domingo, 22 de septiembre de 2013

De la desnudez de los cuerpos en el "Génesis" bíblico y en "La Odisea"



I
En el libro del Génesis Adán se descubre poseedor de un cuerpo desnudo. Hasta antes de ese momento su cuerpo no se podía sentir ni saber desnudo. Era solo cuerpo descendido de Dios, sin desnudez alguna. Ante Dios, Adán trata de esconder no su desnudez, sino su estado de conciencia ante ello, el pudor de advertirse desnudo. Pero el Dios que transcurre al antiguo y al nuevo testamento, y que desde ahí parece hacerse presente en cada lugar del mundo, se da cuenta de la vergüenza de Adán y lo reprende:

“¿Quién te ha hecho ver que estabas desnudo, has comido acaso del árbol que te prohibí?” El hombre respondió: “La mujer que pusiste a mi lado me dio del árbol y comí”. Yave dijo a la mujer: “¿Qué has hecho?” la mujer respondió: “La serpiente me engañó y he comido.” (Génesis: 3:9-13)

Antes de comer del árbol prohibido, al crear Dios a Eva de una costilla de Adán, ambos estaban desnudos “pero no sentían vergüenza” (Génesis 3:25). Es el pudor lo que devela la autoconciencia de la desnudez en Adán –y en Eva-. El pudor que moraliza y que como signo que aparece de manera repentina en el Génesis, nos lleva a imaginar la posibilidad de que entre un hombre y una mujer que están desnudos,  no exista la pulsión sexual. Podemos detectar en este pasaje bíblico algunos de los indicios morales que configuran el celibato sacerdotal, el mancillado celibato sacerdotal. ¿Es posible imaginar a un hombre y una mujer desnudos sin la presencia de la pulsión sexual? ¿No será esto un imperativo bíblico que en su desmesurada vocación moral se torna inhumano?
Son notorios tres componentes de este pasaje bíblico:   

·       -- La presencia de una autocoenciencia de Adán sobre su propia desnudez, en tanto antes de ello parece haber una no-desnudez, una inexistencia de la desnudez o una desnudez no autoconsciente. ¿Puede esto último pensarse como en estado pre-moral del hombre que habita la tierra? ¿En qué consistiría esta condición pre-moral que el Dios bíblico le dicta al hombre?
·       -- La presencia de una moralidad humana ante el acto de estar desnudo, que puede detectarse al manifestar Adán vergüenza por esta situación y, al reprenderlo Dios.
·        -- La presencia de un Dios omnisciente, que se percata de la autoconciencia de Adán ante su desnudez y que lo reprende ante ello. La omnisciencia y la omnipotencia de Dios son temas teológicos que a partir de La Biblia y de los catecismos religiosos resultan paradójicos.

La actuación de Dios deriva la expulsión de Adán y Eva del paraíso y da lugar también al primer indicio bíblico de un cuerpo humano que se viste. No es que Adán y Eva escogieran ellos mismos cubrir sus cuerpos con ropa, aunque la vergüenza de Adán al descubrirse desnudo asoma ya una necesidad humana de vestirse. Tampoco escogen ellos la ropa que habrá de cubrir sus cuerpos. En el antiguo testamento, es Dios quien por primera vez viste al hombre y a la mujer:

En seguida Yavé Dios hizo para el hombre y su mujer unos vestidos de piel y con ellos los vistió (Génesis 3:21).

¿Qué significa la manera en que Dios viste a los cuerpos desnudos de Adán y Eva? ¿Cómo podemos interpretar este pasaje bíblico?...

