domingo, 17 de abril de 2016

La poética de José Luis Domínguez como diálogo fijado en la contradicción


(Reseña del libro: "Manual de poética para universitarios. Los diversos senderos hacia una epifanía personal", Domínguez J. L., ICHICULT, Coleccion Solar, 2016)

I
La “poética” es  un allende de la literatura, un allende que se desprende dialógicamente de la literatura, racional e irracionalemente.  En los términos de Edgar Morín, la poética puede ser conceptualizada como una de las maneras de “pensar el pensamiento”. Son los desdoblamientos del pensamiento cuyos caminos han sido andados a lo largo de los siglos, lo mismo por la filosofía que por la literatura.
Intuyo que para escribir este libro, José Luis Domínguez tuvo que mirarse al espejo de la lectura y la escritura y no quedar satisfecho. Y cuando la insatisfacción se aproximó al estado existencial de la angustia, entonces comenzó a escarbar sobre su propia imagen reflejada en el espejo, con los ojos clavados en lo allende, con las manos y los dedos rasgando las profundidades de su ser como poeta, con la desesperación de encontrar algo de sí mismo que pudiera ser arrojado en la escritura de un texto como el que nos ofrece. Imagino a José Luis Domínguez escarbando sobre sí mismo al escribir su poética en forma de “epifanía”.

II
Al leer a profundidad el libro de José Luis Domínguez, logro identificar seis posibles líneas de lectura:
·         -  La primera es un seguimiento de las posturas teóricas que Domínguez plantea sobre el origen y la escritura de un poema. El autor plantea tres posturas iniciales: la platónica, la aristotélica y la horaciana. A lo largo del texto hay un desdoblamiento de estas tres posturas iniciales, que terminan convirtiéndose en ocho. Domínguez aprueba, desaprueba, critica, corrige y complementa estas posturas, dándole forma a un posicionamiento propio.
·         - La segunda línea de lectura tiene que ver con el armazón conceptual que soporta todo el libro, y que desde luego se correlaciona con las posturas que el autor aborda sobre el origen y la escritura de un poema. Estos conceptos e imágenes se vertebran a lo largo del índice, pero más allá de los contenidos explícitos del índice, algunos de estos conceptos e imágenes surgen a lo largo del texto.
·         - El soporte argumentativo que sostiene al libro de Domínguez, es la tercera línea de lectura en el abordaje del texto.
·         - La cuarta línea es un rastreo de la genealogía de autores y lecturas que soportan la escritura, y que intertextualmente constituyen el espíritu poético y teórico de Domínguez como poeta,  como autor.
·        -  La quinta línea es un lectura paralela y entramada,  entre la obra poética del autor que se concentra en el reciente libro publicado “Los dedos en la llama” (Ediciones del Azar, 2014), y el libro de teorización sobre poética que hoy se presenta (“Manual de poética para universitarios. Los diversos senderos hacia una epifanía personal”, Ichicult, 2016). Sobre esta cuestión,  hay capítulo del  texto de Domínguez que resulta señero: “A la sombra de Gilberto Owen” (P. 167 – 182).
·         - La posible sexta línea de lectura es la que el libro aborda de manera menos abundante. Este tema es apenas mencionado por Domínguez  y tiene que ver con la condición histórica, social y política del poeta.

