viernes, 18 de noviembre de 2022

Las violencias del agua (Artículo publicado en el portal de Aserto, 30 de julio de 2020)

I.- En lugar de construir remansos que permitan una salida acordada y pacífica al problema del agua de las presas en Chihuahua, los funcionarios federales y del gobierno del estado se han encargado de construir una salida turbulenta al conflicto, que ha derivado en la violencia. Lo que se deja ver en el tratamiento del problema por parte de las autoridades gubernamentales son los errores, las verdades a medias, los acuerdos rotos, las estrategias dilatorias, los monólogos informativos y la descalificación reiterada del movimiento social de los agricultores en Chihuahua. 

Lo que se muestra son las fracturas en las formas de hacer política por parte de los funcionarios gubernamentales, que han dado lugar a que la violencia se derrame en distintos momentos y de distintas formas. Ante la violencia gubernamental en la manera de imponer las decisiones, quedó manifiesta una violencia social que no logró ser contenida. 

Desde hace meses, hay una confrontación mediática entre los funcionarios de la CONAGUA y los agricultores en torno a las cifras del agua de las presas. Desde enero hasta la fecha, las autoridades de la CONAGUA no han dejado en claro las cifras del agua extraída de las presas, ni ante los agricultores, ni ante la sociedad chihuahuense.  

La decisión del gobierno federal que dio lugar a la apertura de las compuertas de “El Granero” y “Las Vírgenes”, fue tomada y puesta en marcha sin haber informado claramente sobre las cantidades del agua extraída de las presas en el estado. La confrontación por las cifras del agua, se refleja en la siguiente declaración de Salvador Alcántar, dirigente de Aurech: 

“De las presas de Chihuahua se han extraído 130 millones de metros cúbicos de ‘El Granero’, 100 millones de la presa Venustiano Carranza (Don Martín, en Coahuila) y de la Marte R. Gómez (El Azúcar) en Tamaulipas han sido 150 millones de metros cúbicos, lo que da un total de 380 millones de metros cúbicos de extracción, de los cuales sólo se han acreditado al tratado 24 millones y fracción… ¿En dónde están esos 356 millones? Habrá que revisarles las bolsas a ver en dónde lo dejaron; nos están diciendo que tiene una cantidad de agua extraviada que es equivalente a una presa Las Vírgenes, sin tomar en cuenta el agua de los cauces, es mucha agua para que esté perdida” (“El Heraldo de Chihuahua”, 30 de junio de 2020).

Junto a la confrontación en torno a las cifras del agua, se identifica un desdén y un vacío político por parte de los funcionarios federales en el tratamiento del problema. Desde hace meses, la CONAGUA ha gestionado este problema mediante: acuerdos publicados en el Diario Oficial de la Federación, boletines de prensa y declaraciones a los medios. La CONAGUA ha hecho política a control remoto, imponiendo su postura a través de un distanciamiento y un vacío, que han resultado políticamente dolosos. 

En la atención del problema no hay un  tratamiento a ras de tierra, no hay un diálogo que se haya construido dándole la cara a los agricultores. En lugar de transparencia y de franqueza, se han tomado decisiones verticalistas y autoritarias, detrás de los escritorios de la CONAGUA y detrás del pódium de las conferencias mañaneras del presidente López Obrador. 


II.- Sobre los usos y el destino del agua que se extrae de las presas del estado, hay verdades a medias, hay razones y argumentos que se usaron con dobleces, por parte de la CONAGUA y de los operadores del gobierno federal en Chihuahua. Junto a la distancia y el desdén con que ha sido tratado el asunto por parte de los funcionarios federales, se hacen manifiestos datos y argumentos que resultan poco claros. ¿La extracción del agua de las presas en Chihuahua, ha tenido como objetivo, pagar el tratado internacional de 1944 o llevar agua a las presas de otros estados? 

Las declaraciones publicaciones y los posicionamientos de Blanca Jiménez, directora de la CONAGUA, y de Juan Carlos Loera, delegado del gobierno federal en Chihuahua, se manejaron con dobleces y generaron una incertidumbre, que terminó minando la confianza y la calidad moral y política de las autoridades gubernamentales. 

En el manejo de los datos y los argumentos que se usaron por parte de las autoridades federales, son evidentes un conjunto de equivocaciones que se terminaron enredando a lo largo de los meses. La bola de nieve que generó incertidumbre y desconfianza fue creada e impulsada hacia abajo por los mismos funcionarios federales, que han mostrado dos incapacidades para resolver el problema: la incapacidad mediática para posicionar la postura del gobierno federal con una mediana claridad y, la incapacidad política para construir soluciones de manera consensada, junto con los agricultores del estado.  

A lo largo del problema, la incapacidad mediática terminó alimentando y retroalimentado negativamente a la incapacidad política, y viceversa. La incapacidad mediática y la incapacidad política por parte de los funcionarios gubernamentales, le dieron forma a la corriente turbulenta que arrastró el problema del agua hasta la violencia que ya se ha hecho manifiesta. 


III .- Hay una postura equivocada de López Obrador, que ha subestimado el conflicto, y que incluso, ha descalificado a los agricultores en diversos momentos.  La desinformación y el mal manejo del asunto por parte del presidente fue señalada en un artículo de Luis Javier Valero: 

“Desestimar la información proporcionada, la que es adversa a sus deseos, a sus metas o a su visión, sobre cualquier tema, es, casi, un reflejo condicionado. De todas, todas, las desestima, incluida la aportada por sus subalternos, entre ellos, particularmente, la elaborada por el Inegi, ahora dirigido por uno de sus más cercanos colaboradores. Tal desinformación -y eso es lo que queremos creer- es la que ha exhibido en las ocasiones en las que ha abordado el tema del agua de las presas de Chihuahua y el Tratado Internacional de Aguas de 1944. Ahora lo ha hecho, luego de que subordinados suyos crearon una situación extraordinariamente explosiva, aprovechada a las mil maravillas por sus opositores en Chihuahua” (El Diario de Juárez, 11 de junio de 2020).

