En
la presentación de "El libro negro de la nueva izquierda" el día de
ayer en el congreso del estado destacan varios hechos que ameritan ser
analizados y criticados a profundidad. Estos hechos tienen la forma de
torsiones o dis-torsiones interpretativas que la ultraderecha ha elaborado en
torno a la izquierda, la ideología de género y el homosexualismo. Lo que hay
que develar son estas torsiones o dis-torsiones, que lo mismo funcionan en el
plano teórico que en el plano ideológico. En este artículo se analiza una sola
de estas torsiones, encarnada en la participación y la voz de uno de los
presentadores del libro: Jesús Humberto Medrano Carrasco (coordinador de la red
de asociaciones Cruzada por la familia y maestro de la Facultad de ciencias
políticas de la UACH).
Al
iniciar sus comentarios, Medrano Carrasco hizo una cita en extenso de diversos
apartados del libro de Márquez y Laje, sin hacer la referencia correspondiente.
Medrano Carrasco se apropió textualmente de los contenidos del libro y los tomó
como una autoría propia. En la academia a eso se le llama "plagio".
Pero
más allá del plagio, lo que se detecta en esta acción es el mecanismo a través
del cual los lectores se apropiarán de una serie de ideas que están torcidas en
sí mismas. Es decir, en torno a “El libro negro de la nueva izquierda” se hacen
presentes dos tipos de torsiones o dis-torsiones. Las primeras de estas
torsiones son las que tienen lugar en las mismas plumas de Márquez y Laje. El
contenido de este libro está lleno de interpretaciones sesgadas que lo mismo
yerran en el plano de la historia de las ideas, que en los hechos históricos
que se van explicando a lo largo del texto. Las segundas de estas torsiones
tienen lugar en la interpretación del libro por parte de los lectores, que desconocen
a profundidad la historia de las ideas del marxismo, de la teoría de género y
el homosexualismo.
En
el caso de la participación de Medrano Carrasco, los yerros forman parte de las
segundas torsiones. El maestro de la Facultad de ciencias políticas de la UACH
es un mal lector del libro. Al iniciar sus comentarios, en los términos de la
historia de las ideas, Medrano Carrasco refierió las “tres olas del feminismo”
abordadas por los autores. Pero enseguida ubicó los orígenes teóricos del
feminismo y el homosexualismo, no en la primera ni en la segunda ola, sino en
la tercera:
Las tres olas del feminismo que
plantea Agustín Laje, reflejan claramente la transformación y la radicalización
de una postura cada vez más extremista, al grado de promover la ideología
“queer”. Dando datos precisos de las promotoras de este movimiento que en
apariencia persiguen la igualdad de la mujer frente al hombre, pero que
terminan por exigir su exterminio. Todo inició con la publicación de un famoso
libro llamado “El género en disputa”… de la autora Judith Buttler. Texto
abrazado desde entonces como biblia por todos los movimientos promotores de la
ideología de género… Posteriormente, aportaciones de Betty Friedan, de la
escritora existencialista Simone de Beauvoir, la norteamericana Kate Miller, la
canadiense Shulamith Firestone o la filósofa “queer” Beatriz Paredes, entre
otras, continuaron esta obra…
En
la lectura que hace Medrano Carrasco del libro tiene lugar una torsión
interpretativa que se identifica en la frase: «Todo inició con la publicación
de un famoso libro llamado “El género en disputa”… de la autora Judith
Buttler». Si “todo inicia” con la publicación del libro de Buttler, entonces
ese “todo” iniciaría el año de 1990.
Después
de colocar al libro de Buttler como el origen demoniaco de la nueva izquierda,
Medrano Carrasco menciona que “posteriormente” a la publicación de este libro
surgieron otros aportes en la historia de las ideas del feminismo. Literalmente
el presentador refiere a: Betty Friedan, Simone de Beauvoir, Kate Miller,
Shulamith Firestone y Beatriz Preciado (a la que equivocadamente el presentador
refirió como “Beatriz Paredes”). En los términos temporales de la historia de
las ideas del feminismo, la lectura de Medrano Carrasco está torcida:
-
“Todo inicia” con la publicación del libro de Judith Buttler “El género en
disputa”, el año de 1990.
