jueves, 8 de diciembre de 2016

Las fatigas del pensamiento educativo

Ya el pensamiento educativo ha sido capturado por una serie de tecnificaciones, es esto lo que aprenden los investigadores educativos, una serie de técnicas para pensar lo educativo. En un ensayo anterior he referido como este pensamiento termina siendo capturado por una serie de formalidades de la escritura (http://www.academia.edu/16149744/Los_diez_mandamientos_de_la_escritura_en_la_academia_universitaria ). Este ensayo aborda uno de los tentáculos de la maquinaria de pensamiento a través de la cual lo educativo es trazado y modelado con pre-determinación. Pero falta por desentrañar a detalle esta gran maquinaria del pensamiento educativo que ha caminado a través de los desarrollos de lo que suele llamarse “investigación educativa”. Dos rasgos que se detectan de esta maquinaria son la idea de la innovación (sobre lo técnico) y la idea del rupturismo (sobre el saber, el espacio epistemológico), que forman parte de un mismo núcleo ideológico moderno: el del cambio y la transformación infinitos, el de una lógica de traer y llevar lo nuevo hasta el final de los tiempos, el de las búsquedas indetenibles por inaugurar un saber que sustituya a otro(s). Pero en el fondo, lo que se enraíza aquí es la mismidad de lo nuevo, es la necesidad de una transformabilidad que en su infinitud se convierte en un ir y venir sobre sí misma. Y esto es un atolladero, esto es un contenido abisal del pensar y el hacer educativo, que de una u otra forma termina convirtiéndose en fatiga. En el fondo esta es una dolorosa forma de mitificar la vida educativa bajo la idea de la eternidad de lo nuevo, que se hunde cada vez en el mismo lugar…