(Va completo un artículo en publicación en "El Diario de Chihuahua" en la sección de UPNECH. Es un texto sobre la filosofía de Byung-Chul Han. Este autor refiere que la diseminación del poder en occidente, como mecanismo complejo de vigilancia y de control de los sujetos, ha pasado de una forma "biopolítica" (Foucault) a una "piscopolítica").
Recientemente surge en Alemania un
nuevo ícono de la filosofía en occidente: Byung-Chul Han. Lo extraño del caso,
es que este pensador no es de origen alemán, sino que es un autor nacido en
Corea del Sur, en 1959. Después de haber cursado una carrera en metalurgia en
su país natal, Byung-Chul Han emigró a Alemania, donde pretendía estudiar
literatura. Al final, terminó especializándose en filosofía y
convirtiéndose en uno de los intelectuales que más han aportado recientemente al debate teórico
en occidente. La traducción de su obra al español y su proyección internacional
como un pensador de peso completo, son muy recientes. Su obra en español ha sido
publicada por la editorial Herder, entre los años 2012 y 2014.
Los textos de este autor son breves
pero densos, están repletos de conceptos novedosos para explicar los mecanismos
de dominación que tienen lugar en la sociedad neoliberal. En el fondo de los diversos libros de Byung-Chul
Han, se encuentra una teoría del poder
que se forma a partir de tres ejes argumentativos: 1) las renovaciones del dominio y el control en la era neoliberal durante las
últimas cuatro décadas, 2) las transformaciones
en el mundo del trabajo, que han dado
lugar a lo que el autor refiere como la “sociedad del cansancio” y, 3) las
implicaciones sociopolíticas del internet, como una forma de dominio y de
vigilancia que se ejerce sobre los sujetos.
En las últimas décadas, son diversos
los autores que han elaborado teorías críticas sobre el poder. Entre los más notorios, están Michael
Foucault (fallecido en 1984) y Giorgio Agamben
(quien aún está vivo y produciendo). Estos dos filósofos son pesadores de
cabecera a los que se acude en la revisión de la teoría crítica en las ciencias
sociales y en la educación. La obra de Agamben puede considerarse como una búsqueda
que profundiza y amplía la teorización
que hace Foucault sobre el poder. Esto lo explica el mismo Agamben en el libro
“Signatura rerum. Sobre el método” (2010), en donde afirma que a lo largo de su
obra hace uso de algunas de las herramientas teóricas y metodológicas aportadas
por Foucault, para elaborar su propia teoría. Tanto Foucault como Agamben
escriben de manera novedosa una historia del poder en occidente, tomando en
cuenta herramientas como el análisis del discurso y la revisión de acontecimientos y de signos
históricos dispersos (alejados de una lógica lineal y/o causal), que a lo largo
de los siglos fueron dando lugar a las
formas de dominio y de control en occidente.
A diferencia de Foucault y
Agamben, Byung-Chul Han no elabora su pensamiento desde una perspectiva
histórica, que rastree elementos del pasado para explicar el presente a partir
de ello. La filosofía de Byung-Chul Han hace una revisión de diversos síntomas
de lo presente, empleando herramientas de la sociología, la política, la psicología y la filosofía, para argumentar
y conceptualizar los mecanismos de dominación y control que han funcionado a
finales del siglo XX y principios del XXI.
En este breve artículo se toman en
cuenta conceptos que Byung-Chul Han plantea en el libro “La sociedad del
cansancio” (2012). A partir de estos conceptos se analizan los mecanismos de
dominio laboral y cultural que en los años recientes han dado lugar a una
transformación de fondo en la profesión magisterial en México. Esta revisión va
acompañada de observaciones a la teoría del poder que aporta el filósofo de
origen coreano. Desde luego que se toma
en cuenta, que una empresa teórica como
la planteada, requiere de una extensión
y una profundad considerables. Se tiene claro que la extensión de un artículo
periodístico resulta limitada para este cometido. Pero aun así se toma el riesgo de llevar a cabo una revisión acotada y
sintética.
La filosofía de Byung-Chul Han, se deriva de una crítica a la sociedad
disciplinaria de Foucault (“Vigilar y castigar”, 2005), elaborando a partir de
ello una propuesta propia. La sociedad disciplinaria se caracteriza por la
presencia de una serie de instituciones y de dispositivos, que a través del ejercicio del poder y el
control del saber, mantienen un dominio sobre los cuerpos y las vidas de los sujetos. La prisión, los hospitales
psiquiátricos y la educación
escolarizada, son los íconos de la sociedad disciplinaria. En este tipo de
sociedad los sujetos son visibilizados, vigilados, clasificados, sometidos a un
control y castigados de ser necesario. Se pretende dominar y someter a los sujetos a un poder que se
disemina hasta los más pequeños espacios de la vida social. Para los maestros
de educación básica y de nivel medio
superior en México, un dispositivo de vigilancia y control que se ejerce en los
términos de la sociedad disciplinaria,
es el examen para ingresar al servicio docente o para mantenerse en el
trabajo, que se aplican a partir de la
legislación educativa de 2013-2014. En los términos planteados por
Foucault, la nueva legislación educativa en México es un entramado de
instituciones y dispositivos de control y vigilancia, que recién comienzan a disciplinar la
profesión docente.
