viernes, 18 de noviembre de 2022

Batallas intelectuales y culturales en el sexenio lópezobradorista (Artículo publicado en la revista Aserto del mes de julio de 2019)

I.- Al analizar las relaciones entre los intelectuales y el poder, Pedro Ángel Palou identifica siete etapas en la historia de México: la colonia en la que destacan los intelectuales criollos, la independencia que fue influida por el enciclopedismo francés, la lucha entre liberales y conservadores en el siglo XIX, el porfiriato dominado por el grupo de los Científicos, la etapa revolucionaria que quedó marcada por el surgimiento del Ateneo de la Juventud, la posrevolución que fue dominada por los integrantes del grupo de los Contemporáneos y la segunda mitad del siglo veinte en la que destacan las figuras de Octavio Paz, quien termina inclinándose a la derecha, y José Revueltas, quien se convirtió en un ícono de la izquierda (“Intelectuales y poder en México”, 2007).

La historia de los intelectuales en México resulta fascinante, entre los relatos personales y colectivos que están poblados de intrigas y claroscuros, y las batallas estéticas, ideológicas y políticas que se han librado de forma repetida. Desde la investigación académica, la crónica, la biografía y la novela, se han escrito cientos de páginas sobre la historia de los intelectuales y el poder en México.

Dos de las cualidades más notorias de la historia de los intelectuales y sus relaciones con el poder en México son la confrontación y la polarización. Durante la colonia, los intelectuales criollos como Francisco Javier Clavijero, jugaron una posición de contrapeso ante la corona española. A lo largo del siglo XIX, los intelectuales liberales combatieron mediante las ideas y las armas a los intelectuales conservadores. Las confrontaciones entre los intelectuales liberales y conservadores quedaron registradas en la novela “Patria” escrita recientemente por Paco Ignacio Taibo II (2017).

La etapa de la posrevolución está marcada por una confrontación estética, ideológica y política entre los Contemporáneos y los Estridentistas. La historia marginal de los Estridentistas que fueron desplazados por los Contemporáneos en la lucha por dominar el panorama intelectual del México posrevolucionario, fue rescatada por Evodio Escalante en el libro “Elevación y caída del estridentismo” (2002).

Las confrontaciones entre la izquierda y la derecha intelectual en la segunda mitad del siglo XX quedaron sintetizadas en una frase que se ha convertido en una consigna estética y política: “Menos Paz y más Revueltas”.

La polémica que se ha generado por la implementación de las políticas lópezobradoristas en la Secretaría de Cultura, específicamente por las becas del Fonca (Fondo para la Cultura y las Artes), tienen como telón de fondo una nueva coyuntura de confrontaciones entre los intelectuales y los grupos de poder en la cultura, que se ha generado a partir del triunfo electoral de Morena en 2018. Desde principios de la década de 1990, durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, el grupo de la revista Letras Libres (antes revista Vuelta) tomó el control de las instituciones culturales en México, en una jugada en la que terminó desplazando al grupo de intelectuales de la revista Nexos.

II.- Las consecuencias de la batalla librada en el sexenio salinista, entre los intelectuales del grupo Vuelta, con Octavio Paz a la cabeza, y los intelectuales agrupados en torno a la revista Nexos, con Héctor Aguilar Camín al mando, se extienden hasta nuestros días.

En 1990, el grupo de intelectuales de la revista Vuelta en alianza con Televisa, organizó el coloquio “El siglo XX: La experiencia de la libertad”. En términos ideológicos y políticos, este coloquio postuló la victoria definitiva del capitalismo ante el socialismo y la democracia representativa como ruta a seguir. En este evento el grupo Vuelta dejó ver con toda claridad su postura neoliberal y pro–salinista. Los intelectuales que se agruparon alrededor de la revista Nexos fueron marginados de ese primer coloquio.

En 1992, el grupo de intelectuales de la revista Nexos respondió con el “Coloquio de invierno”. A diferencia del coloquio organizado por el grupo Vuelta dos años atrás, el evento organizado por la revista Nexos contó con el apoyo de la UNAM y el Conaculta. El perfil del coloquio de invierno se inclinó hacia una postura socialdemócrata, avalando a la vez las políticas neoliberales emprendidas por el gobierno de Salinas.

Los coloquios de 1990 y 1992 abrieron una lucha a muerte entre los intelectuales de las revistas Vuelta y Nexos. En la confrontación entre ambos grupos, terminaron pesando más los motivos pragmáticos que los motivos teóricos o ideológicos que se hicieron presentes en los debates. Los dos grupos usaron los coloquios para tejer relaciones a conveniencia con el gobierno de Carlos Salinas de Gortari. Se trataba de usar las relaciones con el poder para influir en la agenda cultural y para allegarse lo más posible de las rebanadas del pastel presupuestal. El pragmatismo de la confrontación quedó reflejado en un artículo publicado por Octavio Paz en la revista Vuelta de abril de 1992 (“La conjura de los letrados”):

“El grupo Nexos está compuesto por gente de la misma generación, parecida en educación, ideas e intereses semejantes… Son osados y cautos, perseverantes y flexibles, solidarios entre ellos e indiferentes ante el extraño, capaces de sacrificar una idea para guardar una posición, disciplinados en el ataque y en la retirada, virtudes todas más militares y políticas que intelectuales… no es sorprendente que el grupo, a través de una serie de alianzas y bajo la protección oficial se haya fortalecido y extendido. Hoy es una red que envuelve a muchos centros vitales de la cultura mexicana y que domina a otros. Mencionaré algunas de sus plazas fuertes: Conaculta, la Universidad (UNAM), el Instituto Indigenista y el de Antropología, la televisión gubernamental y El Diario El Nacional, también del gobierno. Sobre su revista y sus editorial llueven los favores oficiales.”

La confrontación entre los intelectuales de las revistas Vuelta y Nexos se extendió a lo largo de 1992, mediante la publicación de artículos y declaraciones. Carlos Illades resume con toda claridad el contenido pragmático de esta batalla:

“Pero lo que estaba realmente en juego no era la pluralidad, sino tanto el poder del campo intelectual, como el privilegio de hablarle al oído al príncipe. Vuelta temía que Conaculta, la entidad cultural propuesta por Salinas de Gortari desde su campaña presidencial… cayera en manos de la revista competidora.” (“El marxismo en México. Una historia intelectual”, 2018).

Los dos grupos buscaban el control de las instituciones como el Conaculta, el Fonca y el Canal Once. Las presiones del grupo Vuelta encabezado por Octavio Paz, lograron la destitución de Víctor Flores Olea como cabeza del Conaculta el mismo año de 1992. Su lugar fue ocupado por Guillermo Tovar y de Teresa, quien fue impulsado por los paceanos. Desde ese momento, en los pasillos subterráneos donde se anuda el poder intelectual con el poder político, ha sido notorio el dominio del grupo de los adeptos a Octavio Paz, que fueron parte de la revista Vuelta.

Durante el sexenio de Peña Nieto, entre los años 2012 y 2015, Rafael Tovar y de Teresa tuvo un segundo periodo al frente del Conaculta. La concesión que Carlos Salinas de Gortari le hizo a Octavio Paz en 1992, se extendió hasta el segundo nombramiento de Tovar y de Teresa en los años recientes.

