domingo, 21 de julio de 2013

Las tesis y el canon universitario



(Artículo publicado en El Diario de Chihuahua  en la sección de UPNECH, los días 21 y 28 de julio)
I
En la tradición académica y de investigación en las universidades,  suelen trazarse rutas interpretativas que modelan las formas de entender a las teorías y las metodologías. En las maneras de apropiación de una teoría o una metodología, terminan asumiéndose rutas de interpretación dominantes,  que se conciben a la manera de  moldes ideo-lógicos. La teoría o la metodología son introducidos a estos moldes,  que trazan lo que puede decirse y lo no puede decirse sobre un tema o un territorio que se investiga. Estos moldes de interpretación son usados por los catedráticos e investigadores universitarios para dar una clase, para escribir un artículo o sustentar una investigación. Son también los moldes de pensamiento que sustentan teórica y metodológicamente la generalidad de las tesis de licenciatura o de posgrado. Esta es una de las facetas del canon en la tradición académica y de investigación. La bibliografía y la metodología de las tesis universitarias se sujetan a lo validado por el canon. Desde luego que el menú teórico y metodológico es amplio y variado. Pero las preferencias son visibles. Por ejemplo,  en el manejo de los libros y antologías que se llevan en los distintos cursos pueden notarse las preferencias sobre determinados autores, teorías y líneas metodológicas.  Alguna ocasión que me tocó dar un curso de metodología de la investigación cualitativa, una catedrática me preguntó si llevaba el libro de pastas blancas o el de pastas verdes. En este caso,  las preferencias se reducían a dos textos que no me fueron referidos por autores, por líneas teóricas o metodológicas, sino por el simple color de las pastas de los libros. Resulta interesante hacer una revisión a este respecto en el plano psicoanalítico. ¿Cómo es que lo autoral, lo teórico y lo metodológico que encerraban los dos libros referidos quedaba representado en los colores de las pastas de los libros? ¿Qué se escondía detrás de esta representación pictórica?

II
Puede argumentarse que hay diferencias de fondo entre lo teórico y lo metodológico. Lo primero refiere a las teorías, conceptos y argumentaciones que desde las ciencias exactas, las ciencias sociales y las humanidades se han generado para interpretar hechos o problemas concretos. Por ejemplo, el constructivismo (Piaget y Vigotsky) es una teoría constituida por diversos conceptos y argumentaciones que plantean cómo es que los seres humanos aprenden y se desarrollan cognitivamente. Por su parte, lo metodológico es una caja de herramientas que le posibilita al investigador interpretar una determinada realidad problemática a partir de encuestas con preguntas cerradas, cuestionarios con preguntas abiertas, la observación, el análisis de conversaciones, los grupos de análisis, las asambleas colaborativas, etc. Se supone que a partir de las posibilidades de la metodología de investigación, los datos de la realidad investigada (desde donde emerge y toma forma lo inductivo) tendrían una voz y una fortaleza propias, que le permitirían inclusive debatir a las teorías aceptadas (los conceptos y argumentaciones como los de Piaget, Vigotsky y otros autores). La teoría fundamentada de Denzin y Lincoln establece una especie de utopía del reinado de la inducción. Los datos que brotan de la realidad problemática en una investigación (lo inductivo), podrían dar forma a una teorización que no tiene por que derivarse ni sujetarse a las teorías, conceptos y argumentaciones aceptadas y validadas por el canon de la academia universitaria (lo deductivo). Pero lo deductivo sigue imponiéndose a las posibilidades de lo inductivo. Lo metodológico que posibilitaría una vuelta de tuerca, al abrirle paso a lo real problemático a partir de la inducción, queda sometido y encuadrado a las teorías, los conceptos y las argumentaciones, desde los cuales se deduce. ¿Dónde quedan entonces las posibilidades de una originalidad teórica, conceptual y argumentativa? ¿Dónde quedan las condiciones sui generis de cada realidad problemática? Asfixiadas por la deducción, sujetas a los autores, las teorías, los conceptos y las argumentaciones que el canon universitario ha consagrado. Hay algo mítico funcionando aquí.
Es algo parecido al problema del huevo y la gallina. El huevo podría representar a lo inductivo, en tanto que la gallina representaría a lo deductivo. Genéticamente, la gallina determina al huevo que no puede escaparse de la procreación que lo encierra. El huevo (lo real problemático que deriva la inducción y que está envuelto por lo metodológico) no puede realizarse sin la procreación de la gallina que lo engendra (lo teórico, que da pie a la deducción). Lo deductivo es una fuerza centrípeta que se abalanza sobre lo real problemático, capturándolo y sobredeterminándolo. 

