Es también un símbolo de resistencia ante un gobierno que ha mostrado lo peor de sí mismo, con actos de cerrazón que impiden lograr un acuerdo satisfactorio y con actos de represión que se han ejercido de forma repetida.
En el último año, los acontecimientos que se han vivido en torno a la Brecha de la Dignidad, trazan con toda claridad la falta de voluntad y de capacidad política de un gobierno para atender y resolver el problema. El 10 de abril del 2018 los habitantes de Sacramento derrumbaron una barda que impedía el libre tránsito por esta brecha. Hasta entonces, el gobierno de Corral no había cumplido con los acuerdos pactados con los habitantes de la zona. El 13, 23 y 24 de abril del año pasado, los habitantes de Sacramento tomaron la caseta como medida de protesta. En los días posteriores se lograron acuerdos que no se ha cumplido.
El 6 de julio del mismo 2018, los habitantes de la zona se enfrentaron con integrantes de la policía estatal, después que el gobierno intentó cerrar la brecha colocando rieles de metal para impedir el tránsito de vehículos. Ese fue el primer enfrentamiento entre policías y ciudadanos por la brecha.
Las negociaciones siguieron en los meses posteriores, pero no se ha llegado a un acuerdo bien establecido. Los diputados de Morena en el Congreso Local se han convertido en defensores y gestores en apoyo a los habitantes de Sacramento y de otras comunidades rurales al norte de la ciudad de Chihuahua.
El día sábado 25 de mayo de 2019, tuvo lugar otro enfrentamiento entre policías y habitantes de las comunidades de Sacramento. Días antes, hubo reuniones que resultaron infructuosas para hacer efectivos los acuerdos tomados. El gobierno de Javier Corral decidió entonces cerrar la brecha de nueva cuenta, cavando una zanja de tres metros de ancho, con una profundidad considerable. Los habitantes se organizaron para tapar la zanja y sucedió entonces el segundo enfrentamiento por el control de la brecha, con heridos y detenidos de por medio. Sin duda, estos acontecimientos tendrán un costo político negativo para el gobierno de Javier Corral y para el panismo en general.
Cuando un político es capaz de cavar su propia tumba en el ejercicio del poder, lo hace por estupidez, lo hace por cinismo, o lo hace por ambos. Un estúpido cinismo, es la fórmula más sintética para explicar la manera en que ha ejercido el poder el gobierno de Javier Corral ante los diferentes conflictos que han irrumpido durante su mandato.
En el libro “Historia de la estupidez humana”, Paul Tabori plantea una definición de la “estupidez humana” que le calza a la perfección al actual gobierno del estado en su desbarrancadero: “Algunos nacen estúpidos, otros alcanzan el estado de estupidez, y hay individuos a quienes la estupidez se les adhiere. Pero la mayoría son estúpidos no por influencia de sus antepasados o de sus contemporáneos. Es el resultado de un duro esfuerzo personal.”
El gobierno de Corral se ha esforzado de forma notable en cometer los mismos errores una y otra vez. En el ejercicio de gobierno, solo los estúpidos se tropiezan dos, o tres o más veces con la misma piedra. El esfuerzo de Javier Corral por equivocarse en el ejercicio de gobierno, es sin duda encomiable. Y ante tal esfuerzo, más allá de calificarlo en los últimos lugares de aceptación y preferencia ciudadana, no queda más remedio que calificar su ejercicio de gobierno como una estupidez en expansión.
El calificativo es duro, pero se hace necesario ante la magnitud de los errores y fracasos del gobierno en turno, más aún cuando el mismo Corral y sus cercanos parecen estar blindados ante el desbarrancadero que se abre frente a sus ojos. Tener la piel demasiado gruesa, darse baños de manteca, son comportamientos comunes entre los políticos que despegan demasiado los pies de la tierra para subirse a los estrados de poder.
Desde hace tiempo Javier Corral vive en una burbuja. Desde adentro de esta burbuja, el actual gobernador ha construido un cinismo que le pesará demasiado en su futura carrera política. Corral vive distanciado de los ciudadanos, rodeado de guaruras, camionetas blindas y una agenda que procura investirlo de magnificencia. Cuando han surgido conflictos con los maestros, los indígenas, los campesinos o los ciudadanos, se ha notado sobremanera un desdén en el trato de Corral. Últimamente, el gobernador ha trazado una discreta distancia con la prensa, para refugiarse en las cómodas entrevistas de los miércoles en el Canal 28. Los discursos grandilocuentes de Corral, propios de un buen orador, se han convertido en arma y armadura para engrosar las paredes de una burbuja que abre cada vez más la distancia entre el actual gobernador y los votantes que lo llevaron al triunfo electoral en el 2016.
La presunta “alianza ciudadana” que le permitió a Corral ganar la gubernatura ha quedado rota desde hace tiempo, los enfrentamientos por la brecha de Sacramento son uno de los muchos indicios que prueban la ruptura de Corral con los ciudadanos. La zanja que se escarbó en días recientes en la brecha de Sacramento, abre más la distancia entre Corral y los ciudadanos. Y tal parece, que esa zanja se irá abriendo cada vez más al paso de los meses.

