I
En los años recientes me
ha tocado escuchar alabanzas o al menos buenos cometarios sobre Chomsky, ya sea
sobre su labor como lingüista o sobre su trabajo como crítico del imperio
estadounidense y del capitalismo. Una catedrática de la Facultad de Filosofía y
Letras de la UACH, especialista en lingüística, comentó que alguna vez un joven estudiante
de esa facultad se enamoró de Chomsky cuando estudiaba el curso de lingüística.
El enamoramiento llegó a tal grado que el estudiante portaba camisetas con el
nombre y la figura del intelectual. Al paso de los años el enamoramiento
acabaría. La gramática generativa transformacional –elaborada y reelaborada- acabó
por fenecer en el ideario de aquel joven estudiante de filosofía.
Chomsky es una especie de
héroe intelectual por el que algún sector de la izquierda aún suspira y reza. Chomsky
se afirma como una “anarquista libertario”. A manera de hipótesis, aquí se afirma aquí que Chomsky pertenece a la
corriente de la modernidad crítica, que rescata e intenta restaurar concepciones
y formas de vida que pertenecen a la etapa histórica de la modernidad. En la corriente
de la modernidad crítica podemos encontrar a pensadores como Habermas y
Touraine.
¿Qué intenta rescatar y restaurar Chomsky de la
modernidad? La paradójica idea de una libertad concebida en términos anárquicos
y a la vez controlables. Es una libertad de pensamiento y de acción que por un lado pueda cuestionar a las instituciones
capitalistas (hoy neoliberales), que las ponga en jaqué y pueda entonces
cambiarlas; pero que por otro lado se limite y autocontenga en sí misma, en sus
propios mecanismos de control.
… Las tendencias en
el anarquismo que siempre he encontrado más persuasivas buscan una sociedad
altamente organizada, que integre diferentes clases de estructuras (lugar de
trabajo, comunidad y múltiples otras formas de asociación voluntaria), pero
controladas por los participantes, no por aquellos que estén situados en una
posición de dar órdenes (excepto, nuevamente, cuando la autoridad puede ser
justificada, como es el caso algunas veces, en contingencias específicas) [Entrevista
de Doyle K. a Chomsky en:
http://kamita.com/misc/nc/textos/anar06.htm]
El “anarquismo
libertario” chomskiano cuestiona y deconstruye a las “estructuras” capitalistas-neoliberales
que no le son convenientes. Enseguida establecería “diferentes clases de estructuras…
pero controladas por los participantes…” Desde luego que el primer participante
en el establecimiento y el control de las nuevas “estructuras”, sería el propio Chomsky. ¿Pero, no serían
estas “estructuras” una dominación otra, una forma de cambiar a los actores y
los mecanismos del dominio? ¿Cómo es que las nuevas “estructuras” generadas
podrían salvaguardarse de los yerros de una posible dominación re-formulada?
El
concepto de “estructura” que refiere Chomsky es ruidoso y molesto, en su interior
se escucha el zumbido de la tendencia moderna hacia un un pre-dominio
anarquista y marxista.
II
En noviembre de 1971, en la Escuela Superior de
Tecnología de Eindhoven (Holanda) Chomsky y Foucault sostuvieron un debate en
el que el segundo dio una soberana
paliza al primero. Mientras Chomsky sustancializó y esencializó conceptos como “naturaleza
humana” y “justicia”, Foucault cuestionó que la sustancialización y
esencialización de estos conceptos son parte de las formas de vida y
pensamiento propias de la modernidad, en las cuales aún se enraíza el control y
dominio ser humano. La postura de Chomsky es estructuralista y conservadora,
crédula de las herencias ideológicas de la modernidad. La postura de Foucault
es posestructuralista, cuestiona y crítica cualquier indicio que nos ate a las
formas de dominio instituidas en y por la modernidad. El debate puede verse
traducido en Youtube: http://www.youtube.com/watch?v=bfYVCLNpSrc.
Recientemente el
suplemento Laberinto del periódico Milenio dedica su portada a un artículo
de Julio Hubard: ¿Chomsky o Zaid?
(en:http://issuu.com/laberintomilenio/docs/laberinto-525/7?e=4393030/3921984).
Hubard cuestiona la tendencia chomskiana que induce y sujeta una forma de
pensar y de vivir el mundo. Según Hubard, Chomsky tiende hacia un cierto
adoctrinamiento que limite cultural y educativamente las libertades humanas. El
“anarquismo libertario” chomskiano tiene un fondo doctrinario. Hubard termina inclinándose
por la cultura libertaria defendida e impulsada por Zaid.
En un reciente arrebato,
Chomsky despotrica contra Žižek y Lacan,
señalándolos de “falsarios e intelectuales”. Los señalamientos de Chomsky de
origen se publican en inglés en Youtube y son parte de una entrevista. La entrevista
es traducida por la revista Sinpermiso
y publicada en internet (en: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=6141).
Luis Roca Justmet hace una
crítica de la postura asumida por Chomsky, quien se monta en su supuesta “autoridad
intelectual” y hace señalamientos a Žižek y Lacan sin los fundamentos suficientes
(en: http://luisroca13.blogspot.mx/2013/07/la-doble-falacia-de-noam-chomsky-sobre.html).
Las vociferaciones de
Chomsky traen a la memoria aquél debate
que Chomsky sostuvo con Foucault. Las pullas que Chomsky lanza contra los
filósofos franceses posmodernos, tiene como antecedente histórico la paliza que
Foucault le propinó hace casi 40 años.