El viernes 28 de octubre de 2011 se presentaron en el
auditorio de la Universidad
Pedagógica Nacional de la ciudad de Chihuahua, los
libros de la Colección:
Investigación educativa en el estado de Chihuahua. El discurso ahí imperante fue el de
enseñoramiento de la investigación educativa. La "investigación de la
investigación educativa”, es una actitud y una postura ideológica redundante
que el COMIE (Consejo Mexicano de Investigación Educativa) institucionalizó en
México hacia principios de la década de los noventas del siglo recién terminado.
Investigadores ya renombrados a nivel nacional se dieron a la tarea de buscar y
analizar lo que se había generado en investigación educativa entre 1982 y 1992,
cuestión que derivó en la publicación de una colección de libros que el COMIE
no ha subido aún a su página electrónica (https://www.comie.org.mx/v3/portal/),
pero que se pueden consultar en formato de libro impreso. Lo que si existe en el sitio web del COMIE son
las publicaciones de la labor que en ese mismo plano se desarrolló entre 1992 y
2002.
Los aportes del COMIE desataron que en los estados se
emprendieran experiencias similares. Los diez libros publicados en la Colección:
Investigación educativa en el estado de Chihuahua con el financiamiento del
gobierno del estado, parten de los trabajos antecedentes del COMIE. En
Chihuahua, “la investigación de la investigación educativa” ha pasado a ser
parte nodal de los intereses institucionales
de las instancias promotoras de la investigación educativa (la
Universidad Pedagógica Nacional del Estado de Chihuahua, el Centro de
Investigación y Docencia, el Centro Chihuahuense de Estudios de Posgrado, la
Normal del Estado, el Departamento de Investigación de la Secretaría de
Educación y Cultura en Chihuahua, la Red de Investigadores del Estado de
Chihuahua y otras instituciones).
A la par de los libros surge la REDIECH (Red de
investigadores del Estado de Chihuahua), que al igual que el COMIE publica ya
una revista de divulgación científica: Revista de investigación educativa de
la REDIECH.
Del 2006
a la fecha hay entonces un vuelco en las instituciones
que se abocan a la investigación educativa. Esto se percibe con la publicación
de los libros sobre “la investigación de la investigación educativa” en
Chihuahua, el surgimiento de la
REDIECH y de una revista de esta organización que tiene la
cualidad de ser “arbitrada” con rigidez (en ella se publican solo artículos que
pasan por un arduo filtro de dictaminación circunscrito a perspectivas de
presunción científica en el terreno de la investigación y la propuesta educativa).
En el evento se clarificó sobradamente qué es “la
investigación de la investigación educativa”. Para ello se abordó la labor del
COMIE aqui comentada. Con la misma intención aclaratoria se abordaron conceptos
como “estado del conocimiento”, “estado del arte”, “estado de la cuestión”. No
nos detendremos en ellos.
Desde una perspectiva crítica asumida al margen del
enseñoramiento de la investigación educativa habría que preguntarse: ¿Qué es la
“investigación de la investigación educativa”? ¿Cuáles son sus deseos? ¿Cuáles
son sus implicaciones ideológicas y de poder?
De inicio se percibe un dar vueltas y vueltas
nominalmente y de otras formas sobre un mismo asunto: la investigación
educativa. El COMIE va para la tercera colección de sus “investigaciones sobre
las investigaciones educativas” (que abarcará del 2002 al 2012) . El plural es lo reiterativo que se ha sucedido
de tres décadas a la fecha y que a futuro se mira en una línea de continuidad,
como una sombra de aluzamiento pro-vidente.
“Aquí” están las respuestas a los problemas educativos, en “la
investigación”. Su existencia tiene un “aquí” privilegiado. La investigación
educativa no es precisamente un cielo que habrá de sacarnos del infernal desastre
en que está sumida la educación mexicana. Pero es un limbo, un lugar de espera,
de esperase para lo mejor que venga o que pueda ser hecho venir. Lo límbico es
teleología que se manifiesta mediante la razón y la fe, entremezcladas ideológicamente y a través del
poder. No hay que olvidar que las castas de catedráticos e investigadores son
un poder intelectual y político de peso.
