miércoles, 20 de septiembre de 2017

La política mexicana, territorio de anomalías y paradojas



Las últimas décadas de la política mexicana están definidas por la aparición repetida de anomalías y paradojas. La anomalía es lo irregular, lo que salta fuera de toda posibilidad mínimamente aceptable y verdadera. La anomalía es una desviación de la verdad, que resulta ser también una desviación de la ética. Las cualidades más notorias de la anomalía son la falsedad, la injusticia y la maldad que terminan trenzándose de forma irremisible. La anomalía va mucho más allá de que solemos llamar “corrupción”, es una malformación política, una protuberancia cuyo tamaño ocupa por completo al cuerpo de lo político en México. Hemos llegado al momento en el que no se puede distinguir entre el cuerpo de lo político y esa protuberancia a la que aquí se nombra como “anomalía”. ¿Es el cuerpo de lo político el que ocupa el lugar de la anomalía, o es la anomalía lo que ocupa el lugar del cuerpo de lo político?
El ejemplo más claro de una anomalía política es el caso de Peña Nieto y la Casa Blanca, un asunto de corrupción que ha sido escondido debajo del tapete de la historia. Otra anomalía política es el caso del Partido del Trabajo, que perdió su registro nacional en las elecciones federales del 2015 y que lo recuperó después por la gracia terrenal del PRD y Movimiento Ciudadano, quienes cedieron sus votos al PT en una elección extraordinaria en Aguascalientes. Una tercera anomalía es la mentira histórica que la PGR elaboró sobre los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos. En el primer caso, la legalidad fue inexistente y las respuestas de Peña Nieto y del priismo han sido evasivas y deslindes. En el segundo caso, la legalidad fue sobrepasada a causa del azar y de los acuerdos cupulares y claroscuros de la partidocracia. En el tercer caso, la narrativa a partir de la cual la PGR busca cerrar el caso de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, obedece a un montaje cuyo objetivo es el olvido, y aunque la mentira es obvia, sobre ella se levanta una verdad oficializada.
Cuando el peso y la densidad de las anomalías se repiten una y otra vez, como ha sido el caso de México en los últimos años, la acción política colectiva se paraliza. Es muy probable que el abstencionismo haya sido causado por la repetición incesante de anomalías en las últimas décadas. El abstencionismo es el punto donde la acumulación de las anomalías lleva a la política al grado cero, a un vaciamiento que anula a la acción política como tarea de la colectividad en su conjunto.
La otra cualidad de la política mexicana reciente es la paradoja. Cuando funciona la paradoja, los contrarios se dan la mano, se abrazan y se funden uno en el otro de una manera que resulta inexplicable, absurda. Una paradoja tiene lugar cuando los contrarios se conjugan de manera inexplicable, dando lugar a un resultado desconcertante pero funcional a la vez. Por un lado, la paradoja es ilógica e inexplicable, no hay elementos que nos permitan aceptar con solvencia los traslapes de dos contrarios que tendrían que repelerse entre sí. Por otro lado, esa unión de dos contrarios que resulta desconcertante, termina funcionando, termina convirtiéndose en algo productivo, por lo general de forma negativa. En la paradoja, la verdad y la mentira se confunden, de la misma manera en que se confunden lo bueno y lo malo. A partir de la aparición de la paradoja, lo verdadero y lo bueno son desplazados a un territorio de sombras y claroscuros. En el terreno de la política, la paradoja es un limbo de incertidumbres, donde el pensamiento y la acción política también quedan bloqueados. ¿Si lo verdadero se traslapa con lo falso, cómo es posible construir una respuesta mínimamente certera? ¿Si lo bueno se confunde con lo malo, cuál rumbo tendría que tomarse para tomar una decisión y actuar a partir de ello?
En los acontecimientos políticos recientes, el ejemplo más claro de la paradoja es la posibilidad de una alianza entre el PRD y el PAN, entre un partido que se supone de izquierda y un partido de derecha. La contradicción ideológica y política de ambos partidos resulta obvia, pero también resultan obvias las elecciones estatales donde ambas fuerzas se han aliado. Junto a lo anterior, está la firma del Pacto por México (entre PRD, PRI y PAN), donde los ingenuos perredistas fueron engañados y conducidos al matadero ideológico y político de ese partido.
Otro ejemplo de una paradoja política, es el abrazo y la charla amistosa que sostuvieron recientemente el gobernador del estado, Javier Corral, y el presidente del PAN a nivel nacional, Ricardo Anaya. Ambos se declararon la guerra a muerte a raíz del proceso de nombramiento de Anaya como presidente del PAN nacional. El enojo de Corral en contra de Anaya produjo algunos discursos incendiarios. En este caso, la terna de la paradoja quedó completada por Gustavo Madero, operador político del gobernador Corral, más a nivel nacional que a nivel local. Madero fue traicionado por Anaya después de las elecciones de 2015, al no ser nombrado coordinador de la fracción parlamentaria del PAN en la cámara de diputados. El reclamo de Madero ante Anaya fue manifiesto en la prensa nacional. Meses después, Madero es el operador político que lleva a buen término el abrazo entre Corral y Anaya. En ese abrazo, los presuntos enemigos se convirtieron en presuntos amigos, haciendo alarde en las redes sociales de esta condición paradójica.
Las presuntas verdades y presuntas bondades, tanto de Anaya, como de Corral y Madero, se desbarrancan hacia un territorio de incertidumbres. En este territorio de incertidumbres, la política nacional ha fracasado una y otra vez. El caso más significativo, que reúne a la vez la condición de anomalía y la condición de paradoja es la promesa de la democracia y la alternancia, como respuesta a los problemas sociales, políticos y económicos de nuestro país. Durante las décadas de 1980 y 1990, los discursos políticos se aventuraron a decir que la instauración de la democracia y la alternancia nos llevarían a un territorio mejor en todo sentido. Se supone que la promesa de la democracia y la alternancia se cumpliría entre los años 2000 y 2012, con los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón en la presidencia. Pero, ni la democracia, ni la alternancia, han resultado satisfactorias para la mayoría de los ciudadanos. Estamos en un momento histórico que asoma al fracaso de la democracia y de la alternancia como posibilidades de mejorar las condiciones de vida de los mexicanos. Hasta el momento, las promesas de la democracia y la alternancia se han convertido en fracasos, y por lo tanto, se han convertido en problemas. La anomalía se presenta cuando la alternancia y la democracia fallan de manera sistemática. La paradoja tiene lugar cuando las grandes promesas de la democracia y la alternancia como vías de solución a los problemas del país, se convierten en los grandes problemas por resolver.
Lo que va quedando por hacer, es buscar formas de visibilizar las anomalías y las paradojas que se repiten y que pueden llegar al grado de asfixia y la inacción política. Se requiere destrabar estas anomalías y estas paradojas, más allá del solo territorio de la democracia liberal (léase neoliberalismo)…

