sábado, 6 de mayo de 2017

Los rastros del neoliberalismo, un análisis del discurso en el foro estatal de educación en Chihuahua





I
El martes 10 de enero de 2017, funcionarios, académicos, investigadores y maestros de distintos niveles educativos, se reunieron en la ciudad de Chihuahua en torno al Foro de Educación con la intención de participar en la elaboración del proyecto educativo del gobierno de Javier Corral. En el transcurso de esa mañana, cientos de voces expusieron sus ponencias  en diferentes mesas.
Los foros para trazar la política educativa se repiten cada sexenio. Un foro es un escaparate para sostener que las políticas públicas se definen a través de la participación y la consulta de los interesados y los especialistas. Se supone que la función de un foro es consultiva en un sentido inclusivo y pluralista, pero lo que de fondo se pretende es una justificación política en el trazado de los planes de gobierno. Se busca hacernos creer que las políticas públicas se definen mediante la pluralidad y la inclusión de las distintas voces, pero a fin de cuentas, los filtros previos y posteriores al foro permiten una selección ideológica y teórica de las propuestas, cuyos fines se explican a partir de los intereses de los gobernantes en turno. Las voces que se hacen presentes en los foros son sometidas a una operación de jerarquización y descarte. En el documento final, unas voces tienen cabida y otras no.
El foro de educación  fue inaugurado por un discurso del secretario de educación, Pablo Cuarón. La participación del secretario de educación abordó dos variables cuyas conexiones han dado lugar a numerosos debates educativos. Cuarón se refirió a la "calidad educativa", un concepto que en las últimas décadas ha quedado sujeto a una serie de definiciones de la política educativa que se derivan ideológica y estrátegicamente de las premisas del neoliberalismo. Posteriormente, se refirió a los problemas como la pobreza, la violencia, la corrupción, etc., cuya presencia se torna conflictiva en la actual coyuntura política de Chihuahua y de México. En el discurso de Cuarón las conexiones entre la calidad educativa y los grandes problemas sociales quedaron aparentemente manifiestas, pero en el fondo los dos problemas forman parte de un mapa social e histórico que no ha logrado ser descifrado con claridad en la definición y la puesta en marcha de las políticas educativas. Desde 1980 hasta la fecha, en las políticas educativas emanadas de los gobiernos impulsores del neoliberalismo, el problema de la calidad educativa no logra ser conectado a profundidad con la resolución de los problemas sociales que se han agudizado desde entonces.
La calidad educativa y  los problemas sociales que se han agravado en la era neoliberal, son dos variables que se asumen a partir de una conexión aparentemente directa e incuestionable en los discursos de políticos y educadores. ¿Pero, qué es lo que está detrás de esta aparente relación entre los supuestos de la calidad educativa y los problemas sociales cuya configuración es variada y compleja? ¿Cómo se correlacionan el problema de la calidad educativa y los problemas sociales en los discursos de las políticas públicas de la era neoliberal en México? En el presente artículo, estas preguntas son tomadas como eje para analizar los discursos de Pablo Cuarón y del conferencista Eduardo Andere en el Foro de Educación, que se llevó a cabo en Chihuahua en enero pasado. Al analizar los discursos de Cuarón y Andere, se revisan las conexiones entre los componentes teóricos e ideológicos del concepto de “calidad educativa” y el trazado de las políticas educativas que buscan atender indirecta o directamente los grandes problemas sociales de México.

