martes, 18 de junio de 2019

La política sometida por el mercado o el refinanciamiento de una deuda (Artículo publicado en la revista "Aserto" - Septiembre de 2017)


En la  iniciativa del gobierno de Corral para refinanciar la deuda pública del estado de Chihuahua se puede observar el sometimiento de la política a las reglas del neoliberalismo. La característica más notoria del neoliberalismo se presenta cuando la economía se sobrepone a la política, cuando el valor del dinero y su acumulación en el mundo capitalista se colocan por sobre los valores que reclaman una vida digna para las personas. El síntoma más notorio del dominio de la economía por sobre la política, son los números y los porcentajes de la pobreza. Mediante los números y los porcentajes de la pobreza, las personas de carne y hueso que viven y sufren la pobreza quedan convertidas en cifras. El problema de la pobreza es despojado de su espacio vital y se convierte entonces en fórmulas macroeconómicas que son cifradas mediante números y porcentajes. Son estas cifras las que terminan significando a la pobreza. La economía es una matemática sofisticada que convierte a las vidas de las personas en cifras atravesadas por el valor del dinero y el valor de los bienes materializados.
En el decreto para refinanciar la deuda pública en Chihuahua, la acción política del gobierno del estado y del congreso local está supeditada a las reglas de juego del mercado, donde un principio elemental es vender y comprar todo lo que pueda ser comprado o vendido. El neoliberalismo pretende introducir a la lógica del mercado cualquier objeto que pueda producir ganancias o pérdidas. No hay que perder de vista que en el neoliberalismo las ganancias se privatizan a favor de los empresarios, los inversionistas y los políticos; pero cuando tienen lugar las pérdidas, estas tienden a ser socializadas, responsabilizándonos a todos del costo de las mismas. El asunto de la deuda pública del estado de Chihuahua es un claro ejemplo de la privatización de las ganancias a costa de los intereses políticos y sociales. El ejemplo más cercano sobre la socialización de las pérdidas en el neoliberalismo es el caso del Fobaproa, que nos ha llevado a todos los mexicanos a pagar los costos de la crisis heredada por el gobierno de Carlos Salinas de Gortari.
Desde hace décadas,  las finanzas públicas de diferentes países del mundo han quedado secuestradas por el mercado neoliberal mediante la compra-venta de dinero bajo el mecanismo que suele ser llamado “deuda pública”. Cuando un gobierno adquiere deuda pública, lo que en el fondo está comprando es dinero que es usado para impulsar las políticas públicas o para otros asuntos, como los beneficios personales o de grupo (este último es el caso de César Duarte y sus operadores). El dinero que los gobiernos compran a través de la deuda pública, es comprado a un precio mayor de lo que vale, y en los contratos que se firman se establecen una serie de garantías para que las entidades que le prestan ese dinero a los gobiernos nunca pierdan. Las ganancias para las entidades bancarias o financieras están garantizadas en las cláusulas de los contratos firmados. Es común que el dinero que se adquiere a través de una deuda, sea pagado dos, tres o más veces de su valor original.
En el caso del decreto para refinanciar la deuda del estado de Chihuahua, la cláusula que garantiza las ganancias a las instituciones bancarias o financieras puede leerse en el artículo cuarto: “Durante la vigencia de los convenios, contratos, títulos de rédito, valores y demás documentos que, en su caso, se celebren o suscriban para instrumentar reestructura y/o refinanciamiento, podrán modificarse los términos y condiciones pactados originalmente en los mismos, incluyendo, sin limitar: (a) las tasas de interés, en función de las condiciones del mercado o para cubrir o mitigar riesgos económicos o financieros por variaciones en las tasas de interés; (b) los plazos y el perfil de las amortizaciones respectivas; y (c) las garantías. Estas modificaciones se podrán efectuar sin necesidad de obtener nuevas y previas autorizaciones por parte del Congreso del Estado.”
De forma reiterada, los diputados de Morena y del PRI le han solicitado al secretario de hacienda, Arturo Fuentes Velez, y al propio gobernador, la corrida financiera que  demuestre que el refinanciamiento de la deuda resulta conveniente al garantizar la reducción de los pagos. Pero,  lo que dice el párrafo final del artículo cuarto del decreto, pone en evidencia que ninguna corrida financiera que pueda presentar el gobierno del estado en este momento, garantiza a largo plazo la disminución de los montos a pagar. Toda corrida financiera que pueda presentarse en este momento es circunstancial y falible. Es el mercado financiero y sus azarosos movimientos de un lado a otro, lo que estaría definiendo los montos a pagar.
El contenido del decreto afirma que las tasas de interés podrán ser modificadas sin restricción alguna. Literalmente el documento afirma que: “…podrán modificarse los términos y condiciones pactados originalmente en los mismos, incluyendo, sin limitar… las tasas de interés…” Es obvio que las  entidades bancarias y financieras buscan la ganancia a costa de lo que sea, y para ello han ido creando un entramado económico,  jurídico y político, que les permita seguirse expandiendo. En este momento, el gobierno de Javier Corral y la sociedad chihuahuense somos presas de ese entramado.
En lo que va del año, las tasas de interés autorizadas por el banco de México han aumentado tres veces. En marzo pasaron del 6.25 al 6.50 %, en mayo llegaron al 6.75 % y en el mes de junio subieron hasta el 7 %. En solo medio año, las tasas de intereses aumentaron poco menos de un punto porcentual. Desde luego que esta variable estaría impactando al monto de la deuda y sus pagos futuros. 
Los pagos venideros de la deuda pública del estado de Chihuahua son una moneda que ya lanzada al aire, caería siempre a favor de los intereses de los organismos financieros y los bancos. De ninguna forma se puede garantizar la disminución de los pagos de la deuda pública estatal a largo plazo, porque las variables macroeconómicas que sustentan esos pagos están fuera del control de los gobiernos, el estatal y el federal.
El origen del decreto para refinanciar la deuda pública del gobierno de Chihuahua, no fue generado por los operadores del gobierno de Corral, sino que se generó a partir de los discursos y los dispositivos del mercado neoliberal, que se sobrepone a la política, que lentamente ha ido devorando a la política hasta dejarla completamente desnuda. Lo que puede leerse a través del decreto presentado por Corral para modificar la deuda estatal, es la desnudez de la política que se muestra inerme, que una y otra vez manifiesta sus debilidades ante el mercado neoliberal.
Las discusiones sobre el refinanciamiento de la deuda del gobierno del estado, nos muestran también como la política se va convirtiendo en una farsa. Si las finanzas públicas del estado han quedado capturadas por las legiones del neoliberalismo, si a largo plazo, la entidad que estaría garantizando el aumento o disminución de la deuda pública del estado de Chihuahua es el mercado financiero, todo lo que pueda decirse o hacerse en torno al decreto presentado por el gobierno de Corral, resulta insuficiente. Lo que estamos viendo es un guión que dibuja con claridad como es que los actores políticos asumen el papel de títeres del neoliberalismo.