Del laicismo como facción y religiosidad



I.- El laicismo es un discurso de contenido ideológico y político que tendría que ser rastreado tomando en cuenta los conceptos de “herkunft” (procedencia) y “entstehung” (“emergencia”) que Foucault plantea en el ensayo “Nietzsche, la genealogía, la historia”. El laicismo no tendría que ser entendido a partir de una historicidad lineal, no hay que revisar los orígenes ni la evolución histórica del laicismo. Hay que analizar cómo es que los discursos sobre el laicismo se originaron en un momento histórico determinado, detrás de una serie de intereses ideológicos y políticos que pretenden darle forma a un proyecto político cuyo epicentro es el estado moderno (la procedencia). Hay que analizar cómo los discursos sobre el laicismo vuelven a surgir de diferentes formas y con distintas intensidades en determinados momentos de la historia (la emergencia).
En este momento en el que se aviva el debate sobre el laicismo en Chihuahua por el caso del “Pato” Ávila, hay una forma específica de su “emergencia”. Hay un re-surgimiento del discurso del laicismo que tendría que ser analizado en los términos de su especificidad. ¿Por qué razones en este momento histórico en Chihuahua hay una “emergencia”, un re-surgimiento del laicismo que se manifiesta a partir del caso del amparo que Rodolfo Leyva plantea contra el “Pato” Ávila por su participación en el consejo de atención a las víctimas? ¿Cuáles son los contenidos ideológicos y políticos del laicismo que re-surgen con este debate? ¿Cómo estos contenidos se desdoblan y toman la forma de una confrontación ideológica y política?
El viernes 4 de agosto, Rodolfo Leyva impartió ante los militantes de Morena la conferencia “En defensa de la laicidad”. Los morenistas son militantes del liberalismo juarista, esto queda manifiesto en las preferencias ideológicas de López Obrador. Hace algunas semanas estuvo en Chihuahua Paco Ignacio Taibo presentando su libro “Patria”, en el que rescata la historia de los liberales mexicanos del siglo XIX, el evento fue un hervidero de morenistas. La coincidencia es obvia, los morenistas se asoman al liberalismo como plataforma ideológica, lo mismo a través de Paco Ignacio Taibo que a través de Rodolfo Leyva. Aunque los contenidos ideológicos de la obra de Taibo y del alegato de Leyva son diferentes. La obra de Taibo pondera la entrega patriótica de los liberales mexicanos del siglo XIX en su afán por construir la nación mexicana. El alegato de Leyva subraya la separación entre la iglesia y el estado.
Lo que queda demostrado son usos políticos del laicismo. Quizá este sea el rasgo más notorio del re-surgimiento del laicismo en las semanas recientes: los usos del laicismo como arma y como armadura política en un momento de álgida crítica y confrontación hacia el gobierno de Javier Corral, los usos del laicismo como herramienta para apuntalar a una fuerza política hacia las elecciones del 2018.
En los recientes debates sobre el tema, detrás de la trama ideológica del laicismo, hay una trama política que se proyecta hacia el escenario electoral del 2018. Hasta el momento, los morenistas son quienes mejor han capitalizado el tema. Lo que se manifiesta detrás de los debates de fondo ideológico, son los usos pragmáticos del laicismo en las formas de hacer política. A fin de cuentas, la ideología se convierte en un artefacto de productividad y/o improductividad política.
En su forma ideológica, el laicismo pareciera ser puro en sus aspiraciones patrióticas y cívicas. Pero en el terreno de la lucha por el poder, el laicismo es impuro a partir de su configuración facciosa.

II.- El laicismo es una doctrina jurídico-política que en términos discursivos toma la forma de una ideología, hay que escudriñar entonces no sus grandes logros, no sus grandes positividades, sino sus hendiduras, sus espacios claroscuros y sus lastres. Hay que asomarnos a las impurezas del laicismo.
El laicismo es una doctrina moderna que traza una separación entre el estado y la iglesia. A través del laicismo como ideología, el estado ha tomado el lugar que antes tuvo la iglesia. El laicismo pretende desacralizar al ejercicio del poder para ponerlo en las manos y la voluntad de los hombres, a distancia de dios y de la iglesia. Pero en el orden gubernamental, en las maneras de ejercerse como forma de gobierno, el laicismo trae consigo sus propias formas de religiosidad y sus propios mitos.
Michael Foucault identifica el origen de las técnicas gubernamentales modernas con el modelo de la pastoral cristiana, las formas de gobierno del estado laico tomaron como modelo al “gobierno de las almas” que la iglesia ejerció a lo largo de la edad media (“Seguridad, territorio, población, 2006) . El papel que jugaron los púlpitos de la edad media ha sido sustituido por el papel que juegan hoy las tribunas políticas de los gobernantes y los estrados de jueces y magistrados. Las formas de convivencia humana que fueron regidas por los mandamientos cristianos, hoy son gobernadas por los preceptos constitucionales. Las formas y los contenidos de las ceremonias religiosas han sido trasladadas hacia las ceremonias cívicas rodeadas de discursos, cánticos (el himno nacional y el himno de Chihuahua) y símbolos (la bandera nacional y escudo) que unen al cielo con la tierra en la promesa por un mundo mejor.
La disciplina y el control de las almas y los cuerpos que antes estaban en las manos de los pastores de la iglesia (los sacerdotes) ha sido trasladada hacia la santa trinidad del laicismo: el poder ejecutivo, legislativo y judicial. En el fondo, el laicismo trae consigo sus propias formas de religiosidad y sus propios mitos.
En este momento histórico en el que los fundamentos del estado y la sociedad moderna se han ido desmoronando, los discursos sobre el laicismo traen consigo un tono de oquedad. El “estado” (Maquiavelo) ya no es garante de la paz ni la tranquilidad social. La “soberanía” (Rousseau) ya no reside en el pueblo. El “gobierno” es una entidad difusa rebasada por la desconfianza ciudadana. ¿Qué significa entonces la idea del “laicismo” en un régimen de politicidad cuyos fundamentos se desbarrancan?...

Fórmula para nombrar al secretario(a) de cultura en Chihuahua

1.- Un sustituto no es alguien que estaba en la banca esperando su lugar, aunque tal vez esto sea posible. Un sustituto indica que todos somos prescindibles, que todos entran a un cargo público con su renuncia (voluntaria o exigida) firmada de antemano. Un sustituto puede ser el signo de algo mejor, pero también de algo peor. El sustituto es una moneda en el aire que al caer sobre el piso deja escuchar el sonido del metal, el ruido de un clic bajo la forma de la política y el presupuesto a ejercer.

2.- La alquimia para dar lugar al nombramiento del nuevo secretario de cultura es un acto a todas luces político, por lo que debe resguardarse lo político antes que lo cultural. Lo que alimenta a las bocas y deseos de los políticos que buscan mantenerse en el poder y extenderlo, es la política, no la cultura. La producción de la cultura es un acto decorativo, una figura estética de lo político, es como colocar un jarrón en una mesa o flores en las tumbas de los vivos.

3.- Hay que investir de discursos y promesas a la política cultural, hay que dar lugar a protocolos que ponderen la belleza de lo político a través de la cultura. Por ejemplo, ya que todos los políticos suelen ser unos ignorantes de la cultura, cuando un gobernador si lee y se roza con la élite cultural, debe aprovechar su sapiencia y sus contactos, y convertirse en presentador de libros o en crítico literario. Que se vea que el gobernador sabe, que su voluntad sea una voluntad de saber colocada al lado de una voluntad de poder (ambas se comparten o se reparten). Ahí es donde emerge la figura del intelectual que termina pudriéndose ante las concesiones del poder, ahí es donde nace la figura del político que aspira a una intelectualidad para usufructo del poder…

4.- Cuando las instituciones comienzan a morirse o decaer hay que cambiarles de nombre o de encargado. Si eso termina por servir para nada, al menos se convierte en distracción.

