En los análisis y valoraciones del
gobierno de Javier Corral se identifican dos posturas. De un lado, están
quienes defienden el desempeño del gobierno de Corral, son los ciudadanos,
periodistas y funcionarios que justifican o reconocen el desempeño de la actual
administración estatal. Del otro lado, están quienes critican con mayor o menor
intensidad las acciones del gobierno local. Mientras avanza el ejercicio de
gobierno, los argumentos de los defensores de Corral se debilitan, al mismo
tiempo que se fortalecen los argumentos de quienes han tomado una postura
crítica.
La postura de los defensores de Corral
se identifica en las redes sociales y en los órganos oficiales de este
gobierno: el periódico “Cambio 16” y la gacetilla “Puntualizando” que aparece
principalmente en el radio. Hay otros medios periodísticos que defienden al
gobierno del estado, este es el caso del Canal 28, que se ha convertido en un
medio oficialista.
La postura crítica al gobierno de Corral
se manifiesta también en las redes sociales y en los medios periodísticos. El
medio que más destaca por su postura crítica es “El Diario” en sus ediciones de
Chihuahua y Juárez. El desempeño de “El Diario” amerita un análisis a
profundidad en el manejo de su línea editorial, tomando en cuenta la calidad de
las notas que se han publicado.
De inicio se observa que las notas
publicadas por “El Diario” poseen una doble cualidad. Hay notas que se basan en
el periodismo de investigación, que develan información significativa y
sensible en la crítica al gobierno de Corral (por ejemplo la nota: “Funcionario
da contratos millonarios a cuñada. Amor, dinero y… gobierno”, 10 de septiembre
de 2018). A su vez, al criticar al gobierno del estado este periódico publica
notas que ponen atención en información somera, cuya calidad resulta debatible
(por ejemplo la nota: “Presume Corral a sus gatos tras masacre”, 4 de agosto de
2018).
Desde sus inicios, el gobierno de Corral
comenzó una operación para desmantelar el aparato gubernamental que ha
financiado a la prensa local. Se publicaron las cifras de las partidas que el
gobierno de Duarte invirtió en los medios. Junto a lo anterior, el gobierno del
estado inició una cruzada para descalificar a los medios y los periodistas que
han sido críticos ante su desempeño. Desde luego que esta variable no debe ser
desestimada.
Es posible que la crítica que algunos
medios y periodistas hacen sobre el desempeño de Corral, pudiese ser disminuida
o eliminada si continúan los mismos mecanismos de financiamiento a la prensa
que se ejercieron con César Duarte. En México, el ejercicio periodístico no ha
sido blindado ante los diversos mecanismos del chayote.
Pero el argumento corralista que
descalifica de manera generalizada al ejercicio periodístico en Chihuahua,
tiene un punto que muestra su debilidad en los hechos. El mecanismo de
beneficios mutuos que Duarte y otras administraciones estatales generalizaron
mediante el financiamiento gubernamental a la prensa, está siendo repetido en
la relación entre el gobierno del estado y el Canal 28.
Corral intentó romper una relación
oficialista con la prensa, mediante una reingeniería que busca reducir y
controlar la inversión en este rubro. Pero a partir del financiamiento del
gobierno del estado en el Canal 28, y la línea editorial que este medio ha
mantenido sobre el desempeño de este gobierno, se identifica una relación
simbiótica. A dos años de iniciado el gobierno de Corral, lo que pudo haber
sido una nueva forma de relacionarse entre el gobierno local y los medios,
queda en entredicho.
Desde luego que un árbol (la sola
relación simbiótica del gobierno de Corral con el Canal 28) no es todo el
bosque (el cúmulo de relaciones del gobierno de Corral con todos los medios
periodísticos en Chihuahua). Pero la sola relación simbiótica entre el gobierno
del estado y el canal 28, demerita la posibilidad de una defensa del papel que
el corralismo ha jugado ante los medios.
Lo que le va quedando a Corral en su
defensa es la Iniciativa de Ley para la Asignación de Publicidad Oficial que
está en trámite en el Congreso Local. Pero una cosa es la posible aprobación de
esta Ley en el Congreso, otra cosa es su posible aplicación en el ejercicio de
gobierno, y algo distinto es la relación que el gobierno de Corral ha
establecido con el Canal 28 en los hechos.
¿Cómo defender el desempeño del gobierno
de Corral ante la prensa chihuahuense? Los argumentos que defienden el
desempeño del gobierno de Corral ante los medios se topan de frente con el
contra-argumento de la relación que este gobierno ha establecido en los hechos
con el canal 28. El amasiato presupuestal e informativo entre el gobierno del
estado y el canal 28 es evidente.
El desempeño de Corral en su relación
con los poderes judicial y legislativo, y en su relación con otros órganos como
el ICHITAIP y la Auditoría Superior del Estado, resulta similar a lo sucedido entre
el gobierno del estado y la prensa local.
