viernes, 25 de octubre de 2013

La risa y la ironía como formas de resistencia desde América Latina (Notas para la mesa de Barroco y neobarroco, XXXV Semana del Humanismo, en el 50 aniversario de la Facultad de Filosofía y Letras de la UACH)



Nota introductoria
El jueves 24 de octubre, en el marco de la XXXV Semana del Humanismo de la Facultad de Filosofía y Letras de la UACH, me tocó participar en la mesa de Barroco y neobarroco. En el evento se imprimió un toque neobarroco donde la risa y la ironía fueron parte del esquema de organización. El maestro Eduardo Ibáñez se disfrazó de Virrey, la maestra Paola Chaparro se vistió de monja, el maestro Cristian Beck usó un atuendo de diablo, la maestra Mónica Torres se disfrazó de dama del S.  XIX al igual que Nabil Grijalva, el maestro Ramón Gerónimo Olvera se vistió de fraile franciscano, Pino García usó un atuendo de pícaro y yo (Leonardo Meza) me disfracé de cura.
La compañera de la maestría en humanidades, Nabil Grijalba, abrió la mesa con una breve reseña del barroco y neobarroco. Le siguieron las ponencias. La monja Chaparro expuso sobre el papel de la mujer  en los conventos en el siglo XIX, como una forma de resistir ante el dominio masculino e institucional de la época (Entre el placer del silicio y el silencio del saber). El diablo Beck habló del mandinga latinoamericano como una figura  popular y religiosa de resistencia al dominio español (El mandinga barroco: metáforas de la dominación y la resistencia). El Virrey Ibáñez trató el tema del barroco en la literatura del boom latinoamericano (Del príncipe barroco al neobarroco supremo). Desde una perspectiva neobarroca, la dama Torres hizo un análisis de la novela Y retiemble en sus centros la tierra de Gonzalo Celorio (El viacrusis neobarroco en México, ciudad de Papel). A mi me tocó cerrar la mesa con una reflexión sobre la risa y la ironía desde América Latina (La risa y la ironía como formas de resistencia desde América Latina).
Cada vez que el tiempo se le terminaba a un panelista, el fraile Olvera pasaba al frente con una campanita y con frases lapidarias le exigía al ponente que se callara. El compañero de la maestría en humanidades,  Pino García,  diseñó el acompañamiento de las exposiciones con un power point de imágenes y música neobarrocas.
El evento fue todo un éxito y quedará para la historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la UACH. Posteó enseguida la ponencia que hice. 

I
El viernes de la semana pasada nos reunimos en la sala de maestros de la Facultad de Filosofía y Letras de la UACH,  quienes hoy estamos participando en la mesa panel de Barroco y neobarroco. Hasta ese momento yo estaba pensando en la formalidad y la solemnidad que generalmente tienen este tipo de eventos. No me había enterado aún,  que se pretendía imprimir a esta mesa un sentido neobarroco sui generis. Se comenzó a bromear muy seriamente sobre las posibilidades de venir vestidos con atuendos que significaran neobarrocamente, luego se deslizaron ideas sobre otros elementos más que le imprimieran a este acontecimiento un toque neobarroco. Lo que más me llamó la atención en la reunión el viernes anterior,  fueron la risa y la ironía que tuvieron lugar y que se extienden hasta este momento. El acuerdo en la reunión, es que yo estaría cerrando esta mesa tratando de integrar y de reflexionar a partir de los contenidos de las ponencias de los panelistas. Desde ese viernes,  quedó en mí una especie de fascinación por lo que acontecería este día a partir de los componentes de la risa y la ironía. Días previos a la realización de la mesa,  era detectable un morbo respecto a lo que pasaría el día de hoy. A partir de estos ingredientes que le dan un espíritu sui generis a esta mesa panel,  mi participación se aboca a intentar responder las siguientes preguntas: ¿Cuáles son los significados profundos de la risa y la ironía en un evento como el que se desarrolla aquí, en este momento? ¿De qué formas, la risa y la ironía se conjugan con nuestro pensamiento y con nuestras formas de vida? ¿Cómo es que ambos elementos están constituyendo una parte sustantiva de la espiritualidad de nuestra época?
La tesis que pretende demostrarse en este texto,  es que la risa y la ironía neobarrocas  en América Latina, son distintas a la risa y la ironía posmodernas.

