(Artículo
publicado en la revista “Aserto” en noviembre de 2015).
En abril del 2015 fue subido al
internet el video de un convoy de sicarios en las cercanías de Creel. Decenas
de hombres fuertemente armados a bordo de 15 camionetas, fueron filmados con la cámara de un celular. Los
diálogos son escasos, la persona que grava el video dice algunas frases
aisladas. El significado más notorio de
la grabación recae en el poder de las imágenes, que filman a un pequeño ejército del narco que
se prepara para una incursión armada en la sierra de Chihuahua. El mensaje de ese poderío se manifiesta en la
primera frase del video, con un tono sierreño se escucha una voz: “Verás que
machín se va a ver”.
En este artículo, la idea del “desplazamiento”
va más allá del significado del concepto que se usa entre los investigadores
para explicar el fenómeno de los desplazamientos forzados por la violencia.
Recientemente, la investigadora Laura
Díaz Leal publicó un libro sobre el tema: “Desplazamiento interno inducido por
la violencia: una experiencia global, una realidad mexicana” (2014). El
análisis aquí realizado se concibe y se contextualiza de una forma diferente. El ”desplazamiento”
no se entiende considerando a las víctimas de la violencia
que tienen que huir de sus lugares de origen debido a los estragos del crimen
organizado, sino que se plantea para analizar un video, cuyo contenido nos
lleva a explicar la presencia y el poderío de los grupos del narcotráfico en la
sierra de Chihuahua.
En el video analizado hay tres
contenidos que pueden interpretarse en los términos de un “desplazamiento”. El
primero tiene que ver con el desplazamiento temporal de las guerras del crimen
organizado y de la violencia en el estado, que se han extendido a lo largo de
varios años. El segundo se relaciona con la imagen de la carretera que aparece
en la grabación. La carretera es una representación del desplazamiento
geográfico, de las rutas de movilización
y de control del crimen organizado en la
sierra de Chihuahua. El tercero tiene
que ver con el empoderamiento cada vez más ostentoso del narco en esa región del
estado, que ha dado lugar al desplazamiento de las instituciones de seguridad
pública y al ejercicio del gobierno formal.
Los poco más de dos minutos que dura la
filmación, son el relato de una serie de historias que se han extendido durante
varios años. El video se subió al
internet en abril de 2015, pero la fiscalía del estado afirmó que fue grabado
en noviembre de 2014, antes de un enfrentamiento entre los integrantes de dos grupos rivales.
Los enfrentamientos y la violencia en la sierra de Chihuahua se desplazan desde
2014 al 2015, y más antes aún. Entre el temor y la desesperación, las voces de
los habitantes de la región que relatan estas historias brotan entrecortadas,
los datos que pueden recabarse son escasos. Periodísticamente, estas historias
no han sido documentadas con solidez por el riesgo de hacerlo. Apenas se
conocen retazos, notas de prensa que son escuetas en la información y relatos
que van de voz en voz. Al final del video algo queda inconcluso, la historia
filmada y los estragos de la violencia no tienen punto final. Poco se sabe del
enfrentamiento que sucedió después. Lo más grave del caso es que estas historias
se desplazan hacia los años por venir, sin ningún indicio cercano de solución. Las
batallas continúan, es una guerra de guerrillas peleada bajo los intereses y la
lógica del crimen organizado, que afecta a miles de seres humanos en la sierra
chihuahuense.
A lo largo del video la trama está
definida por el desplazamiento. La grabación es una sola toma que recorre al
convoy de camionetas y al grupo de sicarios. La persona que grava el video se
desplaza mientras filma. Se detiene un momento y le dice a uno de los sicarios
que pose para la cámara, el hombre se levanta del borde de la caja de una
camioneta y alza en su mano derecha un fusil calibre 50. La toma sigue en el
desplazamiento, más camionetas y más hombres armados. Un letrero a la orilla de
la carretera anuncia dos rumbos diferentes: Creel a la izquierda, Guachochi a
la derecha. Adelante el entronque y más adelante, donde la carretera ya no se
alcanza a ver, la sierra de Chihuahua se pierde en la bruma de la zozobra.
Después de que el video fue subido a
internet, las declaraciones de la fiscalía del estado de Chihuahua admiten que el
grupo armado siguió su camino desde Creel hasta la comunidad de Samachique, municipio
de Guachochi, donde tuvo lugar un enfrentamiento entre integrantes de La Línea
y el Cartel de Sinaloa. Las luchas por el control de los territorios de la
Sierra, van del municipio de Bocoyna hacia Guachochi, se desplazan a Guadalupe
y Calvo, y desde ahí, hasta los otros municipios que colindan con el estado de
Sinaloa. Aún no se ha trazado con nitidez el mapa de estos enfrentamientos.
En el video puede leerse también como
el narco ha desplazado a los poderes del Estado en la sierra de Chihuahua. En la
filmación, la única representación del Estado recae en la carretera y en el letrero que señala hacia dos poblaciones que
han sido afectadas continuamente por el
crimen organizado. La carretera y el
letrero que anuncian los poblados de Creel y de Guachochi, son parte de la obra
pública que ha sido construida por los gobiernos federal y estatal. Pero es el
crimen organizado el que se ha apoderado de estos bienes públicos, que tendrían
que ser controlados por el Estado. A sus anchas, el narcotráfico se empodera
visual y simbólicamente, a partir de una grabación subida al internet, y
fácticamente, en los hechos, a partir de las luchas por el control territorial,
social y político de la sierra chihuahuense. A todas luces el video es una afrenta. En la
sierra de Chihuahua, el crimen organizado ha tomado el lugar de las instituciones
de seguridad pública y el ejercicio del gobierno.