La llamada telefónica que Corral le hizo
a la magistrada del Tribunal de Justicia en Chihuahua, Adela Jiménez Carrasco,
dándole indicaciones sobre cómo proceder en el conflicto que esta instancia
tuvo meses atrás, ha demostrado la intromisión del ejecutivo estatal en las
tareas del poder judicial (“La Jornada”, 23 de mayo de 2018). Al llamarle y
darle indicaciones a la ministra, Corral no respetó la división de poderes, y
por lo tanto, su condición de “demócrata” quedó cuestionada en los hechos.
Tomando en cuenta la llamada telefónica
de Corral a Jiménez Carrasco, es posible deducir que la intromisión del
gobernador del estado en el poder judicial ha sido una constante. Desde luego
que la llamada telefónica de Corral a Jiménez Carrasco, es solo una parte (un
árbol) del total de las relaciones que el ejecutivo ha establecido con el poder
judicial en Chihuahua (el bosque completo). Pero a partir de la forma en que se
han dado las remociones, los nombramientos y los manejos en el poder judicial
en Chihuahua, es válido argumentar que Javier Corral ha movido las piezas del
poder judicial para tenerlo a modo. Una figura clave del intervencionismo de
Corral en el poder judicial ha sido Luz Estela Castro, una activista de la
izquierda que le apostó su historial y su prestigio a una alianza que va
dejando mucho por decir.
¿Cómo defender las acciones
intervencionistas del Javier Corral en el poder judicial en Chihuahua? Puede
admitirse que las intervenciones de Javier Corral en el poder judicial tienen
como objetivo desmantelar la estructura de poder que fue heredada por el
gobierno de César Duarte. Haber dejado la estructura duartista en el poder
judicial era apostarle al fracaso en los procesos para juzgar a César Duarte y
sus operadores. Pero lo que Corral ha hecho al intervenir el poder judicial en
Chihuahua, es crear una estructura de poder corralista, que puede estar al
servicio de los procesos jurídicos contra el duartismo, o estar al servicio de
otros intereses que no están del todo claros. En los términos republicanos de
la división de poderes, no hay ninguna justificación ética para respaldar la
intromisión del actual gobierno del estado en el edificio de la calle Niños
Héroes y Ocampo.
En los casos del ICHITAIP y de la
Auditoría Superior del Estado, la situación resulta similar a los casos de la
relación del gobierno de Corral con la prensa y con el poder judicial, hay una
serie de acontecimientos que permiten deducir un comportamiento cuestionable en
el ejercicio de poder. El ICHITAIP y la Auditoría Superior del Estado, cuyos
funcionarios tendrían que estar a distancia del ejecutivo estatal en la
rendición de cuentas y la vigilancia del ejercicio de gobierno, han quedado a
merced de los intereses del gobierno en turno.
¿A partir de lo acontecido con el caso
de Rodolfo Leyva, bajo qué argumentos se pueden defender las acciones del
gobierno corralista? ¿Después de los meses de crisis por el nombramiento del
Auditor del Estado, que desembocaron en el reciente nombramiento Héctor Acosta
Félix (figura cercana al panismo), qué argumentos se pueden esgrimir en la
defensa del gobierno corralista? Las posibilidades para argumentar a favor de
la defensa del gobierno de Corral se han ido agotando.
A lo anterior, hay que sumarle: la
corrupción en la que se han visto envueltos los miembros del gabinete
corralista, como el caso de la red creada alrededor de Antonio Pinedo,
encargado de Comunicación Social; la aguda crisis de seguridad pública que muestra
la incapacidad gubernamental para atender este problema; la falta de capacidad
política para tratar y resolver los problemas en educación y en salud; la
crisis y parálisis financiera que deriva en la escasa obra pública; y los
escasos avances en los procesos jurídicos en contra de César Duarte y sus
operadores. Sobre este último caso, el gobierno de Corral le apuesta todas sus
fichas al respaldo del gobierno de López Obrador. Pero el apoyo que el gobierno
de AMLO le puede dar a Javier Corral en los procesos para llevar ante la
justicia a César Duarte y sus cercanos, puede darse o no puede darse, puede
tener lugar con mayor o menor intensidad. En el caso contra César Duarte,
mientras Corral muestra sus cartas y apuesta su resto, López Obrador no muestra
la jugada que tiene y se reserva lo que pueda venir.
A unos días de cumplir dos años, los
balances realizados sobre el actual gobierno del estado no resultan favorables.
El de Corral es un gobierno de contrastes: entre los discursos idealizados y
los hechos que los contradicen, entre un código de ética que postula una pureza
casi divina y una serie de comportamientos que resultan cuestionables, entre
las promesas lanzadas en campaña y la larga lista de pendientes que se acumulan
en torno a ellas.
El gobierno de Corral ha mostrado más
errores que aciertos, más debilidades que fortalezas, más claroscuros que
luminosidades. Es un gobierno al que se le van agotando sus posibilidades de
defensa, que transita desde hace tiempo sobre la delgada línea del fracaso.
¿Quiénes y bajo qué argumentos, se
atreven a defender a un gobierno que se va decantando por la acumulación de
errores, debilidades y claroscuros? Lo peor del caso, es que la respuesta que
se puede elaborar para esta pregunta, está atravesada por la desesperanza, por
la pérdida de credibilidad en los políticos y en las instituciones, que se
agudiza al paso de los sexenios.