5.- El nombramiento del nuevo(a) secretario(a) de cultura es una alquimia político-cultural cuya fórmula puede considerar varios ingredientes:
- Corporativismo cultural.
- Cuota de género.
- Cuota partidista.
- Cuota de alianza.
- Concesiones con paréntesis ideológicos.
- Prebendas personales, de grupo o familiares.
- Dádivas con lealtades blindadas.
- Ocurrencias o caprichos del gobernante en turno.
- Etc., etc.


6.- Los ingredientes anteriores – y otros más- pueden mezclarse de manera diversificada. Y aunque las posibilidades no son infinitas, llegan a ser tan variadas que cada nombramiento puede tener algo de novedoso y atractivo. Por ejemplo, puede considerarse la siguiente anotación a manera de receta, ya que los procedimientos de la política suelen convertirse en recetas:
En caso de tener deudas con los militantes de su partido, y en caso de que el puesto a sustituir requiera ser otorgado a una mujer, puede considerar a una mujer que sea integrante de la militancia de su partido, que tenga dos o tres conexiones claves con la comunidad cultural, aunque no sea artista. Así mata a dos o tres pájaros de un tiro, aunque las escopetas pueden disparar para atrás. Que no se le olvide, que de cualquier manera los integrantes de la comunidad cultural van a protestar por el nombramiento que sea. Los artistas son unos insatisfechos infinitos y para darles gusto está medio cabrón. Si se avienta el tiro de nombrar a un militante de su partido en ese puesto, cuando menos que sea peso mediano, no vaya a nombrar a un peso mosca porque se lo aplastan a periodicazos…
Otra posibilidad de preparación del nombramiento puede ser la siguiente:
300 gramos de corporativismo cultural, medio kilo de cuota de género, una pizca de concesiones ideológicas y un saco completo de dádivas con lealtades blindadas. Que se note que no sea una ocurrencia o capricho del gobernante en turno, porque después del nombramiento de Lucha Castro, otro “trompo a la uña” como ese, le puede perforar el dedo con el que señala los nombramientos…


7.- Véase como se vea, el nombramiento se ve azul, azul, azul, con nubarrones de por medio y sequía presupuestal. Se pronostican cuatro años y algunos meses de lo mismo con posibilidades de mayor insuficiencia en todos los rubros…

lunes, 17 de julio de 2017

Los filos de la narrativa política en la obra de Carlos Montemayor

I
La manera en que se han concebido los periodos en la producción de la obra de Carlos Montemayor presenta dificultades. El también escritor chihuahuense José Vicente Anaya concibe dos etapas en la obra de Carlos Montemayor (“Carlos Montemayor y los clásicos”, “La Jornada”, 18 de julio de 2010). La primera etapa abarcaría las décadas de 1970 y 1980, durante este tiempo Montemayor se ocupó fundamentalmente de los clásicos griegos y latinos. La segunda etapa de producción literaria del poeta y narrador abarcaría la década de 1990 y se extiende hasta el año de su muerte en 2010. En esta segunda etapa su obra está caracterizada por los textos de corte político, social e histórico, que definen al autor como un intelectual de izquierda. Anaya plantea que el momento divisorio entre estas dos etapas es el año de 1991, cuando se publica la novela “Guerra en el paraíso”.
Sin embargo, es necesario tener en cuenta que Montemayor comienza la escritura de “Guerra en el paraíso” hacia 1985, después de renunciar a la Secretaría del Colegio Nacional. El escritor chihuahuense inició la investigación documental para la escritura de esta novela ese mismo año. En las últimas semanas de 1987 y las primeras semanas de 1988 recorrió diversas regiones del estado de Guerrero, haciendo entrevistas y obteniendo testimonios de los habitantes de la zona donde operó la guerrilla de Lucio Cabañas (“Guerra en el paraíso de Carlos Montemayor”, revista Proceso, 6 de abril de 1991).
Tal vez, el momento que traza la división entre las dos etapas de producción escrita de Montemayor no sea 1991, sino 1985, año en el cual inicia las investigaciones documentales y de campo para escribir la novela con la que obtendría el Premio Colima en el género de Narrativa. Junto a lo anterior, es necesario señalar que el escritor chihuahuense publica su traducción de los poemas de Safo en 1986,  además de publicar su traducción de la poesía de los goliardos en 1987. Mientras Carlos Montemayor investiga y prepara la escritura de la novela política e histórica “Guerra en el paraíso”, se publican dos de sus traducciones de textos que son parte de la literatura clásica en occidente. Resulta complicado entonces establecer un momento preciso para señalar la ruptura entre las dos etapas de producción literaria de Carlos Montemayor. Más que tener en cuenta los cortes tajantes en las periodizaciones de la literatura, hay que considerar las intersecciones y los traslapes. Toda periodización literaria es imperfecta y tendría que ser pensada en los términos de su conflictividad.

II
En la recepción de la obra de Carlos Montemayor, los textos más leídos y analizados por la crítica literaria son las novelas.  Entre los lectores y críticos del escritor chihuahuense hay una preferencia por las novelas que se construyeron a partir de la guerrilla de Lucio Cabañas y el asalto al cuartel de Madera en 1965, dejando en segundo término la lectura y la crítica de la primera narrativa del autor, la poesía, la ensayística y la traducción. Esta tendencia selectiva resulta explicable, Montemayor se ha convertido en un autor de culto para la izquierda mexicana y a partir de ello se generan una serie de inercias que conducen a privilegiar el estudio de una parte de su obra, marginando lo demás.
Una de las novelas menos estudiadas del poeta y narrador son “Los informes secretos”, publicada en 1999. A pesar de ser una de las novelas cuyo contenido es político e histórico, este texto ha sido escasamente estudiado. Curiosamente, la escritura y publicación de “Los informes secretos”, queda en medio de la escritura y la publicación de “Guerra en el paraíso”, la novela sobre la guerrilla de Lucio Cabañas que se publica en 1991, y de la trilogía de novelas construidas en torno al asalto al cuartel de Madera: “Las armas del alba”, “La fuga” y “Las mujeres del alba” que son publicadas en los años 2003, 2007 y  2010 respectivamente.