En el manejo informativo y político del problema, se dejan ver un conjunto de sesgos que han generado una postura mal informada o desinformada, por parte del presidente. La postura del presidente en la conferencia mañanera del día de hoy, llega incluso al grado del insulto hacia los agricultores chihuahuenses:

"No va a faltar el agua a los agricultores, a los ciudadanos, a los consumidores, y estoy llamando a que no se dejen manipular por los que quieren aprovechar esta situación. Además, estamos también revisando cómo se da el manejo del agua en estos distritos, porque también tenemos información de que hay huachicol en el manejo del agua y son esos intereses también los que se oponen."

López Obrador trata con desdén a los agricultores chihuahuenses, refiere que han sido “manipulados”, que no tienen capacidad política para pensar y tomar decisiones por sí mismos ante el problema del agua. En el posicionamiento público de los agricultores el día de ayer al filo del mediodía, donde se hace manifiesto un deslinde político-partidista, hay evidencias suficientes sobre la capacidad política y la autonomía para tomar decisiones. Subestimar a los agricultores, tratarlos con desdén, deja ver una soberbia presidencial que traerá consecuencias negativas para Morena en la cuenca del río Conchos. 


IV.- Hay acuerdos rotos desde hace meses, por parte del gobierno federal y por parte del gobierno estatal, que se evidenciaron el día de ayer. En la ciudad de Delicias, los agricultores se quedaron esperando al secretario de gobierno del estado, Luis Fernando Mesta, con quien habían acordado una reunión a las 12:00 del día:

“Los ánimos se desbordaron al mediodía de este miércoles después de que Luis Fernando Mesta Soulé, director general de Gobierno, dejara plantados a los productores agrícolas que esperaban una solución al desfogue de la presa Francisco I. Madero, por lo que decidieron iniciar con las movilizaciones de protesta… Sin embargo, los minutos pasaron, dieron las 13:00 horas y el director general de Gobierno no llegó, por lo que Salvador Alcantar Ortega, presidente de la Asociación de Usuarios de Riego del Estado de Chihuahua, y Mónica Chávez, usuaria del módulo 5, intentaron leer un comunicado a los cientos de personas reunidas en el estacionamiento de la Comisión Nacional del Agua para explicar lo sucedido, pero no les permitieron continuar.”  (El Heraldo de Chihuahua, 30 de julio de 2020). 

La política se construye en base a certidumbres y confianzas que se cultivan sistemáticamente, cuando tienen lugar incertidumbres y desconfianzas, cualquier posibilidad de hacer política, de construir acuerdos, se desbarranca.


V.- Hay un conjunto de violencias gubernamentales y una violencia social que se manifestaron ayer, que en su manera de enredarse, crecer y llegar a un callejón sin salida, dejan ver lo fallido en las formas de hacer política. Es demasiado notorio el fracaso de la acción gubernamental. 

En este momento, surge una compleja pregunta, que tendría que ser abordada y respondida a profundidad: ¿En dónde es necesario colocar la crítica: 

A) en los hechos de la violencia por parte de los agricultores, que han quemado vehículos oficiales y oficinas públicas; 

B) en las violencias gubernamentales que han sido reiteradas a lo largo del conflicto, por parte de funcionarios federales y estatales, en las maneras de tomar y aplicar las decisiones; 

C) en la cadena de errores gubernamentales de carácter político e informativo,  que se han cometido reiteradamente al tratar el asunto;  

D) en los virajes ideológicos y políticos que se identifican en la izquierda morenista,  que al convertirse en gobierno cambia sus maneras de concebir y acompañar, o no acompañar, a la lucha social;

E) en el manoseo y la utilización política del problema por parte de militantes del PAN y de Morena;

F) en la necesidad de entender el problema en toda su complejidad y su profundidad, proyectando en el corto, el mediano y el largo plazo, soluciones de fondo, que consideren las diferentes variables del orden social, político, económico e histórico, en torno al problema del agua en las tierras desérticas del norte de México?

Hasta el momento, el problema del agua de las presas en Chihuahua ha sido atendido con miras cortas, demasiado cortas. Lo que se requiere es una solución de miras largas, cuya largueza se haga manifiesta en la colectividad social en su conjunto, y en un tiempo histórico de larga duración. El problema del agua será el talón de Aquiles de cualquier fuerza política que asuma el poder en el siglo XXI. El pie izquierdo de Morena en Chihuahua ha quedado fracturado, debilitado por un talón de Aquiles que paradójicamente reside en el mayor bastión de esta fuerza política: el pueblo, formado por los agricultores de Chihuahua. Hacia el proceso electoral del 2021 se va haciendo manifiesta la cojera política de la izquierda electoral en Chihuahua, que a su vez, comienza pisar sobre un terreno accidentado y quebradizo…

La izquierda, la derecha y la ética de la lucha social (Artículo publicado en el portal de Aserto, 22 de julio de 2020)

Desde hace tiempo sostengo la tesis sobre la “impura esencia de la izquierda”. Esta tesis que se circunscribe fundamentalmente a la izquierda partidista, deriva en dos premisas: 

A) Desde 1980 hasta la fecha, lo que ha tenido lugar son un conjunto de mecanismos de terrenalización de la izquierda que optó por la ruta electoral. La izquierda se ha vuelto terrenal, se ha electoralizado, y de esta forma ha extraviado su aura de fascinación ideológica y política. La historia reciente de la izquierda partidista está atravesada de manera sustantiva por un conjunto de variables electorales que han dado lugar a una problematización expansiva e intensiva. Esta izquierda se volvió mundana en sus formas de saltar de un proceso electoral a otro, en sus maneras de condicionarse y administrarse electoralmente. 

