martes, 18 de junio de 2019

La violencia y el crimen organizado: lecturas desde el periodismo, la literatura y la academia (Artículo publicado en la revista "Aserto" - Noviembre de 2017)


Al mismo tiempo en que se desataron  la violencia y el crimen organizado en México, surgió la publicación de diversos textos que han abordado este tema.  En torno a ello se han escrito miles de páginas desde el periodismo, la literatura y la academia. En cada uno de estos flancos,  el problema ha sido tratado  con distintas intensidades al momento de narrar y analizar los hechos de sangre que se entremezclan con el lodazal de la corrupción política.
Entre los medios periodísticos que han cubierto notas sobre la violencia y el crimen organizado destacan la revista “Proceso” y los semanarios “Zeta” de Tijuana y “Ríodoce” de Culiacán. Los periodistas más reconocidos que han publicado libros que tratan este asunto son Ricardo Ravelo, Anabel Hernández,  Héctor de Mauleón y Javier Valdez, este último asesinado en mayo de 2017. Valdez fue un ícono nacional en la cobertura periodística del crimen organizado en México. Desde el reportaje de investigación hasta la crónica, los periodistas se han atrevido a relatar los hechos de violencia en los que han participado narcotraficantes, policías y militares. 
En octubre de 2017, la “Brigada para leer en libertad” publicó el libro “Romper el silencio”, en el que se reúnen testimonios de 22 periodistas que han reporteado e investigado sobre este problema. En este libro hay declaraciones escalofriantes sobre las presiones y amenazas a las que han sido sometidos los periodistas que no han guardado silencio sobre la barbarie que vivimos todavía. Los asesinatos de periodistas, defensores de derechos humanos y luchadores sociales que se han opuesto a los intereses del crimen organizado, han sido una constante desde el año 2008 hasta fecha.
Las novelas que se han escrito alrededor de este tema han sido concebidas como “narcoliteratura”. En este género una de las novelas más brillantes es “La virgen de los sicarios” (1994), escrita por el colombiano Fernando Vallejo. El autor más reconocido de novelas dedicadas a la violencia y el narcotráfico en México es Élmer Mendoza.  Originario de Culiacán, Sinaloa, Mendoza es reconocido como el precursor de la narcoliteratura en México. En el género de la poesía destaca el poema “Los muertos”,  escrito por María Rivera. Este último texto se caracteriza por las enumeraciones de los muertos y desaparecidos, y por un ritmo desolador que marca la acumulación indetenible de los asesinatos en los últimos años.
En Chihuahua, las novelas dedicadas a la violencia y el narco han sido escritas por Ricardo Vigueras, César Silva Márquez, Willivaldo Delgadillo, Alejandro Páez y Miguel Ángel Chávez Díaz de León. La narcoliteratura es un tema polémico que ha generado interpretaciones diversas por parte de escritores y críticos literarios. De manera sintética, el también escritor Jesús Vargas hizo un análisis de algunas de las novelas escritas por los cinco autores mencionados (“Escritores de ciudad Juárez”, columna “La fragua de los tiempos”, Num. 1043, “El Heraldo de Chihuahua”, 16 de febrero de 2014).
Junto a los artículos periodísticos y las novelas de narcoliteratura que  han abordado este asunto, están los textos de investigadores de la academia que han construido análisis de fondo para develar las complejas causas y consecuencias de la violencia, el crimen organizado y sus conexiones con la política.
En este artículo se comentan brevemente dos textos de la academia que interpretan el problema desde la perspectiva de la teoría crítica,  apoyándose en herramientas teóricas que surgen desde la izquierda.  El primero de estos libros es “Necropolítica” (2011), escrito por  filósofo camerunés,  Achille Mbembe. El segundo texto es “Capitalismo gore” (2010), escrito por la investigadora del Colegio de la Frontera Norte, Sayak Valencia. Lo que resulta interesante de estos dos autores es el planteamiento del concepto de “necropolítica”, que intenta convertirse en una categoría analítica para clarificar de un solo tajo el problema de la violencia, el crimen organizado y la política dominada por la lógica del neoliberalismo.
El primero en abordar el concepto de “necropolítica” fue Mbembe, quien publicó un ensayo con este mismo título en el año 2006. En la introducción al libro del filósofo camerunés  se sintetiza este concepto:
«… Mbembre sugiere que los regímenes políticos actuales obedecen al esquema de “hacer vivir y dejar morir”, y sitúa la aparición de esta nueva forma de control durante el periodo colonial, momento de gran desestructuración de los límites entre la vida y la muerte que propició el silenciamiento del cuerpo… También se alude en “Necropolítica” a la cosificación del ser humano propia del capitalismo, que explora las formas mediante las cuales las fuerzas económicas e ideológicas del mundo moderno mercantilizan y reifican el cuerpo:  se estudia de qué manera éste se convierte en una mercancía más, susceptible de ser desechada…»
El concepto de “necropolítica” de Mbembe se plantea a partir del contexto de la colonización de la población negra en África por parte de los europeos, y desde ahí se desdobla hacia las formas de dominación neoliberal en la actualidad,  que explotan hasta los límites de la destrucción tanto a los recursos naturales como a las poblaciones mediante guerras de control territorial. La explotación de los recursos naturales y de las poblaciones en África están presentes en las películas “Diamantes de sangre” (2006) y “Bestias sin patria” (2015). Ambas películas relatan la violencia extrema a la que se ven sometidas las poblaciones en una sociedad marcada por los intereses del neoliberalismo y por la guerra. También el programa “Oro salvaje” transmitido por Discovery Chanel, permite poner en claro el concepto de “necropolítica” de Mbembe.