III.- El Fondo para la Cultura y las Artes (Fonca) es uno de los mecanismos financieros de de la Secretaría de Cultura (antes Conaculta). El FONCA y el Conaculta fueron fundados durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari. A través del Fonca, los escritores, músicos, pintores y artistas que se dedican a hacer teatro y danza, reciben apoyos en forma de becas para impulsar la creación y difusión del arte. Hasta el año 2014, el Conaculta y el Fonca emitían 25 convocatorias diferentes para que los artistas de las distintas disciplinas obtuvieran una beca para apoyar su labor artística.

La polémica en torno al Fonca se generó desde el mismo momento de la fundación de este organismo en 1989. En el libro “Tragicomedia mexicana 3” (2013), José Agustín señala que el Fonca ha funcionado como un mecanismo de cooptación de los intelectuales, quienes se quedan quietos y guardan silencio ante opinión pública, con la intención de no comprometer la subvención que reciben del Estado en forma de beca.

En la polémica reciente que se ha generado en torno a las becas otorgadas por el Fonca se identifican tres aristas:

- Hay quienes afirman que el Estado debe seguir jugando el papel de gran mecenas de la cultura a través de las becas del Fonca. Aunque se requieren una serie de modificaciones para que los mecanismos mediante los cuales se otorgan estas becas sean más justos y transparentes. Esta postura es asumida en el artículo: “Fonca: mecenas rico de pueblo pobre” de Antonio Ortuño (revista Letras Libres, 9 de mayo de 2013).

- Otros descalifican la maquinaria clientelar y de beneficios convenidos que traen consigo compadrazgos y corrupción en la entrega de las becas del Fonca. “Dicho sistema de becas o de estímulos contenía de entrada varios gérmenes perniciosos… Al final ha prevalecido la complicidad, el contubernio, el amiguismo, los intereses personales antes que el ejercicio de un dictamen basado en la equidad, la transparencia y la justicia. Ser juez y parte ha sido la regla.” (José Ángel Leyva, revista La Otra, febrero de 2019).

- Finalmente, hay quienes argumentan que las becas otorgadas por el Fonca forman parte de una maquinaria neoliberal que está podrida desde sus mismos orígenes, que se remontan al gobierno de Carlos Salinas de Gortari. Esta crítica fue asumida por el creador escénico José Luis Cruz en la tercera mesa de diálogo sobre el Fonca, realizada en Monterrey, Nuevo León, el 22 de marzo (Proceso, 29 de marzo de 2019).

Al debatir sobre el Fonca, las tres aristas argumentativas se traslapan en un mismo territorio impregnado de razones teóricas y pasiones ideológicas y políticas. Resulta complicado, si no es que imposible, proceder analíticamente en el debate separando las distintas líneas argumentativas. Las razones teóricas y las pasiones ideológicas y políticas, se anudan conflictivamente en los debates que se han abierto sobre las becas del Fonca.

IV.- El contexto en el que se abren los debates sobre las becas del Fonca está atravesado por dos posturas ideológicas y políticas que el gobierno de López Obrador ha colocado recientemente ante la opinión pública: la declaratoria del fin de la era neoliberal en México y la descalificación de un grupo de intelectuales y periodistas funcionales a los gobiernos neoliberales del panismo y el priismo.

El 17 de marzo pasado, en el Foro Nacional Planeando Juntos la Transformación de México, López Obrador anunció el final del neoliberalismo para abrirle paso a una era “posneoliberal”. Esta declaración funciona al menos discursivamente en la retórica. No queda claro a qué se refiere en específico López Obrador al declarar el fin del neoliberalismo en México. Aunque esta declaración se ha ido clarificando al paso de los meses. Si la política cultural de las becas del Fonca posee un origen neoliberal que llega hasta los sótanos del sexenio de Carlos Salinas de Gortari, en el contexto de incertidumbre generado por la presunta llegada de una era “posneoliberal”, resulta lógico pensar en la posible desaparición de las becas del Fonca. Estas dudas surgen en un contexto en el que se han generado una serie de políticas para recortar y limitar el gasto público en la cultura y la ciencia. Aunque Marina Nuñez, quien está a cargo del Fonca en la administración de López Obrador, ha declarado que los programas de las becas que otorga este organismo seguirán en funciones (‘‘Los creadores no son una casta de privilegiados; el Fonca no desaparece’’, La Jornada, jueves 20 de junio de 2019).

Por otra parte, desde distintos flancos el lópezobradorismo ha emprendido una guerra muy visible en contra de los intelectuales de los gobiernos neoliberales que se aliaron con el panismo y el priismo. A principios de marzo pasado en la prensa nacional se destapó el escándalo de la llamada “Operación Berlín”. En un artículo publicado por Ricardo Sevilla en el sitio Aristegui Noticias se denunció una operación encabezada por Enrique Krauze y Fernando García Ramírez en contra de la candidatura de López Obrador en las elecciones de 2018 ("Krauze operó contra AMLO. Testimonio sobre la insidia", 17 de marzo de 2019). Krauze y García Ramírez, quienes forman parte del grupo que dirige a la revista Letras Libres, recibieron dinero de la empresa Coppel para golpear a la candidatura de López Obrador.

En mayo pasado se filtraron a la prensa nacional los nombres de intelectuales y periodistas que recibieron financiamiento del gobierno de Enrique Peña Nieto, entre estos nombres aparece nuevamente el de Enrique Krauze: «El historiador Enrique Krauze está en la tercera posición con su editorial Clío y la revista Letras Libres que en conjunto recibieron, según los datos oficiales, 144 millones 80 mil 995 pesos; 87 millones 402 mil 316 pesos por publicidad y 56 millones 678 mil 678 por “otros servicios”» (Aristegui Noticias, 23 de mayo del 2019).

En el mismo plano de golpeteo político y mediático puede entenderse el video difundido por la agencia Notimex, el pasado 18 de junio. El reportaje de Notimex tiene como antecedente la declaración de la senadora morenista Jesusa Rodríguez, quien reclamó la desaparición de las becas del Fonca. El video difundido por Notimex denuncia los apoyos especiales que ha otorgado el Fondo para la Cultura y las Artes a entidades privadas como TV Azteca, y denuncia también a un grupo de intelectuales que han sido beneficiarios permanentes de las becas del Fonca. Desde luego que la publicación del polémico reportaje de Notimex, debió ser autorizada por su directora, la periodista Sanjuana Martínez.

Entre los intelectuales denunciados por Notimex que han sido beneficiarios permanentes de las becas del Fonca, destacan los nombres de dos escritores ligados al grupo Letras Libres y a la Fundación para las Letras Mexicanas (antes Fundación Octavio Paz): Christopher Domínguez Michael y David Huerta. Aunque las denuncias ponen otros nombres de escritores y artistas plásticos al descubierto, resulta significativo que el golpeteo político se dirija a quienes han sido parte del grupo de los paceanos (en la revista Letras Libres o en la Fundación para las Letras Mexicanas). El 5 de abril del 2014, la revista Proceso publicó un artículo que desde su mismo título deja al descubierto la manera en que han funcionado las instituciones culturales en los años del neoliberalismo: “Fundación para las Letras Mexicanas: Vividores en nombre de Paz”.

