Esta semana se publican dos artículos que
analizan las trabas en las que parece comenzar a asfixiarse la reforma educativa
peñanietista. Ambos textos coinciden en que los cambios educativos, que en su primera fase pasaron por las reformas legislativas, llegaron a un territorio de
incertidumbres. La segunda fase, en la que la reforma tendrá que operarse desde los
estados y desde los espacios educativos concretos, está encerrada entre grandes
signos de interrogación.
El primer artículo, Anarquía
educativa, escrito por Axel Didriksson, aparece en la revista Proceso del 23 de febrero (P. 42):
El segundo texto es de Hugo Aboites, Una reforma empantanada, y se publica en el periódico La Jornada del sábado 1 de marzo ( http://www.jornada.unam.mx/2014/03/01/opinion/019a1pol
).
