En este texto se comentan
algunos ensayos para encuadrar la obra Lezama Lima, en específico la novela
“Paradiso”. No se toman en cuenta los ensayos antologados por la Casa de las
Américas (en: http://www.casa.cult.cu/publicaciones/revistacasa/261/lezama.pdf).
Se consideran otros textos, con la intención de enriquecer la bibliografía en
torno a la novela del cubano.
I
En “La vuelta al día en
ochentas mundos” (P. 41- 82, México, editorial Siglo XXI, 2012) Cortázar
refiere que su lectura “partió de no esperar algo determinado, de no exigir
novela.” El argentino asume no haber habitado previamente su lectura de
pretensiones y/o categorizaciones que le sirvieran como un mapa para
desplazarse en el selvático territorio de “Paradiso”. De inicio la postura es
interesante para abrir la lectura del texto de Lezama Lima, pero después de
haber leído varios ensayos sobre la novela del cubano, las líneas de lectura brotan y van pre-configurando
a la lectura y a las posibilidades interpretativas. No se deja de admitir
que el marcaje de líneas en la pre-lectura es riesgoso…
El mismo texto de Cortázar
abre posibles líneas de lectura:
- Los territorios
textuales que caminan entre el poema y la novela a partir del lenguaje
metafórico, de los componentes míticos, etc.
- Los elementos eleáticos
y órficos que inscriben a la novela en la creación sui generis de un mundo narrado.
- La inocente libertad de
la sobreabundancia y la carencia, en lo
lingüístico, en los contenidos de saber, etc.
- José Cemí, como personaje
que vertebra a la narración.
- La falta de trama y la
vertiginosa multiplicidad de su contenido.
- Todos y cada uno de los
personajes son arquetipos (psicoanálisis) antes que tipos, de esto se deriva
que junto al plano histórico surja un plano ajeno a la historicidad, un
continuo absoluto desde el que transcurre la novela.
- Los múltiples
significados simbólicos que aparecen en el texto.
II
Carlos Fuentes en “La gran
novela latinoamericana” (P. 223 – 259, México, editorial Alfaguara, 2011) hace
una serie de anotaciones interesantes:
- Los correlatos entre
“Paradiso” y el ensayo “La expresión americana”, que lleva a Fuentes a afirmar
que frente a la fragmentación de la historia política, la historia cultural de
América Latina es una continuidad, que resulta reflejada en la novela de Lezama
Lima.
- Considerando a la
conquista y a la colonización, Fuentes afirma que el barroco latinoamericano manifiesta
una irresolución cultural, histórica, política, etc. Hay entonces en el barroco
la intencionalidad de una contraconquista, que se genera y se desplaza desde un
territorio primordialmente cultural, pero que a su vez transcurre a lo
histórico, lo político, etc. Esto está presente en la trama de “Paradiso”.
- La concepción de la
novela como una “epifanía”: “Son los cuerpos de sus tres personajes
protagónicos. Foción o el caos; Fronesis o el orden; Cemí o la iluminación que
conduce a los tres, superando, tanto el caos como el orden, a la epifanía de Paradiso.
- Los tiempos, los
espacios y los lenguajes multiplicados, como una forma barroca de oposición a
la racionalidad.
- La proximidad de la
novela con la filosofía de Plotino: el “deseo de la unidad-en-la-diversidad”,
que caminan mediante los procedimientos de la sobreabundancia y la unificación.
III
Julio Ortega en “El sujeto
dialógico. Negociaciones de la modernidad conflictiva” (P. 281 – 292, México,
FCE, 2010):
- En el ensayo “La
expresión americana”, Lezama Lima expresa –al igual que Borges- que el sujeto
latinoamericano está libre de gravamen de la literatura nacional y se mueve con
libertad entre diferentes registros, tradiciones y museos. Esta cuestión está
presente en “Paradiso” desde su condición sobreabundante de componentes
culturales, cubanos y no cubanos.
- Otra conexión entre el
ensayo “La expresión americana” y la novela “Paradiso” es el concepto de
librarse de la historia y de la historiografía para explorar las “eras
imaginarias”: “Así, las eras imaginarias son una periodización alterna de la
historia: ocurren como edades de la figuración forjada por la cultura y
equivalen a verdaderas formaciones de saber articulado. Paradiso emplea este método de composición articulatoria…”
- “No menos difícil es el
estilo barroco de este poeta de habla ceremonial, nostalgias órficas y
exploraciones paradisiacas. Se trata de un habla celebrante y a la vez
hermética, oficiante y a la vez oblicua, que ocurre fuera de los códigos y los
estilos, en su propia suma de conjuros. Pero a diferencia del barroco… el
barroquismo de Lezama Lima no tiene traducción fuera de su propio código. Sus
hipérboles, antítesis, contrapuntos y paralelismos, vienen del barroco, pero se
resuelven en una figuración de orden simbólico; primero, porque la abundancia
no es solo la presencia casual y fecunda del mundo, sino porque se impone como
lenguaje material, sensorial; y, segundo, porque ese lenguaje no remite
solamente a las cosas sino a su matriz generativa, donde adquiere el sentido suplementario
no de un origen sino de un destino en el lenguaje. La escena simbólica sería
esa virtualidad del mundo en las palabras, esa segunda naturaleza que gesta
abundancia.”
IV
Irlemar Chiampi en el ensayo “Teoría de la imagen y teoría de
la lectura en Lezama Lima" (en:
http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=30890) analiza a la obra completa del
cubano sosteniendo la tesis de “las imágenes posibles”, de la concepción
lezamiana del “mundo como imagen”. Esto no en un plano metafísico, sino
ontológico, mediante la reivindicación de la poesía.
V
Luz Aurora Pimentel en el
texto “El árbol en Paradiso: La
metáfora y su doble” (http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=30889) analiza de manera integral el texto
de Lezama a partir de la metáfora del árbol: en el plano del universo de la
ficción (diegético), en el plano discursivo narrativo, en el plano simbólico,
etc.