I
El
SNTE ha virado su andar a la derecha y a la izquierda -al menos a la manera de
un guiño-. Cuando López Obrador participó como candidato a la presidencia de la
república en 2006, al enterarse de la posibilidad de un triunfo
lópezobradorista, Elba Esther Gordillo trató de comunicarse telefónicamente con
él, quería negociar. El tabasqueño se negó a sostener cualquier comunicación
con la maestra. Otras ocasiones Gordillo hizo guiños a la izquierda mexicana.
Los
virajes del SNTE hacia la derecha son los que marcan la ruta ideológica y
operativa de transformación de este sindicato del 2000 -y aún antes- hasta hoy.
La alianza entre Gordillo y Fox, entre una líder del SNTE y un exempresario de
la Coca Cola y primer presidente panista. El pacto entre Gordillo y Martha
Sahagún a partir de la organización Vamos México y las fallidas Guías para padres.
Los acuerdos entre Gordillo y Calderón. Las negociaciones entre Gordillo y
Televisa, para transmitir un programa a partir de la Guía para padres,
para organizar un torneo de futbol escolar y para televisar un programa de
concursos (Todo el
mundo cree que sabe).
Hay
muchísimos más indicios del viraje del SNTE a la derecha. El reciente fraude a
maestros de la sección octava en el estado de Chihuahua, demuestra que el SNTE,
la sección octava en específico, se ha convertido en socio de
financiadoras, empresas de ventas a crédito y empresas que prestan dinero bajo
procedimientos agiotistas. Los descuentos son vía nómina, con la autorización
de la organización sindical y con apoyos económicos o regalías no
suficientemente clarificadas, que las empresas le otorgan al sindicato –o mejor
dicho, a los líderes-. El perfil empresarial de la sección octava del SNTE, se
percibe también en la administración de un hotel adjunto al edificio sindical y
de un balneario recientemente construido. De estos manejos
empresariales-sindicales no se han rendido cuentas a los agremiados ni a la
sociedad en su conjunto. Parecen no bastar las cuotas de los trabajadores para
el sostenimiento del sindicato magisterial. Aquí apenas se anotan algunos
indicios del viraje del SNTE a la derecha, de los acuerdos explícitos del
sindicato de maestros con intereses y organizaciones empresariales. Falta
escribir la historia de la derechización del SNTE...
II
A
finales de mayo de este año, Juan Díaz de la Torre, dirigente del SNTE, y Juan
Pablo Castañón, presidente de la Confederación Patronal de la República
Mexicana (COPARMEX), se reunieron para sostener trabajos en torno a la reforma
educativa. Dieron entonces una primera rueda de prensa. En la fotografía que el
sitio de internet del SNTE sube a su portal (http://www.snte.org.mx/vernoticias.php?artids=333&cat=32),
aparece Díaz de la Torre al lado de Castañón. En la imagen se observan un par
de tarjetas que sobre la mesa presentan a los dos líderes. La tarjeta de
Castañón aparece completa, con su nombre y con el logotipo del organismo
empresarial. Extrañamente en la tarjeta de Díaz de la Torre, el logotipo del
SNTE está cortado. Es difícil saber si la toma original se hizo de esta
forma o si el escudo del sindicato de maestros fue cortado en el proceso de
edición. De cualquier forma la fotografía anuncia la desaparición del logotipo
del SNTE en el evento. Nunca antes el sindicato había sostenido encuentros con
la COPARMEX. Las reuniones son históricas. La COPARMEX es una organización
política clave de la derecha y del empresariado mexicano.
A
mediados de junio, de nueva cuenta Díaz de la Torre sostuvo una reunión con
Castañón. Enseguida dieron una segunda conferencia de prensa. En la
fotografía publicada por el periódico La Jornada (http://www.jornada.unam.mx/2013/06/14/politica/010n1pol),
al fondo del salón donde se dio la conferencia, se observa una lona de la
COPARMEX. Sobre un fondo blanco, el logotipo de la COPARMEX está impreso
decenas de veces. En la parte central y superior de la lona se lee el desglose
de las siglas: “CONFEDERACIÓN PATRONAL DE LA REPÚBLICA MEXICANA”. El escudo del
SNTE no aparece por ningún lado. La única presencia de la organización sindical
es el nombre de Díaz de la Torre, que resulta borroso, políticamente sometido a
la sospecha. El actual líder del SNTE es indiciado como uno de los posibles
cómplices de la maestra Gordillo en sus actos de corrupción. En la fotografía
de La Jornada,
mientras los dos políticos se saludan, Díaz de la Torre mira hacia las cámaras,
desvía la mirada de su interlocutor. Castañón no mira hacia las cámaras, sus
ojos persiguen el rostro del líder del SNTE, su mano sujeta a la de Díaz de la
Torre, por encima, imponiéndose como
signo de un poder superior.