III
A lo largo de la novela hay dos planos narrativos. El primer plano narrativo se ubica en la década de 1990 en México, posterior al levantamiento armado del EZLN, y se narra la historia de un grupo de agentes del CISEN que realizan un seguimiento sobre un personaje de la izquierda que tiene conexiones con grupos subversivos. El segundo plano narrativo se elabora a partir de una serie de documentos de seguridad nacional a los que tiene acceso el personaje espiado por el CISEN, aquí se relatan una serie de episodios sucedidos en la década de 1950 en México, donde los actores son miembros del Partido Comunista de Guatemala, militantes destacados e integrantes del Comité Central del Partido Comunista en México, miembros de organizaciones cercanas a grupos guerrilleros,  impulsores del henriquismo y  espías de la KGB.
Los dos planos narrativos se van alternando y son construidos a partir de una trama fragmentaria. La estructura de la novela se elabora en base al procedimiento que emplean los agentes de seguridad nacional para elaborar fichas informativas. El texto está formado por un cúmulo de fichas informativas en las que un agente del CISEN reporta a un superior el seguimiento de una investigación en curso. Algunas de las fichas informativas que estructuran narrativamente a la novela son de dos renglones, otras fichas ocupan páginas enteras.
A partir de la estructura en dos planos diferentes,  que narran la historia del espionaje de un activista de la izquierda en los años posteriores al alzamiento del EZLN, y diversas historias de la izquierda clandestina durante la década de 1950 en México, Montemayor plantea un análisis comparativo de las instituciones de inteligencia en México en dos momentos históricos distintos. Durante la década de 1950 ya operaba la Dirección Federal de Seguridad, la institución que estuvo a cargo de la guerra sucia en las décadas posteriores al asalto al Cuartel de Madera. El CISEN, que sustituye a la Dirección Federal de Seguridad, inicia sus operaciones en la década de 1990. En diversos momentos de la novela, el agente que escribe los informes de investigación realiza valoraciones que recuerdan con nostalgia los años gloriosos de la Dirección Federal de Seguridad, y que critican los errores y los sesgos que surgieron con el CISEN:

La fractura se inició en 1983, con la desaparición de viejos cuerpos policiacos como la Dirección Federal de Seguridad. Esos cuerpos represivos quedaron aparentemente victoriosos después de 1977 y llevó mucho tiempo desmantelarlos. Algunos elementos permanecieron en servicio, otros se trasladaron a grupos privados de seguridad, o a combatir el narcotráfico, o al narcotráfico, o a delinquir. En ese desmantelamiento se fracturó la continuidad. La información sobre grupos subversivos es ahora clandestina; si se obtiene es distante (“Los informes secretos”, P. 110).

El planteamiento del quiebre en las instituciones de seguridad nacional en México que es abordado en la novela “Los informes secretos”, es confirmado en una entrevista que Carlos Montemayor le concede a la revista “Proceso”  el 29 de mayo de 1999. En esta entrevista, el escritor chihuahuense afirma que las tareas que lleva cabo el CISEN no tienen ya un enfoque de seguridad nacional que busque proteger al interés colectivo genuino de los mexicanos, sino que han sido usadas para proteger los intereses de personas y grupos políticos que se han incrustado en el poder y que buscan mantener sus privilegios. Al final de la novela, el agente de seguridad que escribe los informes de la investigación, se dirige de manera directa e incisiva hacia su superior, señalando que la tarea que le ha sido ordenada pretende más que nada el encubrimiento:

… inicié una investigación sobre usted… Sabemos ahora que no le interesa a usted conocer los posibles nexos del objetivo con grupos clandestinos, sino sus posibles nexos con grupos políticos. También, que se propuso mediante nuestro equipo borrar algunos de sus propios rastros y descubrir en que medida podrían detectarlo a usted equipos de inteligencia de otros grupos políticos (P. 229)

En distintos momentos de la novela, el agente del CISEN le recomienda o le solicita al superior a quien se dirigen los informes, que las líneas de investigación deben ser ampliadas o modificadas, que hay indicios que ameritan desdoblar la investigación hacia personas, grupos o regiones donde actúan grupos subversivos relacionados con el activista de izquierda al que le están dando seguimiento. Pero en ningún momento el superior les permite ampliar las líneas de investigación, porque sus intereses son distintos. Constantemente la investigación es limitada y bloqueada, con la finalidad de proteger los intereses personales de quien la ordena y la controla.
El segundo plano narrativo de la novela está elaborado a partir de una serie de documentos y testimonios sobre diversos acontecimientos que tuvieron lugar en la década de 1950 en México. Los documentos y testimonios se incrustan de manera alternada a lo largo de la novela, y entre varios acontecimientos, de manera episódica y fragmentaria se narran: la huida de integrantes del Partido Comunista de Guatemala hacia México, después del golpe de estado al gobierno de Jacobo Arbenz en 1954; las conflictivas elecciones de 1952 en México en las que participó el movimiento de los henriquistas que se separó del partido oficial;  los casos de espionaje en los órganos de dirección del Partido Comunista Mexicano y el Partido Obrero Campesino; el asesinato de Leon Trotsky en Coyoacán; el caso emblemático de la expulsión de José Revueltas del Partido Comunistas en México; y las contradicciones y paradojas que se hicieron presentes en todo momento  al interior de este partido.
En algún momento de 1990, a Carlos Montemayor le fueron entregados nueve paquetes de microfilmes de archivos confidenciales de agentes de la PGR infiltrados en el Partido Comunista Mexicano y el Partido Obrero Campesino en la década de 1950. Mientras las dos historiadoras investigaban en los Archivos Generales de la  Nación, les fueron entregados por equivocación estos archivos que le hicieron llegar a Montemayor. La novela “Los informes secretos” es el producto del trabajo de investigación del escritor chihuahuense con estos archivos y con otras fuentes documentales.
Montemayor no santifica de manera plena a la izquierda mexicana, sino que subraya sus sesgos, torsiones y equivocaciones. En el análisis que realizan de las novelas de la guerrilla de Carlos Montemayor, las investigadoras Cabrera López y Estrada [“Con las armas de la ficción. El imaginario novelesco de la guerrilla en México (Vol. I)”, 2015] afirman que “el imaginario guerrillero mexicano  no es idealizante”. Más bien, las novelas de Montemayor problematizan sobre el movimiento guerrillero y la izquierda mexicana. En una entrevista registrada en la revista “Proceso” del 6 de abril de 1991, Montemayor afirma que la literatura de corte político o militar trae consigo la necesidad de la imparcialidad que debe procurarse a partir de una postura ética e inteligente del escritor. Es necesario entonces dejar a un lado las versiones que al convertirse en “camisas de fuerza” conducen a una sobreideologización que termina dando lugar a sesgos narrativos. A lo largo de la escritura de sus novelas políticas e históricas, Montemayor procuró resguardar una postura ética que lo llevase a una visión imparcial en su narrativa.
Tanto en la novela “Guerra en el paraíso” como en la novela “Las armas de alba”, el escritor norteño desliza una crítica de la decisión táctica que se tomó para asaltar el Cuartel de Madera el 23 de septiembre de 1965. En ambas novelas se deslizan contenidos sobre lo apresurado de la acción guerrillera que llevó a una muerte inminente a los guerrilleros encabezados por Arturo Gámiz (Cabrera López y Estrada, Ibidem.).
En la novela “Los informes secretos” se aborda el injusto caso de expulsión de José Revueltas del partido comunista, y se le da la razón a las tesis que este autor terminó escribiendo en el ensayo “El proletariado sin cabeza”. En distintos fragmentos de la novela se narra la injusta expulsión del Partido Comunista de un militante llamado Manuel Díaz Arzabe. Se abordan también las contradicciones del socialismo de la Unión Soviética y las situaciones paradójicas de cuadros de primer nivel de la izquierda en México, como David Alfraro Siqueiros y Vicente Lombardo Toledano.

