sábado, 12 de diciembre de 2015

Los desplazamientos del narco en la sierra de Chihuahua



(Artículo publicado en la revista “Aserto” en noviembre de 2015).

En abril del 2015 fue subido al internet el video de un convoy de sicarios en las cercanías de Creel. Decenas de hombres fuertemente armados a bordo de 15 camionetas,   fueron  filmados con la cámara de un celular. Los diálogos son escasos, la persona que grava el video dice algunas frases aisladas.  El significado más notorio de la grabación recae en el poder de las imágenes,  que filman a un pequeño ejército del narco que se prepara para una incursión armada en la sierra de Chihuahua.  El mensaje de ese poderío se manifiesta en la primera frase del video, con un tono sierreño se escucha una voz: “Verás que machín se va a ver”.
En este artículo, la idea del “desplazamiento” va más allá del significado del concepto que se usa entre los investigadores para explicar el fenómeno de los desplazamientos forzados por la violencia. Recientemente,  la investigadora Laura Díaz Leal publicó un libro sobre el tema: “Desplazamiento interno inducido por la violencia: una experiencia global, una realidad mexicana” (2014). El análisis aquí realizado se concibe y se contextualiza de una forma diferente.  El  ”desplazamiento”  no se entiende  considerando a las víctimas de la violencia que tienen que huir de sus lugares de origen debido a los estragos del crimen organizado, sino que se plantea para analizar un video, cuyo contenido nos lleva a explicar la presencia y el poderío de los grupos del narcotráfico en la sierra de Chihuahua.
En el video analizado hay tres contenidos que pueden interpretarse en los términos de un “desplazamiento”. El primero tiene que ver con el desplazamiento temporal de las guerras del crimen organizado y de la violencia en el estado, que se han extendido a lo largo de varios años. El segundo se relaciona con la imagen de la carretera que aparece en la grabación. La carretera es una representación del desplazamiento geográfico, de  las rutas de movilización y de control  del crimen organizado en la sierra de Chihuahua.  El tercero tiene que ver con el empoderamiento cada vez más ostentoso del narco en esa región del estado, que ha dado lugar al desplazamiento de las instituciones de seguridad pública y al ejercicio del gobierno formal.
Los poco más de dos minutos que dura la filmación, son el relato de una serie de historias que se han extendido durante varios años. El video  se subió al internet en abril de 2015, pero la fiscalía del estado afirmó que fue grabado en noviembre de 2014, antes de un enfrentamiento  entre los integrantes de dos grupos rivales. Los enfrentamientos y la violencia en la sierra de Chihuahua se desplazan desde 2014 al 2015, y más antes aún. Entre el temor y la desesperación, las voces de los habitantes de la región que relatan estas historias brotan entrecortadas, los datos que pueden recabarse son escasos. Periodísticamente, estas historias no han sido documentadas con solidez por el riesgo de hacerlo. Apenas se conocen retazos, notas de prensa que son escuetas en la información y relatos que van de voz en voz. Al final del video algo queda inconcluso, la historia filmada y los estragos de la violencia no tienen punto final. Poco se sabe del enfrentamiento que sucedió después. Lo más grave del caso es que estas historias se desplazan hacia los años por venir, sin ningún indicio cercano de solución. Las batallas continúan, es una guerra de guerrillas peleada bajo los intereses y la lógica del crimen organizado, que afecta a miles de seres humanos en la sierra chihuahuense.
A lo largo del video la trama está definida por el desplazamiento. La grabación es una sola toma que recorre al convoy de camionetas y al grupo de sicarios. La persona que grava el video se desplaza mientras filma. Se detiene un momento y le dice a uno de los sicarios que pose para la cámara, el hombre se levanta del borde de la caja de una camioneta y alza en su mano derecha un fusil calibre 50. La toma sigue en el desplazamiento, más camionetas y más hombres armados. Un letrero a la orilla de la carretera anuncia dos rumbos diferentes: Creel a la izquierda, Guachochi a la derecha. Adelante el entronque y más adelante, donde la carretera ya no se alcanza a ver, la sierra de Chihuahua se pierde en la bruma de la zozobra.  
Después de que el video fue subido a internet, las declaraciones de la fiscalía del estado de Chihuahua admiten que el grupo armado siguió su camino desde Creel hasta la comunidad de Samachique, municipio de Guachochi, donde tuvo lugar un enfrentamiento entre integrantes de La Línea y el Cartel de Sinaloa. Las luchas por el control de los territorios de la Sierra, van del municipio de Bocoyna hacia Guachochi, se desplazan a Guadalupe y Calvo, y desde ahí, hasta los otros municipios que colindan con el estado de Sinaloa. Aún no se ha trazado con nitidez el mapa de estos enfrentamientos.
En el video puede leerse también como el narco ha desplazado a los poderes del Estado en la sierra de Chihuahua. En la filmación, la única representación del Estado recae en la carretera y en el  letrero que señala hacia dos poblaciones que han sido afectadas continuamente  por el crimen organizado.  La carretera y el letrero que anuncian los poblados de Creel y de Guachochi, son parte de la obra pública que ha sido construida por los gobiernos federal y estatal. Pero es el crimen organizado el que se ha apoderado de estos bienes públicos, que tendrían que ser controlados por el Estado. A sus anchas, el narcotráfico se empodera visual y simbólicamente, a partir de una grabación subida al internet, y fácticamente, en los hechos, a partir de las luchas por el control territorial, social y político de la sierra chihuahuense.  A todas luces el video es una afrenta. En la sierra de Chihuahua, el crimen organizado ha tomado el lugar de las instituciones de seguridad pública y el ejercicio del gobierno.