miércoles, 3 de julio de 2013

Del SNTE, virajes a la derecha y humillaciones



I
El SNTE ha virado su andar a la derecha y a la izquierda -al menos a la manera de un guiño-. Cuando López Obrador participó como candidato a la presidencia de la república en 2006, al enterarse de la posibilidad de un triunfo lópezobradorista, Elba Esther Gordillo trató de comunicarse telefónicamente con él, quería negociar. El tabasqueño se negó a sostener cualquier comunicación con la maestra. Otras ocasiones Gordillo hizo guiños a la izquierda mexicana.
Los virajes del SNTE hacia la derecha son los que marcan la ruta ideológica y operativa de transformación de este sindicato del 2000 -y aún antes- hasta hoy. La alianza entre Gordillo y Fox, entre una líder del SNTE y un exempresario de la Coca Cola y primer presidente panista. El pacto entre Gordillo y Martha Sahagún a partir de la organización Vamos México y las fallidas Guías para padres. Los acuerdos entre Gordillo y Calderón. Las negociaciones entre Gordillo y Televisa, para transmitir un programa a partir de la Guía para padres, para organizar un torneo de futbol escolar y para televisar un programa de concursos (Todo el mundo cree que sabe).
Hay muchísimos más indicios del viraje del SNTE a la derecha. El reciente fraude a maestros de la sección octava en el estado de Chihuahua, demuestra que el SNTE, la sección octava en específico,  se ha convertido en socio de financiadoras, empresas de ventas a crédito y empresas que prestan dinero bajo procedimientos agiotistas. Los descuentos son vía nómina, con la autorización de la organización sindical y con apoyos económicos o regalías no suficientemente clarificadas, que las empresas le otorgan al sindicato –o mejor dicho, a los líderes-. El perfil empresarial de la sección octava del SNTE, se percibe también en la administración de un hotel adjunto al edificio sindical y de un balneario recientemente construido. De estos manejos empresariales-sindicales no se han rendido cuentas a los agremiados ni a la sociedad en su conjunto. Parecen no bastar las cuotas de los trabajadores para el sostenimiento del sindicato magisterial. Aquí apenas se anotan algunos indicios del viraje del SNTE a la derecha, de los acuerdos explícitos del sindicato de maestros con intereses y organizaciones empresariales. Falta escribir la historia de la derechización del SNTE...

II
A finales de mayo de este año, Juan Díaz de la Torre, dirigente del SNTE, y Juan Pablo Castañón, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX), se reunieron para sostener trabajos en torno a la reforma educativa. Dieron entonces una primera rueda de prensa. En la fotografía que el sitio de internet del SNTE sube a su portal (http://www.snte.org.mx/vernoticias.php?artids=333&cat=32), aparece Díaz de la Torre al lado de Castañón. En la imagen se observan un par de tarjetas que sobre la mesa presentan a los dos líderes. La tarjeta de Castañón aparece completa, con su nombre y con el logotipo del organismo empresarial. Extrañamente en la tarjeta de Díaz de la Torre, el logotipo del SNTE está cortado. Es difícil saber si la toma original se hizo de esta forma o si el escudo del sindicato de maestros fue cortado en el proceso de edición. De cualquier forma la fotografía anuncia la desaparición del logotipo del SNTE en el evento. Nunca antes el sindicato había sostenido encuentros con la COPARMEX. Las reuniones son históricas. La COPARMEX es una organización política clave de la derecha y del empresariado mexicano.
A mediados de junio, de nueva cuenta Díaz de la Torre sostuvo una reunión con Castañón.  Enseguida dieron una segunda conferencia de prensa. En la fotografía publicada por el periódico La Jornada (http://www.jornada.unam.mx/2013/06/14/politica/010n1pol),  al fondo del salón donde se dio la conferencia, se observa una lona de la COPARMEX. Sobre un fondo blanco, el logotipo de la COPARMEX está impreso decenas de veces. En la parte central y superior de la lona se lee el desglose de las siglas: “CONFEDERACIÓN PATRONAL DE LA REPÚBLICA MEXICANA”. El escudo del SNTE no aparece por ningún lado. La única presencia de la organización sindical es el nombre de Díaz de la Torre, que resulta borroso, políticamente sometido a la sospecha. El actual líder del SNTE es indiciado como uno de los posibles cómplices de la maestra Gordillo en sus actos de corrupción. En la fotografía de La Jornada, mientras los dos políticos se saludan, Díaz de la Torre mira hacia las cámaras, desvía la mirada de su interlocutor. Castañón no mira hacia las cámaras, sus ojos persiguen el rostro del líder del SNTE, su mano sujeta a la de Díaz de la Torre, por encima,  imponiéndose como signo de un poder superior.
¿Dónde está el escudo del SNTE? Es lo mismo que preguntar,  ¿dónde está el SNTE? En el calendario escolar oficial 2013- 2014 el logotipo del SNTE no aparece. En el calendario del ciclo 2011-2012, las siglas del SNTE llegaron a publicarse en la parte superior del lado derecho, mientras las siglas de las SEP se imprimieron del lado izquierdo.
En las dos fotografías analizadas, una publicada en el portal del SNTE (de la primera conferencia conjunta que dieron Díaz de la Torre y Castañón) y la otra publicada en el periódico La Jornada (de la segunda conferencia convocada por el sindicato de maestros y el organismo empresarial), el escudo del SNTE no aparece y el logotipo de la COPARMEX toma su lugar.
En las declaraciones que Díaz de la Torre hace en ambas conferencias, se hace notar una sumisión del sindicato magisterial ante la línea ideológica de derecha que viene planteando la COPARMEX sobre la reciente reforma educativa. El acto político denota un líder del SNTE que se hinca ante un líder de la COPARMEX. Queda expuesto un SNTE desnudo, inmerso en la contradicción y en la ironía, ocupado en la continuidad de la destrucción del sindicalismo mexicano. ¿Qué es lo que queda del SNTE, cuando el viraje a la derecha es un acto de humillación como el que acaba de suceder?