B) A su vez, desde 1980 han tenido lugar conjunto de transformaciones conceptuales (respecto a las ideas) y fácticas (respecto a los hechos) de la izquierda partidista. Tanto las trasformaciones conceptuales como las transformaciones fácticas de esta izquierda, le han abierto las puertas a un pragmatismo que resulta sumamente complicado para la vitalidad de esta fuerza política. Tal parece, que la vitalidad de la izquierda partidista depende trágicamente de la variable del pragmatismo. Con el aumento del pragmatismo, ha aumentado la vitalidad de la izquierda partidista en México. En caso de que disminuyera el pragmatismo, se estaría generando una disminución de la vitalidad de esta fuerza política. 

Tanto los puntos A como B, se relacionan con una serie de virajes ideológicos, políticos y éticos de la izquierda partidista en México.  Este es un territorio que resulta sumamente extraño para la izquierda. En otros artículos me he referido al concepto de “extrañeza”, respecto a la manera en que la izquierda se terrenaliza (A) y respecto a la manera en que la izquierda se transforma conceptual y fácticamente (B). A su vez, lo tocante a los puntos A y B tienen que ver con un conjunto de convergencias entre la izquierda y la derecha que van más allá de lo ideológico, y que se instalan en los hechos, en la realidad política misma. 

¿Cuáles son los territorios en los cuales la izquierda y la derecha convergen más allá de lo ideológico, en los hechos mismos de la política? ¿Cuál es la historia reciente de las convergencias fácticas entre la izquierda y la derecha? Planteo cuatro posibles respuestas:

- Las luchas por la democratización, que en 1986 dieron lugar a la formación del PANSUM, una alianza entre el PAN y el PSUM para defender el voto posterior a las elecciones fraudulentas. Aunque las luchas por la democratización han dado lugar a convergencias y diferencias entre la izquierda y la derecha. 

- Las luchas contra la corrupción. La bandera de la lucha contra corrupción le ha servido lo mismo a la izquierda que a la derecha. Javier Corral usó está bandera para posicionar su candidatura en 2016, y la sigue usando hasta la fecha. López Obrador y Morena también han usado esta bandera para posicionarse políticamente, tal como sucede actualmente con el caso Emilio Lozoya.

- Los mecanismos electorales de las alianzas. Un ejemplo de ello es la alianza del corralismo con una parte de la izquierda chihuahuense. Otro ejemplo, es la alianza de Morena con el PES, y con un conjunto de panistas y priistas. Estas alianzas han dado lugar a desdibujamientos ideológicos y políticos, tanto de la izquierda como de la derecha. 

- Las maneras de ocupar y/o desocupar los espacios de la lucha social. En las últimas décadas hay una historia de ocupación y desocupación de los espacios de la lucha social, que está atravesada por un conjunto de variables que resultan complejas. En las maneras de ocupar y/o desocupar los espacios de la lucha social, por parte de la izquierda partidista y por parte de la derecha, resaltan dos tendencias que son contrastantes:

C) Por un lado, está la participación genuina en la lucha social apuntalada en una ética política que resulta solvente. Hay formas genuinas de impulsar y participar en el movimiento social, que tienen como fundamento una ética participativa, solidaria y consecuente con las luchas populares. 

D) Por otro lado, está la participación pragmática en la lucha social. Hay quienes han usado al movimiento social como plataforma para posicionar un nombre, un grupo político o un partido. Esta manera de usar a la lucha social tiene que ver con intereses que buscan la obtención de beneficios presupuestales, y con intereses que tienen como objetivo un posicionamiento electoral o el acceso a cargos públicos. 

Tanto la izquierda como la derecha han usado pragmáticamente a la lucha social, se han montado sobre la lucha social, con fines que resultan cuestionables. Desde luego que la lucha social posee componentes impuros, terrenales. Pero esto no da lugar a que pierda su condición genuina como forma de hacer política desde abajo, que se sujeta a una ética de medios y fines. La lucha social es uno de los últimos reductos ideológicos y políticos de la izquierda, que se conecta a profundidad con la sustancia histórica de los debates marxistas. 

A partir de los puntos C y D, surgen un conjunto de interrogantes, que tendrían que responderse empíricamente, con evidencias basadas en hechos concretos:

¿Por qué razones en la historia reciente, la izquierda partidista y la derecha han ocupado o desocupado los espacios de la lucha social? ¿De qué maneras la izquierda partidista y la derecha ha ocupado o desocupado estos espacios? ¿Con qué intenciones, la izquierda partidista y la derecha han ocupado o desocupado estos espacios?  

¿Las formas en que la izquierda partidista ha ocupado o desocupado los espacios de la lucha social, han sido más genuinas o más pragmáticas? ¿Las formas en que la derecha ha ocupado o desocupado los espacios de la lucha social, han sido más genuinas o más pragmáticas? ¿Hay diferencias y/o coincidencias en las formas en que la izquierda partidista y la derecha, han ocupado o desocupado los espacios de la lucha social? 

Más allá de las formas en que se han ocupado o desocupado los espacios de la lucha social por parte de la izquierda y la derecha, a veces de manera más genuina (C), a veces de una forma visiblemente pragmática (D), hay una ética de la lucha social que amerita ser resguardada. Me refiero a lo sustantivo de la lucha social en sí misma, a un conjunto de premisas de la lucha social cuyo fundamento es una ética política de la que escasamente se habla y se debate. Hay una ética de la lucha social, cuya base reside en el concepto sustantivo de la “justicia social” y en el concepto de “pueblo”.  

Esto último, nos lleva a un debate sobre la ética política en la izquierda, que en México tiene como referente de primera línea al libro “20 tesis de política” de Enrique Dussel (2006).  En este libro, cuyo autor es uno de los principales intelectuales de Morena, se abordan con amplitud los conceptos de “potentia” y de “potestas”,  a partir de los cuales se construyen formas de gobierno que empoderan al pueblo y a los movimientos sociales. En la tesis 16 del libro de Dussel se afirma: 

«Los movimientos sociales, los partidos progresistas críticos, liberadores, deben saber aprender a actuar con inferioridad de fuerzas (físicas, mecánicas, coercitivas), pero contando con el poder que viene “de abajo”, del pueblo… Es esencial que la praxis de liberación parta del pueblo, se mantenga en su elemento, movilice desde dentro y desde abajo al actor colectivo histórico del pueblo” (P. 121). 

