jueves, 24 de noviembre de 2016

Notas para un análisis de la novela "Volver a Santa Rosa" (Víctor Hugo Rascón Banda)


Categorías analíticas:
I.- Categoría del “mundo sociocultural” (Prado Oropeza, "Estética del discurso literario", 2009).
II.-  Categoría de la “violencia” (…)
III.- Componentes lingüísticos de la región de Chihuahua (…)
IV.- Categoría de la alteridad (…)
V.- Intertextualidad (Genette, "Palimpestos", 1989).
VI.-  Performancia literaria a partir de los conceptos de “forma” y “fondo” (Vargas Llosa,  "La gran novela latinoamericana", 2011).
VII.- Los símbolos (...)

I.- Categoría del "mundo sociocultural"
La nostalgia de regresar a la tierra del nacimiento y de la primera infancia (“Volver  a Santa Rosa).
La religiosidad católica que se coloca ante la religiosidad protestante.
La degradación cultural y medio ambiental de Santa Rosa.
La adivinación y las premoniciones: la muerte del tío Antonio y la premonición de la madre del protagonista en el apartado “La muerte de mi tío Antonio”.
La fe en la medicina herbolaria (las húngaras y el “papá Chico”, abuelo del protagonista).
Las creencias vitalistas: “”Está lloviendo con sol… Eso quiere decir que ahorita está pariendo una venada” y;  las creencias en la magia y el esoterismo. El pensamiento del Chihuahua rural es colocado ante el racionalismo occidental.
La extrañas creencias de culpabilidad que deducen a partir de la tragedia: cuando asesinan al tío Antonio, el padre del protagonista culpa a la tía Pola del suceso (apartado “La muerte de mi tío Antonio”); cuando asesinan al cartero,  Pedro Álvarez, el protagonista culpa del hecho a la tía Josefa (fragmento “Mi tercera novia”); cuando el protagonista culpa a su padre de haberse perdido en la sierra (apartado “Los perdidos”).
La creencia en los aparecidos (“La muerte de mi tío Antonio” y “La casa de las golondrinas”).
Las descripciones de la comunidad de Santa Rosa, atravesadas por componentes físicos y espirituales.
La narración de múltiples sucesos que le acontecen a múltiples personajes (¿o personas?) de la novela, por ejemplo en la P. 81 (“El Bachichas”).
La emigración de las comunidades serranas de Chihuahua a las ciudades más importantes del estado, a Estados Unidos o a otras regiones de México (“Mi tercera novia” y “Los mojados”).
La emigración a Estados Unidos envuelta por la tragedia en el fragmento “Los mojados”.
La modernización que llega a Santa Rosa a través de: los desarrollos de las vías de comunicación terrestre, la electricidad, el narcotráfico.
La vida comunitaria y la vida de la familia ampliada que resultan cruciales en diversos planos. sociales, antropológicos, económicos, políticos, etc.
La importancia de las bodas en el desarrollo personal, familiar y comunitario.
La no resignación ante el asesinato de familiares, cuando se asesina al tío Antonio y a Gabriel Arcángel (“La muerte de mi tío Antonio” y “Mi prima Paloma”).
Las opiniones encontradas de los pobladores de Santa Rosa en torno a los guerrilleros (“Los guerrilleros”).
Las diferencias y la dominación de los pobladores de una comunidad hacia otra (los de santa Rosa y los de El Mirasol, en “Los locos de El Mirasol”).
La actividad de la pesca con cartuchos de dinamita y sin cartuchos de dinamita.
El narcotráfico y la intervención de los judiciales.
Las maneras rudimentarias de registrar los nacimientos, en las que se hace manifiesto un dominio (“Una ligera indisposición”).
La introducción de productos de marca y de Estados Unidos a las comunidades serranas: L’oreal, chocolates “miquiwey” y otros productos americanos ((“Una ligera indisposición” y “Los perdidos”).
El consumo de mezcal de lechuguilla (“Una ligera indisposición”)
La llegada de artistas y de las húngaras a la comunidad de Santa Rosa (“El Bachichas” y “Las húngaras”).
La música norteña (la redova, el Piporro, los Tigres del Norte).
Los medios de comunicación a distancia: el correo y los telegramas.
La descripción del paisaje serrano: con elementos del paisaje y a través de diversos nombres de comunidades.
Los desprestigios de la política, diálogo del protagonista: “Entonces la política es pura conveniencia” (“Mi tercera novia”), la degradación de la política en el apartado “Mi prima Paloma”.

II.- Categoría de la “violencia”.
El asesinato de José Lucero y del tío Antonio por parte de un grupo de rurales (“La muerte de mi tío Antonio”).
El primer enfrentamiento entre los guerrilleros y los soldados, en el que mueren integrantes de ambos bandos y explota un helicóptero (“Los guerrilleros”).
La matanza premeditada y alevosa de siete guerrilleros por parte de la tropa de soldados, la falsedad en la rendición de declaraciones y los intentos por enterrar ignominiosamente a los muertos (“Los guerrilleros”)…
El asesinato del cartero Pedro Álvarez por parte del matancero Paulino Araujo (“Mi tercera novia”).  
El Chapo Rendón que mata en Estados Unidos a su pareja y al amante de esta (“Los mojados).
El suicidio de Ramón Ramírez ( “Los mojados).
El asesinato de Gabriel Arcángel por parte de Don Eutimio (el presidente Mpal.), de su amigo Maclovio Estrella y de otros más ( “Mi prima Paloma).
El asesinato, en carácter de venganza, de la prima Paloma a Maclovio Estrella ( “Mi prima Paloma).

III.- Componentes lingüísticos de la región de Chihuahua.
El “Bachichas”.
Encuevarnos.
“Licópteros”.
Chínipas.
Miñaca.
Tomochi.
Orocoyvo.
Oteros (río).
Ochiros (río).
Candameña.
Guajumar.
Cahuizori.
Basaseáchic.
Cajuríchic.
Cochápare.
Sepayvo.

