martes, 18 de febrero de 2014

La historia de la izquierda que se convierte en fábula




En un sentido marxista, la lucha entre la izquierda y la derecha es algo así como un motor de la historia, un mecanismo histórico, teórico-práctico, que da lugar al desarrollo de la política y de la historia, que da pie a la imaginación de la utopía y a las posibilidades de transformación.
Pero, la lucha entre las mismas izquierdas puede significarse analógicamente como un terreno lodoso, un pantano, constituido también de ideas y de “praxis” que coagulan no como una mezcla, sino como una emulsión. Cuando las ideas y la “praxis” no logran mezclarse, no logran constituir una sola sustancia, toma forma una emulsión en la que ambas se distancian irresolublemente. Aunque en la emulsión parecieran estar juntas, entre las ideas y la “praxis” hay un distanciamiento que parece ser insalvable. Aquí se postra el debate entre las izquierdas. Este es uno de los espacios en los que se desploma el motor de la historia, de la misma forma en que sucede cuando se camina sobre un terreno lodoso que llega hasta las rodillas, que aumenta su profundidad mientras se avanza, hasta que quizá sea imposible seguir adelante.
A lo largo de los años, la historia de la lucha teórico-práctica entre las diversas izquierdas, ha derivado que los sujetos que luchan desde este territorio, aspiren a convertirse en arquitectos especializados en la edificación de terrenos lodosos, de pantanos, en los que pueda seguir desplomándose el motor de la historia