viernes, 3 de enero de 2014

De la "sospecha" concebida como el "fantasma" de Marx




¿Quiénes aspiran hoy a tener en su biblioteca las obras completas de Marx? ¿Quiénes aspiran a leer las obras completas de Marx? La empresa es desmesurada, más allá de las aspiraciones de los especialistas, de los  buscadores y rebuscadores del marxismo, es una tendencia que pretende extender la vida escritural del filósofo alemán más allá de sus propios límites. La hermenéutica de Marx es monstruosamente ilimitada. Sánchez Vásquez busca en los escritos de Marx que preceden a la escritura de “El Capital”. El Marx joven, el de los textos de 1848,  es realzado por Sánchez Vázquez. Por otra parte, Dussel hurga en los archivos marxistas, en lo no publicado de Marx, como aspirando a un Marx no buscado ni reconocido, un Marx no encontrado aún.
El autor de "El capital"  es uno de los “tres maestros de la sospecha” referidos por Paul Ricoeur. Los otros dos, cuya obra camina entre los siglos XIX y XX, son Freud y Nietzche. Los tres autores referidos por Ricoeur ponen en entredicho los fundamentos de la civilización occidental. En la tradición marxista,  la sospecha se positiviza de tal manera que la figura intelectual de  Marx es sospechada como incompleta, como  portadora de una voz que no lo ha dicho todo, como un archivo sobre el que hay que escarbar para encontrar respuestas a los problemas que no existen todavía. Las obras completas de Marx serán siempre unas obras incompletas. Habrá en todo momento algo que no han dicho, aún desde su propio silencio. La voz de Marx está colgada de un teléfono infinito que nos habla consciente o inconscientemente, al mediodía o a las tres de la mañana.
Los revisionismos, los posestructuralismos marxistas, los neomarxismos, que no son propiamente la voz de Marx, son una distensión hermenéutica de Marx, una evocación del espíritu de Marx que continua hablando y sospechando a través de nosotros. La sospecha es un dispositivo fantasmal. Funciona  lo mismo para criticar y replantear utópicamente a lo real del capitalismo y del neoliberalismo, que para dudar de la muerte de Marx. Hay un indicio sintomático aquí, son los largos años de silencio que Derrida  guardó para escribir sobre Marx. ¿Por qué fue casi hasta el final de su labor intelectual que Derrida escribió el ensayo Los espectros de Marx? Derrida sospechaba de Marx y del marxismo. Más aún, sospechaba de sí mismo y de lo que pudiera decir sobre Marx. ¿Pero, qué forma de sospechar es esta de Derrida? ¿Qué se hace manifiesto en la manera de sospechar de Derrida? En la sospecha del francés se muestra como indicio el concepto de lo “espectral” de Marx. Entre el sospechar de Marx y el sospechar de Derrida hay un hito que no ha sido analizado y que tiene que ver con la evocación del fantasma de Marx, con las maneras de llamar al fantasma de Marx.
Derrida no se atrevió a guardar silencio sobre Marx, tenía que hablar sobre él. Habría que analizar sus motivos más allá de lo teórico, lo político y lo ético. ¿Quién es capaz de no hablar a través de Marx? ¿Quién puede no hacer que la voz de Marx se haga presente en uno como una huella o un síntoma de algo?...