II
Para los teóricos de la posmodernidad la risa y la ironía son un tema que ha resultado provechoso, explotable en diversos sentidos. El posmoderno Baudrillard es radical en su concepción de la ironía:

Ya no somos nosotros quienes pensamos al objeto, sino el objeto el que nos piensa a nosotros. Vivíamos bajo el signo del objeto perdido, ahora es el objeto el que nos pierde… Al mismo tiempo que a un estado paroxístico, las cosas han llegado a un estado paródico… Ya no se necesita una conciencia crítica para ofrecer al mundo el espejo de su doble: nuestro mundo moderno ha engullido a su doble a la vez que ha perdido a su sombra, y la ironía de este doble incorporado estalla a cada instante en cada fragmento de nuestros signos, de nuestros objetos, de nuestros modelos. (P. 100, 102 y 103)

La de Baudrillard es una ironía que tiene la forma de una dictadura semiótica. Lo real queda depositado en los signos, en la mercancía, en la virtualidad pura,  que fragmentariamente se dispersan y se proyectan hacia la multiplicidad. Ya no existe lo real, existe solo lo sígnico que desde su borramiento se ríe de nosotros. Según Baudrillard, lo real semiotizado estaría riéndose a carcajadas de nosotros, quienes como simples espectadores lo miraríamos cruzados de brazos. Solo habría que recordarle al filósofo francés que no todo el mundo, ni todos los componentes de la vida de los seres humanos,  quedan reducidos al signo. El signo no puede ser determinante por sobre la encarnación del ser entre los hombres. Un signo no es, no puede ser más que lo que mi ser es.  Yo estoy aquí, hablando, dialogando, pensando, respirando, sintiendo, siendo.  Mi ser no es una significación que pueda ser semiotizada a la manera de Baudrillard. La ironía de Baudrillard es una cosificación semiótica de los sujetos y de la risa.   Siendo la risa un estado espiritual del hombre, es imposible que pueda ser cosificada de forma alguna.
Lipovetsky es más cauto que Baudrillard al concebir a la risa y la ironía. Al menos eso parece. En La era del vacío, libro que cumple 30 años de publicado en el original francés, Lipovetsky hace una revisión histórica-cultural del tema. El filósofo y sociólogo francés, quien recientemente estuvo en México dando una conferencia para el Tecnológico de Monterrey,  sostiene que existen tres etapas históricas que han asumido de manera distinta a la risa, la ironía y la comicidad (P. 138 – 145).
Por un lado está la edad media, donde el humor  se instala en la cultura, en lo popular. La risa y la ironía  tienen una significación “simbólica”,  en donde el rebajamiento y la ridiculización son puestos en marcha con un afán transformador y renovador. El concepto de “carnaval”,  que Bajtín (2003) desprende de su lectura de Gargantúa y Pantagruel, quedaría definido a partir de la transformación y la renovación del renacimiento respecto a la etapa histórica que le precede.  
Por otro lado está la edad clásica, dónde el humor se especializa. Esto es observable en los géneros literarios: la sátira, la fábula, la caricatura, etc. Lo cómico deja de ser simbólico y toma una postura crítica a la par de tender hacia lo privado y hacia la subjetivación. Otro rasgo de esta etapa es el disciplinamiento de la risa a la manera de Foucault. La risa es sometida a control, hay lugar y formas para ejercerla. Hay prohibiciones que se le imponen.
Finalmente, la posmodernidad según Lipovetsky, es una época impregnada de manera definitiva por la risa y la ironía. La comicidad de corte instrumental desaparece y se instaura un “humor omnipresente” un “humor de masa”. Todos se ríen de todos y de todo. De tal forma,  que el propio yo queda sometido a una risa que sale del espejo y que se repite una y otra vez de manera autoconsciente. 

… el Yo se convierte en blanco privilegiado del humor, objeto de burla y autodepreciación, Woody Allen hace reír, sin cesar en ningún momento de analizarse, disecando su propio ridículo, presentando a sí mismo y al espectador el espejo de su Yo devaluado. El Ego, la conciencia de uno mismo, es lo que se ha convertido en objeto de humor… (P. 145)

En algún momento de su ensayo, Lipovetsky afirma que aún es posible concebir de manera seria a los problemas y luchar, “pero sin perder el sentido del humor; la austeridad militante ya no se impone tan necesariamente como antes…” (P. 165) ¿Acaso Lipovetsky nos está hablando de la risoterapia como una especie de militancia política posmoderna?
En Lipovetsky hay un desbocamiento de la risa y la ironía. Un atragantamiento que tiene lugar en la “omnipresencia de la comicidad”. Risa que se acumula sobre risa que se acumula sobre risa. Físicamente, cuando una persona se ríe a carcajadas y no para de reírse,   sobreviene una crisis fisiológica que puede causar la muerte. El programa Extrañas forma de morir (Discovery Chanel) documenta la muerte de un televidente al momento de ver su programa de televisión favorito,The Goodies,  que se transmitió en la televisión británica entre 1970  y  1980 (http://www.youtube.com/watch?v=S-D1Bqocst8).

