miércoles, 17 de julio de 2013

Las preguntas por el lenguaje



I
Las preguntas por el lenguaje han perdido su radicalidad ontológica. Tal vez no tenga caso plantearse cuestionamientos del tipo: ¿En qué consiste la originación primera del lenguaje en el ser humano? ¿Qué es la lengua?(1) Estas interrogantes parecen irresolubles y sin embargo serían inevitables. La radicalidad ontológica de estas dudas pretende develar los orígenes antropológicos e históricos del lenguaje, en tanto habría de existir una territorialidad primigenia de su nacimiento. Esta radicalidad remite como telón de fondo al mito bíblico de la Torre de Babel, a la búsqueda de alguna lengua adánica. Llamamos a lo anterior: Preguntas de tipo X sobre el lenguaje.
Junto a las búsquedas que asumen una radicalidad ontológica del lenguaje, se han hecho a lo largo del siglo XX otro tipo de indagaciones en torno al mismo objeto. Diversos enfoques teóricos investigan desde el plano estrictamente lingüístico o desde planos que conjugan a la lingüística con otras disciplinas humanas, interrogantes que han abandonado esta radicalidad ontológica. Sin embargo, estas otras dudas poseen radicalidades alternas, sobre las que no se profundizará en este texto. Tan solo se admite que las preguntas sobre el lenguaje han tenido un cierto giro que va de una radicalidad ontológica a otra (u otras) radicalidad (radicalidades) sobre las cuales habría que investigar. Nombramos a esto como: Preguntas de tipo Y sobre el lenguaje.
Se identifica la que quizá sea la más significativa de las segundas radicalidades que preguntan sobre el lenguaje. Esta radicalidad no ontológica se ubica en  una territorialidad que cuestiona sobre el  desarrollo del lenguaje, dentro de la cual resulta inevitable indagar a su vez sobre el desarrollo del pensamiento -concebido de manera pragmática como “conocimiento”(2)-. Preguntar por el desarrollo del lenguaje implica preguntar por el desarrollo del pensamiento.
Ya en las preguntas de tipo X sobre el lenguaje aparecía el correlato con el pensamiento. ¿Es el lenguaje el que funda al pensamiento? ¿Es el pensamiento el que funda al lenguaje?. Son dudas que establecen nexos ontológicos entre ambos elementos.
Interrogantes del tipo:  ¿qué relaciones existen entre el lenguaje y el pensamiento? ¿cómo adquieren los niños el lenguaje?, ¿qué teorías conocemos que expliquen este proceso?, ¿cómo se construyen el conocimiento y el concepto,  en correlación con el lenguaje?,  que se plantean en un contexto de estudio sobre el desarrollo del lenguaje,  se ubican como preguntas de tipo Y sobre el lenguaje. Aunque al hacer un análisis más minucioso, se advierte que estas  dudas tendrían elementos conceptuales que  llevarían a ubicarlas entre las preguntas del tipo X sobre el lenguaje.
Lo que salva la posible confusión al respecto es la contextualización en la que son lanzadas las preguntas. Pero aún así, pueden surgir dudas…