En la tesis 20 de este mismo libro se afirma: 

“Cuando un representante honesto de la comunidad política, del pueblo, es delegado para el ejercicio del poder institucional (un puesto gubernamental)… es siempre necesario considerar si las instituciones sirven en verdad para satisfacer las reivindicaciones de la comunidad, del pueblo, de los movimientos sociales. Si no sirven hay que transformarlas” (P. 151).  

Las críticas que pretenden descalificar de manera generalizada e insidiosa al movimiento social de los agricultores que han defendido el agua de las presas en Chihuahua, son un síntoma doliente de la amnesia histórica y de la ausencia de ética política en la izquierda de Morena.

El problema del agua en Chihuahua y el ímpetu confrontacional (Artículo publicado en el portal de Aserto, 20 de julio de 2020)

Cuando la política se convierte en un territorio de conflictividad creciente, lo que se deja ver son las limitaciones, los dobleces y los fracasos de esta actividad humana. Los límites y los vacíos de la política se muestran, cuando surge la incapacidad para resolver los conflictos y cuando tienen lugar hechos violentos que ponen en riesgo las vidas de las personas.  

En días pasados, los integrantes de uno de los módulos de riego en Chihuahua, publicaron un desplegado en medios estatales, en el que responsabilizan a la directora general de la CONAGUA, Blanca Jiménez Cisneros,  de una posible confrontación entre los agricultores de Chihuahua y la Guardia Nacional. El desplegado fue firmado por Andrés Valles Valles, Presidente de Usuarios de la Unidad de Riego Módulo 4. 

Ante esta postura, la respuesta por parte del gobierno federal es la presencia de alrededor de 200 integrantes de la Guardia Nacional, que se apostaron desde el domingo 19 de julio en la presa Las Vírgenes. La presencia de la Guardia Nacional en las presas de Chihuahua, indica que las compuertas de las presas serán abiertas a la brevedad, con o sin el acuerdo de los agricultores de los distintos módulos de riego en Chihuahua. 

Con la presencia de la Guardia Nacional en la presa Las Vírgenes, el problema del agua en el estado se coloca a milímetros de la confrontación violenta. En diversos momentos del conflicto, se han generado confrontaciones violentas entre los agricultores, la Guardia Nacional y otros actores del gobierno federal. Lo que ha sucedido en los meses recientes, deja ver la manera en que la política queda convertida en un territorio que se asoma a la violencia. Sin duda, esto refleja el fracaso de los gobiernos federal y estatal para atender y resolver el problema. 

El conflicto por el agua en Chihuahua está atravesado por un conjunto de variables que se enredan entre sí, y que dificultan la posibilidad de una solución consensada, que pueda satisfacer a las distintas partes. Enseguida se mencionan algunas de estas variables: 

A) La condición vital del agua de las presas para los agricultores de Chihuahua, que dependen enteramente del riego para producir: sandía, melón, chile, tomate, cebolla, alfalfa y otros productos. La actividad agrícola que se sostiene con el riego del agua de las presas, es el pilar de la economía de la región centro del estado y de miles de familias que dependen de ello. 

B) La postura imprecisa y contradictoria de la CONAGUA y de otras autoridades federales a lo largo del problema. Por un lado, las autoridades federales han sostenido argumentos sobre el pago imperativo del agua a los Estados Unidos en base al tratado de 1944. Por otro lado, las mismas autoridades federales han planteado la necesidad de trasladar el agua de las presas de Chihuahua a otros estados del norte del país: Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas.  La postura oscilante de las autoridades federales ha generado incertidumbre y desconfianza entre los agricultores y la opinión pública. 

C) Las maneras diferidas de entender el pago de agua a los Estados Unidos en base al tratado de 1944, que ha dado lugar a una confrontación mediática entre el gobierno federal y los agricultores de Chihuahua. La CONAGUA sostiene que el pago del adeudo del agua debe apresurarse. Mientras los agricultores del estado argumentan que el adeudo se puede pagar con las aguas que se acumulen en las presas durante la actual temporada de lluvias, hacia los meses finales del año 2020. 

D) La actitud poco clara del gobierno del Estado de Chihuahua en el apoyo a los agricultores y en la defensa del agua. Javier Corral ha tenido una posición distante y fría durante el conflicto. No hay claridad sobre los acuerdos que se han establecido en las negociaciones entre el gobierno del Estado y el gobierno Federal sobre los usos del agua de las presas del estado. Tampoco queda claro, si el gobierno del Estado apoya la postura de defensa del agua que han mantenido los agricultores. 

E) La politización del conflicto que ha sido aprovechado por diversos actores del PAN en Chihuahua. A unos cuantos meses de que inicie el proceso electoral del 2021, los panistas se han montado sobre el conflicto y lo han usado para descalificar al gobierno federal y para posicionarse. Por su parte, los militantes de Morena descalifican los usos políticos del conflicto por parte de los panistas, pero son incapaces de argumentar para defender las decisiones equivocadas que ha tomado el gobierno federal en torno al problema del agua en el estado. 

F) La izquierda chihuahuense que ha tenido una presencia muy significativa en las luchas del campo, ha quedado desplazada mediante dos mecanismos que tienen que ver con el acceso al poder. Una parte de la izquierda social en Chihuahua, que es próxima a Morena, se ha desactivado y actualmente forma parte de los operadores y/o los defensores de la 4T. Otra parte de la izquierda social en Chihuahua, pactó con Corral durante el proceso electoral del 2016, y ha jugado un papel de bisagra que resulta poco claro, entre los intereses del grupo de poder corralista y la lucha social.  

G) La encrucijada política y social en la que ha quedado atrapado un gobierno emanado de la izquierda. Por un lado, el gobierno federal tiene el imperativo de resolver institucionalmente un conflicto desde el ejercicio del poder, con la posibilidad creciente de hacer uso de la fuerza pública. Por otro lado, el mismo gobierno federal extiende sus raíces hasta las luchas populares que reclaman justicia por el problema del agua, y por otros asuntos que han sido parte de las banderas políticas de la izquierda. Esta encrucijada encierra una de las paradojas de la izquierda al momento de asumir el poder. 