Los embates que han recibido los intelectuales que giran en torno a la herencia intelectual, ideológica y política de Octavio Paz, han sido reiterados en los primeros meses del gobierno lópezobradorista. Los debates sobre las becas del Fonca han sido usados para descalificar y golpear a los integrantes del grupo de intelectuales que ha dominado el territorio cultural e intelectual mexicano en las últimas décadas. En la polémica analizada es imposible separar el asunto de las becas del Fonca del tema de los grupos de poder que se han formado alrededor de las instituciones y los presupuestos de la cultura. Entre los intelectuales y los grupos de poder en la cultura, no hay inocencia ni neutralidad alguna. Más bien, hay enjambres de conveniencias e intereses que se mueven con diferentes intensidades y a diferentes ritmos.

Es obvio que las jugadas políticas y mediáticas para golpear a los integrantes del grupo de los paceanos, tienen como objetivo el debilitamiento y el desplazamiento. En la era lópezobradorista, las batallas por la hegemonía intelectual y cultural apenas comienzan.

La revista Proceso y la ética cuestionada de la 4T (Artículo publicado en el portal de "Aserto", 26 de julio de 2019)

Las aguas límpidas de la 4T, defendidas a cada paso por López Obrador, comienzan a ser enturbiadas por las relaciones que esta fuerza política ha fraguado con personajes oscuros. Las alianzas pragmáticas del lópezobradorismo traen consigo costos negativos en varios flancos. Eso era de esperarse tarde que temprano.

En las dos últimas semanas la 4T ha sido cuestionada por las conexiones del actual presidente con Ricardo Salinas Pliego, señalado por la revista Proceso debido a sus implicaciones en el caso Fertinal. También ha sido cuestionada por el caso del gobernador electo por Baja California, Jaime Bonilla, quien operó para aumentar indebidamente su periodo de gobierno de dos a cinco años.

Desde febrero pasado, la revista Proceso viene publicando una serie de reportajes en los que demuestra la implicación de Ricardo Salinas Pliego en el caso Fertinal, como prestamista a través de Banco Azteca y como socio a través de tres empresas “off shore” radicadas en Bélgica, Suecia y el paraíso fiscal de Luxemburgo (Proceso 2208, 24 de febrero de 2019; Proceso 2222, 2 de junio de 2019 y “Proceso” 2229, 21 de julio de 2019).

En varios reportajes a cargo del periodista Mathieu Tourliere, esta revista ha mostrado con evidencia periodística suficiente la participación de Salinas Pliego en las maniobras de Fertinal durante los sexenios de Fox, Calderón y Peña Nieto. En una entrevista que Carmen Aristegui le hace a Tourliere en días pasados, se deja en claro la participación de Salinas Pliego en la trama de Fertinal (“Hay indicios de que Salinas Pliego sí era socio de Fertinal a través de empresas belgas: Periodista”, Aristegui Noticias, 22 de julio de 2019).

Ricardo Salinas Pliego ha sido identificado como un empresario cercanísimo a la 4T. López Obrador estuvo en el aniversario 25 de TV Azteca, el 22 de noviembre de 2018. En ese evento, el actual presidente aparece en una fotografía al lado del banquero y empresario de la televisión mexicana. En esa fotografía aparecen también dos Secretarios del gobierno lópezobradorista: Luisa Alcalde (Secretaria de Trabajo y Previsión Social) y Esteban Moctezuma Barragán (Secretario de Educación y expresidente de la Fundación Azteca). En ese mismo evento, el gobierno federal firmó un convenio denominado “Por los Jóvenes de México” con el Grupo Salinas, para apoyar a 100 mil jóvenes a través de proyectos que impulsan la formación de coros y orquestas.

También en el mes de noviembre de 2018, López Obrador anunció la formación de un consejo asesor integrado por Ricardo Salinas Pliego y otros empresarios: Bernardo Gómez, Olegario Vázquez, Carlos Hank González, Daniel Chávez, Miguel Rincón, Sergio Gutiérrez y Miguel Alemán Magnani. Desde sus inicios, ese consejo fue cuestionado por el pasado turbio de los empresarios neoliberales que lo conforman.

El 11 de enero de 2019, el gobierno federal dio a conocer que el Banco Azteca de Salinas Pliego será el operador principal en la distribución de las becas que se otorgan a través de la Secretaría de Bienestar. Las relaciones que el gobierno de López Obrador ha entablado con las empresas de Salinas Pliego, han comenzado a desplazar a Carlos Slim como el empresario preferido del régimen en turno.

Los reportajes que la revista Proceso ha publicado sobre la participación de Salinas Pliego en los manejos turbios de Fertinal, le pegan en la médula moral al mismísimo López Obrador. De ello se deriva la reacción del presidente durante la rueda de prensa del pasado lunes 22 de julio, cuando sostuvo un diálogo ríspido con el reportero de la revista Proceso, Arturo Rodríguez. En los primeros meses del gobierno lópezobradorista, la revista que ha impulsado por décadas el periodismo de investigación en México, ha escarbado en las entrañas del poder y ha demostrado que en el actual sexenio, hay una serie de relaciones entre el poder político y el poder económico que permanecen intactas.

En el actual sexenio hay una continuidad del neoliberalismo y de la política de compadres que fragua acuerdos no del todo claros entre políticos y empresarios. El emporio económico de Salinas Pliego y sus relaciones con el poder, inicia desde el gobierno priista de Salinas de Gortari (con la venta y privatización de Imevisión, hoy TV Azteca), pasa por los gobiernos panistas de Fox y Calderón (que permitieron la fundación de Banco Azteca y el despojo del Canal 40) y se extiende hasta los primeros meses del gobierno de López Obrador (con la expansión de los negocios del Grupo Salinas).

Por otro lado, está la relación del lópezobradorismo con Jaime Bonilla, gobernador electo de Baja California y artífice de una jugada política que ha puesto en duda el perfil no-reeleccionista de la 4T. López Obrador y el morenismo han tratado de deslindarse de la jugada reeleccionista de Bonilla, mediante la firma de un documento notariado que compromete la no-reelección del presidente. Pero ante los daños causados por la operación de Bonilla al proyecto de la 4T, habría que preguntarse si ese deslinde es suficiente.

A finales de marzo de 2019, antes de celebrarse las elecciones en Baja California, López Obrador sostuvo una reunión en el hotel Lucerna de la ciudad de México con Jaime Bonilla, Yeidckol Polevnsky y Leonel Godoy Rangel. Los dos últimos fueron los operadores de Morena en el proceso electoral de Baja California. Otro de los asistentes a esta reunión fue el empresario y abogado, Guillermo Ruiz, quien durante años representó los intereses del político priista Jorge Hank Rhon (“AMLO se reúne en privado con Jaime Bonilla, candidato por Morena a BC”, Proceso, 27 de marzo de 2019).