II
Las coincidencias teóricas e ideológicas entre los discursos del doctor Eduardo Andere, conferencista en el Foro de Educación, y  Pablo Cuarón, secretario de educación en el gobierno panista de Javier Corral, se detectan a partir de lo que Van Dijk (“Discurso y contexto. Un enfoque sociocognitivo”, 2012) refiere como los “contextos globales”, que se definen por las estructuras sociales, políticas, culturales e históricas en las que tienen lugar los acontecimientos comunicativos. Los discursos de Andere y de Cuarón se correlacionan a partir de una serie de estructuras institucionales cuyos orígenes y desarrollo son parte de una matriz histórica del neoliberalismo.
La biografía política de Pablo Cuarón, lo conecta con la clase empresarial y con una serie de instituciones educativas que han soportado ideológica y políticamente al neoliberalismo en México. Según el currículo que presentó al momento de asumir el cargo de secretario de educación en Chihuahua (“El Diario de Chihuahua”, 5 de octubre de 2016), Cuarón ha sido integrante del Consejo Consultor de Banamex Citicorp, presidente del Consejo de Administración de Inmuebles Tomochi S.A. de C.V., presidente de Crédito Patrimonial S.A. de C.V. También se ha desempeñado como presidente del Consejo del Tecnológico de Monterrey, fue dirigente de la Coparmex Juárez entre 1992-1994, además participa desde 1996 en la Fundación del Empresariado Chihuahuense (Fechac), a la que presidió entre 2002 y 2008.
Por su parte, el conferencista del Foro de Educación, Eduardo Andere, es un académico e investigador formado en instituciones universitarias que han sido semilleros de los tecnócratas que han impulsado el neoliberalismo. Egresado de la licenciatura en derecho por la Universidad Iberoamericana, su tesis obtuvo el Primer Premio de Economía otorgado por Banamex. Posteriormente, Andere estudio dos maestrías en Estados Unidos, una en Harvard y otra en la universidad de Boston. El grado de Doctor fue obtenido por Andere en esta última universidad. En el plano periodístico, Andere es columnista invitado del periódico “Reforma”, un medio cuyas raíces periodísticas se remontan hasta Monterrey, Nuevo León, cuna de la clase empresarial mexicana.
La matriz ideológico-discursiva que conecta a Pablo Cuarón y Eduardo Andere, forma parte de una genealogía en la que pueden mapearse instituciones educativas (Universidad Iberoamericana, Tecnológico de Monterrey, Universidad La Salle, Universidad de Harvard, etc.) al lado de instituciones bancarias y empresariales (Banamex, Coparmex, Fechac, etc.). Estamos hablando de una genealogía del neoliberalismo en México, cuya configuración se deriva de diversas instituciones educativas, empresariales y bancarias. Esta genealogía  termina encarnándose  en personas concretas, en nombres y sujetos que se insertan estratégicamente en los espacios desde los cuales se definen las políticas públicas en educación y en otros rubros.  
Cuarón y Andere han sido piezas del ajedrez neoliberal, que se desplazan lo mismo en línea recta que diametralmente, o quizá de la forma en que lo hacen los caballos, con el trazo de una L, con una aparente vuelta hacia la izquierda, pero sin perder la inercia de los movimientos que jalan y trazan los caminos hacia la derecha neoliberal. Una de las estrategias de las fuerzas neoliberales en México y el mundo, es dar aparentes virajes hacia la izquierda, ir ocupando territorios que históricamente han sido bastiones de la izquierda, para luego intervenirlos y trastocarlos  mediante mecanismos discursivos y mediante la generación de una serie de políticas que lentamente han ido inclinando la balanza de las definiciones ideológicas y políticas hacia la derecha, hacia los intereses del neoliberalismo.  
La historia de la socialdemocracia en Europa, que tiene su capítulo más actual en la propuesta de la “tercera vía” de Anthony Giddens, arroja una serie de rastros para analizar los mecanismos a partir de los cuales la izquierda es jalonada hacia el espectro político de la derecha. En México, la más cercana evidencia de las formas en que la izquierda ha sido conducida a los territorios de la derecha neoliberal, está en el PRD y la firma del Pacto por México, al lado del priismo y el panismo. Las confluencias entre la izquierda y la derecha son territorios procreados con la finalidad de adelgazar la resistencia de las izquierdas ante los embates del neoliberalismo.

III
Todavía se afirma con vehemencia que la educación es un motor cuyos beneficios permiten impulsar el desarrollo social, económico y político de las naciones y las personas. Esta tesis se fundamenta en la teoría del capital humano elaborada por Theodore William Schultz. Para la teoría del capital humano, la educación que forma y profesionaliza a los sujetos que se insertan en el mundo laboral y social, es una inversión que a mediano o largo plazo derivaría en mejoras para la vida de las naciones y las personas. El sustento ideológico de la teoría del capital humano está fijado en la idea del progreso indetenible, que se ha formado y sostenido a lo largo de los dos últimos siglos. Tanto para las ideologías de derecha (ancladas al capitalismo y el liberalismo económico) como para las ideologías de izquierda (ancladas en Marx), la idea del progreso  es una tesis de la que no puede dudarse. En los últimos siglos, la figura ideológica del progreso, ha llegado a tomar el papel que jugaron las  figuras del “paraíso” y el “cielo” entre los cristianos de la edad media. Las posibilidades de desarrollo colectivo o individual consisten en progresar o estancarse, progresar o perecer, y el progreso ha de estar supeditado al orden de la economía y a la posesión de bienes del orden material. Estamos hablando de una monetarización y una materialización del paraíso ideológicamente concebido a partir del orden neoliberal progresista. Ya Walter Benjamín analizó a la configuración ideológica del capitalismo bajo la forma de una religiosidad.
Las conexiones de la calidad educativa con los componentes sociales, económicos y políticos, se derivan de este ímpetu progresista que exige cifras de mejora y crecimiento a toda costa. A fin de cuentas, en la lógica neoliberal, tanto el desarrollo educativo como los desarrollos social, económico y político,  se conciben a partir de cifras de crecimiento o estancamiento, cifras que se plantean a través de fórmulas estadísticas. Literalmente, podemos afirmar que el progreso de las naciones en el siglo XXI son una serie de hechos de realidad “cifrados”, que lo mismo puede medir la “calidad educativa”, que variables de otra naturaleza.
En el Plan Nacional de Desarrollo del gobierno de Enrique Peña Nieto, queda expresado el correlato que se establece entre la calidad educativa y el desarrollo social, económico y político de México:

Un México con Educación de Calidad será sinónimo de un gobierno comprometido con la igualdad de oportunidades y el despliegue de una imaginación renovadora que sea fuente del desarrollo nacional. La educación de calidad será la base para garantizar el derecho de todos los mexicanos a elevar su nivel de vida y contribuir al progreso nacional mediante el desarrollo de sus habilidades, conocimientos y capacidad innovadora e impulsando valores cívicos y éticos, que permitan construir una ciudadanía responsable y solidaria con sus comunidades.

¿Cuál es la relación que se establece en este segmento discursivo del Plan Nacional de Desarrollo 2013–2018, entre la calidad educativa y las posibilidades de resolución de los problemas de sociales, económicos y políticos del país? En primer lugar, es una relación causal: “La educación de calidad será la base para garantizar el derecho de todos los mexicanos a elevar su nivel de vida y contribuir al progreso nacional mediante el desarrollo de sus habilidades, conocimientos y capacidad innovadora…” Este segmento afirma que si tiene lugar la impartición de una educación de calidad, en automático se están asentando las bases para “garantizar” la elevación de vida de los mexicanos y el progreso nacional. Detrás de esta mención que conecta al desarrollo educativo con el desarrollo social, económico y político mediante el concepto de “calidad educativa”, se hace presente la fe neoliberal. La relación causal que se identifica en el segmento discursivo analizado no está garantizada de forma alguna, es un supuesto que se deriva ideológicamente de la teoría del capital humano y de la idea del progreso indetenible, que prosiguen moviendo el destino de las sociedades en el siglo XXI.
El discurso de Pablo Cuarón en el Foro de educación en enero pasado, donde se ponen en juego las variables de la calidad educativa y del desarrollo social, económico y político, está configurado ideológica y teóricamente a partir de la matriz analizada, en la que se hacen presentes los contenidos de la teoría del capital humano y la idea del progreso indetenible. Esto se identifica con claridad en los contenidos del discurso pronunciado por Cuarón:

Hoy hacemos un espacio para hablar de educación, estoy seguro que concuerdan conmigo que el sistema educativo es el ámbito más importante del gobierno, no sólo por los recursos presupuestales y humanos que maneja, sobre todo por su trascendencia, pues lo que se haga en educación contribuye a que todas las demás actividades; sociales, económicas, de salud y de justicia, puedan mejorar y con ello se pueda lograr una sociedad próspera, respetuosa, y sustentable.

Una y otra vez, los discursos de la política educativa establecen relaciones causales y directas entre el impulso de la  calidad educativa y el desarrollo de las sociedades. Se identifica un lugar común, demasiado común en los discursos de la política educativa. En este lugar común hay una trampa discursiva en las maneras de configurar una verdad. Un supuesto de carácter ideológico y teórico es convertido en verdad incuestionable a través de su institucionalización discursiva, al ser repetido cientos de veces en foros, congresos, documentos de política educativa, y mensajes mediáticos transmitidos por diferentes vías (televisión, radio, internet, etc.). Las formaciones de la verdad pasan a través de procesos de institucionalización discursiva (Bordieu, “Qué significa hablar? Economía de los intercambios lingüísticos”, 1985). Lo que ha correlacionado a la variable del impulso a calidad educativa con las variables del desarrollo social, económico y político en México, es el discurso de la política educativa en sí mismo, un discurso repetido hasta el cansancio, un discurso que ha comenzado a perder su efectividad y su potencia retórica, un discurso que comienza a mostrar sus fisuras y sus cansancios.
En la conferencia que Eduardo Andere sostuvo en el Foro de Educación organizado por el gobierno de Javier Corral en enero pasado, se dieron a notar las fisuras y los cansancios del discurso neoliberal. Las maneras de correlacionar a la variable del impulso a calidad educativa con las variables del desarrollo social, económico y político, quedaron expuestas de manera fallida, mostraron su impotencia y su infertilidad. Justo en el centro del discurso de Andere quedo expuesta una fisura, un desgarramiento en la configuración epistemológica del discurso educativo del neoliberalismo.  

