I
En el libro del Génesis Adán se descubre poseedor de un
cuerpo desnudo. Hasta antes de ese momento su cuerpo no se podía sentir ni saber
desnudo. Era solo cuerpo descendido de Dios, sin desnudez alguna. Ante Dios,
Adán trata de esconder no su desnudez, sino su estado de conciencia ante ello,
el pudor de advertirse desnudo. Pero el Dios que transcurre al antiguo y al nuevo
testamento, y que desde ahí parece hacerse presente en cada lugar del mundo, se
da cuenta de la vergüenza de Adán y lo reprende:
“¿Quién te ha hecho
ver que estabas desnudo, has comido acaso del árbol que te prohibí?” El hombre
respondió: “La mujer que pusiste a mi lado me dio del árbol y comí”. Yave dijo
a la mujer: “¿Qué has hecho?” la mujer respondió: “La serpiente me engañó y he
comido.” (Génesis: 3:9-13)
Antes de comer del árbol
prohibido, al crear Dios a Eva de una costilla de Adán, ambos estaban desnudos
“pero no sentían vergüenza” (Génesis 3:25).
Es el pudor lo que devela la autoconciencia de la desnudez en Adán –y en Eva-.
El pudor que moraliza y que como signo que aparece de manera repentina en el Génesis, nos lleva a imaginar la
posibilidad de que entre un hombre y una mujer que están desnudos, no exista la pulsión sexual. Podemos detectar
en este pasaje bíblico algunos de los indicios morales que configuran el
celibato sacerdotal, el mancillado celibato sacerdotal. ¿Es posible imaginar a
un hombre y una mujer desnudos sin la presencia de la pulsión sexual? ¿No será
esto un imperativo bíblico que en su desmesurada vocación moral se torna
inhumano?
Son notorios tres
componentes de este pasaje bíblico:
· -- La
presencia de una autocoenciencia de Adán sobre su propia desnudez, en tanto
antes de ello parece haber una no-desnudez, una inexistencia de la desnudez o
una desnudez no autoconsciente. ¿Puede esto último pensarse como en estado
pre-moral del hombre que habita la tierra? ¿En qué consistiría esta condición
pre-moral que el Dios bíblico le dicta al hombre?
· -- La
presencia de una moralidad humana ante el acto de estar desnudo, que puede
detectarse al manifestar Adán vergüenza por esta situación y, al reprenderlo
Dios.
· -- La
presencia de un Dios omnisciente, que se percata de la autoconciencia de Adán
ante su desnudez y que lo reprende ante ello. La omnisciencia y la omnipotencia
de Dios son temas teológicos que a partir de La Biblia y de los catecismos religiosos resultan paradójicos.
La actuación de Dios deriva
la expulsión de Adán y Eva del paraíso y da lugar también al primer indicio
bíblico de un cuerpo humano que se viste. No es que Adán y Eva escogieran ellos
mismos cubrir sus cuerpos con ropa, aunque la vergüenza de Adán al descubrirse
desnudo asoma ya una necesidad humana de vestirse. Tampoco escogen ellos la
ropa que habrá de cubrir sus cuerpos. En el antiguo testamento, es Dios quien
por primera vez viste al hombre y a la mujer:
En seguida Yavé Dios
hizo para el hombre y su mujer unos vestidos de piel y con ellos los vistió (Génesis 3:21).
¿Qué significa la manera
en que Dios viste a los cuerpos desnudos de Adán y Eva? ¿Cómo podemos interpretar
este pasaje bíblico?...
II
En La Odisea, la diosa Atenea
interviene numerosas ocasiones para apoyar o enderezar la causa de Ulises. Un
procedimiento interesante para analizar la obra, sería contar el número de
veces que interviene Atenea, las formas de su intervención y los efectos de
ello. Lo mismo habría que hacer con Poseidón, dios antagonista de Atenea en La Odisea.