Después descubrimos que no todos los cuadros profesionales éramos iguales, que había de primera, segunda y tercera clase. Los de primera cobraban bastante bien; a ella pertenecían los miembros de la Comisión Política. Había una segunda clase, la intermedia, y luego la tercera, donde estaban los parias… Esto lo descubrimos dramáticamente el día que el compañero Mónico Rodríguez acompañó en una misión a Morelia al Comité Central… Con lágrimas en los ojos , Mónico nos contaba que el camarada Dionisio Encina le llamó a un hotel que está en el centro de Morelia y le dijo: “Mónico, toma estos cincuenta pesos y ve a comprarle a la compañera (una compañera extranjera que estaba de visita) un paquete de dulces, porque ya se va y quiero regalárselo”. Mónico trajo el paquete y se quedé esperando, como diciéndole: “Yo no he comido en dos días”.
V. ¿Le dijo eso que no había comido en dos días?
M. No, pero Dionisio lo sabía. No les habían dado ni un centavo


Las críticas que realiza Montemayor hacia la izquierda partidista en el México de mediados del siglo XX son directas y ásperas. Se detienen en acontecimientos que fueron silenciados por muchos años y que todavía procuran ser mantenidos en la desmemoria. Pero esta mirada crítica de Montemayor hacia la izquierda no tiene el mismo sentido que las críticas de Daniel Espartaco hacia la izquierda en los cuentos de “El error del milenio” (2006) y  “Cosmonauta” (2011). La narrativa del escritor chihuahuense Daniel Espartaco es una crítica con un tono ácido, que lleva a la descalificación y la denostación de la izquierda partidista y guerrillera en México. Las miradas de Montemayor y de Espartaco hacia la izquierda mexicana,  encuentran de por medio una significativa distancia generacional e ideológica. Los cuentos de Espartaco son posmodernos, la narrativa política e histórica de Montemayor aspira a una ética que no abandona por completo la posibilidad de la justicia social y política que millones de mexicanos siguen reclamando.  Espartaco renuncia a la posibilidad de las grandes narrativas, mientras Montemayor escarba en los acontecimientos políticos e históricos del México reciente, buscando la posibilidad utópica que persiste simbolizada en la imagen del “alba”, de un amanecer que aparece a lo largo de toda su obra. Este amanecer es el cuerpo de la utopía, que prosigue respirando y que nos lanza manotazos para despertar de un letargo de siglos. 

sábado, 6 de mayo de 2017

Los rastros del neoliberalismo, un análisis del discurso en el foro estatal de educación en Chihuahua





I
El martes 10 de enero de 2017, funcionarios, académicos, investigadores y maestros de distintos niveles educativos, se reunieron en la ciudad de Chihuahua en torno al Foro de Educación con la intención de participar en la elaboración del proyecto educativo del gobierno de Javier Corral. En el transcurso de esa mañana, cientos de voces expusieron sus ponencias  en diferentes mesas.
Los foros para trazar la política educativa se repiten cada sexenio. Un foro es un escaparate para sostener que las políticas públicas se definen a través de la participación y la consulta de los interesados y los especialistas. Se supone que la función de un foro es consultiva en un sentido inclusivo y pluralista, pero lo que de fondo se pretende es una justificación política en el trazado de los planes de gobierno. Se busca hacernos creer que las políticas públicas se definen mediante la pluralidad y la inclusión de las distintas voces, pero a fin de cuentas, los filtros previos y posteriores al foro permiten una selección ideológica y teórica de las propuestas, cuyos fines se explican a partir de los intereses de los gobernantes en turno. Las voces que se hacen presentes en los foros son sometidas a una operación de jerarquización y descarte. En el documento final, unas voces tienen cabida y otras no.
El foro de educación  fue inaugurado por un discurso del secretario de educación, Pablo Cuarón. La participación del secretario de educación abordó dos variables cuyas conexiones han dado lugar a numerosos debates educativos. Cuarón se refirió a la "calidad educativa", un concepto que en las últimas décadas ha quedado sujeto a una serie de definiciones de la política educativa que se derivan ideológica y estrátegicamente de las premisas del neoliberalismo. Posteriormente, se refirió a los problemas como la pobreza, la violencia, la corrupción, etc., cuya presencia se torna conflictiva en la actual coyuntura política de Chihuahua y de México. En el discurso de Cuarón las conexiones entre la calidad educativa y los grandes problemas sociales quedaron aparentemente manifiestas, pero en el fondo los dos problemas forman parte de un mapa social e histórico que no ha logrado ser descifrado con claridad en la definición y la puesta en marcha de las políticas educativas. Desde 1980 hasta la fecha, en las políticas educativas emanadas de los gobiernos impulsores del neoliberalismo, el problema de la calidad educativa no logra ser conectado a profundidad con la resolución de los problemas sociales que se han agudizado desde entonces.
La calidad educativa y  los problemas sociales que se han agravado en la era neoliberal, son dos variables que se asumen a partir de una conexión aparentemente directa e incuestionable en los discursos de políticos y educadores. ¿Pero, qué es lo que está detrás de esta aparente relación entre los supuestos de la calidad educativa y los problemas sociales cuya configuración es variada y compleja? ¿Cómo se correlacionan el problema de la calidad educativa y los problemas sociales en los discursos de las políticas públicas de la era neoliberal en México? En el presente artículo, estas preguntas son tomadas como eje para analizar los discursos de Pablo Cuarón y del conferencista Eduardo Andere en el Foro de Educación, que se llevó a cabo en Chihuahua en enero pasado. Al analizar los discursos de Cuarón y Andere, se revisan las conexiones entre los componentes teóricos e ideológicos del concepto de “calidad educativa” y el trazado de las políticas educativas que buscan atender indirecta o directamente los grandes problemas sociales de México.