IV
En la conferencia que tuvo lugar en el Foro Estatal de Educación, Eduardo Andere señaló que en la definición de los problemas educativos se hacen presentes “obstáculos estructurales” y “obstáculos funcionales”. Entre los “obstáculos estructurales”, Andere identifica tres elementos: la pobreza y la desigualdad, la segregación y exclusión educativa, y los componentes culturales como los usos de la televisión y las nuevas tecnologías. El conferencista reconoce que hay una relación directa entre los problemas educativos que se hacen presentes en las aulas y las escuelas, y los problemas del orden social, como la pobreza y la desigualdad. Pero al momento de plantear soluciones al problema educativo, Andere realiza una operación de deslinde, manifestando que la atención de los problemas educativos requiere ser entendida al margen y a la distancia de los problemas de la pobreza y la desigualdad.

Dadas las estructuras que estuvimos analizando hace ratito, voy a tomar nada más, pobreza contra desempeño educativo… La única forma en que podemos mejorar el desempeño… Sin reducir la pobreza porque eso no depende de nosotros, no en el corto plazo, depende la economía y de la corrupción por supuesto, es desplazando esta curva con una variable externa… Y la única forma es: aumentar la calidad de los servicios educativos.

Primero, el conferencista reconoce que uno de los “obstáculos estructurales” para lograr mejoras a la educación son la pobreza y la desigualdad social, enseguida refiere que la atención de los problemas educativos tiene que darse al margen de los problemas de la pobreza y la desigualdad. En el deslinde que opera discursivamente, el conferencista rompe la relación causal y consecuencial que se establece de los problemas educativos (A),  con los problemas sociales, económicos y políticos (B). Si los problemas sociales, económicos y políticos son causas “estructurales” que tienen que ver directamente con los problemas educativos, ¿por qué razones se les deslinda al momento de atender específicamente a los problemas educativos? El deslinde de Andere es una operación teórica e ideológicamente consciente, que termina por desnudar los mecanismos discursivos a partir de los cuales procede el neoliberalismo.
Al analizar los segmentos discursivos del Plan Nacional de Desarrollo (PND) y de la participación de Cuarón en el Foro Estatal de Educación, se identifica una afirmación en la que se hacen presentes dos variables que se correlacionan de fondo:
A) Los problemas de la calidad educativa.
B) Los problemas del orden social, económico y político, entre los que ubican la pobreza y la desigualdad social.
Tanto el discurso del PND como el discurso de Cuarón, refieren que si se impulsan mejoras a la educación, directamente se abona a la resolución de los problemas del orden social, económico y político. A partir de un análisis lógico del orden causal, los dos discursos admiten que: Si se da lugar a mejoras en A, directamente se da lugar a mejoras en B.
Por otra parte, el discurso de Andere en la conferencia del Foro Estatal de Educación, afirma que los problemas de B (del orden social, económico y político) son uno de los factores “estructurales” que siendo causas, dan lugar al problema de A (la calidad educativa). Es notorio que la relación causal queda invertida, el discurso de Andere no afirma de manera literal que la resolución de los problemas de la variable A, darían lugar a la resolución de los problemas de B, tal como lo afirman los discursos del PND y de Cuarón. El discurso de Andere afirma que los problemas de B, son una de las causas “estructurales” de los problemas de A.
Lo que se hace manifiesto en esta parte, es una relación causal y consecuencial compleja, en la que los problemas de la calidad educativa son a la vez causa y consecuencia de los problemas sociales, económicos y políticos; a la vez que los problemas sociales, económicos y políticos son causas y consecuencias de los problemas de la calidad educativa. Esta relación causal compleja no es abordada con franqueza en los discursos neoliberales de la política educativa, sino que se resguardada, se silencia a través de una serie de procedimientos retóricos cuya sombra ideológica y teórica se configura a partir de los intereses neoliberales: la explotación de millones de hombres y mujeres con la finalidad de acrecentar la riqueza que pertenece unos cuantos, la formación educativa de sujetos que puedan seguir prestándose a la explotación económica, a quienes se les promete la posibilidad de enriquecerse ellos mismos, la posibilidad de tener acceso a mayor riqueza y mayores bienes materiales, aunque sepamos que la mayor parte de esta riqueza (el 90% de la riqueza producida en el mundo) queda reservada para unos cuantos empresarios y políticos.
Lo que se deja ver en el deslinde de Andere, al distanciar y aislar el problema de A (la calidad educativa) de los problemas de B (los problemas del orden social, económico y político) es una acto consciente de ruptura, de quiebre en la compleja relación causal y consecuencial en las conexiones que se establecen discursivamente entre los dos territorios problemáticos. Según el segmento discursivo analizado de Andere, los problemas estructurales de la pobreza y la desigualdad social serían resueltos por la propia economía y por la atención de los problemas relacionados con la corrupción. Pero a lo largo de más de 30 años de neoliberalismo en México, las grandes reformas económicas y políticas que se han generado en México, a las que se les ha referido como “reformas estructurales”, no han logrado resolver los problemas de la pobreza y la desigualdad social, más bien estos problemas se han agudizado y profundizado de manera constante.
En el discurso de Andere, el contexto problemático profundo y complejo de la educación en México, que se configura a partir de componentes sociales, políticos y económicos, es reconocido pero no incluido, es mencionado y enseguida borrado. El conferencista oculta conscientemente a los problemas estructurales de la educación, relacionados con la pobreza, la desigualdad, la corrupción, etc. Pero a la vez que Andere oculta las causas y consecuencias profundas y complejas de los problemas de la educación en México, plantea otras estructuras a partir de las cuales estos problemas tendrían que ser atendidos. Andere asume una estructura “funcionalista” a partir de la cual tendrían que atenderse los problemas educativos en México. Esta estructura del orden “funcional” es el cerebro-mente de los alumnos, entendida como un espacio de intervención piscopolítica.