Las guerras por el control de los recursos naturales y de las poblaciones en África, han dado lugar a la “necropolítica”. Una forma de organización criminal que escapa al control del estado y que está sometida a la rapacidad del neoliberalismo, que llega al extremo de comerciar con los cuerpos y con la muerte de miles de personas.
La idea de “necropolítica” de Zayak Valencia, difiere del planteamiento de Mbembe.  La investigadora del Colegio de la Frontera Norte, centra su interpretación de la  “necropolítica” en una perspectiva de género que también toma en cuenta la actuación del crimen organizado dentro de la lógica neolioberal,  y que se cruza a su vez con otros dos conceptos que la autora aborda en su libro: el concepto de “sujetos endriagos” y el de “capitalismo gore”.
«… nuestra lectura de la necropolítica se ubica en el momento contemporáneo, en un espacio geopolíticamente situado  y en un caso concreto: el de los sujetos endriagos, encarnados por las mafias y los criminales mexicanos que forman parte del entramado del capitalismo gore… La necropolítica de los sujetos endriagos sigue los pasos trazados por la biopolítica y sus deseos de gobernabilidad del territorio, la seguridad y la población haciendo de esta gobernabilidad un monopolio  que explota los tres elementos; ya sea por medio de la explotación de recursos naturales del territorio, por la venta de seguridad privada para garantizar el bienestar de la población o apropiándose de los cuerpos de la población civil como mercancías de intercambio o como cuerpos consumidores de estas mercancías ofrecidas por el necromercado.”
Los “sujetos endriagos” son los hombres que bajo la condición del machismo operan para el crimen organizado, son los capos, los jefes de la plaza y los sicarios, cuya labor es al mismo tiempo política, social y económica en la dominación del territorio, de los recursos naturales y de los cuerpos de los integrantes de la población civil, que son concebidos como mercancías que pueden ser compradas o vendidas.
El “capitalismo gore” es un concepto que Valencia desprende del cine. Las películas del género gore muestran una violencia y una visceralidad extremas que se hacen presentes en los ríos de sangre gráficamente representados y en el desmembramiento de los cuerpos. Dos de las películas más significativas del género gore son la saga de “Saw” que se estrena el año 2004 y la película “Hostal”, cuya primera parte se da a conocer el año 2005. Los ejes del cine gore y del “capitalismo gore” conceptualizado por Zayak Valencia,  son la muerte y la violencia desmedida que se hace presente sobre los cuerpos desmebrados, cocinados en tambos de ácido o desaparecidos.
Entre algunos académicos y militantes de la izquierda, el concepto de “necropolítica” ha sido empleado para interpretar al tema de la violencia, el crimen organizado y la política sometida a la lógica rapaz del neoliberalismo. La “necropolítica” es un concepto que se emplea como si fuera una llave maestra que interpreta de forma iluminadora y plenipotenciaria la realidad devastadora que vivimos actualmente. Pero no se ha discutido todavía la problematicidad de este concepto, que puede identificarse en las concepciones diferidas de Mbembe y Valencia, y en otros planos. Los conceptos no funcionan como una llave maestra que pueda llevar a una interpretación acabada de la realidad problemática. Todo concepto es falible.
Una de las grandes dificultades de la izquierda académica y de la izquierda militante consiste en la necesidad de crear y recrear conceptos que resulten iluminadores teóricamente y funcionales en su aplicación práctica, que puedan conducir a una transformación certera del mundo neoliberal en el que vivimos. Pero al plantear conceptos que puedan funcionar como herramientas de transformación social y política, se hace presente la inercia del marxismo que buscó a toda costa una adecuación y domesticación de lo práctico a partir de lo teórico. Es decir, en el pensamiento heredado del marxismo lo teórico se sobrepone a lo práctico y no a la inversa. Los debates sobre los contenidos teóricos, su aplicación y funcionalidad en la práctica política,  son añejos en el marxismo. En estos debates la pregunta: ¿qué fue primero, el huevo o la gallina?,  puede ser sustituida por las preguntas: ¿qué fue primero, la teoría o la práctica política?, ¿es la teoría la que funda a la práctica, o es la práctica la que funda a la teoría? El papel que juega la teoría como herramienta de transformación social, económica y política es sumamente problemático.
El concepto de “necropolítica” busca clarificar  teóricamente el problema de la violencia, el crimen organizado y la lógica neoliberal que domina al mundo en la actualidad. Pero este no es un concepto acabado en la interpretación de la realidad problemática que vivimos. Tampoco es un concepto que traiga consigo posibilidades definitivas en la práctica para transformar al mundo desde la izquierda.  Más bien, habría que pensar a la “necropolítica” como un concepto complejo y problemático, que clarifica la realidad problemática que vivimos, pero que resulta limitado en sus posibilidades interpretativas y de transformación del mundo. Un concepto es un laberinto de palabras que al ser colocado frente al espejo de lo real, se convierte en un laberinto de acontecimientos que no pueden ser predeterminados de antemano.