III
En este ensayo el abordaje se centra en la tercera y cuarta líneas de lectura mencionadas: el soporte argumentativo y la genealogía de autores y lecturas que están presentes en el libro.
Son cuantiosos los autores que cruzan intertextual y dialógicamente el texto de José Luis Domínguez. Dentro de estas influencias, se hacen notar la de Octavio Paz. El autor de “El arco y la lira” es quien mayor número de veces aparece citado. Pero una influencia autoral no se determina únicamente contando el número de veces que un autor u obra son citados en un texto. Junto a ello,  están la intencionalidad y el sentido que se le imprime al texto a partir de sus componentes teóricos, ideológicos y en este caso, poéticos.
A partir de los contenidos del libro de José Luis Domínguez, pueden considerarse dos formas de influencia derivadas de la obra ensayística de Octavio Paz.
La primera influencia paceana es el componente de la revelación como una forma de explicación y de asunción de los caminos de la poesía. Esto queda manifiesto desde el mismo título del libro, los senderos de la poesía son concebidos por Domínguez como una “epifanía”, es decir, como una revelación. Uno de los capítulos del libro del escritor chihuahuense, aborda las situaciones de vida que llevaron al autor a vivir a la poesía como una forma de revelación. Uno de los capítulos de “El arco y la lira” de Paz, lleva por título: “La revelación poética”. La diferencia entre Paz y Domínguez, es que en el primero el tema de la revelación es tratado conceptualmente desde una teorización, mientras que en libro del autor chihuahuense el asunto es abordado autobiográficamente, a partir de la narración de una experiencia personal. Domínguez narra las vivencias que lo llevaron a los caminos de la poesía como una forma de revelación. Entre Paz y Domínguez, hay diferencias epistemológicas y ontológicas sobre el tema de la revelación.
La segunda influencia de Paz hacia Domínguez, es la estrategia escritural y argumentativa basada en la contradicción. La maquinaria argumentativa del texto de Domínguez está fijada en el oxímoron, en la contradicción. Esto es advertido por el autor desde la apertura del texto:

El oxímoron y la metáfora oximorónica campean tanto en el proemio como en todo el libro (P. 13).

El crítico literario que más ha profundizado sobre la estrategia escritural y argumentativa contradictoria o dialéctica, que se hace presente en los ensayos de Octavio Paz, es Jorge Aguilar Mora en los libros: “La divina pareja” (1975) y “La sombra del tiempo. Ensayos sobre Octavio Paz y Juan Rulfo” (2010). La pregunta que cabe plantear es la siguiente: ¿Hay una influencia determinante de la ensayística de Paz en el libro de poética de José Luis Domínguez a partir del componente escritural y argumentativo de la contradicción? No del todo. La manera en que Domínguez concibe y pone en marcha a la contradicción como forma de escritura y de argumentación marca una distancia con Paz. En la ensayística de Paz, específicamente en “El arco y la lira”, la contradicción opera hegeliamente a partir del planteamiento de una tesis, una antítesis y una síntesis. En este sentido, la contradicción en la ensayística de Paz pretende ser resolutiva, aunque no logra serlo a plenitud (Aguilar Mora,  2010). En Paz se hace presente una positivización de la contradicción.
En la poética de José Luis Domínguez la contradicción no se aborda hegelianamente, no pretende arribar a una síntesis de manera definitiva, por lo tanto, no es resolutiva, no es puesta en marcha como una herramienta teórica positivizante en el sentido de poner en claro a la verdad poética de una vez por todas. En el ensayo de Domínguez, la contradicción es una problematicidad productiva no solo del poema y de la poética, sino de la literatura en general. La contradicción es entendida como problematicidad abierta, como indeterminación, como no-conclusión, como espacio de permanente apertura de la  creación. Los  epígrafes iniciales del libro que hoy se presenta, dejan en claro esta postura, la contradicción asumida por Domínguez como espacio de problematicidad y de productividad literaria, es más heracliteana que paceana. Más paradójica que sintética.
Una segunda diferencia entre la contradicción escritural y argumentativa de José Luis Domínguez y la de Octavio Paz, es que en el primero se hace presente una manía por la búsqueda y el encuentro con la contradicción en los terrenos de la literatura. Una y otra vez, Domínguez busca y encuentra a la contradicción como espíritu y motor de la literatura en variados autores y textos. A lo largo del libro, los hallazgos en este sentido van desde Grecia hasta nuestros días. Domínguez procede como un coleccionista de la figura del oxímoron.
Lo anterior nos arroja los indicios de la presencia de un segundo eje en la escritura y la elaboración de argumentos en el texto de Domínguez: se procede de manera ostensiva, extensiva y heteroglósica. Para demostrar la presencia de la contradicción en los territorios de la poesía y la literatura, y para abordar otros temas que se tratan a lo largo del libro, Domínguez ejemplifica una y otra vez, lo mismo citando conceptos derivados de la poética o de la filosofía, que abordando pasajes literarios de poemas, cuentos o novelas.  La estrategia escritural y argumentativa ostensiva, a partir de la cual los ejemplos se acumulan unos sobre otros, se torna entonces extensiva, mostrando la genealogía de las influencias de Domínguez, que resultan profusas. Las voces con las cuales dialoga el texto de Domínguez son diversas y son planteadas desde distintos planos, de ahí su condición heteroglósica. El peso de la influencia de Paz en el texto de José Luis Domínguez, transcurre al lado de múltiples voces dialogantes. Desde luego que en el libro de Domínguez hay una erudición manifiesta. Habría que dar seguimiento a las referencias de lectura del autor y trazar a partir de ello a la genealogía de sus influencias, esta es una tarea que va quedando pendiente. Lo primero que se observa en este plano, es que la formación de Domínguez a partir de sus lecturas e influencias,  ha sido genealógica y no curricular. José Luis Domínguez no ha sido formado en la universidad, su formación es autónoma y por lo tanto anárquica. Domínguez va llegando a las universidades chihuahuenses por otras puertas y de maneras distintas a las habituales, eso va quedando claro y se convierte, por lo pronto, en una especie de enigma que va formando parte de la biografía del autor.

