I.- Todos los chihuahuenses y mexicanos demandamos
la aplicación de la justicia en el caso de César Duarte y sus colaboradores. La
sociedad entera reclama que se ponga en claro el asunto de los 250 millones de
pesos que a través de Alejandro Gutiérrez (”La Coneja”) fueron a parar a las
arcas del PRI en la campaña electoral del 2016.
Estamos de acuerdo en saldar
cuentas con la corrupción que el priismo de la segunda década del siglo XX ha
dejado como lastre a las generaciones por venir. En esta década la podredumbre
al interior del PRI y del gobierno federal ha sobrepasado los límites del
cinismo.
También demandamos que los
recursos que el gobierno federal hace llegar a los estados se administren con
transparencia y equidad, que no sean manejados como moneda de cambio para
premiar o castigar a los gobiernos estatales. Señalamos enfáticamente la
necesidad de abrir el debate sobre el federalismo presupuestal en México.
Los motivos del gobierno de
Javier Corral en la lucha contra la
corrupción y contra el manejo amañado de los recursos federales que se entregan
a los gobiernos de los estados, son incuestionables en los términos de la ética
política.
Aunque en la política los
acontecimientos y las circunstancias que los envuelven, dan lugar a un
territorio poblado de incertidumbres y preguntas por resolver. Ni todo es
blanco, ni todo es negro. Ni todo es pura luz que supone el arribo de un
amanecer, como tampoco todo es la oscuridad de una noche que se pretende
superada.
II.-
La política es humana,
y por lo tanto racional y emocional a la vez. Al lado de las argumentaciones
éticas y racionales suelen aparecer las pasiones ideológicas y los deseos por
el poder. A su vez, la política es terrenal, no es una actividad celestial que
pueda distanciarse de las cargas de negatividad. Los mismos textos bíblicos
están plagados de intrigas, de bondad que aparece al lado de la malicia o la maldad,
y de actos de presunta justicia que pueden ser cuestionados por sus contenidos
éticos o políticos.
Al ser un acto político, la
caravana por la dignidad está atravesada por contenidos humanos (racionales y
emocionales) y terrenales (actos que ética y políticamente pueden ser
cuestionados). La caravana por la dignidad encabezada por el gobernador Javier
Corral, no es acto plenamente diáfano. No hay una pureza ni una transparencia
absolutas en la avanzada de Corral desde ciudad Juárez a la ciudad de México.
La caravana por la dignidad es un complicado entramado que puede
leerse a partir de las motivaciones, los actores, los lugares y los tiempos. En
los párrafos siguientes se analizan estos cuatro componentes de la caravana por
la dignidad.
III.- Las motivaciones de la caravana por la
dignidad se han repetido hasta el cansancio en los discursos de Corral y sus
cercanos, son la lucha contra la corrupción y contra el centralismo
presupuestal que políticamente se juega bajo la estrategia de la zanahoria
(premios) y el garrote (castigos). Aunque detrás de estas motivaciones legítimas, aparece de fondo el proceso electoral del
2018, con las jugadas del panismo y el
deseo de Corral de extender su carrera política para llegar a la presidencia de
la república. En su discurso del 14 de enero en la Plaza del Ángel, Nithia
Castorena advirtió las posibilidades de un mesianismo en la postura política de
Corral:
“No concederemos jamás
espacio para mesianismos, y lo repetimos para todas las personas aquí reunidas:
Un solo hombre, una sola mujer, por más inteligente y capaz que sea, no podrá
jamás transformar una sociedad completa. Lo que aquí se necesita es
colectividad, una ciudadanía a la altura de las circunstancias…”
Toda aspiración mesiánica
tiene como telón de fondo el deseo de poder que puede llegar a convertirse en
desmesura. La advertencia de Castorena es clara respecto al papel que Corral
juega en el escenario del 2018, y en lo que vendrá después.
La caravana por la dignidad
se ha concentrado en la figura política de Javier Corral, quien incluso ha
desplazado mediáticamente al candidato de la alianza Por México al Frente (PAN,
PRD y MC), Ricardo Anaya. Sobre Corral se han enfocado los reflectores de la
prensa estatal y nacional. Sin lugar a dudas la estrategia política de la
caravana por la dignidad posiciona a Javier Corral y al panismo hacia las
elecciones de 2018, y hacia los años por venir.
IV.- Entre los meses de diciembre de 2017 y
enero de 2018, los actores que forman parte del capítulo histórico de la lucha
emprendida por Javier Corral se multiplicaron y extendieron.
Entre los protagonistas que
buscan colocar sobre sus cabezas los laureles de la heroicidad está desde luego
Corral, el panismo del estado, una parte de la izquierda chihuahuense representada
por El Barzón, un cúmulo de empresarios y líderes sociales, y la sociedad
chihuahuense que se manifestó en la concentración política del 14 de enero en
la Plaza del Ángel.
El slogan: “No estás solo”
que se gritó con fervor en esa concentración política se posicionó como el
motor de la caravana por la dignidad. Pero hay quienes han demostrado no
acompañar a Corral en su avanzada. El reclamo que le hizo Corral al gobernador
panista José Rosas Aispuro en los
días finales de enero, por permitir que militantes del priismo le dificultaran
el paso por Gómez Palacio a la caravana por la dignidad, hace manifiestas las
diferencias hacia el interior del panismo nacional.
Días
después, en su discurso en la ciudad de Aguascalientes Corral hizo un reclamo a los gobernadores de su mismo
partido y a los integrantes de la CONAGO, por dejarlo solo en su avanzada hacia
la ciudad de México. También hay indicios de que Anaya toma cada vez más
distancia de las acciones emprendidas por el gobernador de Chihuahua.