Las transformaciones de la militancia en la izquierda partidista (Artículo publicado en el sitio electrónico de "Aserto" - 13 de mayo de 2019)

Toda militancia trae consigo una o varias formas de ceguera. De forma voluntaria o involuntaria, el militante deja de percibir lo que le resulta incómodo o inconveniente en la justificación ideológica de lo que piensa y lo que hace en la defensa de una(s) causa(s). La militancia es una forma de encerrarse en un contenido discursivo que está atravesado por inconsistencias, fisuras y contradicciones. Son muy pocos los militantes que son conscientes de las inconsistencias, fisuras y contradicciones que los atraviesan ideológica y políticamente. Y son menos aún, los que hacen algo ante ello.
Una de las inconsistencias en el discurso de Morena es la sobreinterpretación del problema de la corrupción en México. La interpretación sobredimensionada de la corrupción ha llevado a concebir este problema como la causa y la consecuencia de todos y cada uno de los males que vive México. La disminución o eliminación de la corrupción en México, si es que llega a darse, no es la llave que permitirá abrir las puertas a la solución de todos y cada uno los problemas. La corrupción es un problema entre un cúmulo de problemas que se han acrecentado y complejizado en las últimas décadas.
Una de las fisuras que comienza a mostrar Morena, son las pugnas internas por los espacios de poder en el gobierno y el partido. Al interior de Morena, ya se dejan ver las ambiciones personales y de grupo, los pactos dudosos y las jugadas maquiavélicas que llegan incluso a la antropofagia. Si perro no come perro, político si come político. Se trata de allanarse el camino en la escalera para seguir trepando hacia las cumbres del poder.
Una de las contradicciones que ya se muestran en Morena es la repetición de los vicios que antes fueron criticados desde la oposición. Diversos medios, entre los que destaca “El Diario de Chihuahua”, informaron estos días sobre los actos de nepotismo y de conflicto de intereses en la Secretaría de Bienestar del gobierno federal en Chihuahua. Los señalados por actos de nepotismo o de conflicto de intereses son tres de los coordinadores regionales de la Secretaría del Bienestar en el estado: Luis Fernando Duarte González de Parral, Marcelino Gómez Brenes de Chihuahua e Ivonne Contreras Peinado de Guachochi. Hasta el momento, ni los funcionarios señalados, ni Juan Carlos Loera, quien está al mando de los señalados, han dado explicaciones convincentes sobre los actos de nepotismo o de conflicto de intereses.
Las inconsistencias, las fisuras y las contradicciones dejan ver una serie de fallas que le resultan incómodas e inconvenientes a la militancia morenista. Pero una de las cualidades de la militancia tiene que ver con la elaboración de mecanismos discursivos, para justificar o para dejar de lado lo que resulta incómodo o inconveniente.
Hay veces en que la militancia se muestra como una fe, en un territorio en el que la política colinda con la religión. La militancia puede llegar a convertirse en una feligresía. Cuando la militancia es una fe, se elabora un discurso cuyo fondo es un credo que resulta incuestionable, y cuya forma es el ropaje de una pureza que puede cruzar el pantano decenas de veces sin mancharse.
Hay veces también, en que la militancia queda impregnada por los beneficios económicos y políticos del poder. Cuando se llega al poder, cuando los salarios aumentan exponencialmente y los beneficios del quehacer político se acrecientan, la militancia se transforma (o se trastorna). El idealismo del militante se entremezcla entonces con el pragmatismo en el ejercicio de un poder que otorga dividendos, personales y de grupo. Ya no se lucha únicamente por el ideal de cambiar al mundo, se lucha también para permanecer en la nómina y en la red de beneficios que se abren a través de las relaciones de poder. Bajo estas condiciones, la frase: “el futuro ya no es como antes”, puede ser leída de forma irónica.
Lo que se está viviendo durante los primeros meses del gobierno de López Obrador, trae consigo una transformación de la militancia partidista de la izquierda. Después del 2018, la militancia partidista de la izquierda mexicana ya no será la misma. De inicio comienzan a suceder dos cosas a las cuales hay que observar con detenimiento: el debilitamiento de la verdad del militante de la izquierda partidista y el brote de una serie de manchas que esbozan una impureza ética y política.
Por un lado, la verdad que sostiene al discurso y las acciones del militante de la izquierda partidista ha comenzado a ser cuestionada en los hechos, y mientras más avance el sexenio esta verdad será cuestionada de una forma más insistente y sistemática. Por otro lado, la ética que ha sido uno de los bastiones de la protesta y los actos de resistencia desde la izquierda, comienza a quedar manchada por actos que resultan cuestionables ante la opinión pública.
Ambas variables estarán trazando lo que será la transformación de la militancia de la izquierda partidista en México. Desde la militancia que toma la forma de una feligresía, los morenistas defenderán a capa y espada a los funcionarios que sean señalados por faltar a la verdad y la justicia de su credo. Desde la militancia que ya ha bebido las mieles del poder y del presupuesto, los morenistas le darán forma a una maquinaria en las redes sociales y en la prensa para defenderse de “las falsas acusaciones”, “las percepciones sesgadas” y “los señalamientos imprecisos”. Que no se nos olvide que hacer el vacío, andarse por las ramas y darse baños de manteca, son un deporte nacional entre los políticos mexicanos.
A fin de cuentas, la verdad en el siglo XXI es una fábrica que transita entre lo real y lo imaginario, entre lo consciente y lo consciente. La verdad es un vaso medio lleno o medio vacío, que está antes o después del trago que le dan los políticos a la sustancia acuosa del poder.
Ante el proceso histórico en el que la militancia partidista de la izquierda en México se transforma (o se trastorna), hay una pregunta que resulta ineludible: ¿Ya en el ejercicio del poder después del 2018, que significa para el militante la izquierda partidista la congruencia?...