De la empresa a la política y viceversa: los rumbos torcidos del poder



 (Artículo publicado en la revista "Aserto" del mes de abril)

I
Las candidaturas independientes comienzan a arrojar los primeros balances políticos y electorales en Chihuahua. Para la tercera semana de marzo de 2016, José Luis “Chacho” Barraza, es formalmente el primer candidato por la vía independiente en la contienda por la gubernatura del estado. Por otro lado, a inicios  del mes de febrero el IEE registró a 45 aspirantes a candidaturas independientes para ocupar cargos en presidencias municipales, alcaldías y sindicaturas. De las 45 solicitudes, 31 se resolvieron a favor. Pero en el proceso de recopilación de firmas, de los 31 aspirantes inicialmente aceptados, 8 quedaron en el camino. Lo que significa que solo 23 estarían en posibilidades de contender, en caso de cumplir con el reconocimiento de las firmas por parte del IEE.
Entre los aspirantes independientes a ocupar cargos de elección popular destacan los integrantes de la clase empresarial. En el currículo de José Luis Barraza destaca el haber sido presidente del  Consejo de Administración del Grupo Aeroméxico y presidente de la COPARMEX a nivel nacional. Javier Mesta Delgado y Luis Enrique Terrazas, quienes aspiran a ser candidatos independientes por la presidencia municipal de Chihuahua, también son miembros de familias con una trayectoria empresarial de muchos años. En el proceso electoral del 2016 en Chihuahua, hay otros empresarios que se han lanzado al ruedo de la política desde el flanco independiente. Pero los casos de Barraza, Mesta y Terrazas, son los más destacados.
Hasta el momento, no han sido aclaradas las razones por las cuales algunos empresarios buscan entrar a las jugadas electorales y del poder gubernamental en Chihuahua, mediante la figura de las candidaturas independientes.  Desde luego que las  conexiones entre la clase empresarial y la clase política requieren ser leídas coyunturalmente, pero también requieren ser leídas tomando en cuenta procesos históricos de larga duración. Las razones y los mecanismos a partir de los cuáles los empresarios chihuahuenses se volcaron en la búsqueda del poder político en alianza con el PAN en la década de 1980, son distintas a las razones y los mecanismos que  los mismos empresarios han ido poniendo en marcha en la postulación de candidatos por la vía independiente en las elecciones locales de 2016. Aunque es posible identificar algunas coincidencias. Entre estas coincidencias, la más significativa es que en ambos momentos han tenido lugar formas inéditas de trenzar a los intereses del poder empresarial (de carácter económico) y del poder gubernamental (de carácter político). Aunque a fin de cuentas el poder económico (empresarial) no deja de ser político y el poder político (gubernamental) no deja de ser económico.
¿Dónde termina lo empresarial y donde inicia lo político?, es una pregunta cuyas respuestas son difusas. En la era neoliberal, ambos territorios comienzan y terminan traslapándose, escondiéndose uno del otro, uno en el otro. Hay un cúmulo de información sobre las conexiones que se han entretejido entre ambos espacios del poder. Esta no es una condición exclusiva de los partidos que ideológicamente se ubican en la derecha. En América Latina y en México, los políticos de izquierda han mantenido agendas claroscuras con los empresarios. Recientemente, el expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, uno de los íconos de la izquierda moderada en América Latina, ha sido señalado por sus nexos con empresas constructoras que donaron 5 millones de dólares al Instituto Lula, una fundación dedicada a labores presuntamente altruistas. En México, el asunto de la Casa Blanca que puso en la mira al gobierno de Peña Nieto, es una de los muchos casos que arroja información sobre las relaciones claroscuras entre los empresarios dedicados al ramo de la construcción y la clase política. Algunos economistas se han referido a este asunto como la “política de compadres”, una trama neoliberal latinoamericana en la que los intereses de los políticos y los empresarios quedan unidos con actos de corrupción de por medio. 
Entre  los vaivenes que van de la clase empresarial a la clase política, uno de los rasgos más notorios es que los amarres se generan en los sótanos del poder. Los conceptos de la teoría política sobre “lo público” y lo “privado” resultan insuficientes para analizar estas relaciones. Uno de los conceptos que resulta más certero para analizar el asunto es el de “conflicto de intereses”, una conflictividad oscura y laberíntica que requiere ser desentrañada cada vez. 

