domingo, 17 de abril de 2016

La poética de José Luis Domínguez como diálogo fijado en la contradicción


(Reseña del libro: "Manual de poética para universitarios. Los diversos senderos hacia una epifanía personal", Domínguez J. L., ICHICULT, Coleccion Solar, 2016)

I
La “poética” es  un allende de la literatura, un allende que se desprende dialógicamente de la literatura, racional e irracionalemente.  En los términos de Edgar Morín, la poética puede ser conceptualizada como una de las maneras de “pensar el pensamiento”. Son los desdoblamientos del pensamiento cuyos caminos han sido andados a lo largo de los siglos, lo mismo por la filosofía que por la literatura.
Intuyo que para escribir este libro, José Luis Domínguez tuvo que mirarse al espejo de la lectura y la escritura y no quedar satisfecho. Y cuando la insatisfacción se aproximó al estado existencial de la angustia, entonces comenzó a escarbar sobre su propia imagen reflejada en el espejo, con los ojos clavados en lo allende, con las manos y los dedos rasgando las profundidades de su ser como poeta, con la desesperación de encontrar algo de sí mismo que pudiera ser arrojado en la escritura de un texto como el que nos ofrece. Imagino a José Luis Domínguez escarbando sobre sí mismo al escribir su poética en forma de “epifanía”.

II
Al leer a profundidad el libro de José Luis Domínguez, logro identificar seis posibles líneas de lectura:
·         -  La primera es un seguimiento de las posturas teóricas que Domínguez plantea sobre el origen y la escritura de un poema. El autor plantea tres posturas iniciales: la platónica, la aristotélica y la horaciana. A lo largo del texto hay un desdoblamiento de estas tres posturas iniciales, que terminan convirtiéndose en ocho. Domínguez aprueba, desaprueba, critica, corrige y complementa estas posturas, dándole forma a un posicionamiento propio.
·         - La segunda línea de lectura tiene que ver con el armazón conceptual que soporta todo el libro, y que desde luego se correlaciona con las posturas que el autor aborda sobre el origen y la escritura de un poema. Estos conceptos e imágenes se vertebran a lo largo del índice, pero más allá de los contenidos explícitos del índice, algunos de estos conceptos e imágenes surgen a lo largo del texto.
·         - El soporte argumentativo que sostiene al libro de Domínguez, es la tercera línea de lectura en el abordaje del texto.
·         - La cuarta línea es un rastreo de la genealogía de autores y lecturas que soportan la escritura, y que intertextualmente constituyen el espíritu poético y teórico de Domínguez como poeta,  como autor.
·        -  La quinta línea es un lectura paralela y entramada,  entre la obra poética del autor que se concentra en el reciente libro publicado “Los dedos en la llama” (Ediciones del Azar, 2014), y el libro de teorización sobre poética que hoy se presenta (“Manual de poética para universitarios. Los diversos senderos hacia una epifanía personal”, Ichicult, 2016). Sobre esta cuestión,  hay capítulo del  texto de Domínguez que resulta señero: “A la sombra de Gilberto Owen” (P. 167 – 182).
·         - La posible sexta línea de lectura es la que el libro aborda de manera menos abundante. Este tema es apenas mencionado por Domínguez  y tiene que ver con la condición histórica, social y política del poeta.

III
En este ensayo el abordaje se centra en la tercera y cuarta líneas de lectura mencionadas: el soporte argumentativo y la genealogía de autores y lecturas que están presentes en el libro.
Son cuantiosos los autores que cruzan intertextual y dialógicamente el texto de José Luis Domínguez. Dentro de estas influencias, se hacen notar la de Octavio Paz. El autor de “El arco y la lira” es quien mayor número de veces aparece citado. Pero una influencia autoral no se determina únicamente contando el número de veces que un autor u obra son citados en un texto. Junto a ello,  están la intencionalidad y el sentido que se le imprime al texto a partir de sus componentes teóricos, ideológicos y en este caso, poéticos.
A partir de los contenidos del libro de José Luis Domínguez, pueden considerarse dos formas de influencia derivadas de la obra ensayística de Octavio Paz.
La primera influencia paceana es el componente de la revelación como una forma de explicación y de asunción de los caminos de la poesía. Esto queda manifiesto desde el mismo título del libro, los senderos de la poesía son concebidos por Domínguez como una “epifanía”, es decir, como una revelación. Uno de los capítulos del libro del escritor chihuahuense, aborda las situaciones de vida que llevaron al autor a vivir a la poesía como una forma de revelación. Uno de los capítulos de “El arco y la lira” de Paz, lleva por título: “La revelación poética”. La diferencia entre Paz y Domínguez, es que en el primero el tema de la revelación es tratado conceptualmente desde una teorización, mientras que en libro del autor chihuahuense el asunto es abordado autobiográficamente, a partir de la narración de una experiencia personal. Domínguez narra las vivencias que lo llevaron a los caminos de la poesía como una forma de revelación. Entre Paz y Domínguez, hay diferencias epistemológicas y ontológicas sobre el tema de la revelación.
La segunda influencia de Paz hacia Domínguez, es la estrategia escritural y argumentativa basada en la contradicción. La maquinaria argumentativa del texto de Domínguez está fijada en el oxímoron, en la contradicción. Esto es advertido por el autor desde la apertura del texto:

El oxímoron y la metáfora oximorónica campean tanto en el proemio como en todo el libro (P. 13).

El crítico literario que más ha profundizado sobre la estrategia escritural y argumentativa contradictoria o dialéctica, que se hace presente en los ensayos de Octavio Paz, es Jorge Aguilar Mora en los libros: “La divina pareja” (1975) y “La sombra del tiempo. Ensayos sobre Octavio Paz y Juan Rulfo” (2010). La pregunta que cabe plantear es la siguiente: ¿Hay una influencia determinante de la ensayística de Paz en el libro de poética de José Luis Domínguez a partir del componente escritural y argumentativo de la contradicción? No del todo. La manera en que Domínguez concibe y pone en marcha a la contradicción como forma de escritura y de argumentación marca una distancia con Paz. En la ensayística de Paz, específicamente en “El arco y la lira”, la contradicción opera hegeliamente a partir del planteamiento de una tesis, una antítesis y una síntesis. En este sentido, la contradicción en la ensayística de Paz pretende ser resolutiva, aunque no logra serlo a plenitud (Aguilar Mora,  2010). En Paz se hace presente una positivización de la contradicción.
En la poética de José Luis Domínguez la contradicción no se aborda hegelianamente, no pretende arribar a una síntesis de manera definitiva, por lo tanto, no es resolutiva, no es puesta en marcha como una herramienta teórica positivizante en el sentido de poner en claro a la verdad poética de una vez por todas. En el ensayo de Domínguez, la contradicción es una problematicidad productiva no solo del poema y de la poética, sino de la literatura en general. La contradicción es entendida como problematicidad abierta, como indeterminación, como no-conclusión, como espacio de permanente apertura de la  creación. Los  epígrafes iniciales del libro que hoy se presenta, dejan en claro esta postura, la contradicción asumida por Domínguez como espacio de problematicidad y de productividad literaria, es más heracliteana que paceana. Más paradójica que sintética.
Una segunda diferencia entre la contradicción escritural y argumentativa de José Luis Domínguez y la de Octavio Paz, es que en el primero se hace presente una manía por la búsqueda y el encuentro con la contradicción en los terrenos de la literatura. Una y otra vez, Domínguez busca y encuentra a la contradicción como espíritu y motor de la literatura en variados autores y textos. A lo largo del libro, los hallazgos en este sentido van desde Grecia hasta nuestros días. Domínguez procede como un coleccionista de la figura del oxímoron.
Lo anterior nos arroja los indicios de la presencia de un segundo eje en la escritura y la elaboración de argumentos en el texto de Domínguez: se procede de manera ostensiva, extensiva y heteroglósica. Para demostrar la presencia de la contradicción en los territorios de la poesía y la literatura, y para abordar otros temas que se tratan a lo largo del libro, Domínguez ejemplifica una y otra vez, lo mismo citando conceptos derivados de la poética o de la filosofía, que abordando pasajes literarios de poemas, cuentos o novelas.  La estrategia escritural y argumentativa ostensiva, a partir de la cual los ejemplos se acumulan unos sobre otros, se torna entonces extensiva, mostrando la genealogía de las influencias de Domínguez, que resultan profusas. Las voces con las cuales dialoga el texto de Domínguez son diversas y son planteadas desde distintos planos, de ahí su condición heteroglósica. El peso de la influencia de Paz en el texto de José Luis Domínguez, transcurre al lado de múltiples voces dialogantes. Desde luego que en el libro de Domínguez hay una erudición manifiesta. Habría que dar seguimiento a las referencias de lectura del autor y trazar a partir de ello a la genealogía de sus influencias, esta es una tarea que va quedando pendiente. Lo primero que se observa en este plano, es que la formación de Domínguez a partir de sus lecturas e influencias,  ha sido genealógica y no curricular. José Luis Domínguez no ha sido formado en la universidad, su formación es autónoma y por lo tanto anárquica. Domínguez va llegando a las universidades chihuahuenses por otras puertas y de maneras distintas a las habituales, eso va quedando claro y se convierte, por lo pronto, en una especie de enigma que va formando parte de la biografía del autor.