La risa y la ironía de Lipovetsky atisban esa manera de morir en el hombre posmoderno. El capítulo V de la Era del vacío, que trata de poner en claro una cualidad del espíritu histórico-cultural de la posmodernidad, desemboca en una metafísica de la risa.
Aquí se sostiene que la risa y la ironía posmodernas no son lo mismo que la risa y la ironía neobarrocas. Aunque cabe el riesgo de que yo me esté equivocando. Tal vez, en América Latina esté teniendo lugar un proceso histórico-cultural en el que la comicidad posmoderna lipovetskyana esté traslapándose con la risa y la ironía neobarrocas. De tal forma que el neobarroco esté siendo absorbido y dominado por el posmodernismo. Es común que desde la crítica literaria,  lo posmoderno y lo neobarroco se confundan. Desde la filosofía, Arriarán Cuéllar (P. 116) refiere que no puede admitirse “equiparar” al posmodernismo con el neobarroco. Sino que lo neobarroco latinoamericano posee un corpus teórico y vital  propio  y alterno al discurso posmoderno eurocéntrico. El planteamiento de Arriarán Cuéllar se inscribe en un debate de implicaciones teóricas, pero también ideológicas.
La risa neobarroca se caracteriza por una postura específicamente latinoamericana. En diálogo con Bajtin y a partir de los conceptos de “parodia” y “carnaval”, reinterpretados desde América Latina, Sarduy sostiene:

… el barroco latinoamericano reciente participa del concepto de parodia, tal como lo definía en 1929 el formalista ruso Bajtin. Según este autor la parodia deriva del género “serio-cómico” antiguo, el cual se relaciona con el folklore carnavalesco –de allí su mezcla de alegría y tradición- y utiliza el habla contemporánea con seriedad, pero también inventa libremente, juega con una pluralidad de tonos, es decir, habla del habla. (P.19)

A partir de esta concepción de Sarduy, podemos afirmar que lo que ha estado ocurriendo en esta mesa panel es un contraste entre lo serio y lo cómico. No hay una comicidad posmoderna en la que lo serio es desahuciado y lo cómico es un guión determinante.  Junto a la risa y la ironía que atraviesan este evento desde la reunión del viernes pasado hasta hoy, está la seriedad teórica de las ponencias elaboradas por los panelistas. A su vez, persiste en esta mesa un espíritu crítico que podría rastrearse hasta la sátira y la fábula,  que forman parte de la cultura humanística desde Grecia hasta nuestros días.
¿Pero, cómo es que la parodia, en la que tienen lugar la risa y la ironía,  adquiere un carácter latinoamericano sui generis? Sarduy (P. 20) refiere que la “carnavalización implica a la parodia”,  a partir de la  “intertextualidad”  y de la “proliferación” de significados”. En los textos literarios hay estratos lingüísticos analizables a partir de la “intertextualidad” y de la “proliferación de significados”, los cuales podrían ser interpretados bajo el aparato teórico que Sarduy plantea en el ensayo El barroco y el neobarroco (2011). No es el caso exponer a detalle el aparato conceptual de Sarduy. Solo se admite que es un aparato de corte estructuralista, que opera intra-textualmente.
Hay una parte del texto del novelista cubano, que tímidamente se abre hacia una posible lectura con-textual, que permite rebasar el enfoque estructuralista. Según Sarduy (P. 20), en una relación intertextual lingüística, el español estaría “anulando” y “sometiendo” al lenguaje precolombino. Pero el lenguaje prehispánico persistiría discursivamente “en ciertos elementos que el lenguaje español hizo coincidir con los correspondientes a él…”  El escritor cubano asume que esta relación lingüística e histórica estaría resolviéndose en términos de “sinonimia”. Es obvia la postura estructuralista de corte intra-textual. Pero resulta que el enfrentamiento entre las lenguas precolombinas y la lengua española, no se ha resuelto sólo en términos de “sinonimia” en un plano lingüístico estructural.  Actualmente las lenguas indígenas persisten en América Latina, disminuidas, marginadas, pero resistiendo ante la hegemonía del español. Esta condición no reside en la intra-textualidad, sino que toma forma en la historicidad, en lo con-textual en donde el lenguaje se desenvuelve. 
Desde este flanco que Sarduy apenas revisa, es factible afirmar a manera de hipótesis que el carnaval y la parodia neobarrocas, la risa y la ironía que en ellas toman forma, poseen un doble plano intertextual de confrontación e irresolución  lingüística:

- Por un lado, lingüística e históricamente,  el español barroco y neobarroco no termina de conjugarse desde sus mismos adentros con la alteridad que le significan las lenguas indígenas.
- Por otro lado, la alteridad lingüística entre el español y las lenguas indígenas proyecta su confrontación y su irresolución desde la historia pasada, hacia el presente y  hacia la historia futura.