Una de las maneras de
intervención de Atenea en la obra épica, es trastocando los cuerpos de los
protagonistas, ya sea modificándolos física o anímicamente o, vistiéndolos.
Cuando Ulises abandona la
isla de Calipso y llega a la isla de los feacios, se encuentra desnudo, lleno
de suciedad y de sal marina. Ante las esclavas de Nausícaa, hija de Alcinó y
Areté, reyes de los feacios, Ulises argumenta tener vergüenza y le pide a las
sirvientas que lo dejen sólo para acicalarse y vestirse. Mientras Ulises
atiende su maltrecho cuerpo, Atenea le favorece físicamente para que Nausícaa
quede prendada de él. (La Odisea, Canto
VI: 25-246).
Ya habiendo regresado a
Ítaca, para pasar inadvertido ante los pretendientes de Penélope que podrían
asesinarlo, Atenea vuelve a intervenir sobre el cuerpo de Ulises, modificándolo
y vistiéndolo para hacerlo irreconocible:
Dicho esto, tocóle
Atenea con una varita. La diosa le arrugó el hermoso cutis en los ágiles
miembros, le rayó de la cabeza los blondos cabellos, púsole la piel de todo el
cuerpo de tal forma que parecía la de un anciano; hízole sarnosos los ojos,
antes tan bellos; vistióle unos andrajos y una túnica, que estaban rotos,
sucios y manchados feamente por el humo; le echó encima el cuero grande, sin
pelambre ya, de una veloz cierva; y le entregó un palo y un astroso zurrón
lleno de agujeros, con su correa retorcida (Ibidem.,
Canto XIII: 429-438).
De la misma forma que
Atenea interviene para mejorar la presencia y el cuerpo de Ulises ante
Nausícaa, la diosa hace presencia ante Penélope y la torna más hermosa (Ibidem., Canto XVIII: 170-197).
Un pasaje de la historia
en el que Atenea no interviene ante el cuerpo desnudo de los protagonistas, es
cuando Euriclea, nana del hijo de
Laertes, lava el cuerpo de Ulises y le descubre, al detectar la cicatriz de una herida que el
personaje se hizo cuando niño (Ibidem.,
Canto XVII: 335-508).
La intervención de los
dioses griegos en La Ilíada y La Odisea, a diferencia de las
presencias de Dios en los textos bíblicos, puede interpretarse considerando
motivos divinos que se entremezclan con motivos humanos. A lo largo de La Odisea, Ulises es favorecido por la
diosa Atenea, mientras Poseidón trata de afectarlo.
Atenea, diosa de la
guerra, la civilización, la estrategia,
y la justicia, ayuda a Ulises en su retorno a Ítaca. Lo mismo interviene ante
Ulises, que ante Telemaco -hijo del protagonista-, Penelope u otros personajes.
Atenea interviene los
cuerpos de Ulises y de Penélope, modificándolos o vistiéndolos, con el afán de
que Ulises cumpla la travesía de regreso a su tierra natal y se reencuentre con
su amada y demás seres queridos.
¿Pero, no es la trama de
la historia, la que convirtiéndose en una fuerza centrípeta que jalona a los
personajes humanos y divinos hacia su conformación, juega un papel de
acogimiento de los personajes? ¿Son los personajes los que se inscriben en la
trama y la enrumban? ¿O es la trama la que se inscribe en ellos y los arraiga
en su transcurso?
¿Es Atenea quien modifica
y viste a los cuerpos de Ulises y Penélope? ¿O es el desenvolvimiento de la
trama el que deriva que Atenea, Ulises y Penélope, queden envueltos en las maneras de transformar
y cubrir de ropas a los cuerpos de los protagonistas en la historia?...
Bibliografía
Auerbach E., Mimesis. La representación de la realidad en
la literatura occidental, 1996, Fondo de Cultura Económica, México.
Homero, La Odisea, 2012, Editorial Porrúa,
Colección Sepan Cuantos, México.
La
Biblia, edición Latinoamericana, 2005, Editorial Verbo
Divino, España.