III
Recientemente, a raíz del desarrollo y reconocimiento que ha tenido la investigación educativa en el estado de Chihuahua, se introducen algunos conceptos que van encuadrando las formas de asumir a las teorías y metodologías  en la investigación. Hasta el momento se han visualizado estos términos como conceptos clave en la clarificación de la investigación educativa, pero no se les ha visto como dispositivos de control. Dos de estos conceptos son:  “estado del conocimiento” y “estado del arte”. El primero refiere los datos, hechos, líneas, circunstancias, etc. que existen sobre un tema de investigación. El segundo, estrechamente correlacionado con el primero, se refiere también a los conocimientos que se han desarrollado en la investigación sobre el tema por abordar (el objeto de estudio, el enfoque investigativo, la delimitación, los pormenores metodológicos, etc.). No hay consenso que plantee diferencias de fondo entre ambos conceptos, aunque recientemente en el plano de la investigación educativa se debate a este respecto. Tanto el “estado del conocimiento” como el “estado del arte” son términos que se plantean como marcos que sitúan al investigador en diálogo con las teorías y metodologías que anteceden al tema y al objeto de estudio que se investiga. En ambos conceptos lo teórico y lo metodológico no están separados, sino que se entretejen. Habría que pensar con detenimiento cómo es que se entretejen lo teórico y lo metodológico a partir del “estado del conocimiento” y el “estado del arte”. Este es un territorio que no ha sido analizado.
¿Cómo se construye un “estado del conocimiento” o un “estado del arte” en una tesis para titularse de licenciatura o de posgrado? Hay una tradición académica y de investigación que remite a determinadas teorías y metodologías. ¿Qué teorías y qué metodologías aparecen? Las que la tradición del canon de-limite, las que los asesores de los tesistas hayan asumido y recomienden o impongan sobre los estudiantes,  las que los tesistas encuentran en las bases de datos en bibliotecas y sitios de internet. Es muy difícil que un tesista se salga de los márgenes de este canon. Para hacerlo, tendría que haber una formación intelectual autónoma y trabajarse al margen de lo aceptado por el canon. La generalidad de los tesistas esperan una línea teórica recomendada por los asesores, esto evita la posibilidad de la censura.
Tanto en el concepto de “estado del conocimiento” como en el de “estado del arte”, aparece el término de “estado”, que remite al latín “status”. El “estado” es una posición de algo dentro de un marco determinado. En un estado hay  una fijación, una estructuración en un lugar y en un tiempo determinados.  En nuestro caso, hablamos de la fijación y estructuración, en un lugar y en un tiempo determinados, del conocimiento teórico y metodológico sobre un problema o temática que se investiga. Este condicionamiento toma forma en el canon universitario.  Si bien es cierto, que hay posibilidades de apertura y originalidad, el canon opera estableciendo pautas, calibrando movimientos y trazando límites. El aquietamiento del “status” se hace presente aquí.

IV
Desde luego que el canon universitario que sujeta la escritura de una tesis no es homogéneo ni cerrado. Resulta ser una especie de biblioteca en movimiento, compleja y en apertura. La hegemonía del canon puede explicarse en los términos de Angenot (El discurso social. Los límites históricos de lo pensable y lo decible, 2010, editorial Siglo XXI, Argentina ): “La hegemonía no es, entonces, ni yuxtaposición ni coexistencia. A pesar de muchos puntos de fricción y conflicto, forma un conjunto que aporta a la estabilidad y a la homeostasis, mientras que ella misma está constantemente en vías de reparación y renovación.”  La hegemonía del canon universitario no se entiende a la manera de un dominio cerrado, tampoco a partir del reduccionismo de la teoría de la reproducción y la resistencia, donde un grupo dominante reproduce el dominio y otro grupo se resiste a él, enfrascándose en una lucha de toma y daca.  La hegemonía  se entiende como si fuera un laberinto en cuyo interior tienen lugar luchas, reacomodos y renovaciones. Las paredes del laberinto se desplazan y transforman, pero en todo momento marcan un adentro y un afuera. ¿Quién determina la ubicación de estas paredes? ¿Quién dice qué caminos tomar en el laberinto y cómo caminarlos mientras se elabora una tesis? Hay una especie de anonimato colectivo que opera a partir de unas reglas lo suficientemente explícitas y consensadas como para no derribar las paredes del laberinto y llevarlo a su destrucción. El laberinto es protegido por una serie de dispositivos que controlan la escritura de una tesis para titularse de licenciatura o de posgrado.