¿Dónde quedan entonces la risa y la ironía que se desprenden de los conceptos de “parodia” y “carnaval” en Sarduy? Al considerar estrictamente el aparato teórico de Sarduy,  quedarían en la pura textualidad analizable de un cuento, de una novela o de un poema, desde un plano estructuralista. Si la confrontación entre las lenguas precolombinas y el español se conciben en un plano histórico-lingüístico, tal como se ha argumentado , la risa y la ironía estarían desdoblándose, desde los textos literarios hacia lo contextual y hacia lo histórico. La risa y la ironía del neobarroco latinoamericano no pueden estancarse en la pura textualidad literaria, existen socialmente, políticamente,  históricamente. Hay una risa y una ironía prolongadas en la confrontación no concluida entre las lenguas precolombinas y el español. ¿Históricamente en América Latina, que otros elementos se confrontan de esta forma y se prolongan en una no resolución definitiva?  Nuestra risa e ironía no se desbocan hacia sí mismas posmodernamente, sino que poseen un lingüisticidad y una historicidad de confrontaciones e irresoluciones abiertas. Nuestra risa y nuestra ironía neobarrocas tienen un allende que no es metafísico, sino histórico, sociológico, político, sobre el que habría que reflexionar.

III
Se requiere hacer una historia de la risa y la ironía en América Latina, e interpretar al fenómeno desde una perspectiva histórico-cultural. La interpretación histórica de la risa y la ironía que hace Lipovetsky en occidente,  no es parte de una historicidad latinoamericana. Para abordar una historia en ese plano,  se propone la revisión de diversos componentes culturales  que han sido depositarios de la significación y de los sentidos profundos de la risa y la ironía en América Latina. El más importante de ellos es el  albur, que desde la colonia ha sido una estrategia lingüística y cultural (barroca-neobarroca) de resistencia ante el dominio español.

Bibliografía
Arriarán Cuéllar S., La filosofía latinoamericana en el siglo XXI. Después de la posmodernidad, ¿qué?, Universidad Pedagógica Nacional y Ediciones Pomares, México, 2007.
Bajtin M., La cultura popular en la edad media y en el renacimiento. El contexto de Francois Rabelais, Alianza Editorial, Espala, 2003.
Baudrillard J., El crimen perfecto, editorial Anagrama, España, 2000.
Lipovetsky G., La era del vacío, editorial Anagrama, España, 2008.
Sarduy S., El barroco y el neobarroco, editorial El cuenco de plata, Argentina, 2011.

domingo, 20 de octubre de 2013

Las presencias del alba no son dulces (Junio de 2012)



(Texto escrito a partir de la presentación de los libros: “Besos en el viento: de otoño, invierno y otras estaciones”, de Victoria Montemayor; “Carlos Montemayor: Finisterra. Será mi voz para siempre”, de Federico Corral y; “Carlos Montemayor: La casa que se habita”, de Leonardo Meza).

I
Este texto se desata a partir de una serie de preguntas. Su hilo conductor son las preguntas. ¿Qué me hace estar aquí, junto con otros dos escritores presentando tres libros que dialogan con Carlos Montemayor? ¿Qué da lugar a que Victoria Montemayor Galicia esté aquí? ¿Qué hace que Federico Corral Vallejo lo esté? ¿Qué deriva que Enrique Servín participe con nosotros en la presentación? ¿Qué hace que los demás nos acompañen?
No es la muerte de Carlos Montemayor la que nos incita a estar aquí, sino las formas a través de las cuales se comienza a capitular su ausencia. Se ha hecho presente aquí una espiritualidad, una serie de presencias dulcificadas y de implicaciones míticas que apenas se van delineando culturalmente. Hablo de las formas a través de las cuáles Carlos Montemayor se nos va haciendo presente. Hablo de formaciones culturales en la lectura e interpretación de su obra, en el reconocimiento público que se prohíja gubernamental e institucionalmente. Hablo de una manifiesta cercanía con el autor-persona. Esta última cuestión resulta sumamente problemática, en tanto las tendencias dominantes de la crítica literaria plantean la necesidad de un alejamiento de lo personal del autor en el ejercicio interpretativo. Si algo ha aparecido en los eventos de este 15 de junio de 2012, en las Jornadas Carlos Montemayor, es la proximidad personal con el autor. Así lo denotan las participaciones de Donald Frischman y de Ramón Jerónimo Olvera por la mañana, quienes en sus intervenciones se aproximaron a la obra de Montemayor relatando su convivencia con él. Así lo acentúa la participación vespertina de Corral Vallejo, quien narró sus experiencias con el autor. Así lo transparenta el contenido del libro de Victoria Montemayor.

