sábado, 22 de octubre de 2016

Desarrollo urbano y capitalismo en la ciudad de Chihuahua

(Artículo publicado en la revista "Aserto" del mes de octubre)

Los territorios se ocupan y se conquistan, esta es una premisa que los seres humanos se plantearon desde los primeros tiempos de la historia. En los siglos recientes, la ocupación y la conquista de los espacios territoriales (parcelas que antes fueron ejidales, extensiones de tierra que resultan claves por los recursos naturales que contienen, predios que aumentan su plusvalía con el desarrollo de las ciudades, etc.) es una forma de desarrollo que ha sido capturada milimétricamente por el capitalismo. Las maneras de  habitar los territorios han acentuado lo privado por sobre lo público, los deslindes y las limitaciones por sobre lo abierto, lo mercantil por sobre lo que no puede ser convertido en mercancía.
En las últimas décadas en la ciudad de Chihuahua, las formas de ocupación y conquista del territorio desde la lógica capitalista se manifiestan de dos maneras distintas. Por un  lado, mediante el desarrollo urbano que dio lugar a la construcción de numerosos fraccionamientos al norte y al sur de la ciudad, en la actualidad este desarrollo urbano busca ponderar el crecimiento vertical por sobre el horizontal. Por otro lado, mediante la construcción sistemática de plazas y centros comerciales que poco a poco se han ido apropiando del paisaje urbano y de las formas de vida de los chihuahuenses.
Los hombres somos los más territoriales de los animales que habitan en el planeta tierra. Esta tendencia que tiene sus aristas patológicas, ha llegado a grados extremos en el desarrollo de las formas de vida durante los siglos XX y XXI. Los espacios explotables (urbanos, agrícolas, forestales, mineros, etc.) se han reducido a mínimos. En la lógica capitalista de la ocupación y la conquista de territorios, las posibilidades de explotación de lo terrestre disminuyen. ¿Desde esta lógica, qué espacios terrestres van quedando por ocupar y conquistar?
El siglo XX es el tiempo histórico en el que la ocupación y la conquista de los territorios pasa de lo horizontal a lo vertical, de lo terrestre a lo aéreo. La historia de la aviación y de la industria aeroespacial en el siglo XX, está íntimamente ligada con la historia del desarrollo arquitectónico de los grandes edificios verticales que crecen en número de pisos. La llegada del hombre a la luna al final de la década de 1960, la expansión de la industria aeroespacial, la construcción de edificios que se extienden hacia el cielo en las grandes ciudades, son algunos de los rastros del extensionismo capitalista que pasa de los terrenal hacia lo aéreo. Tanto la historia de la aviación y de las tecnologías aeroespaciales, como la historia de la arquitectura contemporánea, están fijadas en el extensionismo capitalista de lo aéreo. Si en el siglo XXI ya no es posible expandir la explotación de lo terrestre, se han abierto las vías para la explotación de lo aéreo.
En la ciudad de Chihuahua, el plan de desarrollo urbano que estimula el crecimiento vertical, la construcción de  edificios de numerosos pisos en los alrededores del Periférico de la Juventud, parte de esta lógica extensionista del capitalismo que pasa de lo terrestre hacia lo aéreo. Se trata de concentrar el desarrollo en un reducido espacio urbano que deje de apostarle a las ocupaciones horizontales, y que le apueste a las ocupaciones verticales. El argumento de mayor peso que defiende esta nueva manera del  desarrollo urbano en la ciudad de Chihuahua, señala las dificultades para extender los servicios públicos fuera de la mancha urbana. Este argumento es válido, pero la historia del extensionismo que pasa de lo horizontal a lo vertical en la ciudad de Chihuahua, está directamente conectada con los desarrollos del capitalismo que impulsa la ocupación de lo aéreo cuando las posibilidades de explotación de lo terrestre se reducen. No es casual que la llegada de la industria aeroespacial a la ciudad de Chihuahua mediante el modelo maquilador y la apertura de estudios universitarios en esta área, sucedan en el mismo momento histórico en el que comienzan a  construirse edificios de numerosos pisos. Habrá que analizar con detenimiento los procesos económicos y sociales que han dado lugar al plusvalor de lo aéreo (y de lo terrestre) en los grandes edificios que se construyen en la zona del Periférico de la Juventud. Al tener lugar un plusvalor de estos espacios urbanos,  se  genera el enriquecimiento de unos pocos. Los negocios de las compañías constructoras e inmobiliarias son una de las áreas económicas que resultan más redituables a partir de las relaciones que se entretejen entre los políticos y los empresarios.
Por otro lado, en los años recientes las plazas y centros comerciales han pasado a ocupar grandes espacios del territorio urbano en la ciudad de Chihuahua. Sería interesante un ejercicio que pueda calcular los espacios que han venido ocupando los parques públicos en comparación con los espacios que han llegado a ocupar las plazas y centros comerciales en las últimas décadas. No se refiere aquí la sola ocupación del territorio que se puede medir por metros cuadrados o por hectáreas, sino también la ocupación psicosocial de los espacios como las plazas y centros comerciales, que han cambiado las formas de vida de los chihuahuenses. Hace algunos años, los paseos de fin de semana para las familias consistían en visitas a los parques públicos, en los años recientes muchos de estos paseos se realizan a las plazas y centros comerciales. Los lugares de recreación han sido mercantilizados.
A simple vista, en los años recientes es notorio que el número de plazas y centros comerciales ha aumentado exponencialmente en la ciudad de Chihuahua, lo mismo que el espacio urbano y arquitectónico que ocupan. La lógica de construcción de más y más espacios comerciales, en forma de plazas y tiendas departamentales,  es una tendencia que se ha hecho presente en las grandes ciudades de México y de América Latina. Esto encierra cambios profundos en las maneras de pensar y vivir a la ciudad. Las plazas y centros comerciales son arquitecturas diseñadas desde la lógica del expansionismo capitalista. Cada centímetro cuadrado se construye para la comercialización de los espacios, los productos y las vidas humanas. La estancia temporal de las personas que visitan las plazas y centros comerciales se mide por la capacidad de consumir y gastar. La aritmética es capitalista. El confort de estos espacios, los grandes estacionamientos, el aire acondicionado, los diseños vistosos, han sido creados para capturar la asistencia del mayor número de personas concebidas como clientes potenciales, no como paseantes, no como personas que buscan un espacio recreativo. En los años recientes, las formas de vida individual y familiar de los paseantes recreativos de los parques y plazas públicas, va siendo desplazada por las formas de vida de los clientes que visitan las plazas y centros comerciales. Las políticas públicas del desarrollo urbano han alentado el crecimiento territorial de los centros y plazas comerciales de carácter privado y mercantilizado, en menoscabo de los espacios públicos que den lugar a una apropiación no mercantilizada de las ciudades.