II
Se intenta el siguiente abordaje,  considerando las últimas preguntas planteadas en el apartado anterior como de tipo Y, aunque identificamos reminiscencias conceptuales que hacen aparecer los  cuestionamientos  del tipo X.
Desde la perspectiva  innatista de Chomsky clarificada por María del Carmen Perot  (Innativismo: el vínculo entre la psicolingüística chomskiana y la biología del desarrollo, en:  revista Perspectivas psicológicas, Universidad de Buenos Aires, Nov. de 2010, P. 31 – 39) el conocimiento se construye a partir de la “mente/cerebro”, en la que radicarían tanto la potenciación lingüística como la potenciación del pensamiento. La lengua se consideraría entonces como un “órgano mental” similar a otros órganos del cuerpo humano. Sin embargo,  la analogía empleada por la autora, que equipara al “órgano del lenguaje” con el “sistema visual” (que no es precisamente un órgano) y con otros “órganos corporales”, es debatible. El “cerebro” a partir de su existencia concreta y fisiológica puede tal vez concebirse como un “órgano”, pero uno de cualidades muy distintas a los otros órganos. Puede también admitirse que el cerebro sería mucho más que un órgano de existencia concreta y fisiológica en el cuerpo humano. Es aquí que el cerebro tendría una dimensión de existencia mental, en la que adquiriría un cierto corpus de completud. 
La concepción de Perot va de lo corporal orgánico al cerebro como órgano concreto y fisiológico del cuerpo humano y, de ahí se distiende a una zona no corporal como la mente, la cual quedaría absorbida conceptualmente por esta corporalidad orgánica. La analogía de Perot es de inicio fallida, tal vez toda concepción de lo mental lo sea, empezando por Freud. La mente es una entidad abstracta que posee inclusive cualidades metafísicas.
A partir de la anterior argumentación los planteamientos de Perot resultarían dudosos. Los  conceptos de “mente/cerebro” y de “lenguaje” como “órgano mental” en la autora, son de tipo esencialista-materialista. A su vez, esta idea remite a las preguntas de tipo X sobre el lenguaje. ¿Qué es la mente?, es una pregunta que hasta este momento no se ha logrado responder satisfactoriamente. La mente es una zona de penumbra humana en los planos antropológico y ontológico.
La autora busca sustentar una postura que clarifique el planteamiento chomskyano criticado por las posturas de la ciencia cognitiva. En síntesis se  pretende sustentar que:


el enfoque innatista del lenguaje no predica el innatismo respecto de ciertas conductas sino mas bien de ciertos mecanismos y representaciones de componentes de la facultad encargada de adquirir el lenguaje… como se verá tampoco es usual encontrar en Chomsky una defensa de lo innato entendido como aquello que es inevitable, o mas aún, que es resultado directo de los genes. En ningún momento se niega que el entorno (ya sea bioquímico o social) juegue un papel importante en el desarrollo del lenguaje, más bien se intenta enfatizar el aspecto biológico como precondición necesaria para que, ante el estímulo, sea posible el desarrollo del lenguaje.


La autora asume que  Chomsky deja a lado el estudio de las lenguas como “constructos arbitrarios”, en tanto que “las gramáticas que los identifican no tienen relación con ellas”. Este concepto es derivado de Saussure, quien afirma que la lengua es un sistema de sonidos que se asocian de manera arbitraria a un sistema de conceptos. No hay relación alguna entre lo que nombra y el significado de lo nombrado.
Perot refiere a su vez, que la jugada teórica de Chomsky es conducida hacia entidades reales y la gramática que las describe, que tiene la cualidad de ser verdadera o falsa de acuerdo con las propiedades específicas de la funcionalidad gramatical que las sustenta. Estas entidades reales y la gramática que las describe,  residen de manera concreta en los idiomas y su gramaticalidad. La existencia mental/cerebral de la lengua asumida por Perot en diálogo con Chomsky, no puede tener una condición de arbitrariedad como la asumida por Saussure, sino que tiene que fundamentarse en una gramática que le da sentido y funcionalidad como lengua. La autora habla no en términos de una gramática universal chomskyana, sino considerando la existencia de gramáticas específicas que funcionan en las distintas lenguas que se tornan reales en idiomas como el español.
La autora afirma entonces una doble condición de la lengua al evitar la arbitrariedad saussuriana.

A) Por un lado dice que la lengua es “mental/cerebral”, es un “órgano mental” al que concibe analógicamente a partir de otros órganos corporales del ser humano.

B) Por otro lado refiere que esta condición de la lengua toma forma a partir de “un realismo”, una gramática específica que le da sentido y funcionalidad, esto sería por ejemplo, la gramática propia del español o de cualquier otro idioma.