II
¿Qué correlaciona, qué puede correlacionar los libros: Besos en el viento: de otoño, invierno y otras estaciones de Victoria Montemayor; Carlos Montemayor: Finisterra. Será mi voz para siempre de Federico Corral y; Carlos Montemayor: La casa que se habita de Leonardo Meza?
Victoria Montemayor  desarrolla su libro a partir de un abordaje fragmentario basado en el diario. Hay en el texto de Victoria una trama intimada, es decir, la intimidad de las vivencias personales entre Victoria y Carlos Montemayor, entre hija y padre, es lo que entrama al texto de manera rotunda.
Es tautológico el afirmar que el acto de escritura literaria es un proceso de intimación. Todo acto en el que se escribe literatura, intima, desata una intimidad entre el escritor, los contenidos literarios del texto y las formas de realidad en él representadas  (los hechos, las vivencias, los sentimientos, etc.). Esto acontece de una forma alterna en el proceso de lectura, con el lector como el sujeto que intima.
En la escritura de Victoria la intimación llega a un grado de exaltación superlativo. El libro está escrito en primera persona, cualidad vertebral que destaca en un diario. Victoria anota la voz de Montemayor como un “tu”, una voz en segunda persona que a lo largo del texto resulta dialógica y que en algún momento habla, es dirigida cuasi personalemente de Carlos Montemayor hacia Victoria:

Escuché tu voz y sentí un beso… fue tu voz en el universo: “¡Buen viaje, hermosa¡ ¡Mi amor, mi linda, mi preciosísima hija¡ ¡Mi hermosa¡ (si, así me decía). [1]

III
La pregunta deslizada líneas atrás puede plantearse de una manera alterna: ¿Qué correlaciona, qué puede correlacionar las escrituras de Victoria Montemayor, Federico Corral y Leonardo Meza, que no solo han tenido lugar en los libros que hoy son presentados?
Una respuesta posible reside en las escrituras y las búsquedas enraizadas en las muertes recientes de los padres de los tres. A partir de la muerte de su padre, Federico Corral escribe el poema Mas allá del dolor, uno de los textos mejor logrados del poeta y ensayista. Acaso esto sea porque la intimación en el acto de escritura sea profunda, extática tal vez.

Nunca pensé
que la muerte de mi padre
me doliera tanto
Que el desamparo
tuviera la humedad
de la tierra llovida
Que Parral llorara
su desamor conmigo… [2]

Entre Victoria Montemayor y Federico Corral hay una territorialidad espiritual que se encarna en la ciudad de Parral.
Por mi parte he escrito recientemente un poema que está asido de la muerte de mi padre.
Una posible interpretación de estas escrituras pudiera intentarse a partir de un análisis tanatológico. Pero esta perspectiva es insuficiente. La escritura es mucho más que un acto que pretende la búsqueda de una sanación ante la muerte de los padres o de cualquier ser próximo. El título del poema de Corral Vallejo (Más allá del dolor) se asoma a las baldosas metafísicas que la poesía entreteje entre las preguntas irresolubles sobre la vida y la muerte.
Hay numerosos poemas y textos de otra naturaleza que transcurren el tema de la muerte del padre. La carta al padre de Kafka, Las coplas de Jorge Manrique, El cementerio marino de Valéry. En México en el siglo XX,  Paz atisba el tema en el poema Pasado en claro. Sabines escribe un poema fragmentario y extenso: Algo sobre la muerte del mayor Sabines.  Quirarte crea un poema similar en estructura al de Sabines: Las razones del samurai. Recientemente Esquinca  publica el poemario Descripción de un brillo azul cobalto. Debe haber más textos en esta línea.
En el libro Tiros en el concierto [2], Christopher Domínguez Michael, analiza la forma convulsiva a través de la cual Alfonso Reyes intima la trágica muerte de su padre. Ello está presente en la ensayística de Reyes a partir de la figura de Eneas, quien al vivir la destrucción de Troya escapa al frente de un grupo de troyanos en la búsqueda de una nueva tierra. Eneas lleva a su padre a cuestas y de la mano a su hijo.
Al cierre de su intervención Federico Corral Vallejo definió a Carlos Montemayor como un “patriarca”. El término pertenece al campo semántico de la palabra “padre” y posee dos líneas definitorias. Por un lado está su empleo religioso para referirse a un poder fundado entre lo divino y lo humano. Por otro lado está su uso en el poder político no religioso. Sin lugar a dudas la palabra tiene implicaciones políticas y de poder que resultan claroscuras.