Lo que López Obrador y Bonilla platicaron durante esa reunión es una información que se mantiene en reserva. Tampoco hay información de pláticas posteriores entre López Obrador y Bonilla, después que el segundo fue electo como gobernador de Baja California. Queda en duda, si López Obrador estaba o no enterado de la jugada de Bonilla para extender su gobierno de manera ilegal de dos a cinco años. A pesar de los deslindes del presidente en las conferencias mañaneras de esta semana y de la firma de un documento notariado que compromete su no-reelección, el daño ya está hecho.

El pragmatismo aliancista ha causado estragos a la 4T en los primeros meses de gobierno y coloca en riesgo el perfil de un proyecto que le apuesta todas sus cartas a una moral límpida. De manera directa o indirecta, las manchas comienzan a cubrir los acontecimientos y las fotografías que López Obrador se ha sacado con personajes como Ricardo Salinas Pliego y Jaime Bonilla.

Corral y los agujeros de la política local (Artículo publicado en el portal de "Aserto", 24 de julio de 2019)

I.- Cuando un político comienza a traicionar sus ideales, necesita inventar(se) los mecanismos necesarios para justificar sus acciones y su permanencia en la lucha por el poder. Uno de los mecanismos más socorridos que usan los políticos para justificar la traición a sus ideales es el cinismo. Los priistas son los especialistas del cinismo. Más que cualquier otro político, un priista necesita de una alta dosis de cinismo para sobrevivir políticamente y mantenerse en la lucha por el poder.

En el caso del gobernador Javier Corral, que ha traicionado al electorado que lo eligió y a los principios ideológicos del PAN, se ha identificado la presencia de un autismo. Luis Javier Valero Flores calificó el ejercicio de gobierno de Corral como autista (“Autismo político”, El Diario de Chihuahua, 28 de abril de 2018). Ernesto Avilés Mercado señaló también la inclinación autista en la forma de gobernar de Corral (“Autismo político en Chihuahua”, El Diario de Chihuahua, 9 de junio de 2018).

Para justificar la traición de su ideario político, el gobernador del estado ha recurrido numerosas ocasiones a la estrategia del autismo, que consiste en crear un mundo interior alejado de la realidad inmediata que resulta sumamente problemática. En torno a Corral se ha generado una burbuja que le permite aislarse y tomar distancia de los problemas que viven los ciudadanos comunes y corrientes.

Las cualidades más notorias del autismo del gobernador son el alejamiento y la frialdad ante los problemas ciudadanos. A cada paso, Corral toma una distancia de los ciudadanos que lo procuran para exponerle y tratar sus problemas. La toma de distancia de Corral se opera delegando las responsabilidades a otros funcionarios de su administración. El gobernador no encara a los ciudadanos y sus problemas, se retira de ellos. A su vez, Corral manifiesta una frialdad que puede leerse en su lenguaje corporal. Ante los diversos problemas ciudadanos que ha vivido en su administración, el gobernador ha mostrado un estoicismo autoritario que denota su frialdad.

La toma de distancia y la frialdad de Corral se han dejado ver en la atención al problema de los habitantes de las comunidades aledañas a la caseta de Sacramento y en el trato que ha tenido con los vecinos de la colonia Santo Niño, que se resisten a la construcción de un CAM (Centro de Atención Múltiple) en el parque de esta colonia.

II.- ¿En qué consiste la traición de Corral a sus ideales como panista? El trato que han recibido los habitantes que viven en las comunidades aledañas a la caseta de Sacramento y los vecinos de la colonia Santo Niño, por parte de gobierno del estado, va en contra del ideario panista del “bien común”.

El órgano de comunicación del Partido Acción Nacional lleva por nombre “Bien común”. Esta revista es encabezada por el dirigente nacional de este partido, Marko Cortés. Según el ideario del PAN, este precepto ideológico se define de la siguiente forma:

“…El Bien Común es el conjunto de condiciones sociales que permiten y favorecen en los seres humanos el desarrollo integral de todos y cada uno de los miembros de la comunidad. El Bien Común dinamiza el desenvolvimiento de un orden social justo que armoniza los aspectos individuales y sociales de la vida humana. Es responsabilidad de todos definirlo y construirlo… Sin efectivas garantías de los derechos fundamentales del ser humano, no cabe realización alguna del Bien Común, y sin Democracia Participativa decae el perfeccionamiento continuo de la comunidad en la búsqueda de su Bien propio. La justicia social se promueve mediante la participación de todos en la definición, construcción, realización y disfrute del bien común; su definición en común es lo que constituye la democracia participativa…”

Es obvio que las decisiones del gobierno del estado en torno a la caseta de Sacramento y al parque de la colonia Santo Niño van en contra del “bien común”:

- El gobierno de Corral no ha “permitido ni favorecido el desarrollo integral de todos y cada uno de los miembros de la comunidad”. Más bien, las decisiones tomadas han dividido artificiosamente a la comunidad en bandos que se confrontan entre sí por motivos de lucha que pudieran consensarse políticamente de forma alterna.

- Tampoco ha dado lugar al “desenvolvimiento de un orden social justo que armonice los aspectos individuales y sociales.” En lugar de armonizar en la resolución del conflicto, el gobierno de Corral ha extendido y profundizado el problema.

- Mucho menos se ha impulsado una “justicia social promovida mediante la participación de todos en la definición, construcción, realización y disfrute del bien común.” En las formas de hacer política del actual gobierno del estado se detecta la presencia de un autoritarismo que ha sido recurrente.

Desde la lógica panista, para resolver el problema con los vecinos de la colonia Santo Niño se requiere la puesta en marcha de una decisión salomónica, en la que todos los implicados se sientan parte de una forma de gobierno que privilegie el “bien común”. Sin embargo, el gobierno de Corral decidió resolver este problema de forma autoritaria y segmentada, la decisión es verticalista y se beneficia a una parte de los implicados en el problema (quienes defienden la construcción del CAM) dejando a un lado los intereses y las razones de la contraparte (los vecinos que defienden la permanencia del parque).

Al hacer política y tratar de resolver los problemas de los chihuahuenses, el gobierno de Corral no teje fino, sino que da puntadas que dejan ver una costura burda. Entre una y otra de las costuras que teje el gobierno de Corral de manera burda, quedan los agujeros de la política local. Estos agujeros son los problemas mal-resueltos o los problemas-no-resueltos, que se extienden hacia el futuro próximo de diversas formas.

La bipolaridad del voto y los plebiscitos del alumbrado público (Artículo publicado en el portal de "Aserto", 18 de julio de 2019)

I.- El voto es un artefacto político maleable en varios sentidos. Existe el voto arrepentido, como el caso de los miles de ciudadanos que votaron por Javier Corral en 2016, y que tres años después lamentan haber votado de esa forma. El voto arrepentido, del que se reniega de formas muy diversas, es una de las mayores tragedias de la política mexicana en los años recientes. Este arrepentimiento tiene como telón de fondo la impotencia de la política en su imposibilidad de instaurar un cambio real.

En las elecciones de los primeros años del siglo XXI, se comenzó a hablar del voto cruzado, que es uno de los primeros indicios del desgaste de las militancias duras en los partidos políticos. El voto cruzado surge en el mismo momento histórico en que los políticos se desplazan (chapulinean) de un partido a otro. El voto cruzado de los electores y los políticos que chapulinean de un partido a otro, tienen que ver con el pragmatismo y la disolución de las ideologías en el siglo XXI.