Según Byung-Chul Han, el poder
disciplinario se ejerce desde una “otredad”, desde una posición externa al
sujeto dominado. El control y la vigilancia le son impuestos externamente al
sujeto mediante discursos,
reglamentaciones, posiciones de autoridad, etc. Haciendo uso de una
argumentación analógica, Byung-Chul Han
sostiene que la sociedad disciplinaria funciona como un “paradigma
inmunológico”, de forma muy parecida a las enfermedades que contagian a los
sujetos. Cuando un virus entra al cuerpo y altera los mecanismos fisiológicos y
psíquicos, lo hace desde una exterioridad. Los virus que nos enferman, no son
estrictamente parte del cuerpo humano, sino que viven fuera de él y lo penetran.
El poder que se impone en las sociedades disciplinarias viene también desde una
exterioridad, que opera desde afuera de los sujetos y que se les impone
corporal y psíquicamente. Pero según el filósofo de origen coreano, la sociedad
actual ha dejado de ser disciplinaria, no pertenece más al “paradigma
inmunológico”. Es una “sociedad del rendimiento”, en la que existen los “sujetos del
rendimiento”. Estos sujetos han pasado
ya por la fase disciplinaria, y no requieren de un control y de una vigilancia
externos sobre sus formas de pensar y de vivir. Sino que son sujetos que se someten a sí mismos. En lugar de
una dominación externa, se presenta una positividad exaltada, la positividad de
“la superproducción, el superrendimiento
y la supercomunicación”. Superproducción de bienes y servicios que son parte de
la lógica del mercado neoliberal capitalista. Superrendimiento de los sujetos
en el mundo del trabajo y en la vida escolar. Supercomunicación que tiene lugar
en el internet y en los medios de comunicación masiva. La estancia en la
prisión, en un hospital psiquiátrico o en una escuela, con el fin de
disciplinar externamente a los sujetos, ya no sería del todo necesaria, porque
interiormente los sujetos han elaborado en su pensamiento y en sus formas de
vida, mecanismos de auto-disciplinamiento, con la finalidad de producir, rendir
y comunicarse ilimitadamente.
El sujeto de la superproducción y el
superrendimiento (Byung-Chul Han, “La sociedad del cansancio”, 2012), es aquel que se programa a sí mismo para
agotar su vida en el trabajo, para que su tiempo de vida se asfixie en el
tiempo laboral. El sujeto de la superproducción y el superrendimiento, es aquel
que trabaja hasta el cansancio y la enfermedad.
Los síntomas del estrés laboral se
agudizan hasta dar lugar al síndrome de “burnout” (el síndrome del quemado).
Hay un desgaste psíquico, físico y
espiritual, que termina por enfermar a los sujetos. El síndrome de “burnout” se
genera a partir de las cargas excesivas de trabajo. Se caracteriza por un
agotamiento excesivo, por el vaciamiento de la personalidad, por la falta de
motivación y la insatisfacción laboral, que son consecuencia de una larga
exposición al estrés en el campo de trabajo. Esto da lugar a un escaso
rendimiento laboral. En investigaciones recientes se ha documentado que los
trabajadores del sistema de salud y los maestros son los más expuestos al síndrome de
“burnout”, debido a las presiones laborales y sociales que se ejercen sobre
ellos.
El síndrome de “burnout”, que en el
año 2001 fue considerado por la OIT (Organización Internacional del Trabajo)
como una enfermedad que está presente en el campo laboral, es uno de los
síntomas de la “sociedad del cansancio” planteada por Byung-Chul Han.
Patológicamente, el sujeto de la superproducción y del superrendimiento es
presa del síndrome de “burnout”. Esta no es una enfermedad que le viene al
sujeto desde fuera. No hay un virus que externamente dé lugar a esta enfermedad,
al ingresar al cuerpo humano. Aquí no opera la lógica que disciplinariamente
somete a los sujetos desde afuera. La enfermedad del síndrome de “burnout”, se
construye desde la propia interioridad del sujeto, que por sí mismo se somete a
la superproducción y al superrendimiento. «Así, el sujeto del rendimiento se abandona a
la “libertad obligada” o a la “libre obligación” de maximizar el
rendimiento. El exceso de trabajo y de
rendimiento se agudiza y se convierte en autoexplotación. Esta es mucho más
eficaz que la explotación por otros, pues va acompañada de un sentimiento de
libertad. El explotador es al mismo tiempo el explotado. Víctima y verdugo ya
no pueden diferenciarse.» (Ibidem., P. 20).