II
Más allá de los argumentos que son parte del trillado marketing político, ni Barraza, ni Mesta, ni Terrazas, explican las razones por las cuáles los empresarios chihuahuenses se lanzan al ruedo de la política por la vía de las candidaturas independientes. Para el 7 de abril se anuncia una conferencia promovida por la COPARMEX y apoyada por medios de prensa locales, en la que Pedro Ferriz de Con, aborda el tema:  “Revolución ciudadana. Las candidaturas independientes como respuesta a la crisis política”. La organización de esta conferencia en los primeros días de la campaña electoral, dibuja con claridad los andaderos que en términos ideológicos y políticos estarán trazando los discursos de Barraza, Mesta y Terrazas: una presunta “revolución ciudadana” construida a partir de “las candidaturas independientes” es la “respuesta a la crisis política” por la cual atraviesa México desde hace años. ¿Pero, lo es verdaderamente a partir una vía independentista copada por los intereses del empresariado chihuahuense?
Más allá de la conferencia de Ferriz de Con y de las múltiples estrategias de campaña que pondrán en marcha los candidatos independientes de la clase empresarial, ¿qué intereses económicos y qué intereses políticos se entretejen en la construcción de un proyecto empresarial que hace uso de la vía de las candidaturas independientes, como pasillo para seguir extendiendo los claroscuros laberintos en los que se trenzan el poder empresarial y el poder gubernamental?

