1.- En la era de los veganos y los
alimentos producidos con fertilizantes naturales (o artificiales), los intelectuales orgánicos
pueden ser producidos en macetas, en invernaderos o en terreno abierto.
2.- Los intelectuales orgánicos son
resistentes al cambio climático que lo mismo puede generar sequías prolongadas
que tormentas intempestivas, su sobrevivencia es un fervor o un pragmatismo desnudo.
3.- Los intelectuales orgánicos pueden
ser de derecha o de izquierda. La política del siglo XXI deja en claro que la
ideología puede ser flexible, como la banda elástica de la ropa interior que de
un solo movimiento deja de cubrir las partes íntimas para caer hasta el suelo.
4.- Según las listas publicadas de
quienes cobran en la ventanilla de Palacio, algunos intelectuales orgánicos
llevan al límite la premisa invertida de López Portillo: “No te pago para que
me pegues.”
5.- Otros intelectuales orgánicos
prestan sus servicios de manera gratuita y voluntaria. Y aunque aparentemente
su labor no trae consigo costos monetarios, termina siendo un trabajo costoso
por su carga de negatividad ideológica y política.
6.- A los intelectuales orgánicos que
prestan servicios gratuitos y voluntarios al régimen en turno, les calza a la
perfección el concepto de “fantasía ideológica” planteado por Žižek: «Hemos
dado ahora un paso decisivo hacia adelante: hemos establecido una nueva manera
de leer la fórmula marxiana “ellos no saben lo que hacen pero lo hacen”: la ilusión
no está del lado del saber, está ya del lado de la realidad, de lo que la gente
hace. Lo que ellos no saben, es que su realidad social, su actividad, esta
guiada por una ilusión, por una inversión fetichista. Lo que ellos dejan de
lado, lo que reconocen falsamente, no es la realidad, sino la ilusión que
estructura su realidad, su actividad social real. Saben muy bien cómo son en
realidad las cosas, pero aún así, hacen como si no lo supieran.» (“El sublime
objeto de la ideología”, 2003).
7.- La labor de los intelectuales
orgánicos no es entonces un engaño o auto-engaño, sino una fórmula de
“superación colectiva”. Los autores de los besteller más vendidos de principios
del siglo XXI son los creadores de la “filosofía de superación personal”, los
intelectuales más orgánicos del régimen en turno son los creadores de una
“filosofía de superación colectiva”. Ambos son primos-hermanos de la mitología.
8.- Los intelectuales orgánicos no dicen
verdades ni mentiras, tan solo inventan veredas para ir de un lado a otro entre
los andaderos del poder.
9.- En la era de las redes sociales, la
figura del intelectual orgánico se ha democratizado a tal extremo, que puede
ser sustituida por un bot.
10.- De cualquier forma, todo
intelectual orgánico espera ser beatificado en algún momento de su-bida o de
bajada.