II
En La Odisea,  la diosa Atenea interviene numerosas ocasiones para apoyar o enderezar la causa de Ulises. Un procedimiento interesante para analizar la obra, sería contar el número de veces que interviene Atenea, las formas de su intervención y los efectos de ello. Lo mismo habría que hacer con Poseidón, dios antagonista de Atenea en La Odisea.
Una de las maneras de intervención de Atenea en la obra épica, es trastocando los cuerpos de los protagonistas, ya sea modificándolos física o anímicamente o, vistiéndolos.
Cuando Ulises abandona la isla de Calipso y llega a la isla de los feacios, se encuentra desnudo, lleno de suciedad y de sal marina. Ante las esclavas de Nausícaa, hija de Alcinó y Areté, reyes de los feacios, Ulises argumenta tener vergüenza y le pide a las sirvientas que lo dejen sólo para acicalarse y vestirse. Mientras Ulises atiende su maltrecho cuerpo, Atenea le favorece físicamente para que Nausícaa quede prendada de él. (La Odisea, Canto VI: 25-246).
Ya habiendo regresado a Ítaca, para pasar inadvertido ante los pretendientes de Penélope que podrían asesinarlo, Atenea vuelve a intervenir sobre el cuerpo de Ulises, modificándolo y vistiéndolo para hacerlo irreconocible:

Dicho esto, tocóle Atenea con una varita. La diosa le arrugó el hermoso cutis en los ágiles miembros, le rayó de la cabeza los blondos cabellos, púsole la piel de todo el cuerpo de tal forma que parecía la de un anciano; hízole sarnosos los ojos, antes tan bellos; vistióle unos andrajos y una túnica, que estaban rotos, sucios y manchados feamente por el humo; le echó encima el cuero grande, sin pelambre ya, de una veloz cierva; y le entregó un palo y un astroso zurrón lleno de agujeros, con su correa retorcida (Ibidem., Canto XIII: 429-438).

De la misma forma que Atenea interviene para mejorar la presencia y el cuerpo de Ulises ante Nausícaa, la diosa hace presencia ante Penélope y la torna más hermosa (Ibidem., Canto XVIII: 170-197).
Un pasaje de la historia en el que Atenea no interviene ante el cuerpo desnudo de los protagonistas, es cuando Euriclea,  nana del hijo de Laertes, lava el cuerpo de Ulises y le descubre,  al detectar la cicatriz de una herida que el personaje se hizo cuando niño (Ibidem., Canto XVII: 335-508).
La intervención de los dioses griegos en La Ilíada y La Odisea, a diferencia de las presencias de Dios en los textos bíblicos, puede interpretarse considerando motivos divinos que se entremezclan con motivos humanos. A lo largo de La Odisea, Ulises es favorecido por la diosa Atenea, mientras Poseidón trata de afectarlo.
Atenea, diosa de la guerra, la civilización, la  estrategia, y la justicia, ayuda a Ulises en su retorno a Ítaca. Lo mismo interviene ante Ulises, que ante Telemaco -hijo del protagonista-,  Penelope u otros personajes.
Atenea interviene los cuerpos de Ulises y de Penélope, modificándolos o vistiéndolos, con el afán de que Ulises cumpla la travesía de regreso a su tierra natal y se reencuentre con su amada y demás seres queridos.
¿Pero, no es la trama de la historia, la que convirtiéndose en una fuerza centrípeta que jalona a los personajes humanos y divinos hacia su conformación, juega un papel de acogimiento de los personajes? ¿Son los personajes los que se inscriben en la trama y la enrumban? ¿O es la trama la que se inscribe en ellos y los arraiga en su transcurso?
¿Es Atenea quien modifica y viste a los cuerpos de Ulises y Penélope? ¿O es el desenvolvimiento de la trama el que deriva que Atenea, Ulises y Penélope,  queden envueltos en las maneras de transformar y cubrir de ropas a los cuerpos de los protagonistas en la historia?...


Bibliografía
Auerbach E., Mimesis. La representación de la realidad en la literatura occidental, 1996, Fondo de Cultura Económica, México.
Homero, La Odisea, 2012, Editorial Porrúa, Colección Sepan Cuantos, México.
La Biblia, edición Latinoamericana, 2005, Editorial Verbo Divino, España.