IV
¿Posterior a su muerte, qué presencias ha desatado Carlos Montemayor en Chihuahua, en Parral su tierra natal? ¿Cómo es que estas presencias se hacen manifiestas en los tres libros hoy presentados, en los diversos eventos de estas jornadas y en otros espacios?
Carlos Montemayor es un intelectual de peso completo. No hay otro escritor chihuahuense que se le aproxime en calidad de intelectual y considerando la relevancia de sus incansables posturas críticas en diversos temas. El escritor Elmer Mendoza se ha propuesto poner el nombre de Sinaloa en el mapa de la literatura universal, no tengo elementos a la mano para afirmar que lo haya hecho o que lo pueda hacer. Sin proponérselo, Montemayor ha puesto el nombre de Chihuahua y de Parral en específico, en este mapa. Su cartografía literaria e intelectual ha sido exitosa.
Retorno al planteamiento que se hizo al inicio de este texto. Se ha hecho presente en los eventos de este día una notoria proximidad personal con Carlos Montemayor. Esta cuestión me lleva a insistir en seguir dialogando con la tesis de la muerte del autor, planteada por Barthes, asumida por Foucault y retomada por Agamben.  Esto implica borrar a la persona-autor en los procesos interpretativos de su obra escrita y, a la manera de Foucault,  hacer que su escritura se analizable como discurso en sí mismo. Lo analizable sería solamente la producción de significados y de ideas. No se está admitiendo de manera radical que los procesos hermeneúticos o de análisis discursivo de la obra de Carlos Montemayor, tengan que darse bajo el absoluto borramiento del autor. Hay rastros biográficos y contextuales en la escritura de una texto literario o de otra naturaleza,  que son significativos en su interpretación. Lo que se critica, es el hecho de ponderar a la persona de Carlos Montemayor, para hacer enseguida un análisis de su legado literario e intelectual. El procedimiento tiene sesgos que habría que seguir reflexionando.
Durante este día y en otras ocasiones que se ha analizado la obra de Montemayor en Chihuahua después de su deceso, no ha sido posible dar lugar a un distanciamiento con la persona-autor. Hay una serie de inercias que lo impiden. Habría que preguntarse al respecto. Por el momento percibo una intimación extraña entre nosotros y Carlos Montemayor, hay una cercanía con él entre lo manifiesto y lo latente, a ello me refería al inicio de este texto al hablar de las formas a través de las cuales se comienza a capitular su ausencia.

Citas:
Besos en el viento: De otoño, invierno y otras estaciones, Montemayor Galicia V., editorial CEIDSA, México, 2012, P. 32.
Corral vallejo Federico, Mas allá del dolor, editorial Doble Sol, Buenos Aires, Argentina, 2012, P. 87.
Tiros en el concierto. Literatura mexicana del siglo V, Domínguez Michel Christopher, editorial Era, México, 1999.