De la modernidad, la investigación educativa ha heredado la fe
en el progreso, el espíritu transformativo de la “modernización”. No es
coincidencia que las primeras publicaciones del COMIE sobre “la investigación
de la investigación educativa”, se hayan
dado en la década de los noventa del siglo anterior, junto a la instauración
conceptual y discursiva de la “modernización educativa” procreada en el sexenio
de Carlos Salinas de Gortari. En el siglo XXI, la investigación educativa en
los posgrados prosigue siendo espiritualmente moderna. Su apuesta es el
progreso, la estructuración y la controlabilidad de la investigación educativa, de la educación y de otros componentes sociales.
En México, la naciente investigación educativa habrá de
ser impulsada en pro del bienestar educativo, cultural y social. ¿Qué tanta
similitud tiene esta tesis con el planteamiento que afirma a la educación como
salvaguarda de todos o casi todos los problemas humanos? Entre ambas
afirmaciones hay condicionamientos histórico-culturales que se conjugan ideológica
y culturalmente. A mayor cobertura y más calidad educativa podremos ser un país
mejor. A mayor cuantía y más calidad en
la investigación educativa, la educación podrá ser mejorada. Por lo tanto, a mayor cuantía y más calidad
en la investigación educativa, la educación que podrá mejorarse mediante esto,
podrá dar pié a un país mejor. Empíricamente, en el plano cuantitativo (o
cualitativo) con datos duros se puede argumentar que las naciones con más y
mejor investigación educativa, poseen más y mejor educación, y que estas serían
las naciones mas desarrolladas. Ante el
peso de una postura como esta, se afirma que el mayor acto criminal de la
humanidad fue cometido por los alemanes durante la segunda guerra mundial, una
de las naciones con mayor desarrollo educativo en ese entonces. Los altos
niveles de desarrollo educativo no exentan a la humanidad de la barbarie, la
animalidad nos es intrínseca.
La investigación se postula a sí misma, se defiende así
misma, se mira al espejo para estetizar ideológicamente su presencia. En
Chihuahua, de algunos años a la fecha estamos viviendo una con-formación
discursiva en pos de la investigación educativa. El llamado que viene de
presentaciones de libros o creaciones institucionales ex profeso para impulsar
la investigación educativa, es un llamado a la interiorización de créditos de
fe. La creencia en la investigación educativa, como una especie de arca de Noé para salvarnos
del naufragio educativo y social, levanta sus raíces y comienza a convertirse
en un árbol y un bosque discursivos. Observamos
los trazos iniciales de un credo ideo-lógico y de empoderamiento. ¿Pero hasta
que grado, la fe en la investigación educativa toma la forma de un dispositivo
o una serie de dispositivos, para re-configurar y re-controlar a los
territorios educativos y sociales?
Los posgrados educativos se fundan en la investigación
educativa, vacían su ser entero en ella. En educación, casi nada comienza a quedar fuera de ella. Hay
que trazar lindes y represas, meterlo todo ahí. Hacer crecer el limbo. La Colección:
Investigación educativa en el estado de Chihuahua y la fundación del REDIECH
forman parte de la travesía.
La investigación educativa es una especie de madrastra
ideo-lógica. Se nos ha impuesto, nos la hemos impuesto con actas de nacimiento y
fe de bautismo de por medio. Los que hemos estudiado posgrados (y licenciaturas)
en el ramo educativo, los que hemos laborado como catedráticos a partir de ese
interregno límbico, tendríamos que repetir el credo. El explotable credo.
Aunque tal vez podamos movernos a través de sus gelatinosas orillas y traer a
su afuera hasta donde pueda ser traído, en un abordaje invasivo, de dudas y
deconstrucciones. A fin de cuentas a
parte de respuestas y resoluciones, la investigación educativa está enferma de
preguntas.