III
En este mismo contexto de sombras y de laberintos que se extienden entre la clase empresarial y la política, están los caminos de quienes pasan del poder gubernamental (el mundo de la política) al poder económico (el mundo de la empresa). El más notorio caso es el del aún gobernador en turno, César Duarte, quién sin dar una explicación convincente a los chihuahuenses, ha pasado de ser gobernador a convertirse en uno de los socios mayoritarios del grupo financiero Unión Progresa. Duarte no ha logrado explicar con razones suficientes los orígenes de los 65 millones de pesos que fueron invertidos a su nombre en la Unión de Crédito Progresa, en proceso de convertirse en banco. El eslabón que une al mundo de la política y al mundo empresarial en esta operación financiera de Duarte, es Jaime Herrera, actual secretario de Hacienda en el estado de Chihuahua. Herrera fue presidente de Unión Progresa y ha sido uno de los puntales en las gestiones que buscan consolidar a esta institución financiera como banco.
A vista de todos, habrá que revisar con lupa cuál es la condición del César Duarte político-empresario que tomó protesta como gobernador en 2010 (exdiputado-empresario constructor-vendedor de autos usados…), al César Duarte empresario-político que terminará sus funciones en el cargo en 2016 (exgobernador-empresario constructor-inversionista de Unión Progesa…). Esta es una historia que falta por desentrañar. En las respuestas que Duarte dio en la entrevista que le hicieron los reporteros del programa “Punto de partida”, quedan reflejados los caminos torcidos que van de la política al dinero y viceversa. Al preguntarle la reportera a Duarte sobre el Fideicomiso de los 65 millones que se invirtieron a su nombre en Unión Progresa, el aún gobernador respondió: “…Usted sabe cuántos papeles firmo al día, se imagina… claro, por supuesto, está el fideicomiso, lo firmé, no lo leí. A lo macho que no lo leí…”
Sin lugar a dudas, que lo “imaginamos”, lo intuimos, lo deducimos, lo vamos comprobando inductivamente con información a todas luces corroborable, con documentos en mano. Los caminos que van del poder político al poder empresarial y viceversa, terminan por dejarse ver cuando la prensa crítica escarba en ellos. Son muchas huellas las que van quedando, imposibles de ser escondidas todas y cada una de ellas.

lunes, 22 de febrero de 2016

De lo vacío del voto como una forma de hundimiento de la política



(Artículo publicado en la revista "Aserto" del mes de febrero).