Los laberintos de Javier Corral (Artículo publicado en el sitio electrónico de "Aserto" - 10 de abril de 2019)


I.- El laberinto financiero
El gobierno de Javier Corral ha quedado encerrado en el laberinto financiero que le heredó César Duarte. El sexenio de Corral y los que le sigan, estarán acotados por los enormes muros de una deuda que roza los 40 mil millones de pesos. Los límites del presupuesto terminan siendo los límites de la acción y la promoción política. Si no hay presupuesto, la acción y la promoción política de Corral y del panismo se acotan al mínimo. Esto tendrá sus efectos en el proceso electoral del 2021.
Pero el monto de la deuda pública como herencia maldita del duartismo, no explica la incapacidad política de Corral y de su gabinete para manejar adecuadamente la situación. Una cosa es la deuda duartista como problema heredado, otra cosa es la capacidad gubernamental para darle tratamiento al asunto de la mejor manera posible.
La deuda del gobierno del estado de Chihuahua está atravesada por dos variables, una financiera y otra política. Financiera y políticamente, el gobierno del estado ha jugado al ensayo y al error con la reestructuración de la deuda. Hasta el momento, estas jugadas son un rotundo fracaso. Después de la primera reestructuración de la deuda, diversas publicaciones de “El Diario de Chihuahua” demuestran que durante 2018 se pagaron más intereses por la deuda que en 2017. A poco más de dos años de terminar el periodo del gobierno del estado, la segunda reestructuración de la deuda no ha terminado todavía.
Financieramente, las dos reestructuraciones de la deuda no garantizan mejores condiciones para el estado de Chihuahua en el futuro cercano. Políticamente, el gobierno del estado no ha hecho lo suficiente para resolver el problema de las finanzas públicas que tienen en jaque al sector salud y a la construcción de obra pública.
Las jugadas fallidas para reestructurar la deuda en Chihuahua son la evidencia de la falta de capacidad de un gobierno que no ha logrado consolidarse. Se esperaba que Corral avanzara un buen tramo por los pasillos del laberinto financiero que le dejó César Duarte como deuda, que lograra consolidar medianamente el manejo del presupuesto. Pero esto no ha sucedido. Mientras las paredes del laberinto financiero del gobierno de Chihuahua crecen y se expanden, el gobierno de Corral se deja ver cada vez más extraviado.