H)  La incapacidad política de las autoridades federales y locales para impulsar acuerdos entre las partes en conflicto. El problema ha caminado entre un conjunto de mesas de negociación que han sido insuficientes y una guerra mediática que ha incentivado la conflictividad. Las autoridades gubernamentales muestran su falta de voluntad y de capacidad para resolver el conflicto, mientras los agricultores del estado exigen enfáticamente una solución que no los perjudique, sin obtener hasta el momento una respuesta favorable.  

I)  El surgimiento cada vez más agudo de un conjunto de conflictos por el agua en el norte del país, que darán lugar a la puesta en marcha de medidas punitivas, policiales y militares por parte de los gobiernos. Hasta el momento no existen, ni la capacidad tecnológica, ni la capacidad política, para ir tratando los conflictos por el agua, a partir de soluciones pacíficas y satisfactorias para todos los actores. 

Es obvio que hay un ímpetu confrontacional y de violencia en torno al problema del agua en Chihuahua. Este ímpetu, está a milímetros de desbordarse. Bajo estas condiciones, una decisión equivocada puede resultar sumamente costosa para el gobierno de López Obrador y para el gobierno del Corral, que se han mostrado incapaces para resolver el problema. 

La lucha social en Chihuahua tiene una historia de décadas, e incluso siglos. Hay momentos en que esa lucha social se han convertido en un detonante que ha puesto en jaque a los poderes que se alojan en los palacios de gobierno y que rebasa la institucionalidad de la política. Sin duda, este es uno de esos momentos en la historia de Chihuahua.

Los estratos políticos del caso César Duarte (Artículo publicado en el portal de Aserto, 9 de julio de 2020)

¿Cómo entender la historia aún inconclusa del caso César Duarte, que se ha convertido en una afrenta, y una obsesión ética y política durante los últimos seis años? Desde luego que es una compleja y ardua lucha contra la corrupción en Chihuahua y en México. La detención de César Duarte y su cercana extradición, puede entenderse como un avance significativo en esta lucha. 

¿A quiénes les corresponde el reconocimiento y el posible triunfo de esta lucha? A varios actores, empezando por Jaime García Chávez y Unión Ciudadana, continuando con Javier Corral y el aparato de justicia del gobierno de Chihuahua, y siguiendo con el trabajo diplomático del gobierno de López Obrador para encaminar la detención y extradición de Duarte, de Estados Unidos hacia México. 

Pero, este caso amerita ser analizado desde otra perspectiva. La tesis que se sostiene en este artículo, es la siguiente: El caso César Duarte requiere ser analizado a partir de un conjunto de mecanismos que han dado lugar a una politización de la justicia. 

Lo que ha sucedido desde el día de ayer en las redes sociales y en las declaraciones a los medios, es una lucha encarnizada por colgarle las medallas de la detención duartista, a unos u otros. Este es un síntoma de la politización de la justicia. Desde los inicios del caso Duarte, con la denuncia presentada por Jaime García Chávez y la fundación de Unión Ciudadana en 2014, la lucha en contra de la corrupción duartista se politizó. Cuando la justicia se politiza como en el caso Duarte, queda claro que los mecanismos jurídicos son rebasados políticamente. En este caso, la politización de la justicia tiene que ver fundamentalmente con tres cuestiones: 

A) El signo inequívoco de la corrupción institucionalizada que abarca los tres poderes, y que se extiende por los distintos niveles de gobierno.

B) El fracaso de las instituciones del poder judicial en Chihuahua y en México, que tienen que ser presionadas políticamente para que se aplique la justicia.

C) La puesta en marcha de un conjunto de jugadas políticas que se generan desde la sociedad para exigir la aplicación de la justicia. Estas jugadas políticas se desdoblan hacia las coyunturas electorales de manera “sui generis”. 

Concretamente, ¿de qué maneras la aplicación de la justicia en el caso César Duarte ha sido politizada? Se identifican cuatro estratos de politización de la justicia que han quedado traslapados, pero que requieren ser analizados en su especificidad y en su conjunto. Estos estratos se mencionan de manera sintética, sin profundizar en cada uno de ellos: 

1er estrato.- La presentación de la denuncia contra César Duarte por parte de Jaime García Chávez y la fundación de Unión Ciudadana en 2014, que ha dado lugar a una continuidad y una congruencia en el reclamo de justicia durante seis años. 

2o estrato.- La retirada de Unión Ciudadana por parte de Javier Corral, de un grupo de panistas y de un conjunto de militantes de la izquierda, y la posterior fundación de Alianza Ciudadana durante la coyuntura electoral del 2016. Corral y quienes impulsaron su candidatura, usaron el caso César Duarte como plataforma política para ganar las elecciones por la gubernatura en Chihuahua. 

3er estrado.- La administración política de la justicia en el gobierno corralista, que ha dado lugar a una aplicación selectiva y a modo de la justicia, en donde el caso de Jaime Herrera es emblemático. Sobre esta cuestión, el actual gobierno del estado tiene que dar cuentas claras ante la sociedad chihuahuense. 

4o estrato.- La protección del gobierno de Peña Nieto a César Duarte y sus cercanos, y la ruptura de esa protección por parte del gobierno de López Obrador, que ha dado lugar a la detención de Duarte en Estados Unidos y su cercana extradición a México. La detención de César Duarte mientras López Obrador estuvo en Washington no es una coincidencia, sino el obsequio de un trofeo de persecución política. 

Es a partir de estos cuatro estratos que la justicia se politiza en el caso de César Duarte. Hay un cúmulo de indicios que permiten afirmar que, durante el proceso electoral del 2021, la aplicación de la justicia en este caso seguirá siendo politizada de manera genuina o mezquina. 

Cuando la politización de la justicia es genuina, tal como ha sucedido hasta el momento con el caso de Jaime García Chávez y Unión Ciudadana, hay que decirlo y subrayarlo. Toda politización de la justicia que es genuina merece reconocimiento e impulso.  