IV.- Categoría de alteridad.
Las relaciones accidentadas con los integrantes de la etnia tarahumara: problemas de incomprensión lingüística y cultural (“El tarahumar primitivo” y “Los perdidos”).
Las fiestas de semana santa de los tarahumaras (“El tarahumar primitivo”).
Las familias que migran de Sonora y Sinaloa a Chihuahua y viceversa (“Mi tercera novia” y “Mi prima Paloma”).

V.- Intertextualidad.
El libro “El médico en el hogar” (medicina herbolaria).
La lectura de La Biblia (“Mi prima Paloma”).
Diversos libros de amor y eróticos: “Ámame y mátame”, “Con un cheque se entra al cielo”, “La mujer de todos y de nadie”, “Las devoradoras”, “Veinticuatro bocas de placer”, “La que murió de pasión”, “Una hembra sedienta” (“Mi tercera novia”).

VI.-  Performancia literaria a partir de los conceptos de “forma” y “fondo”.
Narración en primera persona del protagonista que es un niño.
La novela es autobiográfica.
“Narración fragmentaria o relatos que se entrelazan” (Ruíz, en el prólogo del texto).
Influencias del realismo mágico: los cruces entre la vida de los muertos y los vivos, los fantasmas (influencia de Rulfo en el apartado “La casa de las golondrinas”; la figura de “El Bachichas” y su proximidad a “Melquiades” de García Márquez; la figura del arribo de “Las húngaras” a Santa Rosa y la llegada de “los gitanos” al Macondo de García Márquez.

VII.- Los símbolos.
Los medios de transporte para salir de Santa Rosa y para regresar ahí: la avioneta, los helicópteros, las camionetas, los caballos y mulas, las caminatas.
Los diversos registros de escritura: el cuaderno polito, los libros del registro civil, los registros de la subagencia del Ministerio Público en Santa Rosa en la máquina de escribir, los cuadernos de los guerrilleros, las cartas, los telegramas. 

De la aceleración a la multiplicación en el que-hacer humano

En los dos últimos siglos nuestra concepción del tiempo se ha modificado enormemente. El desarrollo tecnológico y la vida en las grandes ciudades han dado lugar a maneras de pensar y de vivir el tiempo que se han fijado en la idea de la velocidad creciente (Virilio, en: https://www.youtube.com/watch?v=OAPn7pBP0L8).
En 1908 un automóvil  Ford T  podía alcanzar una velocidad de 70 kilómetros por hora. En el año 2014 el automóvil más rápido del mundo llegó a la velocidad de 435 kilómetros por hora. En 1903 el avión de los hermanos Wright alcanzó a una velocidad cercana a los 50 kilómetros por hora. Hacia 1960 el avión de reacción supera la velocidad de los 3 mil kilómetros por hora.
La invención y el desarrollo tecnológico y cultural del cine,  es otro de los aspectos que han dado lugar a formas de vivir y de pensar fijadas en la aceleración. Uno de los principales rasgos del cine producido en Hollywood,  es la velocidad. En este tipo de películas la acción de los personajes da lugar a una trama trepidante. El ritmo cinematográfico de los filmes de Hollywood raya en el éxtasis de la acción. El título de la  película  “Rápido y furioso”, de la que se esperan las versiones 8, 9 y 10, es una metáfora de la velocidad en el cine norteamericano.
Por otro lado, diversos autores han analizado como el desarrollo de los géneros musicales en el siglo XX, tiene que ver con una estética de la velocidad. Con la creación del jazz en los Estados Unidos, se  muestran ya los rasgos de la velocidad en la ejecución y la percepción musical. El rap y el hip-hop son por excelencia una música fijada en la estética de la velocidad.
La circulación de la información también ha cambiado acentuadamente en las últimas décadas. A inicios del siglo XX, la prensa de la ciudad de México tardaba semanas o meses en llegar a las ciudades de la provincia. A partir del internet y los periódicos digitales, las noticias circulan casi en tiempo real, a una velocidad inusitada.  El absurdo posmoderno nos lleva a imaginar que tal vez la publicación de una noticia en la red pueda tener lugar antes de que los hechos sucedan.
También en el campo de la computación la idea de la velocidad se ha asentado con creces. En 1965, se da a conocer la Ley Moore, que sostiene que la potencia de las computadoras se duplicará cada dos años aproximadamente. Esta ley tiene que ver directamente con la velocidad de funcionamiento de una computadora. En el año 2012, los científicos de IBM batieron el record mundial de la velocidad de un computador. El Blue Gene/Q Sequoia, es un superordenador que en su pico máximo puede realizar 20.1 billones de operaciones por segundo (kaku, “El futuro de nuestra mente”, 2014, P. 332). La velocidad en el funcionamiento de las computadoras, también tiene que ver con lo que en idioma inglés se ha referido como “multitasking”, término que en español se traduce como “multitarea”. Las computadoras tienen la capacidad de ejecutar múltiples tareas a la vez. Esta cualidad ha impactado en la vida diaria de las personas. Apoyada en el uso de la tecnología, o sin ella, el comportamiento de la gente tiende a la realización de varias acciones a la vez. Es común observar en las calles de las ciudades personas que conducen un auto y hablan por teléfono al mismo tiempo, aun sabiendo que este hecho da lugar a la posibilidad de un accidente. Las inercias tecnológicas y culturales nos arrastran hacia la vorágine de la velocidad y el “mutitasking”.
Nuestras formas de pensar y vivir el tiempo han sido tecnificadas rotundamente en las últimas décadas.  La aceleración y el “multitasking” que se derivan del desarrollo tecnológico en los siglos XIX y XX, han dado lugar a una nueva forma de colonización en las formas de pensar y vivir el tiempo.  