II.- El laberinto judicial
¿Cuántos discursos han sido pronunciados por Corral y sus cercanos en contra del vulgar ladrón? ¿Cuántas carpetas de investigación se han integrado contra César Duarte y sus cómplices? ¿Cuántas denuncias se han formulado y cuántas han sido sometidas al proceso penal correspondiente? ¿Cuántas penas están siendo cumplidas por los saqueadores del presupuesto? ¿Cuántos recursos financieros han sido reintegrados con los litigios correspondientes de por medio? ¿Cuántos presuntos culpables están jugado el papel de testigos protegidos?
Las paredes del laberinto judicial de Corral, están hechas de discursos que se han ido desgastando poco a poco, de carpetas de investigación inconclusas en los procesos judiciales, de denuncias que no han logrado someterse a proceso, de penas no cumplidas, de dinero que no ha sido reintegrado al presupuesto y de culpables que extrañamente se convirtieron en testigos protegidos.
El gobierno de Corral está extraviado entre las pilas de palabras y documentos que se fueron acumulando en los procesos judiciales contra los duartistas. Esos montones de palabras y documentos terminaron formando paredes tan altas que no le permitieron al corralismo poner las miras en otros horizontes de la política local. La vehemencia ética y justiciera del corralismo en la persecución de los duartistas, terminó convertida en una forma de ceguera. ¿Cuáles han sido las miras del gobierno del estado más allá de la persecución de los duartistas? Pocas, demasiado pocas para el tamaño de los problemas que se viven en Chihuahua.
La captura de César Duarte no se observa cercana, y tal vez no llegue a consumarse. Quizá tenga lugar la captura del exgobernador en el extranjero, y comience un proceso de extradición que será largo y tortuoso. Pero hay algo cada vez más seguro, en caso de darse la extradición, no sucederá durante el actual periodo de gobierno. Javier Corral no tendrá en sus manos la cabeza cortada de César Duarte para presumirla como trofeo de una batalla ganada.
Los señalamientos y reclamos ciudadanos que en su momento se encausaron sobre la figura de Duarte, se encausan ahora sobre la figura de Corral. En el curso temporal de los sexenios, la cabeza de César Duarte forma parte de una historia que se aleja. El lugar que ha ocupado la cabeza del exgobernador priista desde los meses previos a las elecciones del 2016, va siendo ocupado cada vez más por la propia cabeza de Javier Corral.
Las promesas no cumplidas, los problemas no resueltos, los errores y las omisiones cometidas en la responsabilidad gubernamental, son facturas que ya se le cobran al corralismo y al panismo en Chihuahua. Los cobros de esas facturas quedaron evidenciados en las elecciones del 2018 y se acentúan cada vez más, mientras del gobierno de Corral se acerca a su término.