En los años recientes se comenzó a hablar del voto en blanco. En las elecciones del 2012, Javier Sicilia fue uno de los promotores del voto en blanco como estrategia de rechazo a la simulación electoral. Mucho se debatió, sobre la efectividad o no, del voto en blanco. Esta forma de votar es una estrategia política híbrida, que se desplaza entre el voto efectivo y el abstencionismo, y es también, el más notorio de los síntomas fallidos de la democracia en México.

El voto arrepentido, el voto cruzado y el voto en blanco, son tres indicios de la variación del voto como estrategia de posicionamiento político. Estas tres maneras de votar permiten ver las limitaciones y la falta de efectividad del voto como mecanismo de participación y acción política. ¿Cuáles son los límites y la efectividad del voto como mecanismo de participación y acción política?

A) Los límites y la efectividad del voto están definidos por la democracia que se institucionaliza como forma de organización política y social. La historia reciente de las reformas electorales en México permite analizar a la democracia institucionalizada y al voto como mecanismo de participación y acción política. Estas reformas han buscado potenciar al voto. Hay entonces, un impulso del voto, una potenciación que concibe a este mecanismo positivamente a través de la instauración de la democracia.

B) A su vez, los límites y la efectividad del voto están determinados por la cultura y la historia política de México. Urnas embarazadas, casillas zapato, ratones locos, carruseles, operación tamal, acarreados, clientelismo, pemexgate, tarjetas Monex, operación Berlín, son algunos de los mecanismos que han definido cultural e históricamente al voto. El libro “Politiquerías. Glosario para entender el tejemaneje de las lecciones en México” (Fernando Montes, 2018) es un glosario en el cual se abordan los mecanismos de la corrupción electoral en México. Este glosario es una síntesis conceptual de la historia negra del voto en México, que muestra una carga de negatividad que aún persiste.

II.- Las consultas organizadas por López Obrador en los meses recientes le han abonado al desgaste del voto como mecanismo de participación y acción política. La rapidez inusitada con la que fueron organizadas las consultas (sobre el aeropuerto de la ciudad de México, el tren maya, la refinería dos bocas y otros proyectos del gobierno lópezobradorista), la carencia de formalidad y legitimidad necesarias, demuestran que el voto sigue siendo cuestionado y fallido.

Pero el aporte más oscuro del lópezobradorismo a la historia del voto en México, es el voto a mano alzada en las asambleas multitudinarias de Morena y en los actos políticos de López Obrador ya como presidente. El mecanismo del voto a mano alzada en las asambleas lópezobradoristas, que dura unos cuantos segundos, supera la velocidad de la luz. Esta manera de ejercer el voto es una caricaturización de la participación y acción política, que puede ser comparable con los congresos seccionales o nacionales organizados por el SNTE.

III.- La democracia como forma de gobierno es imperfecta, de la misma manera en que el voto es imperfecto. Lo imperfecto de la democracia y del voto, la posibilidad de su mejoría, es lo que permite que estas formas de organización política persistan. Los plebiscitos sobre el alumbrado público en Chihuahua y Juárez, forman parte de la historia imperfecta de la democracia y del voto.
De forma romántica se puede concebir a los plebiscitos como una potenciación del voto a costa de lo que sea (la preponderancia de lo señalado en el inciso A). Los plebiscitos vendrían a inaugurar una forma de hacer política inédita en Chihuahua, y darían la oportunidad de echar a andar un mecanismo que puede corregirse en los años siguientes. Afirmar que el plebiscito es un “ganar-ganar”, independientemente de lo que pase en el proceso, es una posición inocente que desestima la historia negra del voto en México (lo señalado en el inciso B).

El ejercicio de los plebiscitos en Chihuahua y Juárez ya está siendo poblado de luces y de sombras. Desde luego que se estará viviendo la posibilidad de potenciar al voto como forma de participación y acción política, lo cual dará la oportunidad de corregir al mecanismo del plebiscito (A). Pero también se estarán abriendo las puertas a la historia negra del voto (B).

Diversas notas periodísticas han demostrado que Maru Campus y Armando Cabada, presidentes municipales de Chihuahua y Juárez, moverán todos los recursos a su alcance para impulsar su postura. El plebiscito adelanta el proceso electoral del 2021, Campos y Cabada quieren ser candidatos a la gubernatura y usarán lo que esté a su alcance para lograrlo. Ya se comienzan a ver los rastros de la manipulación del voto. En el marco del plebiscito, Campos y Cabada activan desde hace días un voto inducido y corporativo entre sus huestes. Lo que hagan en este sentido, será una extensión de la historia negra del voto. Hay que poner atención en las sutilezas que se pondrán en marcha para inclinar el voto a favor de los proyectos de alumbrado público de Campos y Cabada.

Por otro lado, las organizaciones y ciudadanos que se han encargado de impulsar los plebiscitos, estarán tratando de encaminar el voto hacia una potenciación efectiva como forma de participación y acción política. Lamentablemente, los recursos económicos, materiales y humanos que pueden usar las organizaciones y ciudadanos para impulsar al voto desde la sociedad civil, son mucho menores que los que pueden usar Maru Campos y Armando Cabada desde los gobiernos municipales de Chihuahua y Juárez. La historia claroscura del voto en México, se estará escribiendo en los plebiscitos por el alumbrado público que estarán desarrollándose en los meses siguientes.

IV.- La historia del voto en México es bipolar. Hay quienes conciben a la democracia y al voto como una oportunidad histórica para transformar el país. Pero la democracia y el voto pueden ser concebidos como una tragedia irresoluble. La democracia y el voto no son la solución, sino el problema, una problematicidad que funcionará como la jaula histórica y política del siglo XXI en México.

El dispositivo ideológico y político de la resiliencia en la era neoliberal (Artículo publicado en el portal de "Aserto", 14 de julio de 2019)

I.- La resiliencia lleva consigo la idea de una sanación psicológica y sociológica del ser humano que se sobrepone a las dificultades de la vida. El resiliente es aquel que después de vivir una situación adversa en lo socioeconómico (la pobreza), en lo familiar (el abandono, la pérdida de un ser querido, etc.), en lo cultural (la marginación por motivos diversos), logra activar una serie de recursos personales, familiares y sociales que le permiten convertir a un territorio trágico, en lo que hoy suele llamarse “área de oportunidad”. El resiliente es capaz de desactivar el naufragio para convertirlo en una travesía con rumbo definido: la superación personal y/o familiar. No es coincidencia que la resiliencia surja en el mismo tiempo histórico en que aparece la idea de la superación personal, alimentada desde la literatura del bestseller y la psicología de la programación neurolingüística (PNL). Desde luego que en la literatura de superación personal del bestseller, la PNL y la idea de la resiliencia, operan de manera artificiosa una serie de condicionamientos que desde los terrenos de la psicología y la sociología moldean ideológica y políticamente a las personas.