Los
antagonistas que han sido señalados por sus actos de corrupción y cinismo, son
un cúmulo de priistas chihuahuenses y priistas de la política nacional. La trama que va de Ricardo Yáñez, Gerardo
Villegas, Antonio Tarín García y Alejandro Gutiérrez (“La Coneja”) hasta el
exgobernador César Duarte, se extiende hacia figuras del priismo nacional como Manlio Fabio Beltrones, Emilio Gamboa
Patrón, Luis Vega Aguilar, Luis Videgaray, etc. Los antagonistas de Corral
dejan de ser peces pequeños y medianos,
y se asoman los peces gordos del priismo. Corral ambiciona la captura y
el enjuiciamiento de los peces gordos, aunque todavía no se observan indicios
de que puedan ser llamados a cuentas garantizando la impartición de la justicia
por los actos de corrupción cometidos.
Pero entre los protagonistas
que persiguen los laureles de la heroicidad y los antagonistas que tienen
metido medio cuerpo en el lodazal de la corrupción, está la prensa que hace su
labor con diferentes perspectivas e intensidades.
La revista “Proceso” del 31
de diciembre de 2017 retrata a un Corral dubitativo que fija la mirada en un
lugar impreciso de los días por venir. Es imposible saber el desenlace de la
lucha emprendida por Corral cuando las mismas acciones de su gobierno están
siendo cuestionadas. El titular de esa revista retrata uno de los flancos
débiles del gobierno corralista: “Caso Miroslava Breach. La narcopolítica
corroe Chihuahua”.
En un tono confrontacional
que se ha vuelto lugar común, el 24 de enero Comunicación Social de Gobierno
del Estado emitió un boletín en el que descalifica la nota de ocho columnas de “El Diario de Chihuahua”. Esa nota
advierte un “pacto” entre el gobierno estatal y el federal en los manejos del
asunto de corrupción política en Chihuahua. La incomodidad del gobierno de
Corral se centró en la palabra “pactar” que en política tiene una connotación
negativa. Pero, ¿qué caso tiene que el gobierno del estado se enfrasque en este
tipo de confrontaciones con la prensa? Las confrontaciones de Corral con “El
Diario de Chihuahua” y “El Diario de Juárez” le han dado argumentos a este
medio para justificar éticamente sus posturas editoriales.
Por otra parte, el periódico
“La Jornada” ha dedicado varios de las notas de ocho columnas al gobierno de
Corral durante el mes de enero. En sus notas principales este medio publica los
siguientes encabezados:
El 6 de enero: “Narcodisputa por Chihuahua deja 32 muertos en
un día”.
El 7 de enero: “Chihuahua,
líder en narcomenudeo el año pasado”.
El 9 de enero: «Corral:
“Resuelto” el asesinato de Miroslava».
El 10 de enero: “Poner un
alto a la violencia pedirá el Congreso a Corral”.
El 15 de enero: «Hacienda:
Corral “extorsiona” para obtener recursos».
El 29 de enero: “Imputaciones
de dos enjuiciados por el caso César Duarte. Denuncian ante PGR extorsión del
gobierno de Corral”.
El 30 de enero: “Amenazas a
esposas de coacusados del caso César Duarte”.
El 31 de enero: “Mentiras de
Corral sobre el cambio de cárcel a exlíder priista”.
Pueden deducirse un amplio
abanico de conclusiones sobre la postura del periódico “La Jornada” ante el
gobierno de Corral. El mismo gobernador del estado señaló a este medio por
estar sirviendo a los intereses del gobierno federal. Aunque no hay que olvidar
que “La Jornada” tiene una afrenta directa con el gobierno de Corral por el
caso del asesinato de Miroslava Breach. Todavía en la página principal de “La
Jornada” del 31 de enero aparece la leyenda: “El tiempo corre y no se aclaran
los asesinatos de Miroslava Breach y Javier Valdez, 315 días, 262 días”. Cuando
se le ha cuestionado a Corral sobre la implicación de militantes del PAN en el caso
del asesinato de Breach, sus respuestas han sido imprecisas.
Lo que ha puesto sobre la
mesa la prensa que ha criticado al gobierno de Corral es la incertidumbre y la
zozobra que ha generado una manera de gobernar que no logra posicionarse con
solvencia en el tratamiento de diversos problemas locales. Esa incertidumbre y
esa zozobra se observan al fondo de la caravana por la dignidad. En las
diversas notas críticas que la prensa local y estatal han publicado sobre la
gestión de Corral, pueden rastrearse los claroscuros de un gobierno que se
proyecta conflictivamente hacia el 2018.
V.-
Respecto a los lugares
y los tiempos de la caravana, es obvio
que la selección de las ciudades y el momento político para realizarla, están
milimétricamente pensados para su colocación en la coyuntura electoral del
2018. Se avanza de Chihuahua a Monterrey (bastión de “El Bronco”). Después de
recorrer algunas ciudades del norte y centro del país, la caravana arriba a
Guadalajara (territorio dominado por Movimiento ciudadano) y posteriormente a
Morelia (bajo el dominio del PRD). Antes de llegar a la ciudad de México, la caravana
pasa por Cuernavaca (que quedará en disputa con Morena en el marco de las
elecciones locales en el estado de Morelos).
Los lugares y tiempos de la
caravana por la dignidad son un zig-zag que se va trazando sobre el pizarrón
electoral del 2018. La lucha corralista en contra de la corrupción es
nuevamente bandera electoral, aunque los beneficios y los beneficiarios de esta estrategia no están
garantizados. Para Corral, para los chihuahuenses y los mexicanos, el futuro
político y electoral sigue siendo una moneda en el aire que la dar vueltas refleja
posibilidades diversas en los desenlaces…