Cuando la politización de la justicia es mezquina, tal como sucedió durante las elecciones de 2016, mientras Javier Corral y sus aliados usaron el caso Duarte para posicionar el triunfo panista en la gubernatura de Chihuahua, hay que hacer los señalamientos y las críticas respectivas.

Más allá de la inflamación de las ideologías (Artículo publicado en el portal de Aserto, 8 de julio de 2020)

I.- Cuando las ideologías se convierten en formas de violencia, hay que ser cautos. Hay que desarmar de forma minuciosa las piezas del rompecabezas de guerra, en que ha quedado convertida la política. Se trata de evitar que esas piezas, que esos objetos de pasiones y razones ideológicas, jueguen con uno. Se trata de evitar, que uno quede convertido en el objeto de un juego que somete a los sujetos a una exaltación pasional y racional de la política. 

En otros textos he referido el concepto de “inflamación de la ideología”. Pero, ¿qué significa que la ideología se inflame? Significa que hay una exaltación de lo ideológico, que sobredetermina las maneras de entender al mundo. Lo ideológico se exacerba, de tal forma que se exagera y se irrita, dando lugar a una posible patología de lo político. Lo más trágico al respecto, es que esa patología de lo político, sea lo más terrenal y lo más humano que pueda haber de la política en el siglo XXI. 

Surge aquí una pregunta: ¿Ante estas circunstancias, cuál es el lugar que ocupa lo ideológico y cuál es el lugar que ocupa lo real?  Lo ideológico toma las dimensiones de lo real y se le impone. Lo ideológico se convierte en la talla de lo real. Esto significa que lo real es trastocado ideológicamente mediante un conjunto de discursos y de actuaciones políticas. Lo real es entonces intervenido y modificado por lo ideológico. 

Si hay una inflamación de lo ideológico, tiene lugar una inflamación de lo real. Hay una intervención y una modificación ideológica de lo real que resulta extensiva e intensiva en sus procedimientos. Lo que hay que develar son los procedimientos que intervienen ideológicamente sobre lo real de manera extensiva (las múltiples formas de ideologización de lo real) e intensiva (los múltiples contenidos de esta ideologización).  


II.- Cuando las ideologías se inflaman, lo pasional se impone a lo racional. El predominio de lo pasional por sobre lo real es profundamente humano. El hombre es un animal político. Los griegos filosofaron sobre la condición de animalidad de la política. Aristóteles es quien plantea el concepto de “zoon politikón”. El hombre es concebido entonces como un “animal político” en un sentido cívico, es decir, positivamente. Pero, lo que toma forma con la inflamación de la ideología, es una negatividad de la política. Como “animal político”, el hombre deja de ser concebido positivamente, y es entonces, concebido negativamente. 

Estamos hablando de una negativización de la política, que en la modernidad puede rastrearse a partir de la filosofía política de Maquiavelo (“El príncipe”, 1513) y a partir de los aportes de Marx (“La ideología alemana”, 1845). Maquiavelo inaugura una filosofía política respecto a la búsqueda y conservación del poder a costa de lo que sea. En Maquiavelo se percibe una ética cuestionable, desde luego negativa,  respecto al ejercicio de la política,  que tiene como objetivo la asunción y conservación del poder. En el caso de Marx, hay una tendencia que da lugar a la concepción de una “verdadera conciencia” y una “falsa conciencia” en las maneras de entender al mundo y la historia. Los debates sobre la verdadera y la falsa conciencia en el marxismo, sufrieron un vuelco con los aportes de marxismo posestructuralista de Žižek (“El sublime objeto de la ideología”, 1989). Según esta postura, la ideología está atravesada por componentes inconscientes que resultan claroscuros. No todo es plenamente luminoso (verdadero), ni plenamente oscuro (falso), sino que hay fantasmas ideológicos que operan en el nivel del inconsciente.  

En el territorio de negatividad  que se identifica en este apartado, toman forma los bestiarios de la política. Las denominaciones de: “amlovers”, “chairos”, “derechairo”, “fifís”, etc., son los primeros indicios de los bestiarios de la política en el siglo XXI. Estas formas de denominación que colocan el acento en lo negativo, son la cáscara de una historia que comienza a echar sus raíces en el siglo XXI. Hay que escarbar hacia abajo de esta cáscara. Hay que desentrañar lo que se esconde bajo estos bestiarios que son mucho más que nominales, y que se instalan en la historia de forma claroscura.  


III.- Resulta extraño que lo ideológico y lo político se definan a partir de la otredad, más aún, si lo otro ideologizado y politizado toma la forma del odio. En estos días, para hacer política se hace necesario odiar de manera extensiva e intensiva. Y las formas de odiar toman un doble camino que también resulta extraño. 

Por un lado, el odio se profesionaliza y se sofistica en sus manifestaciones. En la política actual en México, hay una profesionalización del odio que tiene como eje la construcción sistemática del enemigo, discursivamente y de otras formas. Una gran parte de las energías que se usan para hacer política tienen que ver entonces, con un conjunto de acciones que alimentan y retroalimentan la construcción real e imaginaria del enemigo que se odia. 

Por otro lado, el odio se banaliza, se convierte en objeto de uso común y corriente que se repite hasta el cansancio. Todos los días, a todas horas, se repiten los mecanismos que elaboran y reelaboran discursivamente a los personajes y los hechos que le dan forma a la figura del enemigo. En este sentido, hay una saturación de las formas de odiar y del odio mismo, que se tiene hacia los adversarios ideológicos y políticos. 

Lo que se hace presente es un existencialismo político que está atravesado por: A) la lógica del aliado-enemigo, B) un conjunto de discursos y acciones que tienen como eje al odio y, C) una estrategia que se concibe a partir de una guerra, a la que es necesario mantener y extender ideológica y políticamente. Este triple mecanismo es un remolino, una fuerza centrípeta, que actualmente arrastra al pensamiento y la acción política. 