“Posteriormente”
están las “aportaciones” de:
-
Betty Friedan y la publicación del libro "La mísitica de la
feminidad" en 1963.
-
Simone de Simone de Beauvoir, quien publica el libro “El segundo sexo” en 1949.
-
Sigue luego, Kate Miller, quien publica su libro “Política sexual” en 1979.
-
Enseguida, está la publicación del libro “La dialéctica del sexo” de Shulamith
Firestone, en 1973.
-
Y al final están los aportes de Beatriz Preciado, quien ha elaborado su obra en
los años recientes.
Las
torsiones en la interpretación de Medrano Hurtado quedan a la vista. El asunto
de la nueva izquierda, el género y el homosexualismo que debaten los
ultraderechistas inicia en 1990 (con Buttler), desde ahí retrocede hasta 1963
(con Friedan), yendo hacia atrás se coloca en 1949 (con Beauvoir), pasa
enseguida al año de 1979 (con Miller), regresa otra vez hasta 1973 (con
Firestone) y desde ahí salta hasta el siglo XXI (con Preciado). Medrano Hurtado
amontona los nombres de las autoras sin la más mínima idea del orden y la
consecución temporal de sus aportes teóricos. Para un académico que da clases
en la Facultad de ciencias políticas de la UACH, este error es garrafal,
imperdonable.
Una
de las preguntas que cruzan el libro de Márquez y Laje son los orígenes del
feminismo y de la teoría homosexual, en sus entrecruces con el marxismo. En el
libro se afirma la existencia de tres “olas del feminismo”. Según los autores
la “primera ola” del feminismo surge entre los siglos XV y XVI y se extiende
hasta los siglos XVIII y XIX. La “segunda ola” se enraizaría en el marxismo y
daría lugar a un “feminismo marxista”, estamos hablando del siglo XIX y la
primera mitad del siglo XX. La “tercera ola” surgiría hacia la década de 1960.
Márquez
y Laje hacen una lectura lineal de la historia de las ideas del marxismo, la
teoría de género y el homosexualismo. Pero en esta lectura hay una serie de
forzamientos en la interpretación de las ideas que se suceden al pasar desde la
primera hasta la tercera ola. Hay una pregunta que resulta desconcertante a lo
largo del libro: ¿Cuáles son los orígenes de las teorías de género y
homosexualista en sus conexiones con el marxismo y el comunismo?
A
lo largo del libro de Márquez y Laje se elabora una gran narrativa para
convertir a la teoría de género y el homosexualismo en los demonios contra los
cuales la ultraderecha latinoamericana debe luchar en el siglo XXI. En esa gran
narrativa, la ideología de género y el homosexualismo, deben quedar atados al
marxismo y al comunismo. La operación intelectual del libro de Márquez y Laje,
consiste en anudar teórica e históricamente al feminismo y el homosexualismo
con el marxismo y el comunismo, para construir un fantasma ideológico y
político que les permita objetivar la lucha de la ultraderecha en América
Latina. Es en la construcción de esta gran narrativa que se cometen diversas
torsiones que requieren ser clarificadas.
La
lectura torcida de Medrano Hurtado sobre los orígenes y el desarrollo de la
historia de las ideas de la teoría de género y el homosexualismo, es
sintomática de uno de los rasgos que caracterizan a “El libro negro de la nueva
izquierda”. Según la lectura de Medrano Hurtado, la historia de las ideas del
marxismo, de la teoría de género y del homosexualismo puede entenderse de
manera arbitraria, acomodándose a una interpretación que resulte “ad hoc” para
el discurso de la ultraderecha en América Latina. En torno a “El libro negro de
la nueva izquierda”, tienen lugar una serie de forzamientos interpretativos que
solo se explican a partir de la pasión ideológica con la cual los autores y los
lectores reavivan el fuego del conservadurismo en el siglo XXI.