La teoría curricular de las
competencias (entramada con los procesos de competencia social, económica,
etc.), aunque tiene que ver con los mecanismos de la selección natural, es más
bien una serie de refinados mecanismos de una selección artificial (artificiosa):
de los que sirven y los que no, de los que pasan los filtros y evaluaciones y
los que no, de los deseables y los no deseables. Esto puede leerse en los
términos de la teoría de la evolución en Darwin, entre la biología y la
sociología. Lo que se está construyendo son una serie de discursos que operan
en un territorio eugenésico, para ir descartando y procreando guetos y gulags
dirigidos a los no sirvientes, los no funcionales, los no deseables. En el
fondo, en este territorio se traba la reciente reforma educativa y otros
discursos que tienen como eje a la ideología de las competencias, cuyo
escenario más catastrófico es la lucha por posicionarse
"competentemente", "autorizadamente" (desde una lógica
neoliberal, desde luego) en un mundo cuyos recursos y cuya vida comienzan a
agotarse. Lo que se están formando en las aulas, son hordas de hombres que
lucharán en un futuro próximo por los recursos materiales (e inmateriales) que
restan de este planeta tierra. Esto, no es más que una torsión y una dulcificación del fascismo que
no deja de ser fascismo...