II
Las coincidencias teóricas e ideológicas entre los discursos del doctor Eduardo Andere, conferencista en el Foro de Educación, y  Pablo Cuarón, secretario de educación en el gobierno panista de Javier Corral, se detectan a partir de lo que Van Dijk (“Discurso y contexto. Un enfoque sociocognitivo”, 2012) refiere como los “contextos globales”, que se definen por las estructuras sociales, políticas, culturales e históricas en las que tienen lugar los acontecimientos comunicativos. Los discursos de Andere y de Cuarón se correlacionan a partir de una serie de estructuras institucionales cuyos orígenes y desarrollo son parte de una matriz histórica del neoliberalismo.
La biografía política de Pablo Cuarón, lo conecta con la clase empresarial y con una serie de instituciones educativas que han soportado ideológica y políticamente al neoliberalismo en México. Según el currículo que presentó al momento de asumir el cargo de secretario de educación en Chihuahua (“El Diario de Chihuahua”, 5 de octubre de 2016), Cuarón ha sido integrante del Consejo Consultor de Banamex Citicorp, presidente del Consejo de Administración de Inmuebles Tomochi S.A. de C.V., presidente de Crédito Patrimonial S.A. de C.V. También se ha desempeñado como presidente del Consejo del Tecnológico de Monterrey, fue dirigente de la Coparmex Juárez entre 1992-1994, además participa desde 1996 en la Fundación del Empresariado Chihuahuense (Fechac), a la que presidió entre 2002 y 2008.
Por su parte, el conferencista del Foro de Educación, Eduardo Andere, es un académico e investigador formado en instituciones universitarias que han sido semilleros de los tecnócratas que han impulsado el neoliberalismo. Egresado de la licenciatura en derecho por la Universidad Iberoamericana, su tesis obtuvo el Primer Premio de Economía otorgado por Banamex. Posteriormente, Andere estudio dos maestrías en Estados Unidos, una en Harvard y otra en la universidad de Boston. El grado de Doctor fue obtenido por Andere en esta última universidad. En el plano periodístico, Andere es columnista invitado del periódico “Reforma”, un medio cuyas raíces periodísticas se remontan hasta Monterrey, Nuevo León, cuna de la clase empresarial mexicana.
La matriz ideológico-discursiva que conecta a Pablo Cuarón y Eduardo Andere, forma parte de una genealogía en la que pueden mapearse instituciones educativas (Universidad Iberoamericana, Tecnológico de Monterrey, Universidad La Salle, Universidad de Harvard, etc.) al lado de instituciones bancarias y empresariales (Banamex, Coparmex, Fechac, etc.). Estamos hablando de una genealogía del neoliberalismo en México, cuya configuración se deriva de diversas instituciones educativas, empresariales y bancarias. Esta genealogía  termina encarnándose  en personas concretas, en nombres y sujetos que se insertan estratégicamente en los espacios desde los cuales se definen las políticas públicas en educación y en otros rubros.  
Cuarón y Andere han sido piezas del ajedrez neoliberal, que se desplazan lo mismo en línea recta que diametralmente, o quizá de la forma en que lo hacen los caballos, con el trazo de una L, con una aparente vuelta hacia la izquierda, pero sin perder la inercia de los movimientos que jalan y trazan los caminos hacia la derecha neoliberal. Una de las estrategias de las fuerzas neoliberales en México y el mundo, es dar aparentes virajes hacia la izquierda, ir ocupando territorios que históricamente han sido bastiones de la izquierda, para luego intervenirlos y trastocarlos  mediante mecanismos discursivos y mediante la generación de una serie de políticas que lentamente han ido inclinando la balanza de las definiciones ideológicas y políticas hacia la derecha, hacia los intereses del neoliberalismo.  
La historia de la socialdemocracia en Europa, que tiene su capítulo más actual en la propuesta de la “tercera vía” de Anthony Giddens, arroja una serie de rastros para analizar los mecanismos a partir de los cuales la izquierda es jalonada hacia el espectro político de la derecha. En México, la más cercana evidencia de las formas en que la izquierda ha sido conducida a los territorios de la derecha neoliberal, está en el PRD y la firma del Pacto por México, al lado del priismo y el panismo. Las confluencias entre la izquierda y la derecha son territorios procreados con la finalidad de adelgazar la resistencia de las izquierdas ante los embates del neoliberalismo.

III
Todavía se afirma con vehemencia que la educación es un motor cuyos beneficios permiten impulsar el desarrollo social, económico y político de las naciones y las personas. Esta tesis se fundamenta en la teoría del capital humano elaborada por Theodore William Schultz. Para la teoría del capital humano, la educación que forma y profesionaliza a los sujetos que se insertan en el mundo laboral y social, es una inversión que a mediano o largo plazo derivaría en mejoras para la vida de las naciones y las personas. El sustento ideológico de la teoría del capital humano está fijado en la idea del progreso indetenible, que se ha formado y sostenido a lo largo de los dos últimos siglos. Tanto para las ideologías de derecha (ancladas al capitalismo y el liberalismo económico) como para las ideologías de izquierda (ancladas en Marx), la idea del progreso  es una tesis de la que no puede dudarse. En los últimos siglos, la figura ideológica del progreso, ha llegado a tomar el papel que jugaron las  figuras del “paraíso” y el “cielo” entre los cristianos de la edad media. Las posibilidades de desarrollo colectivo o individual consisten en progresar o estancarse, progresar o perecer, y el progreso ha de estar supeditado al orden de la economía y a la posesión de bienes del orden material. Estamos hablando de una monetarización y una materialización del paraíso ideológicamente concebido a partir del orden neoliberal progresista. Ya Walter Benjamín analizó a la configuración ideológica del capitalismo bajo la forma de una religiosidad.
Las conexiones de la calidad educativa con los componentes sociales, económicos y políticos, se derivan de este ímpetu progresista que exige cifras de mejora y crecimiento a toda costa. A fin de cuentas, en la lógica neoliberal, tanto el desarrollo educativo como los desarrollos social, económico y político,  se conciben a partir de cifras de crecimiento o estancamiento, cifras que se plantean a través de fórmulas estadísticas. Literalmente, podemos afirmar que el progreso de las naciones en el siglo XXI son una serie de hechos de realidad “cifrados”, que lo mismo puede medir la “calidad educativa”, que variables de otra naturaleza.
En el Plan Nacional de Desarrollo del gobierno de Enrique Peña Nieto, queda expresado el correlato que se establece entre la calidad educativa y el desarrollo social, económico y político de México:

Un México con Educación de Calidad será sinónimo de un gobierno comprometido con la igualdad de oportunidades y el despliegue de una imaginación renovadora que sea fuente del desarrollo nacional. La educación de calidad será la base para garantizar el derecho de todos los mexicanos a elevar su nivel de vida y contribuir al progreso nacional mediante el desarrollo de sus habilidades, conocimientos y capacidad innovadora e impulsando valores cívicos y éticos, que permitan construir una ciudadanía responsable y solidaria con sus comunidades.

¿Cuál es la relación que se establece en este segmento discursivo del Plan Nacional de Desarrollo 2013–2018, entre la calidad educativa y las posibilidades de resolución de los problemas de sociales, económicos y políticos del país? En primer lugar, es una relación causal: “La educación de calidad será la base para garantizar el derecho de todos los mexicanos a elevar su nivel de vida y contribuir al progreso nacional mediante el desarrollo de sus habilidades, conocimientos y capacidad innovadora…” Este segmento afirma que si tiene lugar la impartición de una educación de calidad, en automático se están asentando las bases para “garantizar” la elevación de vida de los mexicanos y el progreso nacional. Detrás de esta mención que conecta al desarrollo educativo con el desarrollo social, económico y político mediante el concepto de “calidad educativa”, se hace presente la fe neoliberal. La relación causal que se identifica en el segmento discursivo analizado no está garantizada de forma alguna, es un supuesto que se deriva ideológicamente de la teoría del capital humano y de la idea del progreso indetenible, que prosiguen moviendo el destino de las sociedades en el siglo XXI.
El discurso de Pablo Cuarón en el Foro de educación en enero pasado, donde se ponen en juego las variables de la calidad educativa y del desarrollo social, económico y político, está configurado ideológica y teóricamente a partir de la matriz analizada, en la que se hacen presentes los contenidos de la teoría del capital humano y la idea del progreso indetenible. Esto se identifica con claridad en los contenidos del discurso pronunciado por Cuarón:

Hoy hacemos un espacio para hablar de educación, estoy seguro que concuerdan conmigo que el sistema educativo es el ámbito más importante del gobierno, no sólo por los recursos presupuestales y humanos que maneja, sobre todo por su trascendencia, pues lo que se haga en educación contribuye a que todas las demás actividades; sociales, económicas, de salud y de justicia, puedan mejorar y con ello se pueda lograr una sociedad próspera, respetuosa, y sustentable.