III.- El laberinto de las contradicciones
La era de la posverdad en el México del siglo XXI no comienza con los mecanismos que vuelven dudosa la verdad en las redes sociales. La posverdad no se inaugura con la rumorología de las redes sociales, sino que surge a partir de las contradicciones de los actos políticos y de gobierno. Las promesas no cumplidas, los hechos que desmienten los discursos, la capacidad de los políticos para “andarse por las ramas”, son el contexto en el que surge la posverdad. En la política mexicana, el laberinto de la posverdad está más en el terreno de lo real que en el terreno de lo virtual.
Antes que las redes sociales, los políticos se han encargado de levantar los muros del laberinto de la posverdad. Los precursores de la posverdad en México fueron en un principio los priistas. Al arribar al poder en los gobiernos estatales y la presidencia del país, los panistas también se convirtieron en promotores de la posverdad. Todo partido y todo político que arriben al poder, pueden convertirse en artífices de la posverdad. En el engaño y la traición de los políticos germinan los fracasos de la verdad.
El lugar de las contradicciones donde la verdad se pone en entredicho, sucede entre la luz y la oscuridad. Ya poco se habla del lema que inauguró el sexenio de Corral en los meses finales del 2016. El “nuevo amanecer” del corralismo es un asunto que ha quedado postrado en la incertidumbre de la posverdad.
¿Qué pesa más en el ejercicio de gobierno de Corral, las verdades y la franqueza, o el engaño y la traición?
En el actual gobierno del estado son numerosas las contradicciones entre los discursos y los hechos. El respecto a la autonomía de los organismos ciudadanos quedó en entredicho con la intervención de Corral en la destitución de Rodolfo Leyva como encargado del ICHITAIP. El intervencionismo del ejecutivo para controlar al poder judicial en Chihuahua, quedó demostrado con el nombramiento de Lucha Castro en el Consejo de la Judicatura y con la llamada que Javier Corral le hizo a la magistrada Adela Alicia Jiménez Carrasco, en mayo del año pasado. En días recientes, el panista y también integrante del Consejo de la Judicatura, Joaquín Sotelo Mesta, denunció anomalías en el nombramiento de jueces y magistrados. La mano de Corral se ha dejado ver en los entretelones de las destituciones y nombramientos de jueces y magistrados en el poder judicial. La separación de poderes en Chihuahua es todavía una ficción. La corrupción corralista quedó evidenciada con el manejo que Antonio Pinedo hizo de las finanzas en la oficina de Comunicación Social, y con la falta de acciones para sancionar a los responsables.
Cuando la contradicción se hace presente entre las palabras y los hechos, entre las promesas de campaña y los actos de gobierno, tiene lugar también un extravío. Lamentablemente, este extravío no le pertenece solamente al gobernante. Es evidente que el voto que la mayoría ciudadana le otorgó a Corral en 2016, ha quedado extraviado en los laberintos del quinquenio. El voto ciudadano que llevó a Javier Corral a ganar las elecciones en 2016, se perfila como un voto perdido.

Las fisuras de la 4T (Artículo publicado en el sitio electrónico de "Aserto" - 21 de febrero de 2019)


Las fisuras del proyecto lópezobradorista comienzan a mostrarse, se acumulan durante los primeros meses de gobierno:

1.- La “cuasi” aprobación de la Ley de la Guardia Nacional, pone en evidencia las contradicciones de la izquierda.
En los meses previos a la elección de 2018, el lópezobradorismo se volcó en contra de la Ley de Seguridad Interior promovida por Peña Nieto. Una y otra vez los lópezobradoristas denostaron al ejército por las violaciones a los derechos humanos, por los hechos de Ayotzinapa y Tlatlaya.
Ya con la 4T en marcha, de un plumazo se pretende borrar la historia negra del ejército, mientras se le defiende y santifica. Con la Ley de la Guardia Nacional, el grado de empoderamiento que el ejército tendrá en todo el territorio nacional resulta sumamente preocupante. Con el ejército al mando operativo de la guardia nacional, están en riesgo los derechos humanos y está también en riesgo la misma lucha social, que resulta vulnerable ante los indicios del militarismo y el autoritarismo que ya se dejan ver.

2.- Las desafortunadas declaraciones de López Obrador que descalifican la labor que han realizado algunos actores políticos de la izquierda social y de la academia (organizaciones no gubernamentales, organizaciones sociales, académicos e investigadores).
En días pasados, ante los pobladores del estado de Morelos que rechazan la termoeléctrica de Huexca, López Obrador afirmó de manera enfática: “Para mí los radicales de izquierda no son más que conservadores”.
Ayer miércoles, asesinaron a Samir Flores, luchador social y opositor a la termoeléctrica de Huexca. Ya las declaraciones de López Obrador habían colocado en condición de vulnerabilidad a los luchadores sociales que se oponen a la construcción de esta termoeléctrica. El asesinato de Samir Flores dispara esta condición de vulnerabilidad.
Queda claro, que la 4T comienza a trazar su distancia con una parte de la izquierda de la lucha social.  Queda claro también que el autoritarismo tiene formas variadas, y se puede alojar lo mismo en los discursos del presidente que en la organización de consultas a modo.

3.- El asunto del manejo presupuestal de las guarderías y la atención a la primera infancia, cuya decisión fue mal tomada y cuyo manejo informativo resultó aún peor.
Se acudió a argumentos generalizantes y a una visión reduccionista del problema. Este es un asunto sumamente complejo y no se reduce a las variables de la corrupción y los malos manejos presupuestales. El de las “guarderías” es un problema sociofamiliar que se relaciona directamente con la incursión de la mujer al campo laboral y con la necesidad de resguardar y educar a los niños pequeños mientras ambos padres trabajan.  Es un problema cultural e histórico que tiene que ver con los derechos de la primera infancia.  Es un problema social que se relaciona con los niños que vive en contextos de marginación y violencia, que requieren una atención lo mejor posible en su desarrollo humano. Es un problema político que responsabiliza al estado en el cuidado de los derechos de los niños pequeños, que reclama políticas públicas consistentes en lugar de parches y decisiones apresuradas. Y es también un problema educativo que los especialistas en la educación de la primera infancia han subrayado de manera repetida, se requiere pasar de una política asistencialista (cuidar los niños en guarderías) a una política centrada en el desarrollo integral de los niños pequeños (la creación y sostenimiento de centros de desarrollo educativo y humano para la niñez temprana: CENDIS).