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Foucault y la crisis de la representación (Notas en torno al libro: "Esto no es una pipa. Ensayo sobre Magritte")

Hay un campo vasto y complejo de conceptos con los cuales se conecta directa o indirectamente el término de “crisis de representación”: los “juegos de lenguaje” de Wittgenstein,  la “semiosis ilimitada” de Pierce, la inversión de la fórmula saussuriana que lleva a cabo Lacan en la cual el significante es colocado por sobre el significado,  la “difference” de Derrida,  el concepto de “crimen perfecto” de Baudrillard. No viene al caso detenerse en las minuciosidades de estos conceptos, analizar las maneras en que estos conceptos son definidos específicamente por los diversos autores, tampoco viene al caso reflexionar como cada uno de estos conceptos se relaciona directa o indirectamente con la “crisis de representación”. Lo que referimos  como “crisis de representación”, puede rastrarse genealógicamente en distintos autores que han elaborado su pensamiento desde distintos flancos y de diversas formas. El siglo XX y quizá un tanto el siglo XIX a partir de Nietzsche, es el tiempo histórico en el cual se despliega eso a lo que llamamos “crisis de representación”. Si ha de investigarse la historia de las ideas del siglo XX, uno de los ejes de investigación y de escritura de este paisaje intelectual, podría abordar la genealogía de la “crisis de representación”, a la manera de un árbol que tomó forma dispersa y desordenadamente, enramándose hacia los lugares de lo abierto…
La “crisis de representación” posee una especificidad. Las notas que enseguida se apuntan abordan esa especificidad. En el texto de Foucault (“Esto no es una pipa. Ensayo sobre Magritte”, P. 64), esta crisis se aborda a partir de los conceptos de “semejanza” y “similitud”.
El concepto de “semejanza” pertenece al orden de la “representación”, opera a partir de un patrón que ordena y jerarquiza mediante el mecanismo de la copia. Una de las premisas de lo semejante es la no distancia entre el original y la copia, entre una y otra de las copias.  Lo semejante pertenece a una referencia primera (y última) que no da lugar a la dispersión ni a lo abierto, pertenece a un original que desprende y apresa las significaciones y los sentidos en un núcleo de contención. Lo semejante administra el orden de la representación en el tablero de ajedrez de las significaciones, ciertas piezas se acomodan de cierta forma, los movimientos de estas piezas están trazados de antemano bajo los patrones de un camino de significación de-limitada. Existen las orillas y los bordes del tablero y de los movimientos mismos, las distancias a guardarse, las transparencias que deben procurarse y protegerse a toda costa, los espacios en blanco y los huecos que deben ser llenados para no dar lugar a lo vacío ni a lo faltante.
Por otro lado, la “similitud”  da lugar a seriaciones sin principio ni final, que son advenedizas a los ordenamientos y las jerarquizaciones. Entre las premisas de lo similar están la propagación, la multiplicación y la acumulación de desplazamientos y diferencias. Los desprendimientos de la “similitud” hacen aparecer los lugares y las formas en los que acontece la “crisis de representación”. La idea focaultiana de lo similar, resulta muy próxima al concepto de “acontecimiento” que pertenece a la ontología de lo contingente y lo irrepetible. Aunque en Foucault hay un tramo riesgoso en los desprendimientos del concepto de “similitud” que lo aproxima al concepto de “simulacro” planteado por Jean Baudrillard. Es el riesgo de lo vacío y lo faltante de significación que se acumula en una virtualidad ilimitada, en el agujero negro de la relatividad que da lugar al oscurantismo posmoderno de la sin-significación y el sin-sentido.
Desde un punto de vista conceptual, las ideas de la “semejanza” y la “similitud” abordarían sintéticamente lo que a partir de Foucault puede interpretarse  como “crisis de representación”. Pero no se trata solo de abordar el concepto de esta forma. Esta síntesis conceptual tomada de unos cuantos párrafos del texto de Foucault no dice todo lo que tendría que decirse (ni que pensarse) sobre la “crisis de representación”. Foucault aborda el problema a partir de una acuciosa interpretación de los cuadros de Magritte. Esto da mucho que pensar. El análisis de Foucault parte de dos cuadros de Magritte, y desde ahí se desdobla hacia otros cuadros en los cuales se detectan indicios de la “crisis de representación”. Estamos hablando de una estrategia argumentativa ostensiva, que una y otra vez ejemplifica la manera en que tiene lugar la “crisis de representación” en los cuadros de Magritte. Y cada vez, esta ejemplificación encuentra algo nuevo, algo no dicho antes, un algo-de-más que remite al fondo del debate: la apertura y el exceso de significación, los puntos suspensivos que dejan flotando algo por decir.
Al interpretar la obra de Magritte, las jugadas de Foucault plantean el concepto de “caligrama”, una negación de la posible hibridación entre lo textual y lo pictórico. El “caligrama” es el puente roto entre lo textual y lo pictórico que atraviesa de lado a lado los análisis que Foucault hace de los dos primeros cuadros de Magritte. “El caligrama ha reabsorbido ese intersticio; pero una vez abierto de nuevo, no lo restituye; la trampa ha sido fracturada en el vacío: la imagen y el texto caen cada cual por su lado, según la gravitación propia de cada uno de ellos. Ya no poseen espacio común, ni lugar donde puedan interferirse, donde las palabras sean capaces de referir una figura y las imágenes capaces de entrar en el orden del léxico” (Ibidem., P. 42).
Uno de los territorios por los que atraviesa la “crisis de representación”, es la ruptura entre lo textual y lo pictórico, entre las palabras y las imágenes. En el texto de Foucault se traza un distanciamiento entre ambos espacios que durante siglos estuvieron atados por el concepto de “representación”. No hay más una consistencia vasocomunicante entre las palabras y las imágenes, y aquí se atisba ya una de las premisas de las cuales parten los estudios visuales ingleses y la ciencia de la imagen alemana: reclamar un lugar epistemológico propio para el estudio de la imagen. La pipa de Magritte, que no es una, ni dos, ni tres, que es más que un enunciado o la negación que este implica, es una operación discursiva y epistemológica trazada inconscientemente por el pintor y expandida por Foucault, en la que los regímenes de las palabras y las imágenes se desbocan hacia un espacio más que verbal y más que imaginario,  un espacio no suficientemente pensado.
Los territorios por los que atraviesa esta “crisis de representación” no acontecen solo a partir de un distanciamiento entre los regímenes de las palabras y las imágenes. Foucault detecta indicios de este problema en la literatura, que se distancia de lo real a partir de la propia condición del lenguaje: “No hay ficción porque el lenguaje esté a distancia de las cosas; de ellas, el lenguaje es su distancia, la luz en que están en su inaccesibilidad, el simulacro en que se da únicamente su presencia; y todo lenguaje que en lugar de olvidar esta distancia se mantenga en ella y la mantenga en él, todo lenguaje que hable de esta distancia adelantándose en ella es un lenguaje de ficción.” (“De lenguaje y literatura”, P. 175). Entre lo real y el lenguaje literario, tiene lugar también un rompimiento a partir de la configuración propia del lenguaje que emerge y se desplaza a distancia de lo real, no siendo lo real. Esto no sucede en el plano estricto del trazado de dos territorios epistemológicos distintos como lo son lo real y la ficción, sino en plano nietzschezano que admite la imposibilidad de que el lenguaje pueda representar o ser lo real de manera directa e incuestionable. Este es otro de los territorios de la “crisis de representación”. 

