I.- El laicismo es un discurso de
contenido ideológico y político que tendría que ser rastreado tomando en cuenta
los conceptos de “herkunft” (procedencia) y “entstehung” (“emergencia”) que
Foucault plantea en el ensayo “Nietzsche, la genealogía, la historia”. El
laicismo no tendría que ser entendido a partir de una historicidad lineal, no
hay que revisar los orígenes ni la evolución histórica del laicismo. Hay que
analizar cómo es que los discursos sobre el laicismo se originaron en un
momento histórico determinado, detrás de una serie de intereses ideológicos y políticos que
pretenden darle forma a un proyecto político cuyo epicentro es el estado
moderno (la procedencia). Hay que analizar cómo los discursos sobre el laicismo
vuelven a surgir de diferentes formas y con distintas intensidades en
determinados momentos de la historia (la emergencia).
En este momento en el que se aviva el
debate sobre el laicismo en Chihuahua por el caso del “Pato” Ávila, hay una
forma específica de su “emergencia”. Hay un re-surgimiento del discurso del
laicismo que tendría que ser analizado en los términos de su especificidad.
¿Por qué razones en este momento histórico en Chihuahua hay una “emergencia”,
un re-surgimiento del laicismo que se manifiesta a partir del caso del amparo
que Rodolfo Leyva plantea contra el “Pato” Ávila por su participación en el consejo
de atención a las víctimas? ¿Cuáles son los contenidos ideológicos y políticos del laicismo
que re-surgen con este debate? ¿Cómo estos contenidos se desdoblan y toman la
forma de una confrontación ideológica y política?
El viernes 4 de agosto, Rodolfo Leyva
impartió ante los militantes de Morena la conferencia “En defensa de la
laicidad”. Los morenistas son militantes del liberalismo juarista, esto queda
manifiesto en las preferencias ideológicas de López Obrador. Hace algunas
semanas estuvo en Chihuahua Paco Ignacio Taibo presentando su libro “Patria”,
en el que rescata la historia de los liberales mexicanos del siglo XIX, el
evento fue un hervidero de morenistas. La coincidencia es obvia, los morenistas
se asoman al liberalismo como plataforma ideológica, lo mismo a través de Paco
Ignacio Taibo que a través de Rodolfo Leyva. Aunque los contenidos ideológicos
de la obra de Taibo y del alegato de Leyva son diferentes. La obra de Taibo
pondera la entrega patriótica de los liberales mexicanos del siglo XIX en su
afán por construir la nación mexicana. El alegato de Leyva subraya la
separación entre la iglesia y el estado.
Lo que queda demostrado son usos
políticos del laicismo. Quizá este sea el rasgo más notorio del re-surgimiento
del laicismo en las semanas recientes: los usos del laicismo como arma y como
armadura política en un momento de álgida crítica y confrontación hacia el
gobierno de Javier Corral, los usos del laicismo como herramienta para
apuntalar a una fuerza política hacia las elecciones del 2018.
En los recientes debates sobre el
tema, detrás de la trama ideológica del laicismo, hay una trama política que se
proyecta hacia el escenario electoral del 2018. Hasta el momento, los
morenistas son quienes mejor han capitalizado el tema. Lo que se manifiesta
detrás de los debates de fondo ideológico, son los usos pragmáticos del
laicismo en las formas de hacer política. A fin de cuentas, la ideología se
convierte en un artefacto de productividad y/o improductividad política.
En su forma ideológica, el laicismo
pareciera ser puro en sus aspiraciones patrióticas y cívicas. Pero en el
terreno de la lucha por el poder, el laicismo es impuro a partir de su
configuración facciosa.
II.- El laicismo es una doctrina
jurídico-política que en términos discursivos toma la forma de una ideología,
hay que escudriñar entonces no sus grandes logros, no sus grandes
positividades, sino sus hendiduras, sus espacios claroscuros y sus lastres. Hay
que asomarnos a las impurezas del laicismo.
El laicismo es una doctrina moderna que
traza una separación entre el estado y la iglesia. A través del laicismo como
ideología, el estado ha tomado el lugar que antes tuvo la iglesia. El laicismo
pretende desacralizar al ejercicio del poder para ponerlo en las manos y la
voluntad de los hombres, a distancia de dios y de la iglesia. Pero en el orden
gubernamental, en las maneras de ejercerse como forma de gobierno, el laicismo
trae consigo sus propias formas de religiosidad y sus propios mitos.
Michael Foucault identifica el origen
de las técnicas gubernamentales modernas con el modelo de la pastoral
cristiana, las formas de gobierno del estado laico tomaron como modelo al
“gobierno de las almas” que la iglesia ejerció a lo largo de la edad media
(“Seguridad, territorio, población, 2006) . El papel que jugaron los púlpitos
de la edad media ha sido sustituido por el papel que juegan hoy las tribunas
políticas de los gobernantes y los estrados de jueces y magistrados. Las formas
de convivencia humana que fueron regidas por los mandamientos cristianos, hoy
son gobernadas por los preceptos constitucionales. Las formas y los contenidos
de las ceremonias religiosas han sido trasladadas hacia las ceremonias cívicas
rodeadas de discursos, cánticos (el himno nacional y el himno de Chihuahua) y
símbolos (la bandera nacional y escudo) que unen al cielo con la tierra en la
promesa por un mundo mejor.
La disciplina y el control de las
almas y los cuerpos que antes estaban en las manos de los pastores de la
iglesia (los sacerdotes) ha sido trasladada hacia la santa trinidad del
laicismo: el poder ejecutivo, legislativo y judicial. En el fondo, el laicismo
trae consigo sus propias formas de religiosidad y sus propios mitos.
En este momento histórico en el que
los fundamentos del estado y la sociedad moderna se han ido desmoronando, los
discursos sobre el laicismo traen consigo un tono de oquedad. El “estado”
(Maquiavelo) ya no es garante de la paz ni la tranquilidad social. La
“soberanía” (Rousseau) ya no reside en el pueblo. El “gobierno” es una entidad
difusa rebasada por la desconfianza ciudadana. ¿Qué significa entonces la idea
del “laicismo” en un régimen de politicidad cuyos fundamentos se
desbarrancan?...