II.- La resiliencia es un dispositivo del neoliberalismo que se desplegará a lo largo del siglo XXI. Los dispositivos están hechos de palabras (discursos) y de artefactos que inducen a la acción (reglamentaciones jurídicas o morales, programas de atención gubernamental o privada, protocolos médicos o psiquiátricos). Un dispositivo tiene un carácter funcionalista, pretende insertar y contener a los sujetos en las formas de vidas aceptadas y procreadas por el mercado capitalista y la sociedad de la democracia neo-liberal, aún en el naufragio histórico de ambas. Los dispositivos cuadriculan la vida de los sujetos positivamente (predisponiendo y alentando) o negativamente (recortando y reprimiendo). No son mecanismos que se puedan detectar a simple vista, no se identifican como si fueran un objeto, no se muestran bajo una estaticidad. Se hacen visibles en su operatividad compleja, en la que se entraman discursos y artefactos que trazan procedimientos, formas de hacer las cosas de una manera determinada (Agamben, “¿Qué es un dispositivo?”, 2011).

¿De qué manera(s) la resiliencia funciona como un dispositivo? La idea de la resiliencia está hecha de discursos piscológicos, sociológicos, educativos y desde luego políticos. La investigación sobre la resiliencia surge en las áreas de la psicología y la sociología a mediados del siglo XX, en Estados Unidos y Europa. Con los años, esta idea se clarifica y se robustece discursivamente. Miles de páginas, cientos de investigaciones se han realizado a partir del tema de la resiliencia. En América Latina las investigaciones sobre este tema se han multiplicado en los años recientes. Hay un fervor por investigar al respecto. Estos discursos se han postulado en términos científicos desde el territorio de la investigación en las áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Hay un espacio de saber específico que se ha desarrollado en el último medio siglo en torno a la resiliencia.

Pero el discurso científico-filosófico que ha crecido alrededor de esta idea, no permanece en sí mismo, sino que se desdobla hacia un deber ser. La invención discursiva de la resiliencia pretende crear un modelo de ser humano resiliente, que pueda sobreponerse a las adversidades de la vida a partir de una fórmula, de la predisposición de una serie de estructuras individuales (piscológicas) o sociales (sociológicas, políticas, etc.). En su paso de lo discursivo hacia lo no discursivo, la resiliencia se manifiesta bajo cualidades performativas (Austin, “¿Cómo hacer cosas con palabras?”, 1990). Los discursos sobre la resiliencia llevan implícitos ordenamientos para crear personas resilientes. En los términos de la tecnología social y política, las investigaciones sobre la resiliencia traen consigo la intención de manufacturar seres humanos persistentes, que puedan sobrellevar a las cargas negativas del neoliberalismo en el siglo XXI. La resiliencia se dice (se crea mediante el saber de las palabras) y enseguida se procura como un hacer (se induce hacia las estructuras de poder configuradas institucional y legalmente). Si algo queda claro a partir de la filosofía heredada de Foucault, es que el saber y el poder coexisten simbióticamente. Este es un territorio paradójico sobre el que se requiere escarbar a cada paso.

III.- La idea de la resiliencia es un detonante que trae consigo la reactivación del debate filosófico sobre la utopía. Como idea, la resiliencia surge y se fortalece hacia finales del siglo XX e inicios del siglo XXI, en el mismo momento histórico en el que los filósofos de la posmodernidad (Lyotard, Vattimo, Baudrillard, etc.) postularon la muerte de los grandes relatos. El comunismo, el capitalismo y el cientificismo, como territorios de la salvación humana, perdieron sus energías utópicas. La etapa histórica que nos toca vivir está impregnada de un fuerte pesimismo.

La creencia y la fe en las diversas instituciones de la sociedad han sido echadas abajo. Basta asomarse a las encuestas sobre la confianza en las instituciones en México y América Latina para poner en claro el desgaste institucional. El declive de la creencia y la fe en las instituciones no tiene lugar de forma abstracta en la teoría política, sociológica o filosófica, sino que es un lugar común del pensamiento común, que tal vez no necesita ser teorizado para ser puesto en claro. Basta asomarse a la realidad de los últimos tres decenios para dar cuenta de un panorama desolador cruzado por: desacuerdos que se hunden en la contradicción irresoluble, procesos políticos convulsivos cuyo lugar común es la ausencia de un final satisfactorio, constantes fracturas en el supuesto orden social, reiteradas crisis económicas que traen consigo el desasosiego de millones de seres humanos, miradas que en lo cercano trazan un horizonte apocalíptico a raíz del deterioro ambiental.

Ante los problemas vividos, la previsión de caminos en forma de respuestas y soluciones parece desvanecerse al momento siguiente de su trazo. El sentido de la salvación y la heroicidad humanas ha sido capturado por el mercado capitalista, son productos que se compran y se venden, que se consumen una y otra vez en la industria cinematográfica y de los videojuegos, en el mundo del deporte y del espectáculo. El antiguo héroe griego y el héroe histórico de la modernidad que forma parte de la historia de bronce, han cedido su lugar al héroe virtual y mercantil construido en las narrativas del mundo del espectáculo.

¿Cómo se explica entonces que la “resiliencia”, como dispositivo de acción política e ideológica brote y se consolide en el mismo momento histórico en el que se desvanecen los grandes relatos? Porque la resiliencia se abre hacia un territorio político e ideológico que desde la investigación (en las áreas de la piscología, la educación y la sociología) juega el papel de activador de los pequeños relatos de salvación humana. Si los grandes relatos de la salvación (comunismo, capitalismo, cientificismo) han dejado de ser pertinentes, funcionales en términos históricos, sociales y políticos, se hace entonces necesario formular otro tipo de relatos en los intentos por reactivar la fe del hombre en las instituciones y en el hombre mismo. Como energía de la espiritualidad humana en términos históricos o transhistóricos la fe no se derrumba, tan solo se transforma, o se trastorna.

La idea de la “resiliencia” trae consigo una serie de evidencias de la conversión de las grandes energías utópicas de la modernidad, en pequeñas energías transformacionales que tienen lugar en el ámbito personal y/o familiar. La utopía se des-integra de lo social y lo político para re-integrarse psicológicamente en la cabida de lo meramente personal y familiar. La utopía se minimiza, su talla histórica es la del resiliente capturado por las narrativas de la investigación, que son pequeños testimonios sociales de la persistencia individual y familiar. Lo primero que se asoma en la presencia de la resiliencia como dispositivo político e ideológico, es el paso de los grandes relatos de salvación colectiva, a los pequeños relatos de salvación individual y/o familiar.

El resiliente salvado por las estructuras familiares, educativas y sociales es en el fondo un autosalvado, alguien que se salva a sí mismo del naufragio. Por más que se pretenda generalizar a las cualidades del resiliente en historias de salvación que anudan lo individual con lo colectivo, por más que se pretenda configura una idea colectivizada y/o masiva de lo resiliente, en el fondo el resiliente es un sujeto único, rodeado por una serie de condiciones específicas, que rehúyen de la generalización y de la colectividad.

IV.- La “resiliencia” es un concepto que la psicología y la sociología retoman de la teoría física de la resistencia de materiales, para explicar las aptitudes y habilidades que dan lugar a que los seres humanos sobrelleven y se repongan de las situaciones adversas de la vida. En los estudios sobre la resiliencia, suele obviarse el análisis sobre la traslación conceptual que va de las ciencias exactas (la física) a las ciencias sociales (la psicología y la sociología). De inicio, en la traslación conceptual es notorio que la idea pasa de un plano físico y materialista (la resistencia de objetos materiales fabricados con metales u otras sustancias) a un plano psicológico e inclusive espiritual, que tiene lugar en la condición humana. En el ser humano, la persistencia ante la adversidad no queda fija a lo físico o lo material de la vida, sino que transcurre por lo mental y lo espiritual.

