viernes, 18 de noviembre de 2022

La izquierda ante la asunción del poder, debates pendientes

Desde los primeros meses de gobierno de la 4T, se dejaron ver una serie de contradicciones en la izquierda que tomó el camino del ascenso al poder. La izquierda que ascendió al poder, pasó de un trato fraterno hacia los migrantes, a un trato prohibitivo y punitivo que fue originado por las presiones de los EUA. Se pasó de una crítica acérrima hacia el empresariado, al establecimiento de relaciones a conveniencia con Slim, con Salinas Pliego, con los Hank, etc. Se pasó de una alianza con el movimiento feminista, hacia un distanciamiento que se hizo manifiesto en marzo pasado. La izquierda en el poder, pasó de una postura enfática que en su momento rechazó la militarización, a una militarización encubierta a través de la creación de la Guardia Nacional, y en este momento, se pasa a la participación directa de los militares en tareas de seguridad pública mediante el decreto recién publicado (11 de mayo de 2020).

¿En términos de la congruencia y de la ética política, son justificables estos virajes? Desde mi punto de vista no. Al ser analizadas en los territorios de la congruencia y de la ética política en la historia de la izquierda mexicana, las argumentaciones de Ackerman y de otros intelectuales de la 4T que defienden el decreto del 11 de mayo que da paso a la militarización, pueden resultar inverosímiles, pueden resultar incluso absurdas.

¿Qué es lo que está pasando? Desde hace rato, sostengo una tesis: La izquierda que arribo al poder está atrapada en un conjunto de contradicciones, que por momentos rozan lo absurdo. Las condiciones de actuar como oposición son unas, y las condiciones de actuar en la asunción del poder, son otras. Es en este territorio, entre las condiciones de actuar como oposición y las condiciones de actuar en la asunción del poder, donde se manifiestan las contradicciones y los absurdos. Para la izquierda de la 4T, el poder es una jaula, cuyos barrotes, cuyo techo y piso, están siendo limitados por un conjunto de poderes fácticos cuya lógica es neoliberal: el crimen organizado, el poder geopolítico de los EUA, los acuerdos con algunos empresarios (como Slim y Salinas Pliego) y una crisis económica que está en puerta, que dibuja un escenario complicadísimo en los dos años que vienen. La izquierda de la 4T está atrapada en una jaula que resulta sumamente incómoda en el ejercicio de un poder históricamente neoliberal (sujeto a una hegemonía neoliberal) y terrenal (sujeto a unas condiciones de realidad y de problematicidad, cuyo peso y densidad son abrumadores).

Lo que tiene lugar en este plano, es una discusión que no se ha abierto todavía. La izquierda que asume el poder en México, está pasando, de pensar y reclamar la "utopía", a un ejercicio de poder donde tiene lugar lo "utopístico" (Wallerstein, "Utopística. O las opciones históricas del siglo XXI, 2003). A diferencia de lo "utópico" que es demandante, incluso hasta una trascendencia ético-política, lo "utopistico" consiste en poner los pies sobre la tierra y aspirar entonces a lo posible, a lo económica, política, social e históricamente posible. Derivado de lo anterior, se deja en claro que un segundo componente de la jaula histórica en la que está atrapada la izquierda que ha ascendido al poder, es un debate que no se ha abierto todavía, un debate en torno a lo "utópico" y lo "utopístico", respecto a la validez y las posibilidades de lo que puede y no puede hacer la izquierda. Desde luego que esto último, se relaciona directamente con la validez y las posibilidades de lo que puede o no puede sostener discursivamente esta izquierda.

En el fondo, este debate es una continuación de los debates sobre el materialismo histórico, de origen marxista. Más allá de lo meramente coyuntuntural, y de las elecciones que ya están en puerta, que traen consigo una inercia pragmática, esta es una de las líneas de análisis y de formación política e ideológica que tendrían que estar abordando los militantes de Morena, y la izquierda en su conjunto...