domingo, 19 de abril de 2015

Byung-Chul Han y la patología del cansancio



(Va completo un artículo en publicación en "El Diario de Chihuahua" en la sección de UPNECH. Es un texto sobre la filosofía de Byung-Chul Han. Este autor refiere que la diseminación del poder en occidente, como mecanismo complejo de vigilancia y de control de los sujetos,  ha pasado de una forma "biopolítica" (Foucault) a una "piscopolítica").

Recientemente surge en Alemania un nuevo ícono de la filosofía en occidente: Byung-Chul Han. Lo extraño del caso, es que este pensador no es de origen alemán, sino que es un autor nacido en Corea del Sur, en 1959. Después de haber cursado una carrera en metalurgia en su país natal, Byung-Chul Han emigró a Alemania, donde pretendía estudiar literatura. Al final,   terminó especializándose en filosofía y convirtiéndose en uno de los intelectuales  que más han aportado recientemente al debate teórico en occidente. La traducción de su obra al español y su proyección internacional  como un pensador de peso completo,  son muy recientes. Su obra en español ha sido publicada por la editorial Herder, entre los años 2012 y 2014.  
Los textos de este autor son breves pero densos, están repletos de conceptos novedosos para explicar los mecanismos de dominación que tienen lugar en la sociedad neoliberal.  En el fondo de los diversos libros de Byung-Chul Han,  se encuentra una teoría del poder que se forma a partir de tres ejes argumentativos: 1)  las renovaciones del dominio  y el control en la era neoliberal durante las últimas cuatro décadas,  2) las transformaciones en  el mundo del trabajo, que han dado lugar a lo que el autor refiere como la “sociedad del cansancio” y, 3) las implicaciones sociopolíticas del internet, como una forma de dominio y de vigilancia que se ejerce sobre los sujetos.
En las últimas décadas, son diversos los autores que han elaborado teorías críticas sobre el poder.  Entre los más notorios, están Michael Foucault  (fallecido en 1984) y Giorgio Agamben (quien aún está vivo y produciendo). Estos dos filósofos son pesadores de cabecera a los que se acude en la revisión de la teoría crítica en las ciencias sociales y en la educación. La obra de Agamben puede considerarse como una búsqueda que profundiza y amplía  la teorización que hace Foucault sobre el poder. Esto lo explica el mismo Agamben en el libro “Signatura rerum. Sobre el método” (2010), en donde afirma que a lo largo de su obra hace uso de algunas de las herramientas teóricas y metodológicas aportadas por Foucault, para elaborar su propia teoría. Tanto Foucault como Agamben escriben de manera novedosa una historia del poder en occidente, tomando en cuenta herramientas como el análisis del discurso y  la revisión de acontecimientos y de signos históricos dispersos (alejados de una lógica lineal y/o causal), que a lo largo de los siglos  fueron dando lugar a las formas de dominio y de control en occidente.
A diferencia de Foucault y Agamben, Byung-Chul Han no elabora su pensamiento desde una perspectiva histórica, que rastree elementos del pasado para explicar el presente a partir de ello. La filosofía de Byung-Chul Han hace una revisión de diversos síntomas de lo presente, empleando herramientas de la sociología, la política,  la psicología y la filosofía, para argumentar y conceptualizar los mecanismos de dominación y control que han funcionado a finales del siglo XX y principios del XXI.
En este breve artículo se toman en cuenta conceptos que Byung-Chul Han plantea en el libro “La sociedad del cansancio” (2012). A partir de estos conceptos se analizan los mecanismos de dominio laboral y cultural que en los años recientes han dado lugar a una transformación de fondo en la profesión magisterial en México. Esta revisión va acompañada de observaciones a la teoría del poder que aporta el filósofo de origen coreano.  Desde luego que se toma en cuenta,  que una empresa teórica como la planteada,  requiere de una extensión y una profundad considerables. Se tiene claro que la extensión de un artículo periodístico resulta limitada para este cometido. Pero aun así se toma el riesgo  de llevar a cabo una revisión acotada y sintética.
La filosofía de Byung-Chul Han,  se deriva de una crítica a la sociedad disciplinaria de Foucault (“Vigilar y castigar”, 2005), elaborando a partir de ello una propuesta propia. La sociedad disciplinaria se caracteriza por la presencia de una serie de instituciones y de dispositivos,  que a través del ejercicio del poder y el control del saber, mantienen un dominio sobre los cuerpos y las vidas  de los sujetos. La prisión, los hospitales psiquiátricos  y la educación escolarizada, son los íconos de la sociedad disciplinaria. En este tipo de sociedad los sujetos son visibilizados, vigilados, clasificados, sometidos a un control y castigados de ser necesario. Se pretende dominar  y someter a los sujetos a un poder que se disemina hasta los más pequeños espacios de la vida social. Para los maestros de educación básica  y de nivel medio superior en México, un dispositivo de vigilancia y control que se ejerce en los términos de la sociedad disciplinaria,  es el examen para ingresar al servicio docente o para mantenerse en el trabajo, que se aplican a partir de la  legislación educativa de 2013-2014. En los términos planteados por Foucault, la nueva legislación educativa en México es un entramado de instituciones y dispositivos de control y vigilancia,  que recién comienzan a disciplinar la profesión docente.
