miércoles, 26 de junio de 2013

Los discursos en torno al magisterio mexicano



(Artículo publicado en "El Diario de Chihuahua" en la sección de UPNECH, los días 28 de abril y 5 de mayo) 
¿Cómo ha sido significado discursivamente el maestro mexicano a lo largo de la historia de la educación en México? ¿Cómo se han formado los discursos que significan, o mejor dicho, intentan significar al magisterio mexicano hacia finales del S. XX e inicios del XXI?
No es posible afirmar que en los últimos años los procesos de formación discursiva en torno a los maestros,  hayan dado lugar a la configuración definitiva de una significación. Lo que está teniendo lugar es una lucha por la significación discursiva de los maestros en México, que desde luego tiene componentes profesionales, laborales, políticos, ideológicos, económicos, sociales, etc. Se entiende esta confrontación en términos performativos, es decir, los significados discursivos del maestro que se plantean diversamente,  pretenden dar lugar a una forma de ser de estos profesionales de la educación. Estos discursos asumen ordenamientos respecto a lo que son, a lo que querrían, podrían y deberían ser los maestros mexicanos, en tanto profesionales de la educación.
Esta confrontación ha comenzado a desembocar en lo que aquí se refiere como el intento de institucionalización de una significación discursiva en específico. Es decir, cuando en la lucha por significar al maestro mexicano comienzan a instaurarse políticas educativas y leyes que asumen una configuración determinada al respecto, va tomando forma una hegemonía que pretende institucionalizarse. Desde luego que en México esta hegemonía no se ha institucionalizado de manera definitiva, la pretensión aún está inconclusa, pero continúa desplegándose.  
Se detectan distintos segmentos discursivos que tratan de significar al magisterio mexicano y que a su vez intentan instaurar una forma de ser esta profesión:  1) Los discursos jurídicos que se conectan con los discursos de la política educativa magisterial.  El documento de la ACE (Alianza por la Calidad de la Educación), que en 2008 firman el gobierno calderonista y el SNTE, posee tanto componentes jurídicos como medidas de política educativa. 2) Los discursos derivados de los modelos educativos y docentes que se plantean a nivel internacional desde la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico) y desde la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura). 3) Los discursos académicos, que investigadores y maestros universitarios han construido. Aquí se abre un abanico de múltiples miradas e interpretaciones que dan pie a un debate irresuelto en la materia. 4) Los discursos mediáticos que las televisoras, las estaciones de radio y la prensa escrita han formado sobre los maestros. El documental De panzazo producido por Mexicanos Primero y avalado por Televisa, resulta representativo. 5) Los discursos que han ido configurando difusamente una concepción social, desde luego compleja  e inacabada de los maestros. No se considera pertinente afirmar que existe una opinión pública generalizada sobre los maestros. Más bien existe un debate complejo y no resuelto. 6) La significación discursiva que los maestros se han formado sobre sí mismos. Está última es una cuestión que no puede dejarse de lado.  ¿Cómo es qué los maestros han ido formando un discurso sobre sí mismos a partir de los primeros cinco segmentos discursivos abordados? ¿Qué contenidos tiene este discurso?
Puede admitirse que no es un discurso unitario el que los maestros se han formado sobre sí mismos, sino que a partir de diferencias  ideológicas, de formación, contextuales, etc., existen variedades de discursos que los distintos maestros elaboran de sí mismos. Un maestro de la sección 22, dominada por la CNTE en Oaxaca, un maestro de la CETEG de Guerrero, un maestro sntista de Chihuahua, tienen ideologías distintas, se han formado diversamente y viven en contextos también distintos. A partir de ello puede deducirse que los discursos que se han formado sobre sí mismos difieren. Sin embargo, es posible encontrar un marco de coincidencias discursivas entre ellos. Sobre el sexto segmento discursivo -y sobre los demás segmentos- habría que considerar una lógica que considere tanto las semejanzas que tienden hacia una cierta homogeneidad discusiva como las diferencias que tienden hacia una heterogeneidad.
La identificación de seis segmentos discursivos es meramente con un afán de facilitar la reflexión. En los hechos estos discursos se correlacionan complejamente. Entre ellos hay relaciones de derivación, respaldo, intersección, contradicción, confrontación, rechazo, etc.
Enseguida se analizarán muestras discursivas  que se consideran representativas de algunos de los segmentos, intentando poner en claro: 1) la existencia de una lucha por la significación discursiva de los maestros en México y, 2) la presencia de una postura específica que ha ido tomando cauces de dominación e institucionalización.
En un artículo que aparece en la revista “Punto y seguido” (UPNECH, Dic. de 2012), Rigoberto Martínez analiza elementos de la formación discursiva sobre los maestros, configurados desde las políticas públicas y la legislación durante el sexenio calderonista. Martínez refiere cinco componentes del “discurso oficial” sobre los maestros, de entre ellos destacan: “las políticas de ingreso y promoción del magisterio, que pone en práctica nuevos mecanismos de control político” y “el desmantelamiento de los derechos laborales del magisterio”. 