lunes, 14 de octubre de 2013

Las competencias como una nueva forma de colonización educativa en AL



I
En México el modelo por competencias se aplica primero en educación superior,  de ahí se traslada a la educación básica pública. La Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH) pone en marcha el modelo hacia 1998. La Universidad Pedagógica Nacional (UPN) lo inicia en 2002,  al implementar la LIE (Licenciatura en Intervención Educativa). Habría que detectar los años en los que otras instituciones de educación superior, públicas o privadas,  pusieron en marcha el modelo. En la educación básica pública el modelo se implementa a inicios del siglo XXI,  con las reformas a educación preescolar, primaria y secundaria, durante los sexenios de Vicente Fox y Felipe Calderón. Se requiere rastrear también si alguna institución de educación básica privada,  echó a andar el modelo antes de aplicarse en los jardines de niños, las primarias y las secundarias públicas.
Tobón y otros autores (“Competencias, calidad y educación superior”, 2006, P. 95) afirman que el surgimiento del modelo por competencias tendría que ubicarse en primer término en una génesis teórica y disciplinaria compleja, mas que en una génesis autoral, nacional o regional en el mundo. Estos especialistas en el tema  afirman cinco fuentes teóricas desde las que se deriva el surgimiento del modelo de educación por competencias. Hacia 1970,  Chomsky introduce el concepto en su teoría lingüística,  que admite que una “competencia lingüística” es:  una “estructura mental implícita y genéticamente determinada que se pone en acción mediante el desempeño comunicativo, existiendo entonces una diferencia sustancial entre competencia (“competence”) y desempeño (“performance”).” La segunda fuente teórica se ubica en documentos que desde inicios de la década de los ochentas del siglo XX, teorizan sobre la formación para el trabajo a partir de las competencias. Las otras tres fuentes teóricas de finales del siglo XX,  son la psicología conductista, la psicología cultural y la psicología cognitiva. El análisis de Tobón y compañía ubica los orígenes teóricos del modelo por competencias en una perspectiva transdisciplinaria y enfatiza que la globalización y la sociedad del conocimiento son el marco contextual de emergencia del modelo. Estos autores no mencionan con claridad que el neoliberalismo es otra más de las cualidades sustantivas del contexto en el que surge el modelo por competencias.
Marco Stieffel (“Competencias básicas. Hacia un nuevo paradigma educativo”, 2008, P. 11) refiere que el modelo educativo por competencias se experimenta inicialmente en Francia, Bélgica, Suiza y Québec. Los tres primeros países son europeos, Québec es una provincia canadiense.
Tobón y otros autores (P. 92), no se ocupan de hacer un rastreo de las naciones y/o regiones del mundo en las que surge el modelo  de educación por competencias, tal como lo hace Marco Stieffel, sino que refieren la existencia de proyectos de educación superior que a nivel internacional apuntalan al modelo.
El proyecto Espacio Europeo de la Educación Superior,  inicia en 1999 y busca poner en sintonía los sistemas educativos universitarios de la Unión Europea.
En el proyecto Alfa Tuning de América Latina (2004),   universidades de América entablan relaciones con universidades de Europa para la creación de un espacio compartido de enseñanza superior en ambos continentes. El proyecto 6 x 4 UELAC, generado entre 2005 y 2008,  de manera similar al anterior,  genera acuerdos entre instituciones de educación superior del caribe y Europa.
Considerando el planteamiento de Stieffel, que admite que países europeos y Canadá son los primeros en poner en marcha el modelo educativo por competencias y, tomando en cuenta lo admitido por Tobón y otros autores, que consideran que a inicios del siglo XXI,  existen proyectos educativos que generan interacciones entre universidades europeas y de América Latina, es factible argumentar que el modelo de educación por competencias tiene un carácter cultural e ideológico colonialista. Este modelo viene de Europa –y Canadá- hacia América Latina. En la historia de la educación en México y América Latina, de manera sistemática se asumen y ponen en marcha formas de educación que se abrevan e imponen desde Europa. El modelo por competencias, difícilmente atribuible a un autor o un país, es una especie  de híbrido teórico e ideológico que retoma elementos de diversas disciplinas (la psicopedagogía, la lingüística, la psicología, la teoría sobre la formación para el trabajo, la sociología, etc.) y que desde la educación,  renueva la colonización ideológica y cultural que viene desde Europa a América Latina. Globalización, sociedad del conocimiento y neoliberalismo, forman parte de un correlato sociohistórico e ideológico, que fáctica y teóricamente permite instaurar esta nueva forma de dominio eurocéntrico.