Según Byung-Chul Han, el poder disciplinario se ejerce desde una “otredad”, desde una posición externa al sujeto dominado. El control y la vigilancia le son impuestos externamente al sujeto mediante  discursos, reglamentaciones, posiciones de autoridad, etc. Haciendo uso de una argumentación analógica,  Byung-Chul Han sostiene que la sociedad disciplinaria funciona como un “paradigma inmunológico”, de forma muy parecida a las enfermedades que contagian a los sujetos. Cuando un virus entra al cuerpo y altera los mecanismos fisiológicos y psíquicos, lo hace desde una exterioridad. Los virus que nos enferman, no son estrictamente parte del cuerpo humano, sino que viven fuera de él y lo penetran. El poder que se impone en las sociedades disciplinarias viene también desde una exterioridad, que opera desde afuera de los sujetos y que se les impone corporal y psíquicamente. Pero según el filósofo de origen coreano, la sociedad actual ha dejado de ser disciplinaria, no pertenece más al “paradigma inmunológico”. Es una “sociedad del rendimiento”,  en la que existen los “sujetos del rendimiento”.  Estos sujetos han pasado ya por la fase disciplinaria, y no requieren de un control y de una vigilancia externos sobre sus formas de pensar y de vivir. Sino que son  sujetos que se someten a sí mismos. En lugar de una dominación externa, se presenta una positividad exaltada, la positividad de  “la superproducción, el superrendimiento y la supercomunicación”. Superproducción de bienes y servicios que son parte de la lógica del mercado neoliberal capitalista. Superrendimiento de los sujetos en el mundo del trabajo y en la vida escolar. Supercomunicación que tiene lugar en el internet y en los medios de comunicación masiva. La estancia en la prisión, en un hospital psiquiátrico o en una escuela, con el fin de disciplinar externamente a los sujetos,  ya no sería del todo necesaria, porque interiormente los sujetos han elaborado en su pensamiento y en sus formas de vida, mecanismos de auto-disciplinamiento, con la finalidad de producir, rendir y comunicarse  ilimitadamente.
El sujeto de la superproducción y el superrendimiento (Byung-Chul Han, “La sociedad del cansancio”, 2012),  es aquel que se programa a sí mismo para agotar su vida en el trabajo, para que su tiempo de vida se asfixie en el tiempo laboral. El sujeto de la superproducción y el superrendimiento, es aquel que trabaja hasta el cansancio y la enfermedad.  Los síntomas del estrés laboral  se agudizan hasta dar lugar al síndrome de “burnout” (el síndrome del quemado). Hay un desgaste psíquico,  físico y espiritual, que termina por enfermar a los sujetos. El síndrome de “burnout” se genera a partir de las cargas excesivas de trabajo. Se caracteriza por un agotamiento excesivo, por el vaciamiento de la personalidad, por la falta de motivación y la insatisfacción laboral, que son consecuencia de una larga exposición al estrés en el campo de trabajo. Esto da lugar a un escaso rendimiento laboral. En investigaciones recientes se ha documentado que los trabajadores del sistema de salud y los maestros  son los más expuestos al síndrome de “burnout”, debido a las presiones laborales y sociales que se ejercen sobre ellos.
El síndrome de “burnout”, que en el año 2001 fue considerado por la OIT (Organización Internacional del Trabajo) como una enfermedad que está presente en el campo laboral, es uno de los síntomas de la “sociedad del cansancio” planteada por Byung-Chul Han. Patológicamente, el sujeto de la superproducción y del superrendimiento es presa del síndrome de “burnout”. Esta no es una enfermedad que le viene al sujeto desde fuera. No hay un virus que externamente dé lugar a esta enfermedad, al ingresar al cuerpo humano. Aquí no opera la lógica que disciplinariamente somete a los sujetos desde afuera. La enfermedad del síndrome de “burnout”, se construye desde la propia interioridad del sujeto, que por sí mismo se somete a la superproducción y al superrendimiento.  «Así, el sujeto del rendimiento se abandona a la “libertad obligada” o a la “libre obligación” de maximizar el rendimiento.  El exceso de trabajo y de rendimiento se agudiza y se convierte en autoexplotación. Esta es mucho más eficaz que la explotación por otros, pues va acompañada de un sentimiento de libertad. El explotador es al mismo tiempo el explotado. Víctima y verdugo ya no pueden diferenciarse.» (Ibidem., P. 20).