Una y otra vez, los discursos de la política educativa establecen relaciones causales y directas entre el impulso de la  calidad educativa y el desarrollo de las sociedades. Se identifica un lugar común, demasiado común en los discursos de la política educativa. En este lugar común hay una trampa discursiva en las maneras de configurar una verdad. Un supuesto de carácter ideológico y teórico es convertido en verdad incuestionable a través de su institucionalización discursiva, al ser repetido cientos de veces en foros, congresos, documentos de política educativa, y mensajes mediáticos transmitidos por diferentes vías (televisión, radio, internet, etc.). Las formaciones de la verdad pasan a través de procesos de institucionalización discursiva (Bordieu, “Qué significa hablar? Economía de los intercambios lingüísticos”, 1985). Lo que ha correlacionado a la variable del impulso a calidad educativa con las variables del desarrollo social, económico y político en México, es el discurso de la política educativa en sí mismo, un discurso repetido hasta el cansancio, un discurso que ha comenzado a perder su efectividad y su potencia retórica, un discurso que comienza a mostrar sus fisuras y sus cansancios.
En la conferencia que Eduardo Andere sostuvo en el Foro de Educación organizado por el gobierno de Javier Corral en enero pasado, se dieron a notar las fisuras y los cansancios del discurso neoliberal. Las maneras de correlacionar a la variable del impulso a calidad educativa con las variables del desarrollo social, económico y político, quedaron expuestas de manera fallida, mostraron su impotencia y su infertilidad. Justo en el centro del discurso de Andere quedo expuesta una fisura, un desgarramiento en la configuración epistemológica del discurso educativo del neoliberalismo.  

IV
En la conferencia que tuvo lugar en el Foro Estatal de Educación, Eduardo Andere señaló que en la definición de los problemas educativos se hacen presentes “obstáculos estructurales” y “obstáculos funcionales”. Entre los “obstáculos estructurales”, Andere identifica tres elementos: la pobreza y la desigualdad, la segregación y exclusión educativa, y los componentes culturales como los usos de la televisión y las nuevas tecnologías. El conferencista reconoce que hay una relación directa entre los problemas educativos que se hacen presentes en las aulas y las escuelas, y los problemas del orden social, como la pobreza y la desigualdad. Pero al momento de plantear soluciones al problema educativo, Andere realiza una operación de deslinde, manifestando que la atención de los problemas educativos requiere ser entendida al margen y a la distancia de los problemas de la pobreza y la desigualdad.

Dadas las estructuras que estuvimos analizando hace ratito, voy a tomar nada más, pobreza contra desempeño educativo… La única forma en que podemos mejorar el desempeño… Sin reducir la pobreza porque eso no depende de nosotros, no en el corto plazo, depende la economía y de la corrupción por supuesto, es desplazando esta curva con una variable externa… Y la única forma es: aumentar la calidad de los servicios educativos.

Primero, el conferencista reconoce que uno de los “obstáculos estructurales” para lograr mejoras a la educación son la pobreza y la desigualdad social, enseguida refiere que la atención de los problemas educativos tiene que darse al margen de los problemas de la pobreza y la desigualdad. En el deslinde que opera discursivamente, el conferencista rompe la relación causal y consecuencial que se establece de los problemas educativos (A),  con los problemas sociales, económicos y políticos (B). Si los problemas sociales, económicos y políticos son causas “estructurales” que tienen que ver directamente con los problemas educativos, ¿por qué razones se les deslinda al momento de atender específicamente a los problemas educativos? El deslinde de Andere es una operación teórica e ideológicamente consciente, que termina por desnudar los mecanismos discursivos a partir de los cuales procede el neoliberalismo.
Al analizar los segmentos discursivos del Plan Nacional de Desarrollo (PND) y de la participación de Cuarón en el Foro Estatal de Educación, se identifica una afirmación en la que se hacen presentes dos variables que se correlacionan de fondo:
A) Los problemas de la calidad educativa.
B) Los problemas del orden social, económico y político, entre los que ubican la pobreza y la desigualdad social.
Tanto el discurso del PND como el discurso de Cuarón, refieren que si se impulsan mejoras a la educación, directamente se abona a la resolución de los problemas del orden social, económico y político. A partir de un análisis lógico del orden causal, los dos discursos admiten que: Si se da lugar a mejoras en A, directamente se da lugar a mejoras en B.
Por otra parte, el discurso de Andere en la conferencia del Foro Estatal de Educación, afirma que los problemas de B (del orden social, económico y político) son uno de los factores “estructurales” que siendo causas, dan lugar al problema de A (la calidad educativa). Es notorio que la relación causal queda invertida, el discurso de Andere no afirma de manera literal que la resolución de los problemas de la variable A, darían lugar a la resolución de los problemas de B, tal como lo afirman los discursos del PND y de Cuarón. El discurso de Andere afirma que los problemas de B, son una de las causas “estructurales” de los problemas de A.
Lo que se hace manifiesto en esta parte, es una relación causal y consecuencial compleja, en la que los problemas de la calidad educativa son a la vez causa y consecuencia de los problemas sociales, económicos y políticos; a la vez que los problemas sociales, económicos y políticos son causas y consecuencias de los problemas de la calidad educativa. Esta relación causal compleja no es abordada con franqueza en los discursos neoliberales de la política educativa, sino que se resguardada, se silencia a través de una serie de procedimientos retóricos cuya sombra ideológica y teórica se configura a partir de los intereses neoliberales: la explotación de millones de hombres y mujeres con la finalidad de acrecentar la riqueza que pertenece unos cuantos, la formación educativa de sujetos que puedan seguir prestándose a la explotación económica, a quienes se les promete la posibilidad de enriquecerse ellos mismos, la posibilidad de tener acceso a mayor riqueza y mayores bienes materiales, aunque sepamos que la mayor parte de esta riqueza (el 90% de la riqueza producida en el mundo) queda reservada para unos cuantos empresarios y políticos.
Lo que se deja ver en el deslinde de Andere, al distanciar y aislar el problema de A (la calidad educativa) de los problemas de B (los problemas del orden social, económico y político) es una acto consciente de ruptura, de quiebre en la compleja relación causal y consecuencial en las conexiones que se establecen discursivamente entre los dos territorios problemáticos. Según el segmento discursivo analizado de Andere, los problemas estructurales de la pobreza y la desigualdad social serían resueltos por la propia economía y por la atención de los problemas relacionados con la corrupción. Pero a lo largo de más de 30 años de neoliberalismo en México, las grandes reformas económicas y políticas que se han generado en México, a las que se les ha referido como “reformas estructurales”, no han logrado resolver los problemas de la pobreza y la desigualdad social, más bien estos problemas se han agudizado y profundizado de manera constante.
En el discurso de Andere, el contexto problemático profundo y complejo de la educación en México, que se configura a partir de componentes sociales, políticos y económicos, es reconocido pero no incluido, es mencionado y enseguida borrado. El conferencista oculta conscientemente a los problemas estructurales de la educación, relacionados con la pobreza, la desigualdad, la corrupción, etc. Pero a la vez que Andere oculta las causas y consecuencias profundas y complejas de los problemas de la educación en México, plantea otras estructuras a partir de las cuales estos problemas tendrían que ser atendidos. Andere asume una estructura “funcionalista” a partir de la cual tendrían que atenderse los problemas educativos en México. Esta estructura del orden “funcional” es el cerebro-mente de los alumnos, entendida como un espacio de intervención piscopolítica.