Si el voto aún sirve para algo que por favor alguien me lo diga, que alguien pueda sostenerlo con solvencia por un tiempo suficiente antes de su nueva caída. El sistema electoral que se cayó en 1988 cuando Manuel Barlett era secretario de gobernación, ese sistema que se había caído desde muchos años atrás, se sigue cayendo todavía. En medio del vendaval de esta caída, el voto queda envuelto por las corrientes de aire de la historia que no le pertenece a la gente del pueblo, a los ciudadanos comunes y corrientes.
Por más que busco algún indicio sólido que pueda evidenciar la utilidad del voto, al poco tiempo ese indicio se derrumba. Después del triunfo del PAN y de Vicente Fox, en una marcha multitudinaria los electores cargaron un ataúd envuelto con la bandera del PRI, simbolizando la muerte del partido que institucionalizó y anuló a la revolución mexicana. Pero paradójicamente, como mecanismo político y electoral, el voto que trazó la derrota del PRI-sistema en el año 2000, restauró y magnificó el poder de este partido doce años después. Nos hemos dado cuenta que lo que estaba adentro del ataúd cargado por los electores convulsionados por el supuesto triunfo de la sucesión democrática, era el voto significado como inútil. A los pocos meses de ejercer el poder, Fox demostró que el voto para des-empoderar  al PRI y empoderar al PAN, no había servido para nada. La inutilidad del voto es una afrenta histórica de la cual los mexicanos no hemos logrado desprendernos. Al igual que sucedió con el caso de Vicente Fox en el año 2000, comienza a suceder con el caso del “Bronco” en Nuevo León, del fervor depositado en el voto en pos del cambio, se pasa al desencantamiento.
En su inscripción en una boleta electoral, el voto es un pequeño papel que en sus vaivenes se va borrando poco a poco, hasta casi perderse. Una boleta electoral, sin inscripción alguna (el voto en blanco), lo mismo tachada por un partido que por otro, por un candidato que por otro, no anulada o anulada, rayada de lado a lado, con mensajes obscenos que recuerdan a la madre de alguien: “Aprovechando que los agarro a todos juntitos: chinguen a su madre los partidos políticos”. Esta declaratoria escrita en una boleta electoral, que ha circulado como un meme en las redes sociales, va dedicada a los partidos, a los candidatos y a la clase política toda. Este uso alterno de la boleta electoral, del voto pues, es una jugada de ironías cruzadas, que lo mismo puede interpretarse como el derrumbamiento institucional del voto, que como un acto contestatario para desviar sus usos normalizados, reglamentados y sobre-reglamentados.
Lo anterior es un pequeño indicio de que tal vez el voto pueda servir para algo. Pero su uso en este caso, muy similar a la pared de un baño que va siendo llenada con albures y con grafiti, tiene también limitantes que resultan desconcertantes. ¿Qué significa que el uso de la boleta electoral, del mecanismo del voto, se convierta en una superficie de inscripciones para rayarle la madre a los políticos y a la política toda, sin que más allá de ello exista una respuesta al acto contestatario? Porque a fin de cuentas, después del insulto parece no haber respuestas ni adversarios, no hay una clase política que se sienta aludida ante la memoria mancillada de la madre de alguien. El anonimato del sujeto político que escribió la frase insultante en la boleta electoral, y el anonimato de la dedicatoria del mensaje ominoso hacia todos los políticos y hacia ninguno en particular, evidencian lo vacío de este uso de la boleta electoral y del voto. Convertido en un meme, el voto queda virtualizado y arrinconado en los usos des-politizados de las redes sociales. Porque en las redes sociales, la política tecnificada por los usos del internet también se vacía de contenido y de sentido. El vaciamiento político y social que se hace presente en el mecanismo del “Like” en la plataforma del Facebook, es muy parecido al vaciamiento del voto como mecanismo de sostén político de la democracia. Tanto el mecanismo de “Like” de Facebook, como el mecanismo del voto que sigue intentando estructurar a la política, se han convertido en formas de deconstrucción y vaciamiento del sentido político. Si la política existe en ellos, a través de ellos, es para vaciarse de sentido, para esconder sus claroscuros en estos mecanismos de preferencias y repugnancias que se contabilizan una y otra vez, para ser olvidados enseguida. ¿Dónde están las boletas que se quemaron después de la elección de 1988 en los sótanos del edificio de la cámara de diputados?  ¿Dónde están los restos de la consigna del “voto por voto”,  que fue el cántico poselectoral del 2006?
En la rayada de madre que se lanza al anonimato en una boleta electoral, se hace presente un trance político que va de la desesperación a la desesperanza. Lo que pueda hacerse con el voto en los intentos por restaurar su utilidad política, tal vez no tenga un más allá. Tal vez termine hundiéndose en la risa y la ironía que se enfrascan en sí mismas. Después de generar risa, una boleta electoral convertida en meme pasa a la historia sin hacer historia más allá de la risa. Este uso alterno del voto electoral se vacía en el instante de la risa, lo mismo que el voto en blanco que se pierde en la contabilidad del voto nulo, lo mismo que la contabilidad de las boletas no votadas que son catalogadas como “abstencionismo”.  La sintomatología es posmoderna, son los andaderos del derrumbamiento de la política, que aún existe más allá del voto y de la boleta electoral.
He aquí el hallazgo y la paradoja. La política del siglo XXI, aún fundada en la maquinaria de la boleta electoral y del voto, se define en lo sustantivo más allá del voto. Sus demarcaciones fundamentales no descansan en el voto. Aunque el voto tiene que seguir siendo una falacia sostenible. Es esto lo que acaba de suceder con el nombramiento del candidato del PRI al gobierno del estado en Chihuahua: Enrique Serrano. En la misma situación están los nombramientos de los candidatos de otros partidos,  para la candidatura al gobierno estatal y para otras candidaturas. El voto no se hace presente aquí, y sin embargo los enrumbamientos  electorales ya están dados. Desde el 23 de diciembre del 2015, los priistas actúan como si Serrano ya hubiese sido electo gobernador de Chihuahua, sin necesidad de votos de por medio. Antes y después del voto, por sobre el voto, hay una sustancia que define los caminos de la política local y nacional , y que sin embargo se aproxima de manera torcida al voto. De esta sustancia vienen conceptos como: “gran elector”, “dedazo” “ungido” y “candidato por consenso”. En los procedimientos del “gran elector”, del “dedazo”, del “ungido” y del “candidato por consenso”, no existe el voto multitudinario, no existen el pueblo ni la ciudadanía como sujetos colectivos de la política que ejercen el voto. Existe un nombramiento que anula el voto meses antes de que pueda ser posible, existe el vaciamiento del voto legal y políticamente establecido…