Las fuentes consultadas por Martínez son el documento de la ACE firmado en 2008, diversos periódicos del mismo año y el apartado B del artículo 123 constitucional.
El autor aborda en parte lo que aquí se refiere como el intento de dominación e institucionalización de un discurso específico sobre los maestros mexicanos. Se afirmó ya que esta dominación e institucionalización se fortalece cuando el discurso toma los cauces de la política pública y de las leyes. Martínez sigue una serie de huellas discursivas que le permiten argumentar que la profesión docente está siendo sometida a los ordenamientos neoliberales. El autor identifica una sola cualidad de entre los discursos que se han formado sobre los maestros. Habría que preguntarse si entre estos discursos se hacen presentes otras cualidades más a parte de la tendencia neoliberal.
Hay diversos aspectos que Martínez deja fuera de su reflexión. Por ejemplo, dentro del mismo segmento discursivo que entrevera a lo jurídico con la políticas educativas magisteriales, tiene lugar en un tiempo histórico breve, un drástico viraje en los discursos sobre los maestros. En el documento del Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica (ANMEB), firmado por Carlos Salinas de Gortari y Elba Esther Gordillo en 1992, hay un apartado que se titula “Revaloración de la función magisterial”, el cual posee seis subapartados, dentro de los cuales destacan: “Actualización, capacitación y superación del magisterio en ejercicio”, “Salario profesional” y “El nuevo aprecio social hacia el maestro”. De la revaloración de la función magisterial de 1992,  se pasa en 2008 a un contexto discursivo en el que el maestro es cuestionado, minusvalorado y culpabilizado radicalmente por los problemas educativos. ¿Cómo es que tiene lugar este drástico viraje,  que puede detectarse al colocar frente a frente el ANMEB de 1992 y el análisis que Martínez desprende de la ACE y  de otros documentos del año 2008?
Por otro lado están los discursos derivados de los modelos educativos y docentes que se plantean a nivel internacional desde la OCDE y la UNESCO. Entre ambas instituciones hay un desacuerdo de fondo.
En el documento “Acuerdo de cooperación México – OCDE para mejorar la calidad de la educación de las escuelas mexicanas” (2010), hay un apartado que refiere la necesidad de “consolidar una profesión docente de calidad”. En el punto ocho de este  apartado del documento se recomienda que: “México necesita con urgencia un sistema de evaluación basado en estándares”. Se refiere a su vez que: “Los docentes que presenten un bajo desempeño de forma permanente deben ser excluidos del sistema educativo”. La postura de la OCDE es enfática, evaluar bajo estándares predeterminados y universales a los mas de un millón maestros de educación básica y despedir a quienes no satisfagan tales estándares.
Por su parte la UNESCO fija una postura alterna. El Director de la oficina regional de América Latina y el Caribe de la UNESCO, Jorge Sequeira, subraya que:  "La evaluación docente no debe verse como un instrumento para castigo o para despido, sino que es también un instrumento que puede utilizarse para mejorar la calidad de los docentes, para dar más promoción y valor social para darle más realce en la sociedad y para protegerlos también en el aula". (“Excelsior”, 30 de enero de 2013).  La UNESCO ha procurado fundamentar su discurso sobre el maestro en América Latina considerando las condiciones problemáticas reales que viven la educación y los maestros. Otro componente observable es que la voz y el sentir de los mismos maestros están contenidos en estos discursos a partir de instrumentos de investigación de corte dialógico, esto quiere decir, que se procura escuchar a los maestros y que a partir de ello se reflexiona su situación profesional. Lo anterior es detectable desde finales del S. XX.
En la revista número 34 del “Proyecto principal de educación en América Latina y el Caribe” (1994) publicada por la UNESCO, aparecen varios artículos dedicados a la profesión docente. En el prólogo de la revista se afirma:  “Se divulgan, en primer término, cuatro trabajos que evidencian las características del desempeño de los maestros de nuestra región. El primero de ellos nos ofrece una visión general de esta situación, destacando el bajo nivel de satisfacción de los docentes tanto por los resultados académicos de sus alumnos como por los niveles salariales, la inestabilidad de sus cargos, las escasas posibilidades de capacitación, pero remarcando sus potencialidades y el creciente interés por innovar y mejorar la calidad de sus acciones educativas.”
Los discursos de la OCDE respecto al magisterio encuadran en la postura neoliberal analizada por Rigoberto Martínez. De hecho Martínez destaca esta cuestión. Por otro lado, los discursos de la UNESCO sobre el maestro parten de una visión que considera la complejidad del problema educativo y la necesidad de proteger al maestro desde diversos flancos profesionales, como el valor social, la preparación profesional y las condiciones salariales.
El “Acuerdo de cooperación México – OCDE”,  firmado en 2010, evidencia la postura que en ese entonces tomó el gobierno calderonista y que parece extenderse hasta el gobierno actual. Sin embargo, aquí se resalta la presencia de una lucha por la significación discursiva de los maestros en México, la cual conlleva una performatividad implícita. Los discursos que resulten hegemónicos y que logren institucionalizarse, referirán cómo habrá de ser la profesión docente en el futuro cercano.