¿Dónde
está el escudo del SNTE? Es lo mismo que preguntar, ¿dónde está el SNTE?
En el calendario escolar oficial 2013- 2014 el logotipo del SNTE no aparece. En
el calendario del ciclo 2011-2012, las siglas del SNTE llegaron a publicarse en
la parte superior del lado derecho, mientras las siglas de las SEP se
imprimieron del lado izquierdo.
En
las dos fotografías analizadas, una publicada en el portal del SNTE (de la
primera conferencia conjunta que dieron Díaz de la Torre y Castañón) y la otra publicada
en el periódico La Jornada (de la
segunda conferencia convocada por el sindicato de maestros y el organismo
empresarial), el escudo del SNTE no aparece y el logotipo de la COPARMEX toma su lugar.
En
las declaraciones que Díaz de la Torre hace en ambas conferencias, se hace
notar una sumisión del sindicato magisterial ante la línea ideológica de
derecha que viene planteando la COPARMEX sobre la reciente reforma educativa. El
acto político denota un líder del SNTE que se hinca ante un líder de la
COPARMEX. Queda expuesto un SNTE desnudo, inmerso en la contradicción y en la
ironía, ocupado en la continuidad de la destrucción del sindicalismo mexicano.
¿Qué es lo que queda del SNTE, cuando el viraje a la derecha es un acto de
humillación como el que acaba de suceder?
III
Los
sindicatos son una de las pocas instituciones políticas que mantienen su
vigencia desde el siglo XIX hasta el XXI. La defensa actual de las
instituciones sindicales se instala en el mismo marco ideológico y político que
derivó su nacimiento en el siglo XX mexicano. La historia de la izquierda
mexicana está íntimamente ligada a los orígenes y el desarrollo de las
organizaciones sindicales. Desde entonces hasta la fecha se aspira a
condiciones laborales que favorezcan los derechos de los trabajadores y que
permitan una repartición mas justa de la riqueza que se produce. Hoy los
derechos de los trabajadores han sido menguados, reducidos a un mínimo salarial
y prestacional. Hoy la repartición de la riqueza continúa siendo injusta, tal
vez nunca en la historia de la humanidad la repartición de la riqueza había
sido tan injusta como en estos momentos. La vigencia política de los sindicatos
parece ser incuestionable entonces.
Pero
al valorar las instituciones sindicales que hemos tenido y que tenemos
actualmente se entremezclan sentimientos de repudio y de resentimiento. Los
sindicatos que hemos tenido y que tenemos, han sido originados y
desarrollados en una cultura política bordeada por la corrupción, los acuerdos
cupulares, el corporativismo y neocorporativismo y, la creación de castas
de líderes enriquecidos.
¿Podemos
aspirar al sostenimiento ideológico y político de un sindicalismo distinto al
que hemos tenido? ¿Podemos tener fe en la vigencia de un sindicalismo que
retorne a sus orígenes y que se convierta a su vez en un actor político que
enarbole, no solo las demandas gremiales, sino las demandas de muchísimos
grupos sociales y políticos que luchan actualmente por un país y un mundo mas
justos? Hacia el año 2003 escuche la tesis de un “sindicalismo sociopolítico”.
Una manera de construir sindicato desde la defensa de los derechos de los
trabajadores en diálogo y consenso permanentes con la defensa de derechos
sociales, políticos y económicos de la sociedad en su conjunto. El sindicato
derribaría entonces sus paredes gremiales y se convertiría en un actor político
que actúa entre lo laboral y lo ciudadano. Creo que la idea mantiene su
vigencia. Si la historia del sindicalismo en México es un lastre de vilezas, si
las instituciones sindicales que tenemos han sido desmanteladas, no tendríamos
porque permanecer en las lamentaciones y arrepentimientos. El primer espacio
de lucha reside en la subjetividad. Los territorios de la utopía no habrán de
ser erosionados desde el pensamiento propio. El espíritu ideológico y político
que dio origen al sindicalismo en México aún persiste, y es posible
reconcebirlo, recontextualizarlo, reconstruirlo…