viernes, 4 de noviembre de 2016

Indicios para leer lo actual de la muerte en forma de violencia


I
En mayo del 2015, el gobierno del estado encabezado entonces por César Duarte,  montó una exposición con la finalidad de “mantener vivo el horror de la violencia”. El objetivo de “La galería de la memoria y la recuperación de la paz”, instalada en el centro de la ciudad de Chihuahua, resultó desconcertante. ¿Cuál era el sentido de montar una exposición con fotografías de escenas del crimen impregnadas de sangre, de cadáveres torturados y mutilados? Las fotografías fueron dantescas, a través de ellas podían transcurrirse los pasillos y las salas del infierno. Lo real de la violencia y de la muerte se mostró de manera descomunal. Ante las protestas y la oposición de académicos y luchadores sociales,  las fotografías de violencia y muerte extremas fueron retiradas y colocadas otras. Pero más allá del error gubernamental de montar una muestra de imágenes muy cercana al infierno, lo que ahí quedó como huella fueron las presencias de la violencia de la muerte que hemos vivido en Chihuahua en los últimos años.
En aquéllas imágenes quedó registrada lo actual de la muerte. Esta es la forma de la muerte que se nos hace presente hoy en día, que se repite del año 2008 hacia el año 2016, en los levantados, los asesinados y los desaparecidos, en los cálculos estadísticos que van configurando una matemática del horror. Sobre esta forma actual de la muerte no tenemos por qué guardar silencio, es una parte del infierno del cual somos testigos.

II
Solemos hablar de la muerte como buscando un remanso de quietud y de sosiego. Se procura que al abordar el tema de la muerte la garganta no se nos vuelva un grito. Los sentimientos de negatividad que la muerte trae a cuestas, deben quedar en paz, aunque la operación de pacificación y calma tengan la forma de un artificio.
La muerte es un ruido que no cesa, es un desasosiego que nos contagia de dolor y de angustia. Y esta muerte actual que nos toca vivir,  tiene una forma sobre la que nos corresponde lanzar las preguntas necesarias para buscar respuestas, para buscarnos a nosotros mismos inscritos en esas respuestas: ¿Qué rastros va dejando esta violencia de la muerte sobre nosotros? Junto a las imágenes y fotografías de la narcoviolencia, están una serie de registros lingüísticos, de palabras que se han convertido en un campo semántico que no termina de conformase todavía. Son las palabras de la muerte y de la violencia cuyos significados nos van perteneciendo.
Cito un texto de la novela “La virgen de los sicarios” (2002) de Fernando Vallejo, en el cual aparece la idea del “sicario”, una palabra que fue abordada primero y manera más clara por la literatura:



Este fragmento de una novela  de Fernando Vallejo, es un trazo de la negatividad que se ha enraizado bajo la forma de la violencia y la muerte en la sociedad actual. En conexión con este texto está el caso de Christopher, el niño de 6 años de edad que fue asesinado por otros menores en Laderas de San Guillermo, Chihuahua, en el año 2015. Sobre este último caso, cito un artículo del periódico “El Universal” (23 de agosto de 2015):


Este otro texto, sobre el que habría que pensar a profundidad,  es el fragmento de una de las declaraciones de los menores de edad que asesinaron a Christopher. Lanzo las siguientes preguntas: ¿Cuáles son las dimensiones del mal que bajo las formas de la violencia y de la muerte, se instaló en las maneras de pensar y de vivir de los menores de edad que asesinaron a Christopher? ¿Hasta dónde este mal se ha enraizado en nuestra sociedad y nuestra cultura, de tal manera que se nos va volviendo una tragedia?

III
Hay formas a partir de las cuales la muerte deja de ser un asunto individual y/o familiar, y se convierte en una presencia social, de un peso colectivo. Lo que ha pasado en Chihuahua en los últimos diez años de exaltación de la violencia y de la muerte, es una de esas formas bajo las cuales la violencia de la muerte se expande y se profundiza en lo social. Desde la lógica de la ciencia médica y la piscología,  desarrolladas en los dos últimos siglos, la condición de negatividad de la muerte amerita ser tratada clínicamente, más en lo individual que en lo colectivo.  La creación de la disciplina de la tanatología se deriva de esta lógica. La “tanatología” pretende funcionar como un “pharmakos” para sanar los rastros de negatividad  de la muerte, que permanecen entre los vivos. La “tanatología” es una disciplina reciente que para tratar la incertidumbre y los desequilibrios de la muerte, lo mismo hace uso de procedimientos médicos, que psicológicos o religiosos. 
Pero, ¿cuáles pueden ser los alcances de la tanatología o de alguna otra disciplina moderna, cuando la muerte, va más allá de lo individual y de lo familiar, y toma la forma de una negatividad que se extiende hacia lo social y lo cultural? Este es el problema de lo actual de la muerte que en forma de violencia padecemos en Chihuahua. Desde hace días, lo que volvemos a vivir en Chihuahua, lo que leemos o vemos en la prensa escrita, es la presencia de la violencia de la muerte que se desprende de lo individual y de lo familiar, y que se extiende y se profundiza hacia lo social.
En el tiempo histórico que nos toca vivir, no logra mirarse un horizonte de calma o de sanación para la violencia y la muerte que se nos hacen presentes en forma de tragedia. Es obvio, que esta es una tragedia social que sucede ante nuestros ojos,  como si fuera una plaga o una epidemia marcada por los rastros de la sangre, de los muertos, de los desaparecidos, de los descuartizados. Por lo pronto, los desarrollos de la ciencia se van mostrando insuficientes ante su imposibilidad de crear un “pharmakos”,  que pueda expulsar esta negatividad bajo la forma de una violencia de la muerte. No basta la tanatología, no bastan la piscología ni la psiquiatría. Lo vacío de las respuestas ante las dimensiones y la complejidad de este problema,  nos dicen mucho más de lo que alcanzamos a entender. En muchos lugares y de muchas formas, van quedando los rastros de esta negatividad alojada en nosotros… 




