domingo, 17 de enero de 2016

Notas para un posible encuadre de la lectura de “Paradiso” de Lezama Lima



En este texto se comentan algunos ensayos para encuadrar la obra Lezama Lima, en específico la novela “Paradiso”. No se toman en cuenta los ensayos antologados por la Casa de las Américas (en: http://www.casa.cult.cu/publicaciones/revistacasa/261/lezama.pdf). Se consideran otros textos, con la intención de enriquecer la bibliografía en torno a la novela del cubano.

I
En “La vuelta al día en ochentas mundos” (P. 41- 82, México, editorial Siglo XXI, 2012) Cortázar refiere que su lectura “partió de no esperar algo determinado, de no exigir novela.” El argentino asume no haber habitado previamente su lectura de pretensiones y/o categorizaciones que le sirvieran como un mapa para desplazarse en el selvático territorio de “Paradiso”. De inicio la postura es interesante para abrir la lectura del texto de Lezama Lima, pero después de haber leído varios ensayos sobre la novela del cubano,  las líneas de lectura brotan y van pre-configurando a la lectura y a las posibilidades interpretativas. No se deja de admitir que el marcaje de líneas en la pre-lectura es riesgoso…
El mismo texto de Cortázar abre posibles líneas de lectura:
- Los territorios textuales que caminan entre el poema y la novela a partir del lenguaje metafórico, de los componentes míticos, etc.
- Los elementos eleáticos y órficos que inscriben a la novela en la creación sui generis de un mundo narrado.
- La inocente libertad de la sobreabundancia y la carencia,  en lo lingüístico, en los contenidos de saber, etc.
- José Cemí, como personaje que vertebra a la narración.
- La falta de trama y la vertiginosa multiplicidad de su contenido.
- Todos y cada uno de los personajes son arquetipos (psicoanálisis) antes que tipos, de esto se deriva que junto al plano histórico surja un plano ajeno a la historicidad, un continuo absoluto desde el que transcurre la novela.
- Los múltiples significados simbólicos que aparecen en el texto.

II
Carlos Fuentes en “La gran novela latinoamericana” (P. 223 – 259, México, editorial Alfaguara, 2011) hace una serie de anotaciones interesantes:
- Los correlatos entre “Paradiso” y el ensayo “La expresión americana”, que lleva a Fuentes a afirmar que frente a la fragmentación de la historia política, la historia cultural de América Latina es una continuidad, que resulta reflejada en la novela de Lezama Lima.
- Considerando a la conquista y a la colonización, Fuentes afirma que el barroco latinoamericano manifiesta una irresolución cultural, histórica, política, etc. Hay entonces en el barroco la intencionalidad de una contraconquista, que se genera y se desplaza desde un territorio primordialmente cultural, pero que a su vez transcurre a lo histórico, lo político, etc. Esto está presente en la trama de “Paradiso”.
- La concepción de la novela como una “epifanía”: “Son los cuerpos de sus tres personajes protagónicos. Foción o el caos; Fronesis o el orden; Cemí o la iluminación que conduce a los tres, superando, tanto el caos como el orden, a la epifanía de Paradiso.
- Los tiempos, los espacios y los lenguajes multiplicados, como una forma barroca de oposición a la racionalidad.
- La proximidad de la novela con la filosofía de Plotino: el “deseo de la unidad-en-la-diversidad”, que caminan mediante los procedimientos de la sobreabundancia y la unificación.

 III
Julio Ortega en “El sujeto dialógico. Negociaciones de la modernidad conflictiva” (P. 281 – 292, México, FCE, 2010):
- En el ensayo “La expresión americana”, Lezama Lima expresa –al igual que Borges- que el sujeto latinoamericano está libre de gravamen de la literatura nacional y se mueve con libertad entre diferentes registros, tradiciones y museos. Esta cuestión está presente en “Paradiso” desde su condición sobreabundante de componentes culturales, cubanos y no cubanos.
- Otra conexión entre el ensayo “La expresión americana” y la novela “Paradiso” es el concepto de librarse de la historia y de la historiografía para explorar las “eras imaginarias”: “Así, las eras imaginarias son una periodización alterna de la historia: ocurren como edades de la figuración forjada por la cultura y equivalen a verdaderas formaciones de saber articulado. Paradiso emplea este método de composición articulatoria…”
- “No menos difícil es el estilo barroco de este poeta de habla ceremonial, nostalgias órficas y exploraciones paradisiacas. Se trata de un habla celebrante y a la vez hermética, oficiante y a la vez oblicua, que ocurre fuera de los códigos y los estilos, en su propia suma de conjuros. Pero a diferencia del barroco… el barroquismo de Lezama Lima no tiene traducción fuera de su propio código. Sus hipérboles, antítesis, contrapuntos y paralelismos, vienen del barroco, pero se resuelven en una figuración de orden simbólico; primero, porque la abundancia no es solo la presencia casual y fecunda del mundo, sino porque se impone como lenguaje material, sensorial; y, segundo, porque ese lenguaje no remite solamente a las cosas sino a su matriz generativa, donde adquiere el sentido suplementario no de un origen sino de un destino en el lenguaje. La escena simbólica sería esa virtualidad del mundo en las palabras, esa segunda naturaleza que gesta abundancia.”

IV
Irlemar Chiampi  en el ensayo “Teoría de la imagen y teoría de la lectura en Lezama Lima" (en:
http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=30890) analiza a la obra completa del cubano sosteniendo la tesis de “las imágenes posibles”, de la concepción lezamiana del “mundo como imagen”. Esto no en un plano metafísico, sino ontológico, mediante la reivindicación de la poesía.

V
Luz Aurora Pimentel en el texto “El árbol en Paradiso: La metáfora y su doble” (http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=30889) analiza de manera integral el texto de Lezama a partir de la metáfora del árbol: en el plano del universo de la ficción (diegético), en el plano discursivo narrativo, en el plano simbólico, etc.