IV.- La historia actual de la política requiere ser leída, no mediante una lógica de luces y oscuridades. La manera de pensar la política a partir de una dicotomía de luces y oscuridades se ha convertido en un maniqueísmo que es reduccionista, y desde luego, manipulador. 

Si acaso, lo que logra percibirse y entenderse de la política son las sombras. Lo que logra percibirse y entenderse, son formas y contenidos de lo político y lo ideológico, que no son plenamente verdaderos, ni plenamente faltos de verdad. Es necesario buscar los indicios de lo verdadero a través de operaciones quirúrgicas. Lo verdadero de la ideología y de la política, son fragmentos de lo real. No hay una ausencia plena de verdad, tal como lo plantean las posturas oscurecientes. Tampoco hay una plenitud verdadera, tal como asumen las posturas luminiscentes. La verdad se ubica en determinados pedazos de lo histórico, lo político, lo social y lo económico, que ameritan ser analizados de forma detenida y a profundidad. Se trata de extraer pedazos de verdad bajo una doble óptica: como ejercicio de sospecha ideológica basado en una militancia crítica y, como camino de un auscultamiento periodístico que toma distancia del poder. 

Pero lo que persiste y predomina es una política ensombrecida debido a la inflamación de lo ideológico y de lo real mismo, una política que ha sido sometida a un conjunto de operaciones de las que es necesario sustraerse.  Esto último, tiene que ver con la necesidad de caminar por las orillas de las sombras de lo ideológico y lo político. Caminar por las orillas de estas sombras significa no pisar plenamente este territorio claroscuro que se construye mediante un complicado juego de aluzamientos y oscurecimientos políticos y periodísticos. Informativa y periodísticamente, se aluzan determinados personajes y acciones, para ensombrecer determinadas coordenadas de lo político. En este mismo sentido, se oscurecen determinados personajes y acciones, con la intención de aluzar determinadas coordenadas del acontecer político. Los aluzamientos y oscurecimientos informativos y periodísticos se manejan a conveniencia, para beneficiar a unos y afectar a otros. El maniqueísmo de luces y oscuridades es más que obvio. Este maniqueísmo es un territorio ensombrecido. Cuando se camina por las orillas de estas sombras, tiene lugar una sustracción, una toma de distancia, de este terreno que resulta, cuando menos, dudoso. 

Cuando la luz se nos echa encima, tal como sucede con los cazadores nocturnos que encandilan a sus presas, cuando la penumbra intenta convertirse en una totalización ideológica y política, es necesario aprender a caminar por las orillas de un territorio ensombrecido. La educación política actual tendría que ser concebida como una pedagogía de las sombras.

La salida de “Yako” Rodríguez de la bancada de Morena, entre la equivocación y el desatino (Artículo publicado en el portal de Aserto, 3 de julio de 2020)

I.- En varias ocasiones, Andrés Manuel López Obrador ha descalificado a las organizaciones campesinas de Chihuahua y de México, planteando que lo que buscan son dinero y prebendas. Pero no proporciona datos concretos sobre estas prácticas, no da nombres, fechas, ni detalles sobre la manera en que se han entregado recursos a organizaciones campesinas, sindicales, políticas, etc.  

En una entrevista reciente, el diputado Eraclio Rodríguez refiere que desde hace 15 años no hay entregas directas de dinero a los dirigentes ni las organizaciones campesinas. Desde el gobierno de Fox, los apoyos se dan personalmente a los campesinos, mediante depósitos bancarios. Según Rodríguez, estos apoyos están “bancarizados” y se entregan directamente a los productores del campo. (Entrevista al diputado Eraclio Rodríguez, en el noticiero de la XELP de las 2:00 p.m., en Cuauhtémoc, Chihuahua, 2 de julio de 2020).  

Desde hace años en México, las luchas políticas sectoriales tienen como eje al presupuesto federal. En el caso de los campesinos, los desencuentros con la 4T tienen que ver con maltratos que se traducen en un menor presupuesto para este sector. El “Yako” Rodríguez menciona en esta entrevista, que el gobierno de López Obrador ha incumplido dos acuerdos con los productores del campo: 

- Para el ejercicio presupuestal de 2019, se acordó una incorporación de 25 mil millones de pesos para este sector. Pero este acuerdo quedó a la deriva. 

- Para el 2020, se acordó una incorporación presupuestal de 4 mil millones de pesos. Este segundo acuerdo tampoco se cumplió. 

Recientemente, desde la Presidencia se notificó a los diputados que no se estarían aplicando los 4 mil millones de pesos adicionales para el campo en México en el ejercicio presupuestal del 2020. Las decisiones y el manejo del presupuesto están centralizadas en el poder ejecutivo, y se dejan a un lado los acuerdos que se toman al interior del poder legislativo.  En la salida del “Yako” Rodríguez de la bancada de Morena y su incorporación al PT, hay un reclamo enfático sobre las maneras de hacer política, que están centralizadas en la figura del presidente. 

A su vez, Rodríguez señala la actitud soberbia del coordinador de la bancada de Morena en el Congreso, Mario Delgado, quien se ha encargado de hacer acuerdos que incumple y quien se ocupa también de dilatar y detener un conjunto de iniciativas de reforma que han sido presentadas por Eraclio Rodríguez y por otros diputados más, que también se estarían separando de Morena en corto tiempo. 

La adhesión de “Yako” Rodríguez al PT en la Cámara de Diputados, busca un respaldo para apuntalar los intereses del sector campesino y desbloquear de esta forma el trabajo legislativo. Se pretende la formación de un grupo de diputados que pueda funcionar como plataforma al interior del Congreso, para posicionar los asuntos del campo en la agenda nacional.


II.- Cada año los diferentes sectores del país (campesinos, universidades, sindicatos, organizaciones no gubernamentales, etc.) pelean por pedazos del presupuesto federal. El corporativismo en México, la manera de obtener beneficios económicos o de otra naturaleza, pasan obligadamente por las luchas presupuestales en el Congreso durante los meses de noviembre y diciembre. 