sábado, 22 de octubre de 2016

Desarrollo urbano y capitalismo en la ciudad de Chihuahua

(Artículo publicado en la revista "Aserto" del mes de octubre)

Los territorios se ocupan y se conquistan, esta es una premisa que los seres humanos se plantearon desde los primeros tiempos de la historia. En los siglos recientes, la ocupación y la conquista de los espacios territoriales (parcelas que antes fueron ejidales, extensiones de tierra que resultan claves por los recursos naturales que contienen, predios que aumentan su plusvalía con el desarrollo de las ciudades, etc.) es una forma de desarrollo que ha sido capturada milimétricamente por el capitalismo. Las maneras de  habitar los territorios han acentuado lo privado por sobre lo público, los deslindes y las limitaciones por sobre lo abierto, lo mercantil por sobre lo que no puede ser convertido en mercancía.
En las últimas décadas en la ciudad de Chihuahua, las formas de ocupación y conquista del territorio desde la lógica capitalista se manifiestan de dos maneras distintas. Por un  lado, mediante el desarrollo urbano que dio lugar a la construcción de numerosos fraccionamientos al norte y al sur de la ciudad, en la actualidad este desarrollo urbano busca ponderar el crecimiento vertical por sobre el horizontal. Por otro lado, mediante la construcción sistemática de plazas y centros comerciales que poco a poco se han ido apropiando del paisaje urbano y de las formas de vida de los chihuahuenses.
Los hombres somos los más territoriales de los animales que habitan en el planeta tierra. Esta tendencia que tiene sus aristas patológicas, ha llegado a grados extremos en el desarrollo de las formas de vida durante los siglos XX y XXI. Los espacios explotables (urbanos, agrícolas, forestales, mineros, etc.) se han reducido a mínimos. En la lógica capitalista de la ocupación y la conquista de territorios, las posibilidades de explotación de lo terrestre disminuyen. ¿Desde esta lógica, qué espacios terrestres van quedando por ocupar y conquistar?
El siglo XX es el tiempo histórico en el que la ocupación y la conquista de los territorios pasa de lo horizontal a lo vertical, de lo terrestre a lo aéreo. La historia de la aviación y de la industria aeroespacial en el siglo XX, está íntimamente ligada con la historia del desarrollo arquitectónico de los grandes edificios verticales que crecen en número de pisos. La llegada del hombre a la luna al final de la década de 1960, la expansión de la industria aeroespacial, la construcción de edificios que se extienden hacia el cielo en las grandes ciudades, son algunos de los rastros del extensionismo capitalista que pasa de los terrenal hacia lo aéreo. Tanto la historia de la aviación y de las tecnologías aeroespaciales, como la historia de la arquitectura contemporánea, están fijadas en el extensionismo capitalista de lo aéreo. Si en el siglo XXI ya no es posible expandir la explotación de lo terrestre, se han abierto las vías para la explotación de lo aéreo.
En la ciudad de Chihuahua, el plan de desarrollo urbano que estimula el crecimiento vertical, la construcción de  edificios de numerosos pisos en los alrededores del Periférico de la Juventud, parte de esta lógica extensionista del capitalismo que pasa de lo terrestre hacia lo aéreo. Se trata de concentrar el desarrollo en un reducido espacio urbano que deje de apostarle a las ocupaciones horizontales, y que le apueste a las ocupaciones verticales. El argumento de mayor peso que defiende esta nueva manera del  desarrollo urbano en la ciudad de Chihuahua, señala las dificultades para extender los servicios públicos fuera de la mancha urbana. Este argumento es válido, pero la historia del extensionismo que pasa de lo horizontal a lo vertical en la ciudad de Chihuahua, está directamente conectada con los desarrollos del capitalismo que impulsa la ocupación de lo aéreo cuando las posibilidades de explotación de lo terrestre se reducen. No es casual que la llegada de la industria aeroespacial a la ciudad de Chihuahua mediante el modelo maquilador y la apertura de estudios universitarios en esta área, sucedan en el mismo momento histórico en el que comienzan a  construirse edificios de numerosos pisos. Habrá que analizar con detenimiento los procesos económicos y sociales que han dado lugar al plusvalor de lo aéreo (y de lo terrestre) en los grandes edificios que se construyen en la zona del Periférico de la Juventud. Al tener lugar un plusvalor de estos espacios urbanos,  se  genera el enriquecimiento de unos pocos. Los negocios de las compañías constructoras e inmobiliarias son una de las áreas económicas que resultan más redituables a partir de las relaciones que se entretejen entre los políticos y los empresarios.
Por otro lado, en los años recientes las plazas y centros comerciales han pasado a ocupar grandes espacios del territorio urbano en la ciudad de Chihuahua. Sería interesante un ejercicio que pueda calcular los espacios que han venido ocupando los parques públicos en comparación con los espacios que han llegado a ocupar las plazas y centros comerciales en las últimas décadas. No se refiere aquí la sola ocupación del territorio que se puede medir por metros cuadrados o por hectáreas, sino también la ocupación psicosocial de los espacios como las plazas y centros comerciales, que han cambiado las formas de vida de los chihuahuenses. Hace algunos años, los paseos de fin de semana para las familias consistían en visitas a los parques públicos, en los años recientes muchos de estos paseos se realizan a las plazas y centros comerciales. Los lugares de recreación han sido mercantilizados.
A simple vista, en los años recientes es notorio que el número de plazas y centros comerciales ha aumentado exponencialmente en la ciudad de Chihuahua, lo mismo que el espacio urbano y arquitectónico que ocupan. La lógica de construcción de más y más espacios comerciales, en forma de plazas y tiendas departamentales,  es una tendencia que se ha hecho presente en las grandes ciudades de México y de América Latina. Esto encierra cambios profundos en las maneras de pensar y vivir a la ciudad. Las plazas y centros comerciales son arquitecturas diseñadas desde la lógica del expansionismo capitalista. Cada centímetro cuadrado se construye para la comercialización de los espacios, los productos y las vidas humanas. La estancia temporal de las personas que visitan las plazas y centros comerciales se mide por la capacidad de consumir y gastar. La aritmética es capitalista. El confort de estos espacios, los grandes estacionamientos, el aire acondicionado, los diseños vistosos, han sido creados para capturar la asistencia del mayor número de personas concebidas como clientes potenciales, no como paseantes, no como personas que buscan un espacio recreativo. En los años recientes, las formas de vida individual y familiar de los paseantes recreativos de los parques y plazas públicas, va siendo desplazada por las formas de vida de los clientes que visitan las plazas y centros comerciales. Las políticas públicas del desarrollo urbano han alentado el crecimiento territorial de los centros y plazas comerciales de carácter privado y mercantilizado, en menoscabo de los espacios públicos que den lugar a una apropiación no mercantilizada de las ciudades.  