La gramática de la lengua  (B) posee una existencia concreta, que permite hablar de corrección o incorrección. Pero a partir de lo alegado líneas atrás, no es posible admitir sin cuestionamientos que lo mental/cerebral (A) tiene una existencia concreta.
Según las concepciones de Perot, el desarrollo del lenguaje y del pensamiento resultan concomitantes. El pensamiento se desarrolla a través del lenguaje y viceversa. Aunque a fin de cuentas, en la teoría de Chomsky retomada por Perot, el predominio temático del lenguaje nos lleva a pensar que éste tendría mayor importancia que el pensamiento. Quedan dudas al respecto.
El correlato entre A y B es la territorialidad donde acontecen los desarrollos del lenguaje y el pensamiento. Es aquí que se construye entonces el conocimiento, donde desde luego toman forma los conceptos.
Perot asume enseguida la existencia de la “canalización”,  un término biológico que permitiría al enfoque nativista de Chomsky ser compatible con la biología del desarrollo.  La autora retoma el término de Waddington, quien:


… propuso la noción de canalización para explicar la tendencia de los distintos individuos de cada especie para producir características físicas semejantes a pesar de las variaciones genéticas y ambientales.


La autora plantea el término de “canalización”, ubicado como un puente entre A y B. El lenguaje y el pensamiento se disparan cognitivamente a través de A-B,  de tal forma que lo mental/cerebral resulta predominante.
Lo especificado en A, lo mental/cerebral del lenguaje humano que Chomsky asume a partir del un DAL (Dispositivo de Adquisición del Lenguaje), posee según la autora, una mayor importancia que los factores  ambientales y biológicos externos en el desarrollo del lenguaje y, por ende, es mas importante también en el desarrollo del pensamiento.
La gramática específica que le otorga sentido y funcionalidad a la lengua (la gramática de español por ejemplo),  la condición realista de B, posee desde luego una existencia concreta, una existencia educativa, social y cultural,  en la que el componente A de la lengua queda expuesta a un afuera de lo mental/cerebral. En este afuera tienen lugar los factores ambientales y biológicos  en la potenciación del lenguaje y el pensamiento.
El componente A se vehiculiza a través de B, al suceder esto A quedaría expuesto a un afuera. El concepto de “exponerse” A mediante B a un afuera, implica la posibilidad de una vulnerabilidad ante el afuera. Perot no admite esto. La autora asume un blindaje de A en el proceso, lo mental/cerebral es dominante.
Aquí se asume que la vehiculización de A mediante B, implica que el primer componente quede expuesto a un afuera en el que la vulnerabilidad se hace presente. ¿En qué consiste esta vulnerabilidad? No se responderá esta pregunta en este ensayo, queda abierta…
El afuera donde el correlato A-B tiene lugar,  tendría una influencia en el desarrollo tanto del pensamiento como del lenguaje. Esto último es defendido por otros planteamientos sobre el lenguaje. Las perspectivas interaccionista por un lado y la del aprendizaje (o empirista) por otro, sostienen que el afuera en el que acontece la vehiculazación  A-B, es mas importante que el adentro mental/cerebral defendido por Perot.



III

Para cerrar el ensayo, se sustituye  la analogía de Perot, que torna débil la defensa de Chomsky, por otra analogía que conecta la originación del lenguaje con la lógica del ADN:

Primero fue la palabra. El principio de la vida, el ADN, puede verse como un código formado de palabras, frases y puntuación (Chimal C., Futurama. Literatura y ciencia a través del tiempo, 2012, México, P. 9).

Aparecen de nuevo las preguntas de tipo X…



__________________________________________________________

Notas

(1) No es lo mismo cuestionar sobre la “lengua” que hacerlo sobre el “lenguaje”. El primer concepto es fundamentalmente sustancialista y lleva a un plano ontológico. En tanto que el segundo refiere la existencia concreta de la capacidad humana del lenguaje. Aunque a fin de cuentas ambos conceptos resultan problemáticos, ya que se remiten uno a otro.

(2) Aquí surge un problema conceptual, usualmente en textos de corte educativo suelen concebirse como sinónimos el concepto de “pensamiento” y el de “conocimiento”. Sin embargo desde una perspectiva filosófica ambos términos poseen significados diferentes. Este es un debate que no será abordado.