Las luchas corporativas por el presupuesto federal, se traducen en beneficios que son administrados por los líderes de las organizaciones mediante negociaciones de alto nivel. La misma izquierda ha cultivado el corporativismo y lo ha usado como impulso de la protesta social, como forma para generar presión política, como mecanismo de captura de votos, y desde luego, como puenteo para la obtención de beneficios sectoriales.  

El corporativismo es ancestral en México y es uno de los sostenes de la vida política y la paz social. De manera frontal, la 4T ha comenzado no un desmantelamiento del corporativismo, sino un conjunto de jugadas para limitarlo y disminuirlo. A la vez que la 4T limita y disminuye el corporativismo, se da lugar a una política alterna: el clientelismo de los apoyos de la Secretaría de Bienestar. 

Lo que tiene lugar es un desplazamiento político en el que estratégicamente, el clientelismo de la Secretaría de Bienestar pretende tomar el lugar del corporativismo. Este desplazamiento tiene colocada la mira en el proceso electoral del 2021 y resulta crucial para Morena. Desde luego que este desplazamiento tiene que ver con la manera en que se maneja y distribuye el presupuesto. Se le retiran apoyos al campo y otros sectores, para aumentar las bolsas de dinero que se entregan mediante la Secretaría del Bienestar. 

En el estado de Chihuahua, la salida del diputado Eraclio Rodríguez de la bancada de Morena queda inscrita en la doble jugada que se ha referido. Por un lado, la retirada del  “Yako” Rodríguez de la bancada de Morena, es uno de los efectos de la limitación del corporativismo por parte de la 4T, que funciona a partir de limitaciones presupuestales para el campo y otros sectores. Por otro lado, quien administra las bolsas de dinero de los apoyos de la Secretaría del bienestar en Chihuahua, que operan bajo una lógica clientelar, es Juan Carlos Loera. A su vez, Loera se ha encargado de administrar las confrontaciones y las rupturas de la 4T con el sector campesino en Chihuahua.  El representante de López Obrador en Chihuahua ha jugado un doble papel. Con una mano administra los apoyos de la Secretaría del Bienestar, y con la otra sujeta el garrote con el que limita, amedrenta y descalifica a los sectores campesinos en Chihuahua, tal como sucedió en Ojinaga hace algunas semanas.  

En el fondo, la proyección de Juan Carlos Loera como candidato a la gubernatura por Morena, deja ver la proyección de la estructura política de los apoyos de la Secretaría de Bienestar, como mecanismo de captura del voto. Aunque no tengan lugar formas directas de solicitud y/o de presión sobre el voto entre los beneficiarios de estos apoyos, de manera implícita estarán actuando mecanismos para conducir el voto a favor de Morena. Estamos hablando de una maquinaria clientelar que puede ser más o menos abierta y visible, más o menos cerrada y escondida, en las formas de atraer y capturar el voto. De cualquier forma, hay una inercia clientelar que tiene su base en la mediación de los apoyos entregados por la Secretaría de Bienestar.

¿Qué tan funcional será la estrategia electoral de Morena en Chihuahua a partir de este doble mecanismo, que ha dado lugar a una ruptura con las bases campesinas de este partido, y que paralelamente genera una estructura clientelar que está en proceso de formación?  Eso está por verse. Junto con el “Yako” Rodríguez, Morena pierde sus bases campesinas en Chihuahua. Eso es Obvio. Los beneficios electorales que Morena puede, o no puede obtener, con los mecanismos clientelares que se otorgan mediante la Secretaría de Bienestar, son todavía un experimento. No se conocen sus alcances concretos. 

Tal parece, que se les apuesta demasiado a los posibles beneficios del mecanismo clientelar basado en los apoyos entregados por la Secretaría de Bienestar, y a la presencia mediática y política de la figura de López Obrador. Tal parece, que se están subestimando los efectos negativos que pueden traer para Morena en Chihuahua, las jugadas que buscan acotar el corporativismo campesino en Chihuahua. Esto último, se puede convertir en el lastre de la derrota electoral de Morena en el 2021.

Los dos mapas de la izquierda partidaria

La izquierda partidaria de Morena tiene dos mapas, dos agendas. El primer mapa se construye a partir de los documentos programáticos de Morena, pero se construye sobre todo a partir de los 100 puntos del plan de gobierno de López Obrador. Este es el mapa ideológico de una izquierda a la que Massimo Modonesi ha referido como: “progresista”. El progresismo de la 4T es una socialdemocracia latinoamericanizada. Es decir, es una izquierda que se aleja del marxismo y que se inscribe en un conjunto de lógicas y estrategias que buscan resolver los problemas propios de México (un país de América Latina). El problema del progresismo de izquierda son sus colindancias y traslapes con el neoliberalismo. El progresismo colinda, y llega incluso a confundirse, con las formas de concebir la economía, la política, la sociedad, etc., que son propias del neoliberalismo. Este es un primer extravío de la izquierda morenista. El mapa progresista de la izquierda que se aleja del marxismo, que da lugar a una socialdemocracia latinoamerizanizada, y que colinda y se traslapa en sus lógicas y sus estrategias con el neoliberalismo, trae consigo una ruta histórica que resulta borrosa y claroscura para la izquierda mexicana en el siglo XXI.  

El segundo mapa de la izquierda partidaria en Morena, es un mapa electoral, y por lo tanto es un mapa pragmático. En este mapa están trazadas las batallas internas y externas por las candidaturas y las posiciones de poder. Este segundo mapa es maquiavélico, y su filosofía puede rastrearse a partir del libro “Las 48 leyes del poder” de Robert Greene. Es un mapa coyuntural y movedizo que funciona como un conjunto de maquinarias de guerra, que se ponen en juego, unas al lado de otras, unas contra otras, para posicionar candidatos y ganar espacios de poder. En este momento, el segundo mapa está sobrepuesto sobre el primero, y lo desplaza y ocluye de manera muy notoria. Esto último, es el segundo de los extravíos de la izquierda morenista…