miércoles, 19 de octubre de 2016

LA SECCIÓN 8 VERSUS EL CORRALISMO, LAS ESTRATEGIAS DE JUGAR A LAS VENCIDAS


Primera nota
Las confrontaciones que se abren ante el gobierno de Corral, tienen dos ring que difieren y que a la vez son el mismo. Por un lado está la Sección 8 del SNTE, que ha puesto como ring de “su lucha” a las instalaciones de los SEECH en Chihuahua y en algunas regiones. A los pocos días de iniciar las primeras confrontaciones, el ring de la Sección 8 se extendió a las oficinas de la Secretaría de Educación y Cultura. Pocas escuelas, contadas con los dedos, se han sumado al ring de lucha procreado, artificiosamente o no, por los dirigentes de la Sección 8. Llama la atención que a tres días de iniciada la toma de SEECH en la ciudad de Chihuahua, la lucha no haya pasado a las calles. ¿Por qué razones la dirigencia de la Sección 8 no ha convocado a una marcha multitudinaria? Hay dos posibles respuestas. A) Porque quizá su fuerza de convocatoria sea limitada, porque tal vez los maestros harían un vacío a la convocatoria de una marcha llamada por una dirigencia seccional que termina enredándose en su propia soga de ilegitimidad política, de servilismo ante las operaciones sntistas que avalaron lo mismo la reforma a la Ley del ISSSTE que la reforma educativa peñanietista. B) Porque el ring de las calles fue ocupado en esos mismos días por los choferes del Vivebus, que tomaron varias avenidas el martes 18 de septiembre y que en la primera confrontación con el corralismo fallaron ante la reacción de un madrugadazo. El corralismo mostró su mano dura y aprovecha el bono político del voto que lo apoyó electoralmente el pasado mes de junio, para exhibir las intenciones sesgadas de los choferes del Vivebús y de la CTM.
Este último es un segundo ring, del que no es parte directa la Sección 8, pero al que los dirigentes de esta Sección del SNTE, miran con mucho detenimiento para definir el paso que sigue en su estrategia. Hasta el miércoles 19 de octubre, la dirigencia de la Sección 8 no había salido a las calles, sus protestas han sido focalizadas, no se han generalizado ni extendido.  El ring desde el que lucha la Sección 8, se ha mostrado territorial y cuantitativamente disminuido. Los distanciamientos entre la dirigencia y la base sindical, son un bumerang que se regresa con saldos negativos para los hoy dirigentes. Los pequeños infartos que han ido mermando el corazón gremial y corporativo de la Sección 8 del SNTE en los últimos sexenios, llegan hoy a lo que tal vez marca un punto sin retorno. Lo más grave del caso, es que de muchas formas,  esto implica la muerte del sindicalismo magisterial que termina enredándose en sus propias traiciones a la base trabajadora.

Segunda nota
Pudiera sospecharse que el levantamiento de los choferes del Vivebús y de los dirigentes de la Sección 8, que suceden al mismo tiempo, son parte de un complot orquestado por las huestes del duartismo o del priismo que  busca desestabilizar al recién asumido gobierno de Javier Corral. Esta es una tesis conspiracionista que difícilmente puede ser comprobada. Lo que puede ir quedando claro, es que el tratamiento que le van dando los operadores de Corral a los dos asuntos, va dibujando la ruta de la mano dura. ¿Hay indicios de que el Gobierno del Estado vaya a otorgar “concesiones” a las demandas de los dirigentes de la Sección 8 o a los choferes del Vivebús-CTM? Hasta este miércoles 19 de octubre, a dos días de iniciados los conflictos, no hay indicios de concesiones para una u otra de las organizaciones corporativas. A este respecto cabe hacer una aclaración. Manuel Arias, recién nombrado Director de los SEECH, ha referido que el pliego petitorio de la Sección 8 se compone de dos paquetes de asuntos. Por un lado, están las demandas salariales y prestacionales de los trabajadores de la educación. Por otro lado, están las intenciones de los dirigentes sntistas que piden cuotas de poder para colocar a “su gente” en los SEECH. El mismo Manuel Arias ha puesto en claro que las demandas salariales y prestacionales de los trabajadores de la educación están garantizadas, con la salvedad de una espera de semanas o meses debido a la coyuntura de la crisis financiera en la que está sumido el Gobierno Estatal. El asunto de las cuotas de poder para que la dirigencia de la Sección 8 lleve a “su gente” a los SEECH, parece ir quedando fuera de las negociaciones y las concesiones que pueda ir estableciendo el corralismo ante la contraparte. Por lo pronto, la mano dura del corralismo se va mostrando a cada paso, aunque las estrategias políticas de unos u otros, pueden ir cambiando en los movimientos de las piezas que se acomodan en el tablero del ajedrez político en Chihuahua.