El sujeto que se cree libre para
producir, rendir y comunicarse ilimitadamente, es presa de un autoengaño. No
existe libertad alguna en este plano, sino sujeción a un producir, un rendir y
un comunicarse, que saturan las vidas de
los sujetos hasta llegar al cansancio y la enfermedad. Tiene lugar entonces una
positivización de la violencia, a partir del control y la vigilancia que el sujeto
mantiene sobre sí mismo. Ya no hay en términos negativos, una violencia que se impone a los sujetos
disciplinariamente desde un afuera, sino que la violencia, como forma de
control y vigilancia del pensamiento y de las formas de vida, es autoimpuesta a partir de un autoengaño.
El debate sobre la mejora de la calidad
educativa en México es un asunto inconcluso. La idea de la calidad educativa,
que lo mismo abarca los logros de los alumnos, que el desempeño laboral de los
docentes, puede analizarse haciendo uso de los conceptos aportados por Byung-Chul Han.
Como ideal, la mejora de la calidad
educativa que se pretende en México, implica la eficiencia, la eficacia y el
cumplimiento de estándares laborales entre los maestros. La reciente reforma
educativa en México, se centra en la figura del maestro, exaltando su responsabilidad
en los resultados educativos. Sobre los maestros mexicanos pesa una
sobrerresponsabilización en los resultados educativos. En términos hipóteticos
puede plantearse: Para llegar a la calidad
educativa, legal y socialmente exigida
en el México Neoliberal del siglo XXI, es necesario maximizar la
responsabilización laboral de los maestros, dando lugar a la exigencia de un
superrendimiento en el ejercicio de la
docencia.
Pero, la sobrerresponsabilización
docente que se ha construido en México
en los últimos quince años, que desemboca en la reciente reforma educativa, no
se forma únicamente a partir de la exigencia de un superrendimiento , en los
términos planteados por Byung-Chul Han. El maestro mexicano no es quien enteramente se sujeta a sí mismo
a una sobrerresponsabilización que exige un superrendimiento. Este maestro no es un sujeto que se somete a
sí mismo a cargas de trabajo que lo llevan
hasta el cansancio y la enfermedad. Hay una serie de condicionamientos
externos, que exigen el aumento de la carga laboral de los maestros. Se
argumentó ya, que la reciente reforma
educativa en México opera desde la lógica de la sociedad disciplinaria de
Foucault. El aumento de la carga laboral a los docentes, se impone legal y socialmente, desde una exterioridad.
La reforma educativa de 2013-2014 pertenece
aún al orden de la sociedad disciplinaria analizada por Foucault. La política
pública de exigencia laboral que se lanza sobre los maestros, que lleva por
nombre “normalidad mínima escolar”, se
deriva del núcleo ideológico de la sociedad disciplinaria. Para Foucault,
la “normalización” forma parte de las instituciones disciplinarias, en donde mediante diversos mecanismos se homogeneiza, se vigila y se controla a los
sujetos, con la finalidad de volverlos “normales”, funcionales y disciplinados
socialmente. Este es el cometido central
de la reciente reforma educativa, que como primera manifestación de la política
pública lanza el dispositivo de la “normalidad mínima escolar”, que lo mismo se
forma de los discursos educativos, de la normatividad y de las tareas encargadas
a los supervisores escolares, los directores y otras autoridades educativas.
Pero, si bien es cierto que la teoría
que Byung-Chul Hang (“La sociedad del cansancio”, 2012), no puede aplicarse
para interpretar enteramente al control y la vigilancia laboral que se ejercen
sobre los docentes mexicanos en el contexto actual, da pistas sobre los
mecanismos bajo los cuales opera el neoliberalismo para dominar las vidas de
los sujetos. La teorización de este filósofo sobre el síndrome de “burnout” es
una pista interesante en este sentido. Si entre los maestros mexicanos este
síndrome ha crecido exponencialmente en los últimos años, tal como lo
demuestran diversas investigaciones, es posible que la sobrerresponsabilización
laboral en el ejercicio de la docencia, no se derive únicamente de formas de
control y vigilancia que le son externas a los maestros. Sino que, posiblemente
los mismos maestros han comenzado a pensar y a vivir el ejercicio de la
docencia, sobrerresponsabilizándose ellos mismos en sus labores, exigiéndose a
sí mismos un mayor esfuerzo y un mayor tiempo para alcanzar el desempeño que
les permita llegar al ideal persecutorio de la calidad educativa.