II
Es también demostrable que el pensamiento complejo es una epistemología y una visión del mundo que ha comenzado a ser capturada por el neoliberalismo. Desde las humanidades y las ciencias sociales surgieron a finales del siglo XX tres visiones teóricas que comenzaron a trabajar la transdisciplinariedad:
-- Los estudios culturales que se originan y desarrollan desde la academia inglesa y estadounidense. En México esta corriente ha sido impulsada por Nestor García Canclini y Roger Bartra, entre otros.
-- La perspectiva de las ciencias sociales históricas o la unicidad de la ciencias sociales planteada por Wallerstein y por la Comisión Gulbenkian, que desde hace años se debaten en  México en la UNAM y la UAM.
-- El pensamiento complejo posicionado por Edgar Morín y por otros autores. Cuya principal sede en México es la Multiversidad Mundo Real,  fundada en Hermosillo, Sonora, en 2004.
A partir de las dos últimas tendencias es identificable en México un debate epistemológico y de visión del mundo que posee componentes ideológicos. En 2004 se fundó en san Cristóbal de las Casas, Chiapas, el Centro de Estudios, Información y Documentación Immanuel Wallerstein. Este centro forma parte de la Universidad de la Tierra y del CIDECI-LAS CASAS, que funcionan de una manera marginal. El centro está ligado al movimiento zapatista que en los últimos años ha venido a la baja.
El mismo año 2004, toma forma el proyecto Multiversidad Mundo Real, que se aboca a la enseñanza universitaria a partir del pensamiento complejo. La institución privada se ubica en Hermosillo, Sonora, y ha tenido un extraordinario desarrollo de entonces a la fecha. Ese mismo año fue develada en las afueras de la Secretaría de Educación del Estado de Sonora, una estatua de Edgar Morín, quien en ese entonces, vivo y de carne y hueso,  se miró convertido en bronce.
En México, el pensamiento complejo de Morín avanza de la mano de los gobiernos en turno, con el reconocimiento del sector empresarial. El neoliberalismo ha tendido puentes con la corriente moriniana. Uno de estos puentes es la teorización que Tobón y otros autores han desarrollado en su modelo de competencias fundado en la transdisciplinariedad. Aunque los aportes de estos autores en su apropiación del pensamiento complejo son pragmáticos y reduccionistas, tomando en cuenta los contenidos profundos y profusos de los seis tomos de El método (Morín). Habría que analizar detenidamente los procesos de traslación del pensamiento complejo de Morín  al ámbito de la educación.
En tanto, la postura crítica de la unicidad de las ciencias sociales impulsada por Wallerstein, se correlaciona con el zapatismo y es cobijada por sectores intelectuales de la UAM y la UNAM.
En este debate resultan representativas las arquitecturas que han cobijado al pensamiento complejo moriniano por un lado y,  a la unicidad de las ciencias sociales por el otro. Las instalaciones de la Multiversidad Mundo Real, en Hermosillo son de primer mundo. El edificio del Centro de Estudios, Información y Documentación Immanuel Wallerstein construido en Chiapas, es de una materialidad precaria, aunque los impulsos del pensamiento wallersteiniano en las universidad públicas del Distrito Federal, son de un peso considerable.
Por su parte, Tobón y sus reduccionistas y pragmáticas competencias transdisciplinarias, han comenzado a convertirse en una especie de heroicidad intelectual en la pedagogía latinoamericana del siglo XX. Tobón es en el fondo un operador político-intelectual, que inserto en los debates pedagógicos y epistemológicos del siglo XXI, ha comenzado a servirse de las búsquedas del proyecto neoliberal de la educación en América Latina, a la vez que el neoliberalismo educativo se sirve de él. La correlación simbiótica es evidente…

domingo, 6 de octubre de 2013

La tragedia en la Presa del Rejón (La insuficiencia de las palabras ante el dolor humano…)



Cierro las páginas del periódico del domingo 6 de octubre. No pienso volver a abrirlas. Las fotografías publicadas de la tragedia de la Presa del Rejón son otra muestra de la frivolidad de los medios de comunicación masiva,  que se ha construido en Chihuahua en los últimos años. En el sensacionalismo periodístico las imágenes desplazan a las palabras. Las primeras páginas del periódico son una narrativa fotográfica que camina entre el sensacionalismo y la indolencia periodística. Pero la indolencia ante la tragedia humana no es solo periodística, sino que se ha instalado en lo social y no sabemos aún cuáles serán sus derivaciones posteriores.
Las imágenes no son dantescas, no pueden serlo. En La divina comedia hay una estética y una espiritualidad literarias que pueden observarse y sentirse en la muestra de grabados de Salvador Dalí, que el Instituto Municipal de Cultura montó en el edificio de la presidencia municipal. Hay un distanciamiento entre la alta cultura y la cultura de masas, cuyo primer lugar está en la ética.
El Demolition show organizado por la presidencia municipal de Chihuahua,  que es parte de la cultura de masas y que enmarca a la tragedia, ha pasado a ser un Tragedy show hilvanado por la prensa local. Ambos eventos llevan como hilo conductor a la destrucción,  material e in-material, in-humana y humana, que se convierte en espectáculo. Las notas periodísticas son un destajo de irreverencia ante el dolor humano, lo mismo que los celulares de quienes intentaron grabar escenas del evento después de sucedido.
Hay momentos en los que la tragedia sobrepasa las posibilidades de las palabras y las imágenes que puedan percibirla y contenerla. El mismo arte (la literatura, la pintura, la música, etc.) puede ser insuficiente ante lo metafísico y lo inexplicable de la tragedia y el dolor que conlleva.   Es un atolladero en la garganta, un grito que no logra gritarse por completo y que se instala en el allende del dolor, unos brazos que sujetan a la inmaterialidad de la muerte que se prolonga hasta uno mismo. No hay, no puede haber lugar para la tragedia imposible de ser narrada de forma alguna. Solo el espíritu que se estremece hasta tocar los límites entre la vida y la muerte. El deseo de recriminar culpas y responsabilidades. Los por qué lanzados contra los humanos de carne y hueso y contra Dios mismo, que no logran responderse a plenitud. Solo esta sensación de vértigo y de náusea, de no abrir el periódico otra vez. Este pequeño dolor, incomparable con la angustia de los deudos que perdieron a sus seres queridos…