En la traslación conceptual de la “resilencia”, que va del campo de la resistencia de los materiales en la física (ciencias exactas) al campo de la psicología, la sociología (ciencias sociales) y las humanidades (educación), surge una pregunta: ¿La condición sustancialista de la “resiliencia” que opera mediante una fórmula matemática en el campo de la resistencia de materiales en la física, tiene lugar también en el campo de las ciencias sociales y las humanidades, pretendiendo crear una especie de fórmula para pro-crear seres humanos capaces de persistir incuestionablemente ante la adversidad?

En las diversas investigaciones sobre la resiliencia en los años recientes, las maneras de abordar al objeto de estudio buscan establecer una fórmula científica y humanísticamente aceptable del ser humano resiliente. Si como idea, la resiliencia ha logrado ser aceptada en la comunidad científica y educativa, se hace entonces necesario poner en claro los condicionamientos y mecanismos de su funcionamiento. ¿Qué características predisponen a un ser humano a convertirse en resiliente? ¿Qué estructuras han dado lugar al establecimiento del perfil del resiliente? La piedra de toque de las investigaciones sobre la resiliencia es una fórmula que en términos individuales (piscológicos) y sociales (sociología, educación) pudiera establecer con la mayor claridad posible al deber-ser del resiliente. Desde luego que en esta pretensión se muestra un sustancialismo. Aquí tienen lugar los intentos por manufacturar de manera masiva a los resilientes del siglo XXI, a partir de un entramado que combina bajo ciertos equilibrios lo teórico y lo práctico (el saber y el poder).

Pero uno de los resultados del cúmulo de investigaciones sobre el tema, es que no hay una fórmula exacta de lo resiliente. Hay investigaciones que resaltan las capacidades individuales, otras subrayan las fortalezas familiares, otras más ponen atención en los recursos que funcionan como apoyos sociales o institucionales. Hay investigaciones que pretenden dar lugar a la idea de un equilibrio ideal y funcional entre estos factores que contribuyen a la configuración de lo resiliente. A fin de cuentas, lo ideal y lo funcional de la resiliencia desemboca en la postulación de una alquimia. Entre los territorios de la psicología y la política (psicopolítica) la fórmula neoliberal de lo resiliente es alquímica.

V.- Lo peor del caso, es que las políticas públicas de la izquierda lópezobradorista en México comienzan a posicionar el discurso de la resiliencia como camino a seguir. Cuando los discursos y los dispositivos de la derecha se instalan en la izquierda, más allá de surgir un territorio de incertidumbres, lo que se deja ver son las batallas ganadas del neoliberalismo.

VI.- Política e ideológicamente, la resiliencia pretende sobreponer la persistencia (individual y psicologizante) por sobre la resistencia (colectiva y politizante). En la trabazón neoliberal que tiene lugar en los terrenos de las ciencias (piscología, sociología, política) y las humanidades (educación, literatura, filosofía) en el siglo XXI, el lema es: Persistir en lugar de resistir. Ahí coagula el dispositivo de la resiliencia. Por lo tanto, en la lucha contra el neoliberalismo se hace necesario invertir la fórmula de la resiliencia: Resistir en lugar de persistir.


El periodismo y las patologías de la aceleración (Artículo publicado en el portal de "Aserto", 20 de junio de 2019)

 I.- En la prensa digital las notas se publican a una velocidad inusitada. Los periodistas se acercan a toda prisa al lugar donde se produce la nota y comienza la batalla por ser el primer periódico electrónico en publicarla: un accidente, un asesinato, una declaración política, el desliz de una figura pública. La sustancia informativa es lo de menos, hay que tener la primicia para registrarla y subirla al internet de inmediato.

La velocidad de pensamiento y escritura que se exige a los periodistas en su labor tiene una historia de varias décadas atrás. Los periodistas que trabajan en los periódicos que se publican diariamente (diarismo) se enfrentan al tiempo del cierre de edición. El momento de cierre de edición, seguido del trabajo de impresión en las prensas, es el tiempo límite del periodista para entregar sus notas. Antes de la era de la prensa digital, la labor del periodista ya era atosigada por la exigencia de un pensamiento y una escritura rápidas para vencer el tiempo límite del cierre de edición. En los últimos años del periodismo, se ha pasado de las presiones del cierre de edición exigidas por el diarismo, a las presiones del “ipso facto” que surgieron con los imperativos de los medios digitales.

Los ritmos del periodismo digitalizado están definidos por un “ipso facto” (en el acto, en la inmediatez del acto). Los hechos que alimentan a la prensa digital son pensados y registrados en la escritura periodística en “ipso facto”. Los periodistas llegan al lugar de los hechos noticiosos y a los pocos minutos (o segundos) la nota ya está registrada en los sitios de internet de la prensa digital. Incluso antes de que los hechos sucedan, los periodistas ya merodean su escritura y el procedimiento para subir la nota al internet. En el plano del absurdo, es posible que las notas periodísticas antecedan a los hechos que las generan. Un antecedente del periodismo del “ipso facto” son las transmisiones en tiempo real que se realizan a través del radio y la televisión. La historia del periodismo que busca registrar los hechos desde su propia inmediatez, inicia con los avances electrónicos del siglo XX y se extiende hasta el siglo XXI.

En la era de la prensa digital hay una obsesión por alimentar la gran maquinaria que registra los hechos periodísticos. El “ipso facto” que marca el ritmo acelerado de la prensa digital atosiga a los periodistas, los coloca en una lucha contra el tiempo y contra los hechos mismos.


II.- Los hechos asedian a la prensa. El cúmulo de noticias y opiniones que se publican en la prensa es frenético. Se pueden rastrear los indicios de una patología en la avalancha de hechos absorbidos y procesados por los medios periodísticos. La maquinaria periodística produce enjambres de acontecimientos convertidos en textos que difícilmente pueden ser procesados por las capacidades reflexivas y memorísticas del ser humano promedio.

Los hechos registrados por los medios periodísticos como noticias u opiniones se mueven a partir de tres mecanismos que funcionan paralelamente: sucesión, acumulación y brumosidad.

Las noticias y opiniones se suceden de forma acelerada, ¿cuántos días o cuántas horas, un hecho periodístico puede permanecer en el plano de las ocho columnas o de las primeras planas, antes de ser sucedido y sustituidos por otro(s) hecho(s)?

Lo publicado en la prensa se acumula en las hemerotecas digitales y las veredas informáticas de las redes sociales, ¿cuántos de los bytes registrados en las hemerotecas digitales pueden ser procesados mentalmente por las capacidades reflexivas y memorísticas de un ser humano promedio?

Por más que se generen mecanismos de ordenamiento y clasificación, los registros periodísticos se confunden en la bruma informativa, ¿los algoritmos digitales que ordenan y clasifican la información periodística son capaces de lograr una legibilidad plena de todos y cada uno de las noticias y opiniones publicadas?