Tercera nota
Hay otro territorio que en la batalla por los SEECH va dibujando la fuerza y las demarcaciones en los avances o retrocesos de los oponentes, son las redes sociales y los medios de comunicación (el canal 28, los periódicos impresos y digitales, y la radio). Quien va mostrando posiciones de mayor fuerza en este otro espacio confrontacional, es el gobierno de Javier Corral. Durante el reciente Congreso Seccional en el cual quedó electa la maestra Rosa María Hernández, el anterior dirigente de la Sección 8, Alejandro Villarreal, mencionó ante los delegados, que no se hiciera caso de las redes sociales, que la información ahí transmitida estaba desvirtuada o era falsa. Pero lo que se observa en el fondo de esta aseveración de Villarreal, es un talón de Aquiles del SNTE. Las redes sociales junto con el canal 28, se han convertido en dos puntos clave en la lucha del corralismo ante la Sección 8. Hasta el momento, este territorio que fue uno de los  ejes de la campaña de la candidatura de Corral al Gobierno del Estado, parece convertirse en un espacio estratégico para descalificar a la postura de los dirigentes del sindicato magisterial y apuntalar los nombramientos clave en los SEECH, al mando de profesor Manuel Arias.

Cuarta nota
La misma Sección 8 del SNTE se va mostrando debilitada a partir de los efectos de la reforma educativa peñanietista. Parece ser “una sopa de su propio chocolate”, amargo, muy amargo. De los más de 200 comisionados que la Sección 8 llegó a tener en  gobiernos pasados, el número se reduce a dos cifras. Se habla de solo diez comisionados que se le permitirán a la Sección 8, diez maestros que quedarían liberados de sus grupos para dedicarse solo al trabajo político-sindical. Los otros cuarenta y cinco integrantes del Comité Ejecutivo Seccional, tendrían que trabajar en sus respectivos espacios laborales, como maestros, directores, etc., y a contraturno atender sus ocupaciones sindicales. El trabajo se multiplica y las prebendas sindicalistas disminuyen.  No queda claro si los comisionados serían 10 o quizá un poco más. En el libro “Los socios de Elba Esther”, Ricardo Rapahel afirma que en la década de 1990 el ejército de comisionados elbistas se componía de 90 mil maestros, a los que en las redes sociales se les ha referido de manera irónica como los “prófugos del gis y el borrador”. Ese ejército de comisionados constituyó la última fase del corporativismo sntista. Los comisionados que lo mismo atendían asuntos partidistas, sindicalistas, o de cualquier otra índole no educativa, son hoy disminuidas hordas de activistas del SNTE que operan con limitaciones.
Junto a lo anterior, tiene lugar el paulatino desmantelamiento del poder del sindicato de maestros, para ofrecer a sus muy cercanos allegados zanahorias de retribución por sus servicios prestados a la organización. Van desapareciendo las plazas, las comisiones y los cambios que ofrecer a la manera de componendas o de premios. De hecho, los nombramientos en los SEECH tienen que ver directamente con el poder de la dirigencia de la Sección 8 para tener, o no tener, zanahorias que ofrecer a los militantes de su corporativismo en desquebrajamiento. Si se otorgan posiciones de poder en los SEECH a la dirigencia de la 8 y se les conceden prebendas, lo que queda de estas zanahorias corporativistas podría persistir de alguna forma. Si no se otorgan posiciones de poder a la Sección 8, estas zanahorias quedarían disminuidas casi a grado cero. Los maestros que sirven a los intereses de la dirigencia de la sección ocho, lo hacen de manera pragmática, “dando y dando pajarito volando”. Al acabarse las zanahorias por ofrecer, se achica el poder de la Sección 8.
Es obvio que a partir de la puesta en práctica de la reforma educativa peñanietista, está en juego el poder corporativista del SNTE. La lucha por los SEECH es una batalla clave para darle al Gobierno del Estado, con mayor o menor poder, la rectoría de la educación. Aunque al sindicato de maestros aún le quedan cartas por jugar, con los diputados panalistas en el Congreso Local y a partir de los amarres que puedan darse en la coyuntura electoral del 2018. El SNTE aún respira sin resollar, sin mostrar los síntomas de un quiebre definitivo. No hay duda de que la creación del PANAL, operada tras la retirada de Gordillo del PRI durante el sexenio de Fox, ha sido un punto capital para la vitalidad política del SNTE. Una pregunta va quedando pendiente por responder, ¿dónde se ubica la sección 42 en esta coyuntura de confrontación magisterial?...

Quinta nota
Es obvio que hay una alianza de Corral con una parte de la izquierda magisterial. El profesor Manuel Arias, la maestra Alma Gómez Caballero y los integrantes de RESISSSTE e Insurgencia Magisterial, son parte de esa alianza. Algunos medios electrónicos e impresos han referido que se pretende entregar los SEECH a los integrantes del RESISSSTE o de Morena. Ese argumento es un dardo envenenado para golpear al gobierno de Javier Corral. Aún no hay indicios de que la izquierda magisterial vaya a copar los puestos en SEECH, falta por ver los perfiles de la gente que el gobierno de Corral propone para ocupar los espacios de mando en este departamento. La lucha por los SEECH va siendo trazada por batallas impregnadas de verdades a medias e intrigas, de justicias y transparencias que todavía no llegan a plenitud. Pero eso es solo una parte de un problema mucho mayor, el problema general de la educación como motor de desarrollo social. Las confrontaciones por el control de SEECH son la primera página de una tarea mayor para el proyecto educativo del gobierno de Javier Corral.