V
En distintos momentos del discurso pronunciado en la conferencia del Foro de Educación, Andere mencionó que los problemas educativos son fundamentalmente problemas del aprendizaje, y que estos problemas tendrían que ser atendidos considerando las maneras de funcionar del cerebro-mente de los niños:

Y eso es lo que nos hace pensar, actuar, movernos y ser lo que somos. El cerebro está en completo funcionamiento todo el tiempo. De lo que sabemos, es que este cerebro, en su forma más nativa, en su forma primitiva, en sus primeros años de vida cuando está aprendiendo,  hemos logrado detectar, que las neuronas emocionales, las neuronas que producen lo que llamamos sentimientos, las neuronas que producen conocimientos, cuando se destapan juntas, se quedan pegadas para toda la vida. Y créanlo esto se conoce como patrón neuronal…
¿Cómo aprendemos? Aprendemos de la interacción del cerebro que depende de la genética, de nuestros padres, el IQ entre 100 y 120, algunos un poquito más, algunos un poquito menos. Este cerebro interactúa con algo que llamamos medio ambiente, este es el concepto del poder de la mente y es la relación de la genética natural de este cerebro con lo que sucede en el hogar, la escuela, la calle y  la persona, lo que conocemos como crianza, lo que produce el aprendizaje…

La política “smart” (inteligente) de intervención del aprendizaje de Andere,  es una intervención que coloca como centro al cerebro y la mente,  formados y cuidados a través de prácticas de crianza efectivas. En la parte final de la conferencia, Andere proyectó entre las láminas de su exposición el dibujo del cerebro y del sistema nervioso periférico, separados del cuerpo y del contexto educativo, como una entidad que existiera en sí misma en su condición física,  psíquica y espiritual. Al mismo tiempo que Andere borró de un plumazo al contexto problemático de la educación (los problemas sociales, económico y políticos), borró también al cuerpo de los niños, y proyectó únicamente la imagen del cerebro y el sistema nervioso en una operación claramente psicopolítica. La tesis de Andere para resolver los problemas del aprendizaje se fundamentan en una intervención piscopolítica. El concepto de “piscopolítica” ha sido planteado recientemente por Byung-Chul Han (“Piscopolítica”, 2014):

La técnica de poder propia del neoliberalismo adquiere una forma sutil, flexible, inteligente, y escapa a toda visibilidad. El sujeto sometido no es siquiera consciente de su sometimiento. El entramado de dominación le queda totalmente oculto. De ahí que se presuma libre… Radicalmente más eficiente es la técnica de poder que cuida de que los hombres se sometan por sí mismos al entramado de dominación. Quiere activar, motivar, optimizar y no obstaculizar y someter… El poder inteligente, amable, no opera de frente contra la voluntad de los sujetos sometidos, sino que dirige esa voluntad a su favor. Es más afirmativo que negador, más seductor que represor.

Según Byung-Chul Han, en la era neoliberal el poder disciplinario analizado por Foucault ha sido sustituido por un poder que actúa en un nivel psicopolítico, a través de sutiles mecanismos de dominación psicológica. El poder disciplinario teorizado por Foucault se ejerce desde una “otredad”, desde una posición externa al sujeto dominado. El control y la vigilancia le son impuestos externamente al sujeto mediante  discursos, reglamentaciones, posiciones de autoridad, etc. La sociedad neoliberal ha dejado de ser disciplinaria, es una “sociedad del rendimiento”,  en la que existen los “sujetos del rendimiento”.  Estos sujetos han pasado ya por la fase disciplinaria, y no requieren de un control y de una vigilancia externos sobre sus formas de pensar y de vivir. Sino que son  sujetos que se someten a sí mismos. En lugar de una dominación externa, se presenta una positividad exaltada, la positividad de  “la superproducción, el superrendimiento y la supercomunicación”. Superproducción de bienes y servicios que son parte de la lógica del mercado neoliberal. Superrendimiento de los sujetos en el mundo del trabajo y en la vida escolar. Supercomunicación que tiene lugar en el internet y en los medios de comunicación masiva. La estancia en la prisión, en un hospital psiquiátrico o en una escuela, con el fin de disciplinar externamente a los sujetos,  ya no sería del todo necesaria, porque interiormente los sujetos han elaborado en su pensamiento y en sus formas de vida, mecanismos de auto-disciplinamiento, con la finalidad de producir, rendir y comunicarse  ilimitadamente.
Entre los elementos que resultan clave para resolver los problemas educativos a través de la intervención del cerebro-mente, Andere refiere mecanismos piscológicos de “autocontrol” y “autorregulación” ligados al componente de la educación socioemocional.

Habilidades cognitiva, habilidades metacognitivas, habilidades co-cogntivas que tienen que ver con las emociones, y finalmente la función ejecutiva, el gran inhibidor que nos permite tomar decisiones de adultos. ¿Qué hace esta función ejecutiva? Toma todos los elementos, habilidades que tenemos en el cerebro,  y toma una decisión. Es extremadamente difícil, que el cerebro racional, el más joven que tenemos,  le gane al cerebro reptiliano o al cerebro emocional mamífero que tiene millones de años de evolución. Cualquiera de ustedes que haya estado enamorado sabe que la amígdala le gana a la razón, siempre. ¿Y cuál es la única forma de dominar o controlar estos impulsos amigdalianos…? Trabajo cognitivo, trabajo racional. Esto nos lleva, ¿a cuál es la principal habilidad que debemos enseñarle a nuestros niños cuando están en preescolar, desde los 4 años de edad? No es ni a leer, ni los números. El niño debe jugar, nosotros le llamamos juego, pero en realidad está trabajando.  ¿Qué es lo que de repente unos psicólogos en la década de los sesenta dijeron, qué debemos enseñarles a nuestros niños? La famosa facultad del autocontrol, de la autoregulación, que quiere decir: yo puedo controlar mis impulsos por hacer algo emocional como algo racional

Elaboración de conexiones entre la parte racional y la parte emocional del ser humano, dispositivos para fortalecer el “autocontrol” y la “autorregulación” a través de mecanismos pedagógicos que puedan resultar parecidos a la creación de patrones neuronales, mediante la repetición de actos que terminan convirtiéndose en patrones emocionales y racionales. Dominar el instinto a través de la razón para terminar dominándose a uno mismo. En la era neoliberal, la dominación empieza y termina en uno mismo, lo que se despliega a partir de este horizonte, es la pro-creación de dispositivos para que los seres humanos vayan aprendiendo sutilmente maneras de dominarse a sí mismos, de motivarse para trabajar y rendir hasta el cansancio (superrendimiento), motivarse para producir bienes y servicios de forma desmesurada (superproducción) y para comunicarse sin límites proscritos (supercomunicación). La vida puede irse vaciando en los pequeños dominios de la persecución del uno mismo, para no cansarse, para no detenerse, mientras la vigilancia y la dominación van tomando la forma de un espejo.