Pero la relación problemática entre los acontecimientos y la prensa es mucho más complicada todavía. ¿Son los hechos los que asedian a la prensa, o es la prensa la que asedia a los hechos para convertirlos en materia informativa? La correlación problemática entre ambos es de doble sentido: los hechos asedian a la prensa para ser registrados y la prensa asedia a los hechos para convertirlos en su materia de trabajo.

Los periodistas y los lectores de la prensa digital juegan una serie de roles que han sido trastocados por la sucesión, la acumulación y la brumosidad de los acontecimientos registrados por la prensa.


III.- Los lectores de los medios periodísticos han cambiado. Hay estudios que demuestran que la generalidad de los lectores de la prensa digital permanecen unos cuantos segundos ante los textos publicados, sin extenderse ni profundizar en ellos. Las formas de relacionarse con los textos periodísticos han dado lugar a una lectura somera. Los lectores digitales de los portales periodísticos leen los títulos de los textos, si acaso leen las primeras líneas escritas, y pasan inmediatamente a otro contenido. En los primeros años del siglo XXI, los lectores de periódicos practican el zaping, merodean los textos sin adentrarse en ellos y saltan rápidamente de un texto a otro.

Ante la avalancha de acontecimientos que se convierten en textos periodísticos, los lectores responden con una lectura somera a través del zaping. Ambos comportamientos, la avalancha de textos periodísticos publicados y la estrategia del zaping que desemboca en una lectura somera, son parte de una época caracterizada por la velocidad y la aceleración que han modificado la sensibilidad y la reflexión humanas.


IV.- Diversos autores han analizado las transformaciones mentales y de comportamiento entre los seres humanos del siglo XXI. Byung-Chul Han se refiere a la “superproducción” de objetos materiales e inmateriales, el “superrendimiento” de los hombres y mujeres que se auto-someten a jornadas laborales extenuantes y la “supercomunicación” que sucede a través de la transmisión acelerada de una masa de datos que se expanden (“La sociedad del cansancio”, 2016).

La “supercomunicación” somete a los seres humanos a procesos de transmisión de datos digitales que implican dos mecanismos que resultan concomitantes. Por un lado, los datos que se transmiten mediante el internet circulan a una velocidad inusitada. Por otro lado, cuantitativa y cualitativamente, el cúmulo de datos que se transmiten posee una densidad que resulta monstruosa. Ante la velocidad inusitada en la transmisión de datos y ante la densidad de estos datos que resulta monstruosa, aparece la fragilidad humana. La “supercomunicación” es un tsunami de datos que asfixia al pensamiento y a las formas de vida de los seres humanos.

En el mismo plano, Franco “Bifo” Berardi se refiere a las patologías que surgen cuando los seres humanos somos sometidos a una acelerada avalancha de datos que se trasmiten a través de los medios masivos de comunicación y el internet.

“El universo de receptores (seres humanos hechos de carne y de órganos frágiles sensuales) no está formateado de acuerdo con los estándares de los transmisores digitales. Aunque el sistema nervioso es sumamente plástico y puede mutar al ritmo de la infoesfera, el formato del transmisor no se corresponde con el del receptor. ¿Entonces qué sucede? A medida que el universo electrónico de transmisores interactúa con el mundo orgánico de receptores, produce efectos patológicos: pánico, sobrexitación, hiperactividad, trastorno por déficit de atención, dislexia, sobrecarga de información y saturación de los circuitos neuronales.” (“Fenomenología del fin. Sensibilidad y mutación conectiva”, 2016).

Las capacidades de procesamiento y de memoria de las computadoras y otros dispositivos electrónicos, son muy distintas a las de los seres humanos. En la era posthumana, en la que la convivencia entre los seres humanos y las máquinas resulta cada vez más íntima, surgen una serie de problemas que apenas comienzan de a dibujarse. La configuración biológica y fisiológica de los hombres y mujeres ha comenzado a ser modificada por las máquinas, generando desequilibrios como los señalados por Berardi.

El periodismo de “ipso facto” que exige la publicación de textos que informen sobre los hechos noticiosos en el mismo momento en que suceden y la lectura somera de quienes leen la prensa digital practicando el zaping, son dos síntomas de las patologías que se han generado en las formas de convivencia entre los seres humanos y los medios digitales. Esto es apenas la punta de un iceberg que seguirá expandiéndose a lo largo del siglo XXI.

lunes, 1 de julio de 2019

Las penurias de los intelectuales orgánicos en el siglo XXI


1.- En la era de los veganos y los alimentos producidos con fertilizantes naturales (o artificiales), los intelectuales orgánicos pueden ser producidos en macetas, en invernaderos o en terreno abierto.

2.- Los intelectuales orgánicos son resistentes al cambio climático que lo mismo puede generar sequías prolongadas que tormentas intempestivas, su sobrevivencia es un fervor o un pragmatismo desnudo.

3.- Los intelectuales orgánicos pueden ser de derecha o de izquierda. La política del siglo XXI deja en claro que la ideología puede ser flexible, como la banda elástica de la ropa interior que de un solo movimiento deja de cubrir las partes íntimas para caer hasta el suelo.

4.- Según las listas publicadas de quienes cobran en la ventanilla de Palacio, algunos intelectuales orgánicos llevan al límite la premisa invertida de López Portillo: “No te pago para que me pegues.”

5.- Otros intelectuales orgánicos prestan sus servicios de manera gratuita y voluntaria. Y aunque aparentemente su labor no trae consigo costos monetarios, termina siendo un trabajo costoso por su carga de negatividad ideológica y política.

6.- A los intelectuales orgánicos que prestan servicios gratuitos y voluntarios al régimen en turno, les calza a la perfección el concepto de “fantasía ideológica” planteado por Žižek: «Hemos dado ahora un paso decisivo hacia adelante: hemos establecido una nueva manera de leer la fórmula marxiana “ellos no saben lo que hacen pero lo hacen”: la ilusión no está del lado del saber, está ya del lado de la realidad, de lo que la gente hace. Lo que ellos no saben, es que su realidad social, su actividad, esta guiada por una ilusión, por una inversión fetichista. Lo que ellos dejan de lado, lo que reconocen falsamente, no es la realidad, sino la ilusión que estructura su realidad, su actividad social real. Saben muy bien cómo son en realidad las cosas, pero aún así, hacen como si no lo supieran.» (“El sublime objeto de la ideología”, 2003).

7.- La labor de los intelectuales orgánicos no es entonces un engaño o auto-engaño, sino una fórmula de “superación colectiva”. Los autores de los besteller más vendidos de principios del siglo XXI son los creadores de la “filosofía de superación personal”, los intelectuales más orgánicos del régimen en turno son los creadores de una “filosofía de superación colectiva”. Ambos son primos-hermanos de la mitología.

8.- Los intelectuales orgánicos no dicen verdades ni mentiras, tan solo inventan veredas para ir de un lado a otro entre los andaderos del poder.

9.- En la era de las redes sociales, la figura del intelectual orgánico se ha democratizado a tal extremo, que puede ser sustituida por un bot.

10.- De cualquier forma, todo intelectual orgánico espera ser beatificado en algún momento de su-bida o de bajada.