De la empresa a la política y viceversa: los rumbos torcidos del poder



 (Artículo publicado en la revista "Aserto" del mes de abril)

I
Las candidaturas independientes comienzan a arrojar los primeros balances políticos y electorales en Chihuahua. Para la tercera semana de marzo de 2016, José Luis “Chacho” Barraza, es formalmente el primer candidato por la vía independiente en la contienda por la gubernatura del estado. Por otro lado, a inicios  del mes de febrero el IEE registró a 45 aspirantes a candidaturas independientes para ocupar cargos en presidencias municipales, alcaldías y sindicaturas. De las 45 solicitudes, 31 se resolvieron a favor. Pero en el proceso de recopilación de firmas, de los 31 aspirantes inicialmente aceptados, 8 quedaron en el camino. Lo que significa que solo 23 estarían en posibilidades de contender, en caso de cumplir con el reconocimiento de las firmas por parte del IEE.
Entre los aspirantes independientes a ocupar cargos de elección popular destacan los integrantes de la clase empresarial. En el currículo de José Luis Barraza destaca el haber sido presidente del  Consejo de Administración del Grupo Aeroméxico y presidente de la COPARMEX a nivel nacional. Javier Mesta Delgado y Luis Enrique Terrazas, quienes aspiran a ser candidatos independientes por la presidencia municipal de Chihuahua, también son miembros de familias con una trayectoria empresarial de muchos años. En el proceso electoral del 2016 en Chihuahua, hay otros empresarios que se han lanzado al ruedo de la política desde el flanco independiente. Pero los casos de Barraza, Mesta y Terrazas, son los más destacados.
Hasta el momento, no han sido aclaradas las razones por las cuales algunos empresarios buscan entrar a las jugadas electorales y del poder gubernamental en Chihuahua, mediante la figura de las candidaturas independientes.  Desde luego que las  conexiones entre la clase empresarial y la clase política requieren ser leídas coyunturalmente, pero también requieren ser leídas tomando en cuenta procesos históricos de larga duración. Las razones y los mecanismos a partir de los cuáles los empresarios chihuahuenses se volcaron en la búsqueda del poder político en alianza con el PAN en la década de 1980, son distintas a las razones y los mecanismos que  los mismos empresarios han ido poniendo en marcha en la postulación de candidatos por la vía independiente en las elecciones locales de 2016. Aunque es posible identificar algunas coincidencias. Entre estas coincidencias, la más significativa es que en ambos momentos han tenido lugar formas inéditas de trenzar a los intereses del poder empresarial (de carácter económico) y del poder gubernamental (de carácter político). Aunque a fin de cuentas el poder económico (empresarial) no deja de ser político y el poder político (gubernamental) no deja de ser económico.
¿Dónde termina lo empresarial y donde inicia lo político?, es una pregunta cuyas respuestas son difusas. En la era neoliberal, ambos territorios comienzan y terminan traslapándose, escondiéndose uno del otro, uno en el otro. Hay un cúmulo de información sobre las conexiones que se han entretejido entre ambos espacios del poder. Esta no es una condición exclusiva de los partidos que ideológicamente se ubican en la derecha. En América Latina y en México, los políticos de izquierda han mantenido agendas claroscuras con los empresarios. Recientemente, el expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, uno de los íconos de la izquierda moderada en América Latina, ha sido señalado por sus nexos con empresas constructoras que donaron 5 millones de dólares al Instituto Lula, una fundación dedicada a labores presuntamente altruistas. En México, el asunto de la Casa Blanca que puso en la mira al gobierno de Peña Nieto, es una de los muchos casos que arroja información sobre las relaciones claroscuras entre los empresarios dedicados al ramo de la construcción y la clase política. Algunos economistas se han referido a este asunto como la “política de compadres”, una trama neoliberal latinoamericana en la que los intereses de los políticos y los empresarios quedan unidos con actos de corrupción de por medio. 
Entre  los vaivenes que van de la clase empresarial a la clase política, uno de los rasgos más notorios es que los amarres se generan en los sótanos del poder. Los conceptos de la teoría política sobre “lo público” y lo “privado” resultan insuficientes para analizar estas relaciones. Uno de los conceptos que resulta más certero para analizar el asunto es el de “conflicto de intereses”, una conflictividad oscura y laberíntica que requiere ser desentrañada cada vez. 