Colofón
La lucha es cuerpo a cuerpo y parece que se prolongará por los días siguientes. ¿A qué le apuesta el gobierno de Corral? A ir ganando la batalla en las redes sociales y en los medios de comunicación masiva (sobre todo el canal 28) para descalificar a la postura corporativa de la dirigencia de la Sección 8, que reclama espacios de poder en SEECH más que cualquier otra cosa. Al posible alargamiento del conflicto para disminuir la presencia y la fuerza de la dirigencia sindical de la octava. Al bono ciudadano que por lo pronto va otorgando un respaldo a la postura del corralismo. ¿A qué le apuesta la dirigencia de la Sección 8? A activar lo que les queda de fuerza ante la base trabajadora, a incentivar a sus activos y ganar adeptos entre los no convencidos. A una lucha de resistencias acotadas, territorial y numéricamente. Esta estrategia, por lo pronto se va dibujando como una guerra de guerrillas, que aún no logra convocar a las masas, pero que en algún momento quizá pueda hacerlo…


viernes, 7 de octubre de 2016

Indicios en torno a la persistencia de la representación en la imagen


Primera entrada: Del vaciamiento de la representación


      “Una y tres sillas” (Joseph Kosuth, 1965)

El arte desdobla y estira conceptos, no los erige, los hace desprenderse y alejarse de las repeticiones y lo común. Sin buscar las originaciones del pensamiento en el ardid de las palabras que dan lugar al lenguaje verbal, los conceptos creados imaginariamente por el arte se desprenden de lo que sabemos como “concepto” y desde ahí se desdoblan y se estiran, sin pretensiones de una verdad cerrada, inauguran un territorio entre lo “verdadero” y lo “engañoso” a la manera de un limbo. “No es que no logremos apoderarnos nunca de lo auténticamente verdadero, como quien coge una flor tras haberla desprendido de las hierbas que la rodean. Lo engañoso y lo cierto van juntos” (Lyotard, “Discurso y figura”,  1979). ¿Qué de “engañoso” aparece en forma de concepto en la fotografía de Kosuth? ¿Qué es lo que se nos vuelve epistemológicamente advenedizo? ¿Qué es lo que interfiere sobre la posibilidad de una “representación” que pudiese llegar a ser clausurada en forma de “verdad”? Es una imagen cuyo centro y cuyos márgenes son las sombras, la proyección de unas sombras que ocupan el lugar del objeto fotografiado. No es la silla fotografiada en directo al centro de la imagen, tampoco es la fotografía injertada de una segunda silla a espaladas de la primera. No son las dos sillas que pueden mirarse como objetos en planos distintos, a través de proyecciones fotográficas que convierten a lo real en un espacio de intervención epistemológica desde el arte. Son las sombras de las sillas que se juegan sobre un fondo en blanco que termina siendo impregnado de claroscuro. Es donde lo “engañoso” se incrusta en el cuerpo de la “verdad” y lo trastoca, vaya que lo trastoca.  En la imagen de “Una y tres sillas”, el  conceptualismo de Kosuth bordea una serie de procedimientos para intervenir lo “verdadero” a través de lo “engañoso”, para escarbar sobre lo desnudo de la verdad y construir una imagen no alegórica en la cual lo claroscuro se juega al lado de la luz. En el fondo, esta es una manera de intervenir al mito de “La caverna” de Platón. En el mito platónico, la luz pretende sobreponerse al territorio claroscuro de las sombras. En la imagen de las tres sillas de Kosuth, las sombras de lo claroscuro intervienen tanto a los juegos de luz en la perspectiva, como a la idea de lo real de un objeto. ¿Qué es una silla entonces? ¿Qué son dos sillas fotografiadas, una en directo, otra injertada como fotografía adentro de otra fotografía, que a fin de cuentas terminan siendo nombradas como “tres sillas”? Son lo claroscuro de una silla, un ensombrecimiento, un ensombrecimiento que lleva la oscuridad hacia la luz y que nos hace retornar a la caverna, con los ojos bien abiertos…

Segunda entrada: De la persistencia de la representación 

     Las sillas vacías de los 43 (Periódico “La Opción de Chihuahua”, septiembre de 2016)

Los números “uno” y  “tres” en el nombrar de la fotografía de Kosuth juegan con un vacío sin asideros de por medio, ponen en marcha un naufragio de lo epistemológico que puede llegar a extraviarse en el simulacro de lo indefinido (Baudrillard, “El crimen perfecto”, 2000). El número “cuarenta y tres” que representa a los estudiantes asesinados en Ayotzinapa, México, en el año 2014, trae consigo la memoria histórica de un crimen de estado que no ha sido resuelto. En la portada del 25 de septiembre de 2016, la revista “Proceso” publica las fotos de los rostros de los 43 normalistas asesinados, cuya ausencia persiste de esta forma.
En la imagen, las sillas colocadas frente a la presidencia municipal de Chihuahua, y colocadas una y otra vez en decenas de performances en México y en otros países del mundo, son un grito que reclama justicia. “Cuando se dice de un retrato que no le falta más que hablar, se evoca algo más y otra cosa que la sola privación de expresión verbal” (Nancy, “La imagen: Mimesis y Methexis”, 2006). Hay voces que bordean a la imagen de las 43 sillas vacías, son las voces de las protestas y las consignas, de una rabia que ha sido representada de diversas maneras.  En las 43 sillas están pegadas las fotografías de los rostros de los 43 normalistas asesinados, el vacío de la presencia de los estudiantes es significado a través de las sillas vacías. Y más que significar un vacío, significan una ausencia, una carencia de justicia y de verdad. Estamos hablando de un vacío politizado, un vacío políticamente intervenido. En la imagen hay una persona mirando las fotografías, y otra persona que acomoda las sillas. La ausencia de los estudiantes representada en lo vacío de las sillas,  es llenada por la intervención política del performance y de la imagen misma. Evidentemente, hay un uso político de la imagen que se pone en marcha por el reclamo de una justicia y de una verdad. “Vivos se los llevaron, vivos los queremos”, es la consigna más doliente, la más áspera pero también la más puntual en el reclamo de la justicia y la verdad. La muerte, la desaparición y la ausencia de los 43 normalistas asesinados,  es intervenida a través de la imagen de un igual número de sillas vacías. Este es un vacío rememorado, un vacío de no-olvido, que se pone en marcha como un mecanismo de resistencia ante el estado represor…