V
En distintos momentos del discurso pronunciado en la conferencia del Foro de Educación, Andere mencionó que los problemas educativos son fundamentalmente problemas del aprendizaje, y que estos problemas tendrían que ser atendidos considerando las maneras de funcionar del cerebro-mente de los niños:

Y eso es lo que nos hace pensar, actuar, movernos y ser lo que somos. El cerebro está en completo funcionamiento todo el tiempo. De lo que sabemos, es que este cerebro, en su forma más nativa, en su forma primitiva, en sus primeros años de vida cuando está aprendiendo,  hemos logrado detectar, que las neuronas emocionales, las neuronas que producen lo que llamamos sentimientos, las neuronas que producen conocimientos, cuando se destapan juntas, se quedan pegadas para toda la vida. Y créanlo esto se conoce como patrón neuronal…
¿Cómo aprendemos? Aprendemos de la interacción del cerebro que depende de la genética, de nuestros padres, el IQ entre 100 y 120, algunos un poquito más, algunos un poquito menos. Este cerebro interactúa con algo que llamamos medio ambiente, este es el concepto del poder de la mente y es la relación de la genética natural de este cerebro con lo que sucede en el hogar, la escuela, la calle y  la persona, lo que conocemos como crianza, lo que produce el aprendizaje…

La política “smart” (inteligente) de intervención del aprendizaje de Andere,  es una intervención que coloca como centro al cerebro y la mente,  formados y cuidados a través de prácticas de crianza efectivas. En la parte final de la conferencia, Andere proyectó entre las láminas de su exposición el dibujo del cerebro y del sistema nervioso periférico, separados del cuerpo y del contexto educativo, como una entidad que existiera en sí misma en su condición física,  psíquica y espiritual. Al mismo tiempo que Andere borró de un plumazo al contexto problemático de la educación (los problemas sociales, económico y políticos), borró también al cuerpo de los niños, y proyectó únicamente la imagen del cerebro y el sistema nervioso en una operación claramente psicopolítica. La tesis de Andere para resolver los problemas del aprendizaje se fundamentan en una intervención piscopolítica. El concepto de “piscopolítica” ha sido planteado recientemente por Byung-Chul Han (“Piscopolítica”, 2014):

La técnica de poder propia del neoliberalismo adquiere una forma sutil, flexible, inteligente, y escapa a toda visibilidad. El sujeto sometido no es siquiera consciente de su sometimiento. El entramado de dominación le queda totalmente oculto. De ahí que se presuma libre… Radicalmente más eficiente es la técnica de poder que cuida de que los hombres se sometan por sí mismos al entramado de dominación. Quiere activar, motivar, optimizar y no obstaculizar y someter… El poder inteligente, amable, no opera de frente contra la voluntad de los sujetos sometidos, sino que dirige esa voluntad a su favor. Es más afirmativo que negador, más seductor que represor.