II
Más allá de los argumentos que son parte del trillado marketing político, ni Barraza, ni Mesta, ni Terrazas, explican las razones por las cuáles los empresarios chihuahuenses se lanzan al ruedo de la política por la vía de las candidaturas independientes. Para el 7 de abril se anuncia una conferencia promovida por la COPARMEX y apoyada por medios de prensa locales, en la que Pedro Ferriz de Con, aborda el tema:  “Revolución ciudadana. Las candidaturas independientes como respuesta a la crisis política”. La organización de esta conferencia en los primeros días de la campaña electoral, dibuja con claridad los andaderos que en términos ideológicos y políticos estarán trazando los discursos de Barraza, Mesta y Terrazas: una presunta “revolución ciudadana” construida a partir de “las candidaturas independientes” es la “respuesta a la crisis política” por la cual atraviesa México desde hace años. ¿Pero, lo es verdaderamente a partir una vía independentista copada por los intereses del empresariado chihuahuense?
Más allá de la conferencia de Ferriz de Con y de las múltiples estrategias de campaña que pondrán en marcha los candidatos independientes de la clase empresarial, ¿qué intereses económicos y qué intereses políticos se entretejen en la construcción de un proyecto empresarial que hace uso de la vía de las candidaturas independientes, como pasillo para seguir extendiendo los claroscuros laberintos en los que se trenzan el poder empresarial y el poder gubernamental?

III
En este mismo contexto de sombras y de laberintos que se extienden entre la clase empresarial y la política, están los caminos de quienes pasan del poder gubernamental (el mundo de la política) al poder económico (el mundo de la empresa). El más notorio caso es el del aún gobernador en turno, César Duarte, quién sin dar una explicación convincente a los chihuahuenses, ha pasado de ser gobernador a convertirse en uno de los socios mayoritarios del grupo financiero Unión Progresa. Duarte no ha logrado explicar con razones suficientes los orígenes de los 65 millones de pesos que fueron invertidos a su nombre en la Unión de Crédito Progresa, en proceso de convertirse en banco. El eslabón que une al mundo de la política y al mundo empresarial en esta operación financiera de Duarte, es Jaime Herrera, actual secretario de Hacienda en el estado de Chihuahua. Herrera fue presidente de Unión Progresa y ha sido uno de los puntales en las gestiones que buscan consolidar a esta institución financiera como banco.
A vista de todos, habrá que revisar con lupa cuál es la condición del César Duarte político-empresario que tomó protesta como gobernador en 2010 (exdiputado-empresario constructor-vendedor de autos usados…), al César Duarte empresario-político que terminará sus funciones en el cargo en 2016 (exgobernador-empresario constructor-inversionista de Unión Progesa…). Esta es una historia que falta por desentrañar. En las respuestas que Duarte dio en la entrevista que le hicieron los reporteros del programa “Punto de partida”, quedan reflejados los caminos torcidos que van de la política al dinero y viceversa. Al preguntarle la reportera a Duarte sobre el Fideicomiso de los 65 millones que se invirtieron a su nombre en Unión Progresa, el aún gobernador respondió: “…Usted sabe cuántos papeles firmo al día, se imagina… claro, por supuesto, está el fideicomiso, lo firmé, no lo leí. A lo macho que no lo leí…”
Sin lugar a dudas, que lo “imaginamos”, lo intuimos, lo deducimos, lo vamos comprobando inductivamente con información a todas luces corroborable, con documentos en mano. Los caminos que van del poder político al poder empresarial y viceversa, terminan por dejarse ver cuando la prensa crítica escarba en ellos. Son muchas huellas las que van quedando, imposibles de ser escondidas todas y cada una de ellas.