jueves, 18 de febrero de 2016

Carlos Montemayor, por un no-amansamiento del hombre y de la obra



En un texto anterior hablé de las “formas de capitular la ausencia de Carlos Montemayor”. En su momento no clarifiqué suficientemente este concepto, que fue planteado en un evento de las Jornadas Culturales Carlos Montemayor,  en junio de 2012, en Parral, Chihuahua.
En términos militares, “capitular” significa “rendirse o entregar una plaza al enemigo”. Quiere decir también “abandonar una discusión o pugna por cansancio o por la fuerza de los argumentos contrarios”. Un tercer significado tiene que ver con un “pacto o acuerdo entre dos o más personas”. 
El concepto referido en torno a la figura de Montemayor,  critica las formas  mediante las cuales nos hemos ido apropiando del nombre y de la obra de Carlos Montemayor en Chihuahua. Posterior a la muerte del parralense, hay un amansamiento del intelectual de izquierda y de su obra, una apropiación dulcificada de la voz áspera y aguijoneante del pensador y activista político que a lo largo de muchos años criticó e hizo reclamos a las instituciones políticas y sociales de nuestro país.
El primer indicio que puede percibirse es la captura del nombre a través de las instituciones gubernamentales y educativas.  En junio de 2010, la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) asignó el nombre de “Carlos Montemayor” a su biblioteca central. En junio de 2012,  habitaciones del segundo piso de la Quinta Gameros, administrada por la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH), fueron nombradas “Sala Carlos Montemayor”. En agosto de 2012, el gobierno del estado de Chihuahua, inauguró el Centro Cultural Bicentenario “Carlos Montemayor”. En Parral, las jornadas culturales a nombre de Carlos Montemayor se han convertido en un evento de pose social. La criticidad de Montemayor ha sido arrinconada en el des-uso del usufructo posmoderno, donde la historia y las posibilidades contestatarias se convierten en objetos de museo, meras arquitecturas que lo mismo funcionan para el establishment cultural que social. Lo que cuenta es la pose y el usufructo que de ello pueda generarse
El nombre de “Carlos Montemayor” colocado en edificios culturales o bibliotecarios, se fija y aquieta entre las paredes y el techo, entre el metal y el vidrio, entre los muebles y los pasadizos arquitectónicos  de un proyecto  gubernamental o educativo. El develamiento de las placas de bronce  que inauguran a estos edificios con el nombre de “Carlos Montemayor”,   es el oscurecimiento del perfil crítico y contestatario del escritor y activista político. Las placas de bronce colocadas en estos edificios “en nombre de Carlos Montemayor”,  llevan a su figura a la historia de bronce, la historia que dulcifica y mitifica a los intelectuales y a otros más.
El nombre y el ser de “Carlos Montemayor”, su intelectualidad crítica, su activismo político de izquierda,  no radican en el cemento que constituye a  la arquitectura de un centro cultural o de una biblioteca, no está en esas paredes y techos que encuadran y delimitan al saber depositado en la cultura y los libros, no está en el bronce de una placa que nombra un edificio. Su nombre posee otra condición pétrea que puede leerse en el cierre del poema “Elegía de Tlatelolco (1968)”:

Todo quedó en esta plaza
tantas piedras lastimando el aire
tanta piedra que oyó el múltiple estertor
de muchachos y quedó en su raíz
la amargura y la dulzura de este silencio
(la luz precipitada en el cielo me descubre
y el afecto del día llega al dolor a través de la mirada
imposible olvidar
imposible quedarse muerto)…