4.- La tricolorización de Morena y la formación de tribus internas en ese partido, que comienzan a pelearse los pedazos del poder y del presupuesto.
El priismo se aloja en Morena y comienza a ocupar espacios clave. Este partido está expuesto a las historias y las mañas de los priistas que durante décadas han vivido de los beneficios del poder y del presupuesto. Morena no se ha consolidado como institución, y con los priistas ocupando espacios de poder en las estructuras partidistas y de gobierno, esta consolidación está en riesgo.
Por otro lado, la declaración de la dirigente nacional de Morena,  Yeidckol Polevnsky, que prohíbe la formación de tribus al interior del partido, se contradice ante los hechos. Las tribus en Morena comienzan a mostrar sus huestes, sus intereses y sus luchas encarnizadas.
En Chihuahua están los morenistas reunidos en torno a Cruz Pérez Cuéllar, los agrupados en torno a Juan Carlos Loera y los militantes de la vieja guardia de la izquierda. Lo primero que se observa, es que las tribus morenistas se forman a partir de los intereses del poder (ocupar cargos partidistas y/o públicos) y del dinero (allegarse de recursos presupuestales). La ética política no reside en una cartilla o una declaración moral, la ética se muestra sobre los hechos.
La tricolorización de Morena y las tribus que se conforman en torno a los intereses del poder y del dinero, dejan entrever una serie de claroscuros que ponen en riesgo la cruzada moral y política del lópezobradorismo.

5.- Ante el proyecto lópezobradorista, hay que dejar en claro que el “pueblo” no es una sola masa que se aglutina bajo las mayorías de las consultas o bajo la voz enfática de un presidente posicionado al tope en su aceptación.
El “pueblo” es un abanico de intereses y necesidades diversas, que se ponen en juego de manera compleja en la acción política y social. Este “pueblo”, esta diversidad de intereses y necesidades, jugó el papel de un “bloque” de 30 millones de votos que llevaron al triunfo de López Obrador. Es obvio que este bloque político-electoral se ha comenzado a fisurar. Esto tiene que ver directamente con las decisiones que ha tomado el gobierno federal en días recientes, que denotan una serie de contradicciones, errores, sesgos e imposiciones.
No se trata de criticar al gobierno de López Obrador con la estrategia calculada de golpearlo y debilitarlo. Pero tampoco se trata de guardar silencio y quedarse cruzados de brazos ante las decisiones mal tomadas. Hay un espacio intermedio que la izquierda debe resguardar en adelante, sin prestarse a los intereses mezquinos que buscan desbarrancar al lópezobradorismo, pero sin abdicar a la postura reflexiva y crítica que se hace necesaria en todo momento. Este espacio se construye a través de razones y argumentos que pueden validarse objetivamente, se construye también mediante la acción política que deriva en los pesos y los contrapesos del poder.

Las paradojas de la explosión en el ducto en Tlahuelilpan (Artículo publicado en el sitio electrónico de "Aserto" - 19 de enero de 2019)



