sábado, 5 de julio de 2014

Los quiebres del pensamiento



El problema del pensamiento es que jamás se historiza a plenitud. El pensamiento no puede converger con la historia de la misma manera en la que un engrane se casca sobre otro para construir un avanzar, un ir más allá del lugar en el que se está. El pensamiento no ad-viene a la historia -tampoco la historia ad-viene al pensamiento-. Entre ambos, hay una brecha irresoluble. El pensamiento lleva consigo lo pre-racional (la naturaleza y la animalidad del hombre) y lo post-racional (los vaivenes de la metafísica y la ontología como disciplinas filosóficas que se pretenden totalizantes en su desbocado pensar), lo pre-histórico (el antes de que el hombre se pensara como “hombre en el mundo”, que corresponde con una ruptura que permite a la fundación del mito, que aún nos acompaña) y lo post-histórico (el espacio en el que se llena y se vacía el pensamiento del topos: la utopía y la distopía).
El otro problema del pensamiento es que, mientras no logra converger con la historia,  se acumula sobre sí mismo y sobre su no-converger-con-la-historia.  ¿Qué es entonces el pensamiento? Lacan, con su idea de la neurosis como el estado normal del hombre, nos permita asomarnos a las zonas oscuras de esta pregunta...