El sujeto que se cree libre para producir, rendir y comunicarse ilimitadamente, es presa de un autoengaño. No existe libertad alguna en este plano, sino sujeción a un producir, un rendir y un comunicarse, que saturan  las vidas de los sujetos hasta llegar al cansancio y la enfermedad. Tiene lugar entonces una positivización de la violencia, a partir del control y la vigilancia que el sujeto mantiene sobre sí mismo. Ya no hay en términos negativos,  una violencia que se impone a los sujetos disciplinariamente desde un afuera, sino que la violencia, como forma de control y vigilancia del pensamiento y de las formas de vida,  es autoimpuesta a partir de un autoengaño.
El debate sobre la mejora de la calidad educativa en México es un asunto inconcluso. La idea de la calidad educativa, que lo mismo abarca los logros de los alumnos, que el desempeño laboral de los docentes, puede analizarse haciendo uso  de los conceptos aportados por Byung-Chul Han. Como ideal,  la mejora de la calidad educativa que se pretende en México, implica la eficiencia, la eficacia y el cumplimiento de estándares laborales entre los maestros. La reciente reforma educativa en México, se centra en la figura del maestro, exaltando su responsabilidad en los resultados educativos. Sobre los maestros mexicanos pesa una sobrerresponsabilización en los resultados educativos. En términos hipóteticos puede plantearse: Para llegar a la calidad  educativa, legal y socialmente exigida  en el México Neoliberal del siglo XXI, es necesario maximizar la responsabilización laboral de los maestros, dando lugar a la exigencia de un superrendimiento  en el ejercicio de la docencia.  
Pero, la sobrerresponsabilización docente  que se ha construido en México en los últimos quince años, que desemboca en la reciente reforma educativa, no se forma únicamente a partir de la exigencia de un superrendimiento , en los términos planteados por Byung-Chul Han. El maestro mexicano  no es quien enteramente se sujeta a sí mismo a una sobrerresponsabilización que exige un superrendimiento.  Este maestro no es un sujeto que se somete a sí mismo a cargas de trabajo que lo llevan  hasta el cansancio y la enfermedad. Hay una serie de condicionamientos externos, que exigen el aumento de la carga laboral de los maestros. Se argumentó ya,  que la reciente reforma educativa en México opera desde la lógica de la sociedad disciplinaria de Foucault. El aumento de la carga laboral a los docentes, se impone  legal y socialmente, desde una exterioridad.   
La reforma educativa de 2013-2014 pertenece aún al orden de la sociedad disciplinaria analizada por Foucault. La política pública de exigencia laboral que se lanza sobre los maestros, que lleva por nombre “normalidad mínima escolar”,  se deriva del núcleo ideológico de la sociedad disciplinaria.  Para Foucault,  la “normalización” forma parte de las instituciones disciplinarias,  en donde mediante diversos mecanismos  se homogeneiza, se vigila y se controla a los sujetos, con la finalidad de volverlos “normales”, funcionales y disciplinados socialmente.  Este es el cometido central de la reciente reforma educativa, que como primera manifestación de la política pública lanza el dispositivo de la “normalidad mínima escolar”, que lo mismo se forma de los discursos educativos, de la normatividad y de las tareas encargadas a los supervisores escolares, los directores y otras autoridades educativas.
Pero, si bien es cierto que la teoría que Byung-Chul Hang (“La sociedad del cansancio”, 2012), no puede aplicarse para interpretar enteramente al control y la vigilancia laboral que se ejercen sobre los docentes mexicanos en el contexto actual, da pistas sobre los mecanismos bajo los cuales opera el neoliberalismo para dominar las vidas de los sujetos. La teorización de este filósofo sobre el síndrome de “burnout” es una pista interesante en este sentido. Si entre los maestros mexicanos este síndrome ha crecido exponencialmente en los últimos años, tal como lo demuestran diversas investigaciones, es  posible que la sobrerresponsabilización laboral en el ejercicio de la docencia, no se derive únicamente de formas de control y vigilancia que le son externas a los maestros. Sino que, posiblemente los mismos maestros han comenzado a pensar y a vivir el ejercicio de la docencia, sobrerresponsabilizándose ellos mismos en sus labores, exigiéndose a sí mismos un mayor esfuerzo y un mayor tiempo para alcanzar el desempeño que les permita llegar al ideal persecutorio de la calidad educativa.