Según Byung-Chul Han, en la era neoliberal el poder disciplinario analizado por Foucault ha sido sustituido por un poder que actúa en un nivel psicopolítico, a través de sutiles mecanismos de dominación psicológica. El poder disciplinario teorizado por Foucault se ejerce desde una “otredad”, desde una posición externa al sujeto dominado. El control y la vigilancia le son impuestos externamente al sujeto mediante  discursos, reglamentaciones, posiciones de autoridad, etc. La sociedad neoliberal ha dejado de ser disciplinaria, es una “sociedad del rendimiento”,  en la que existen los “sujetos del rendimiento”.  Estos sujetos han pasado ya por la fase disciplinaria, y no requieren de un control y de una vigilancia externos sobre sus formas de pensar y de vivir. Sino que son  sujetos que se someten a sí mismos. En lugar de una dominación externa, se presenta una positividad exaltada, la positividad de  “la superproducción, el superrendimiento y la supercomunicación”. Superproducción de bienes y servicios que son parte de la lógica del mercado neoliberal. Superrendimiento de los sujetos en el mundo del trabajo y en la vida escolar. Supercomunicación que tiene lugar en el internet y en los medios de comunicación masiva. La estancia en la prisión, en un hospital psiquiátrico o en una escuela, con el fin de disciplinar externamente a los sujetos,  ya no sería del todo necesaria, porque interiormente los sujetos han elaborado en su pensamiento y en sus formas de vida, mecanismos de auto-disciplinamiento, con la finalidad de producir, rendir y comunicarse  ilimitadamente.
Entre los elementos que resultan clave para resolver los problemas educativos a través de la intervención del cerebro-mente, Andere refiere mecanismos piscológicos de “autocontrol” y “autorregulación” ligados al componente de la educación socioemocional.

Habilidades cognitiva, habilidades metacognitivas, habilidades co-cogntivas que tienen que ver con las emociones, y finalmente la función ejecutiva, el gran inhibidor que nos permite tomar decisiones de adultos. ¿Qué hace esta función ejecutiva? Toma todos los elementos, habilidades que tenemos en el cerebro,  y toma una decisión. Es extremadamente difícil, que el cerebro racional, el más joven que tenemos,  le gane al cerebro reptiliano o al cerebro emocional mamífero que tiene millones de años de evolución. Cualquiera de ustedes que haya estado enamorado sabe que la amígdala le gana a la razón, siempre. ¿Y cuál es la única forma de dominar o controlar estos impulsos amigdalianos…? Trabajo cognitivo, trabajo racional. Esto nos lleva, ¿a cuál es la principal habilidad que debemos enseñarle a nuestros niños cuando están en preescolar, desde los 4 años de edad? No es ni a leer, ni los números. El niño debe jugar, nosotros le llamamos juego, pero en realidad está trabajando.  ¿Qué es lo que de repente unos psicólogos en la década de los sesenta dijeron, qué debemos enseñarles a nuestros niños? La famosa facultad del autocontrol, de la autoregulación, que quiere decir: yo puedo controlar mis impulsos por hacer algo emocional como algo racional

Elaboración de conexiones entre la parte racional y la parte emocional del ser humano, dispositivos para fortalecer el “autocontrol” y la “autorregulación” a través de mecanismos pedagógicos que puedan resultar parecidos a la creación de patrones neuronales, mediante la repetición de actos que terminan convirtiéndose en patrones emocionales y racionales. Dominar el instinto a través de la razón para terminar dominándose a uno mismo. En la era neoliberal, la dominación empieza y termina en uno mismo, lo que se despliega a partir de este horizonte, es la pro-creación de dispositivos para que los seres humanos vayan aprendiendo sutilmente maneras de dominarse a sí mismos, de motivarse para trabajar y rendir hasta el cansancio (superrendimiento), motivarse para producir bienes y servicios de forma desmesurada (superproducción) y para comunicarse sin límites proscritos (supercomunicación). La vida puede irse vaciando en los pequeños dominios de la persecución del uno mismo, para no cansarse, para no detenerse, mientras la vigilancia y la dominación van tomando la forma de un espejo.