I.- Hay frases que suelen convertirse en maldiciones, palabras célebres que al paso de los años se oscurecen. En 1976, después de descubrir grandes yacimientos petroleros en el Golfo de México, el recién nombrado presidente José López Portillo afirmó: “Los mexicanos que han sufrido carencias ancestrales, ahora tendrán que aprender a administrar la abundancia.” El entonces presidente se refería al abundante petróleo que podría extraerse de los yacimientos recién descubiertos, también hablaba de los montones de dinero que llegarían a las arcas del país como por arte de magia.
Ni con López Portillo, ni en los gobiernos subsecuentes, la “abundancia” del petróleo trajo consigo desarrollo económico o social para el país. Lo prometido se derrumbó como muchas veces ha sucedido. La explotación y comercialización del petróleo y de combustibles,  es una actividad que está atravesada por intereses económicos y políticos, y por comportamientos sociales difíciles de entender a veces. Este es un territorio sumamente paradójico.
En lo económico, la “abundancia” prometida en 1976 por el último presidente del nacionalismo revolucionario (o el primer neoliberal), se convirtió en las crisis de 1982 y 1985: devaluaciones, inflación y pérdida del poder adquisitivo de la moneda. A la promesa de la “abundancia” le siguió la década perdida de 1980. A su vez, este fracaso le abrió las puertas al neoliberalismo en México en los años subsecuentes.
En lo político, la presunta “abundancia” se desdobló hacia el envilecimiento de la clase política, que ha llegado a los límites del saqueo y la corrupción. Convertido en un botín para el enriquecimiento de unos cuantos, Pemex es concebido hoy como el territorio del huachicol. Desde 1980 hasta la fecha,  ha tenido lugar el fenómeno de huachicolización de la política centrado en Pemex.
En lo social, aquella “abundancia” se convirtió en “negación”. En lugar de enriquecimiento, tuvo lugar un proceso histórico de empobrecimiento que no termina todavía. Con el neoliberalismo, millones de seres humanos en México pasaron a formar parte de una población empobrecida y precarizada. Esos millones de seres humanos se hicieron presentes en la explosión de Tlahuelilpan, Hidalgo: “abundancia” de hombres y mujeres ante un ducto perforado de forma ilícita; “abundancia” (efímera) de un chorro de gasolina que se alzó varios metros en el aire antes de la explosión; “abundancia” de muertos y de heridos que le dan continuidad a una tragedia.

II.- La masa de gente que se aglomeró en torno a un ducto de gasolina el día de ayer, es similar a la masa de gente que ha posteado memes, información y comentarios sobre el asunto en las redes sociales. Un cúmulo de gente se amontó alrededor de un ducto perforado.  Otro cúmulo de gente amontona sus comentarios sobre el asunto en las redes sociales.
Las risas y los comentarios jocosos de la gente aglomerada alrededor del ducto, que pueden verse en videos antes de la explosión, son similares a las risas que producen los memes que se han generado con un tono sarcástico en las redes sociales.  Los gritos de dolor de las víctimas de la explosión que quedaron registrados en videos, se desdoblan hacia los comentarios solemnes que reclaman humanidad y justicia ante la tragedia. La condición humana se muestra conflictiva.
Sin lugar a dudas, el asunto será politizado y leído bajo la lógica polarizada de la guerra en contra del huachicol. Toda tragedia humana es mediática y políticamente explotable en estos tiempos. Lo que no es válido, es hacer juicios sumarios o lapidarios en las redes sociales, someter la interpretación a la vehemencia y la ligereza interpretativas.
Tras los muertos y los heridos está el fenómeno de la pobreza, la precarización y el abandono del campo que se han profundizado en la era neoliberal. Se recomienda leer la nota “Del ejido al huachicol” en el portal “ejecentral”, en: http://www.ejecentral.com.mx/del-ejido-al-huachicol/.  
Detrás de la tragedia están el crimen organizado y la corrupción. Se recomienda leer la edición del 30 diciembre del 2018 y del 13 de enero de 2019 de la revista “Proceso”, que dedican sus portadas al tema:  “Saqueo institucional. Las entrañas del huachicoleo” y “Huachicoleo. La guerra de AMLO”.
Tras la explosión están regiones y pueblos enteros que han construido sus formas de vida tolerando de forma tácita y condescendiente al huachicol. Se recomienda leer la nota “Escenas del huachicol poblano” en el portal de “Nexos”: https://www.nexos.com.mx/?p=32348.  También hay indicios de una cultura que comenzaba a echar raíces de forma similar a la narcocultura. Aunque la comparación tendría que hacerse de forma comedida. Se recomienda leer el artículo: “Las cumbias y los corridos del huachicol que se la rifan bonito chingando a Pemex”, publicado en “El Universal”, en: https://www.eluniversal.com.mx/nacion/sociedad/las-cumbias-y-corridos-del-huachicol-que-se-la-rifan-bonito-chin-pemex.
El asunto amerita ser pensado con detenimiento y a profundidad, más allá de la polarización que ha generado la lucha en contra del huachicol en el gobierno de López Obrador. No en blanco y negro, pero tampoco en tonalidades grises. El problema es complejo y tiene muchas aristas por analizar…