viernes, 28 de junio de 2013

Los diez mandamientos de la escritura en la academia universitaria



1.- Se escribirá para el Dios de la Razón. Otra clase de juicios o argumentaciones no son válidos.
2.- La Deducción y la Inducción, junto a la Razón, constituyen la Santa Trinidad de la escritura en la academia universitaria. Sobre ella se proclamarán los credos, las alabanzas y las persecuciones de la escritura.
3.- El autor aún existe. Ni Barthes, ni Foucault, ni Agamben tienen razones para sostener que el “autor ha muerto”. El autor vive, y el autor de la academia universitaria vive aún más (y mejor). El SNI (Sistema Nacional de Investigadores) es la prueba fehaciente de la existencia del autor en la academia universitaria. Sólo el SNI, junto a sus sucursales de validación y arbitraje, puede decidir si algún autor universitario ha nacido o ha muerto. El SNI  es, extrañamente,  el padre putativo de la autoría intelectual en la academia universitaria…
4.-La jerga lingüística de la academia universitaria es un estatus. Para entrar a él, es necesario zambullirse en los discursos de esta academia y no ahogarse, aunque se hagan buches de palabras y se tosa al punto de la asfixia. Quien sobreviva y se inserte,  habrá de pasar del ritual del bautizo, a la primera comunión y a la confirmación…
5.- La citación y las bibliografías le dan forma al canon académico. Las verdaderas bibliotecas están ahí, desparramándose y sometiéndose a reinterpretaciones y reescrituras, advirtiendo lo decible y lo indecible.
6.- Hay formulaciones de la escritura, maneras de decir que están autorizadas y en las que se encierra la escritura. Quienes entran a la academia universitaria llevan el cometido de desentrañar las formas de escritura aprobadas y desaprobadas. Con el tiempo habrán de convertirse en censores.
7.- La escritura se controla. Los manuales APA (American Psychological Association), MLA (Modern Language Association) y anexas, dejan claro que la escritura se controla…
8.- La Tesis es una Biblia multiplicada, ha de aspirar a la publicación aunque no lo merezca. Ha de tener dedicatorias comunes y lo suficientemente cursis como para dar risa. Ha de encuadernarse en pastas duras y titularse con letras doradas o plateadas, aunque termine empolvada y sustituyendo alguna pata de un mueble descompuesto.
9.- Si en la educación básica comienza a odiarse a la escritura que se impone, en la educación universitaria este odio habrá de profesionalizarse. La imposición es por sobre la creatividad y el goce de la escritura. Nadie habrá de escribir con el fervor y la pasión de la escritura que se goza. Nadie habrá de amar a la escritura…
10.- La escritura de la academia universitaria ha de seguir creciendo más y más. Después de los estantes y libreros habrá de ocupar los espacios vacíos de las memorias computacionales y las páginas del internert. Habrá de convertirse en un reino privilegiado de la escritura. Hasta que el mundo real quede atrapado por completo en esta escritura, de tal forma que sólo pueda existir a través de ella. Entonces, la ficción se habrá realizado por completo…