III
Los sindicatos son una de las pocas instituciones políticas que mantienen su vigencia desde el siglo XIX hasta el XXI. La defensa actual de las instituciones sindicales se instala en el mismo marco ideológico y político que derivó su nacimiento en el siglo XX mexicano. La historia de la izquierda mexicana está íntimamente ligada a los orígenes y el desarrollo de las organizaciones sindicales. Desde entonces hasta la fecha se aspira a condiciones laborales que favorezcan los derechos de los trabajadores y que permitan una repartición mas justa de la riqueza que se produce. Hoy los derechos de los trabajadores han sido menguados, reducidos a un mínimo salarial y prestacional. Hoy la repartición de la riqueza continúa siendo injusta, tal vez nunca en la historia de la humanidad la repartición de la riqueza había sido tan injusta como en estos momentos. La vigencia política de los sindicatos parece ser incuestionable entonces. 
Pero al valorar las instituciones sindicales que hemos tenido y que tenemos actualmente se entremezclan sentimientos de repudio y de resentimiento. Los sindicatos que hemos tenido y que tenemos,  han sido originados y desarrollados en una cultura política bordeada por la corrupción, los acuerdos cupulares, el corporativismo y neocorporativismo y,  la creación de castas de líderes enriquecidos.
¿Podemos aspirar al sostenimiento ideológico y político de un sindicalismo distinto al que hemos tenido? ¿Podemos tener fe en la vigencia de un sindicalismo que retorne a sus orígenes y que se convierta a su vez en un actor político que enarbole, no solo las demandas gremiales, sino las demandas de muchísimos grupos sociales y políticos que luchan actualmente por un país y un mundo mas justos? Hacia el año 2003 escuche la tesis de un “sindicalismo sociopolítico”. Una manera de construir sindicato desde la defensa de los derechos de los trabajadores en diálogo y consenso permanentes con la defensa de derechos sociales, políticos y económicos de la sociedad en su conjunto. El sindicato derribaría entonces sus paredes gremiales y se convertiría en un actor político que actúa entre lo laboral y lo ciudadano. Creo que la idea mantiene su vigencia. Si la historia del sindicalismo en México es un lastre de vilezas, si las instituciones sindicales que tenemos han sido desmanteladas, no tendríamos porque permanecer en las lamentaciones y arrepentimientos.  El primer espacio de lucha reside en la subjetividad. Los territorios de la utopía no habrán de ser erosionados desde el pensamiento propio. El espíritu ideológico y político que dio origen al sindicalismo en México aún persiste, y es posible reconcebirlo, recontextualizarlo, reconstruirlo…